Portada :: Ecuador
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-04-2017

Ecuador: crnica de un triunfo necesario

Juan J. Paz y Mio C.
Prensa Latina


 

(Firmas Selectas de Prensa Latina)

Para la primera vuelta presidencial realizada en Ecuador el 19 de febrero de 2017 ya estuvo claro que la confrontacin electoral entre ocho candidatos se concentraba, en realidad, en tres candidaturas: en el espectro de la derecha poltica estuvieron Guillermo Lasso (binomio Andrs Pez) por la alianza CREO-SUMA, y Cynthia Viteri (binomio Mauricio Pozo) del PSC, mientras que por el oficialismo (esa era la etiqueta que us aquella prensa convertida en actor poltico contra el gobierno de la Revolucin Ciudadana) estuvo el candidato Lenn Moreno (binomio Jorge Glas) de Alianza Pas (AP).

Tambin era previsible que el general Paco Moncayo (binomio Monserratt Bustamante), patrocinado por el Acuerdo Nacional por el Cambio (ANC), que junt a sectores de las izquierdas marxistas tradicionales y a una serie de dirigentes indgenas y de movimientos sociales -todos guiados fundamentalmente por el anticorresmo y por una ceguera conceptual derivada de la ideologizacin de la realidad-, no tena opciones de triunfo ni ofreca al Ecuador la alternativa idealizada por sus bases.

En la polarizacin poltica que se agudizaba en el pas, Lasso y Viteri, aunque marcaban diferencias de estilo y hasta de ciertos planteamientos polticos, no tenan diferencia alguna en el modelo de economa y de sociedad que se proponan impulsar. Siempre estuvo claro que su modelo (empresarial, privatizador, antiestatista, neoliberal) se contrapona radicalmente al de Moreno, quien, evidentemente, representaba la continuidad de la Revolucin Ciudadana.

En la primera vuelta triunf Lenn Moreno con el 39.36% de la votacin (sin lograr el 40% requerido, con 10 puntos de diferencia, que volva innecesario el balotaje), y qued segundo Guillermo Lasso con el 28.09% de votos.

Para la segunda vuelta, la polarizacin poltica se agudiz. Lasso, por banquero y millonario, pas a ser el candidato idneo de la tradicional oligarqua, de los intereses bancarios, de las elites empresariales ligadas a las cmaras de la produccin, de los medios de comunicacin privados y voceros de esos sectores y, sin duda, el instrumento clave de las estrategias imperialistas contra los gobernantes progresistas de Amrica Latina.

Lasso recibi el respaldo de las otras cinco fuerzas polticas que mantuvieron candidatos para la primera vuelta (solo uno anunci el apoyo a Moreno). A todas les uni siempre slo una consigna: el anti-corresmo. Pero, adems, lo cual resulta inslito en la historia de Amrica Latina, anunciaron su apoyo a Lasso las fuerzas que convergieron en el ANC (incluido Moncayo, quien obtuvo apenas el 6.71% de los votos), que a travs de una serie de dirigentes sostuvieron que preferan un banquero al continuismo.

Los intelectuales vinculados al ANC crearon (en realidad lo hicieron todo el tiempo, desde su ruptura con el corresmo) los conceptos y argumentos clave que llevaron a esa posicin, y sostuvieron que en la segunda vuelta se enfrentan dos derechas, que las opciones son entre dictadura y democracia, que el corresmo nada ms es un gobierno autoritario, criminalizador de la protesta social, neo-neoliberal, simple modernizador de un capitalismo extractivista y transgnico (???), y que no hay alternativa popular, etc. Es decir, una serie de terminologas justificadoras de su posicin probancaria (Ecuador tiene una izquierda y un sector marxista probancario, algo sui gneris en la regin), que tergiversa la realidad histrica. Por todo ello, estos sectores han quedado deslegitimados socialmente, carecen de alternativas y se han reducido a un segmento marginal en la vida poltica del pas.

Moreno qued como el representante de los intereses de un amplio y variado sector progresista y democrtico de la sociedad, que es el que ha respaldado al presidente Rafael Correa, el que ha sostenido los diez triunfos de AP en una dcada, y en el que se incluyen las nuevas izquierdas, otros sectores marxistas y otros dirigentes y bases de los divididos y hasta dbiles movimientos indgenas y de trabajadores. No eran dos derechas las que se confrontaban en la segunda vuelta, y tampoco la dictadura contra la democracia.

En la segunda vuelta presidencial, realizada el 2 de abril, se jugaba el destino del Ecuador y el espacio del progresismo de izquierda en Amrica Latina. Y la ultraderecha ecuatoriana saba muy bien que esta era la oportunidad para la derrota de ese proceso. De all nace la agresividad con la que la ultraderecha bancario-empresarial del Ecuador asumi la segunda vuelta presidencial y las estrategias que articul.

Para la primera vuelta ya se levant la descalificacin del Consejo Nacional Electoral (CNE) y se habl de fraude; para la segunda, CREO mont un sistema de control electoral con decenas de jvenes partidarios con sendas computadoras en un enorme saln, para defender el voto ciudadano. Continu la descalificacin del CNE, se lanz una formidable campaa sucia a travs de las redes sociales, se anticip un supuesto fraude y se difundieron resultados de encuestas que daban el triunfo a Lasso.

Con ese aparataje montado, al concluir el proceso electoral de segunda vuelta, los medios privados al servicio de los intereses bancario-empresariales anunciaron que, de acuerdo con la encuesta de exitpol, triunf Lasso. En episodio seguido, el banquero apareci en pantallas para agradecer al pueblo ecuatoriano y emocionadamente reconocer su triunfo.

Pero en pocas horas los resultados oficiales dieron un escenario distinto: triunfaba Lenn Moreno. Entonces la estrategia prefijada y calculada se puso en marcha: partidarios de Lasso a las calles, caravanas motorizadas, intentos por tomarse los locales del CNE , proclamacin por todos los medios del fraude electoral supuestamente cometido y nuevamente el banquero en pantallas para sostener que no aceptaba los resultados oficiales.

El incendio sigui en los siguientes das. No faltaron las incitaciones y los actos de violencia. Como en ningn otro pas del planeta, los perdedores han argumentado que sus encuestas privadas daban el triunfo a Lasso y que, por tanto, ni creen ni aceptan los datos del CNE, que, sin embargo, es la nica institucin constitucional y legalmente autorizada para dar las cifras oficiales, por ser la responsable del proceso electoral y del escrutinio de las actas.

El triunfo de Lenn Moreno salva y afirma la va del progresismo-democrtico en Amrica Latina y ha impedido que en Ecuador capte el poder del Estado una poderosa oligarqua, que pretenda descorreizar al pas, trmino que debe ser bien comprendido en el lenguaje poltico, por el peligro social e institucional que representa. Pero tambin cabe comprender que la estrategia orquestada por la ultraderecha ecuatoriana, forma parte de una internacional derechista continental.

Y las fuerzas derrotadas no han quedado resignadas. Cuentan con suficiente respaldo de votantes (Guillermo Lasso alcanz el 48.84% de la votacin) como para seguir en las estrategias de los golpes blandos.

Lenn Moreno cuenta con el 51.16% de votantes; AP igualmente tiene mayora en la Asamblea Nacional; el nuevo gobernante tiene como base una dcada ganada con la presidencia de Rafael Correa en cuanto a logros sociales, avances econmicos, roles del Estado e institucionalizacin de la democracia; contar con el respaldo de gobiernos y sectores progresistas de Amrica Latina; y le favorece el ciclo histrico que vive la regin.

Sin embargo, su gobierno deber afrontar reformas radicales que solo pueden inclinarse a la superacin de una serie de problemas que igualmente se heredan.

El triunfo de AP garantiza una continuidad; pero solo es el primer paso. Viene lo decisivo: ejercer el gobierno y construir la hegemona de la nueva izquierda progresista y democrtica, que tiene al frente una derecha cada vez ms agresiva y violenta, que busca reimplantar el capitalismo de los gerentes-propietarios.

Fuente: http://bit.ly/2p8Rxvj



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter