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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-04-2017

Paraguay
En esta crisis Por dnde empezar y qu hacer?

Najeeb Amado
Rebelin


No hay nada ms parecido a un fascista que un burgus asustado
Bertolt Brecht


El Congreso Nacional ardiendo en llamas, un joven asesinado en un local partidario, decenas de heridos y ms de 200 detenidos son la muestra ms clara de la crisis general en nuestro pas, a consecuencia del saqueo, la entrega y la represin de la oligarqua mafiosa al servicio de intereses extranjeros.

La oposicin antienmienda, liderada por politiqueros oligrquicos como Efran Alegre y Mario Abdo Bentez (h), asegura que se moviliz para defender la Constitucin Nacional y la democracia en el Paraguay. El oficialismo proenmienda, liderada por Cartes, habla de barras bravas pagadas, incitacin a la violencia por parte de los lderes de la oposicin y los medios masivos de comunicacin y sectores de la polica que responderan a la oposicin.

Y en realidad, hubo un poco de todo en este miserable y peligroso enfrentamiento entre facciones de la oligarqua narcomafiosa durante el circo politiquero, el pasado 31 de marzo. Como tambin es una realidad que el hartazgo y la rabia genuina se hizo presente en una buena parte del pueblo paraguayo, que sali a las calles a manifestar su ira y su total desconfianza y repudio a la mal llamada poltica que hoy, para la gran mayora, encuentra su sinnimo en la politiquera. Porque poltica es politiquera para la mayora del pueblo en nuestro pas, que cansado de las injusticias, tambin se manifest el pasado 31 de marzo. Y esto (y no solo la manipulacin meditica) tambin explica la aprobacin de la gente y los aplausos al ver el Congreso Nacional en llamas.

La Constitucin Nacional est muerta. La oligarqua narcomafiosa, engendrada por la tirana militar fascista de Stroessner, se encarg de herirla de muerte desde su nacimiento en 1992. Que se apruebe o no la enmienda no resuelve el quiebre institucional y la dominacin de la fuerza a travs del dinero, la violencia y el terror. Las leyes en nuestro pas se aplican o no en funcin a los intereses oligrquico-mafiosos. Las instituciones republicanas no garantizan el cumplimiento imparcial de las leyes. De modo que la institucionalidad est quebrada, y desde el 2012 lo podemos apreciar con mayor claridad.

Cules son los motivos por los cules las instituciones no funcionan?


La produccin de bienes y servicios genera formas de relacionamiento social, organiza a nuestras sociedades, genera expresiones simblicas y culturales. El modo de produccin dominante determina el relacionamiento social y cultural.

Guerra, operaciones mafiosas, terrorismo, especulacin financiera, narcotrfico y todo tipo de transacciones ilegales y especulativas son las vas de acumulacin de riquezas que prioriza el capitalismo en este siglo 21. Esta forma de acumulacin es producto de su profunda crisis y decadencia. El eje central del capitalismo del siglo 21 es el financiero, que es lo mismo que decir parasitario y timbero, porque especula y reproduce sus riquezas sin generar valor agregado ni trabajo.

Hace unas dcadas, el eje del capitalismo era la produccin industrial, que entr en crisis a comienzos de los aos 70. De ah en ms, comenz a correrse hacia los mrgenes del sistema, dando paso a la predominancia financiera a la hora de proyectar y buscar ganancias. La burguesa industrial, como clase explotadora y dominante, lider la formacin de una cultura y una ideologa elitista, jerarquizada. Los hijos de la burguesa se preparaban para gobernar los pases y explotar a trabajadoras y trabajadores, aprendiendo idiomas, cultura universal y diversas especializaciones demandadas por la produccin industrial.

En tiempos de capitalismo financiero y parasitario, la clase dominante es una lumpenburguesa, presa de la vertiginosidad que tiene el ritmo de las finanzas, carente de una proyeccin de futuro y totalmente ganada a la inmediatez consumista. La formacin cultural dominante es decadente, morbosa, sangrienta, indiferente, disgregadora, sin ninguna responsabilidad histrica para con el porvenir.

En cuanto a nuestro pas, la lumpenburguesa narcomafiosa se cra en el stronismo. La ausencia de un ejemplar Juicio y Castigo a saqueadores y torturadores es parte fundamental de la actual crisis y del quiebre del sistema republicano. La construccin de la democracia es concreta. Demostrar de manera ejemplar lo que toleramos y lo que ya no toleraremos es ineludible para transitar hacia la democracia.

Adems, esa cultura stronista est reforzada por una historia de desestabilizaciones expresadas en guerras civiles, boicots y azonadas militares y golpes blandos, que se sucedieron desde el genocidio de 1864-1870 hasta la fecha. O sea, la lucha poltica en nuestro pas estuvo marcada en disputas no institucionales, lo cual no es un dato menor a la hora de resolver los problemas ideolgicos y organizativos de un proyecto de liberacin nacional.

Con la creciente crisis del capitalismo, al decaer la tasa de ganancias, la lumpenburguesa se embrutece progresivamente y, como dira Brecht, por susto se fascistiza. Si a esta tendencia general a nivel internacional, le sumamos la caracterizacin del modelo productivo dominante en nuestro pas, que es de agroexportacin (con monocultivo sobre todo transgnico) y ganadera a escala latifundiaria (asentada sobre tierras mal habidas usurpadas por la oligarqua fraudulenta), triangulacin y contrabando de gran magnitud, y todo tipo de trficos ilegales (entre ellos, drogas y armas), transversalizado por un sistema financiero que asimila esas ganancias y financia esos emprendimientos, entonces podemos comprender el grado de violencia creciente que se viene desarrollando en el Paraguay.

Entonces, por dnde empezar?


Prepararnos para enfrentar la violencia y el terrorismo haciendo valer nuestra condicin de mayora es el desafo. La clase trabajadora del campo y la ciudad es inmensa mayora en nuestro pas. La oligarqua narcomafiosa es una minora con enorme poder pero a la vez con una gran crisis.

La resistencia de comunidades campesinas a las fumigaciones ilegales con agrotxicos, la toma y conduccin del campus de la Universidad Nacional de Asuncin por estudiantes y las brigadas de mujeres interviniendo en situaciones de violencia machista en los asentamientos son ejemplos de auto-organizacin del pueblo. Tenemos experiencias diarias de auto-organizacin para resolver crisis y defendernos como pueblo. Combinarlas con nuestra organizacin ms planificada y con elementos ms tcnicos de la ciencia poltica es la gran tarea.

Recuperar la confianza en la propia fuerza significa priorizar el trabajo de reorganizacin sindical, campesina, estudiantil, barrial y dems. Sin un movimiento popular organizado es imposible enfrentar esta crisis.

Por estos motivos, una prctica clara, ejemplar que demuestre una tica y una moral muy profundas, de carcter humanista, es ineludible a la hora de marcar diferencia entre poltica y politiquera. Dicho de otro modo, una accin poltica desprovista de una tica prctica con una moral estribada en la transparencia, en el combate al engao, en la claridad de principios es obligacin si queremos derrotar a la politiquera y a la barbarie capitalista.

Existe una grieta importante por donde avanzar y se encuentra entre: el aplastamiento ideolgico y cultural del capitalismo por sobre la cultura popular y revolucionaria, por un lado; y la total impotencia del capitalismo a la hora de resolver las necesidades materiales de las mayoras trabajadores. Sobre esto ltimo, la incertidumbre, la impotencia, la inseguridad, el hambre, generan muchsima angustia en la gente. No hay seguridad de jubilacin, existen serios problemas de cobertura en salud y educacin. Si tus hijas e hijos van a la escuela no sabs si sern violentados en la calle. Rabia, resentimiento e indignacin se apoderan de las mayoras, al mismo tiempo en que la cultura del consumo y la ideologa de la fascinacin por las mercancas, por el morbo y la sangre se imponen. Entre esas dos expresiones del capitalismo en crisis, terminar de quebrar esa grieta en clave creativa requiere de expresiones aleccionadoras productivas, de carcter colectivo alternativo que resuelvan la subsistencia con una profundidad cultural contrahegemnica que multiplique la moral del pueblo organizado. El Proyecto de Patria Nueva muestra una prctica cultural e ideolgica superadora de todo el mierdero politiquero, erigiendo los pilares morales e intelectuales que, segn el camarada Gramsci, levantan y sostienen a una fuerza dirigente.

Institucionalidad, posibilidades y qu hacer


Cuando el quiebre institucional es tan evidente, nos toca organizar con minuciosidad la resistencia. Es momento de confrontar contra la politiquera irresponsable de las facciones oligrquicas que estn a favor y en contra de la enmienda, y que lastimosamente arrastran a dirigencias de un progresismo que se ha vuelto muy conservador y que, segn nuestra comprensin, no ha sabido interpretar las diversas expresiones de resentimiento, impotencia y hartazgo del pueblo.

Desde todo punto de vista, oxigenar la institucionalidad podrida y quebrada en el Paraguay es favorecer la continuidad del saqueo, la entrega y la represin. Y lo entendemos as porque la crisis civilizatoria del capitalismo no muestra ninguna perspectiva que permita ubicar la posibilidad de que un gobierno progresista aplique polticas pblicas en beneficio de las mayoras. No existen posibilidades porque no se vislumbra mejoramiento de precios de las materias primas, porque la institucionalidad y la racionalidad no muestran condiciones para ajustes tributarios que sin violencia y terrorismo por parte de las oligarquas- permitan mejor recaudacin, porque ni siquiera existen condiciones institucionales para reducir radicalmente la evasin de impuestos. Resulta sumamente doloroso advertir un futuro de mayor violencia, pero es igualmente irresponsable no hacerlo y sembrar ilusiones.

La lumpenburguesa que opera en el Paraguay no tiene condiciones para evitar la represin y el terrorismo. Y el luguismo no tiene posibilidad de erigirse como un proyecto alternativo. Ambas expresiones estn atrapadas en los mrgenes de la crisis capitalista: la primera embrutecida y sin proyecto superador; la segunda sin desarrollo organizativo y prctico del tejido social para pelear por los cambios reclamados y adems con una poltica de negociacin pragmtica que cae en la ilusin de dirigir al Llanismo oligrquico del PLRA, teniendo en cuenta la realidad organizativa de su movimiento de masas y el carcter indisciplinado, desleal y desprovisto de coraje de Fernando Lugo.

En esta actual crisis, la gran tarea es trabajar con cuidado y detalle en la reconstruccin del tejido social en los movimientos sindical, campesino, estudiantil, barrial, cultural, de pueblos originarios y de diversas expresiones sociales. Ensayar direcciones en nuestros territorios y comunidades, en los sindicatos, en movimientos estudiantiles, priorizando creacin y estudio colectivo, autogestin y financiamiento independiente, control popular de los acuerdos, formas colectivas de autodefensa, movilizacin permanente y aplicacin de nuestras propuestas en las comunidades, entre trabajadores y estudiantes. Dotarnos de un sistema de comunicacin para difundir nuestras experiencias y propuestas, nuestras denuncias y nuestros proyectos, mostrar el otro pas que lo vamos construyendo da a da, lejos del circo politiquero caduco. La construccin de Poder Popular de manera prctica nos viene preparando y nos preparar para dirigir el pas y confrontar con la mafia saqueadora, explotadora y terrorista.

En la dialctica de construccin y disputa de Poder, la construccin de Poder Popular es determinante para derrotar a la oligarqua narcomafiosa. Para lograrlo, nosotros nos estamos ocupando diariamente en el trabajo de base. El Congreso Democrtico del Pueblo, aunque embrionario, es la propuesta de lucha ms integral, porque combina la teora y la prctica, lo estratgico y lo tctico, lo particular y lo general, el da a da y el proyecto general, porque considera que la poltica es un sistema de principios prcticos y sobre todo porque su principal cuidado est en hacer lo que dice, en no mentir.

La Federacin Nacional Campesina (FNC) ha venido enfrentando sus crisis y hoy por hoy es la organizacin del campo popular con mayor prestigio en el pas. La FNC, como miembro del CDP, asume el proyecto de Poder del CDP, proyecto que lo estamos discutiendo y practicando permanentemente. Proyecto que sufre an de importantes limitaciones, porque de hecho, las organizaciones sociales y polticas que componemos el CDP tenemos muchas limitaciones y miserias. La diferencia importante es que hemos resuelto confrontar radicalmente con nuestras limitaciones y miserias, practicando la crtica y la autocrtica, persiguindonos para realmente hacer lo que decimos. Nos queda camino para erigirnos en la fuerza dirigente de la Patria Nueva, y al mismo tiempo nos identificamos como germen de la misma.

Es el momento de medirnos en la prctica, de confrontar totalmente con el poder dominante y con esa cultura degradante que hizo que una buena parte de las dirigencias del campo popular caiga en ese conservadurismo que simula luchar por el poder cuando en realidad promueve tan solo la disputa por la administracin del poder oligrquico.

La confianza en el pueblo, en su ingenio, en su hartazgo, en su rabia, en su capacidad de cambio, es el combustible y la esperanza de la Patria Nueva. Y nuestra prctica, nuestro qu hacer, ser el criterio definitivo de la verdad.

Najeeb Amado. Secretario General del Partido Comunista Paraguayo; miembro de la Coordinacin Nacional del Congreso Democrtico del Pueblo y miembro de la Sociedad de Economa Poltica del Paraguay.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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