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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-04-2017

Todo esta planteado
Antn Pirulero

Washington Uranga
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A diferencia de lo ocurrido en las ltimas semanas con diversas movilizaciones que coparon plazas y avenidas, ayer el espacio pblico se pronunci mayoritariamente desde el silencio y las calles vacas. Tampoco hubo parrillas humeantes y choripanes que engalanaran el centro porteo. Fue un paro de puertas adentro como lo quisieron los dirigentes sindicales de la CGT para ahorrarle mayores disgustos al gobierno con quien pretenden seguir negociando, pero tambin para disimular las diferencias en las propias filas. La nota distinta la dieron las organizaciones de izquierda que promovieron desde la primera hora cortes en los accesos a la capital.

As planteadas las cosas y como casi siempre ocurre todo qued abierto a la batalla de las interpretaciones, un terreno frtil para el gobierno que cuenta con la complicidad de gran parte del sistema de medios.

Tambin en este caso Mauricio Macri sigue utilizando el doble estndar para sus anlisis. Se envalentona y se entusiasma con el puado de seguidores que salieron el sbado a respaldar a su gobierno y decide desconocer a los cientos de miles que se plantaron en la calle a lo largo de todo marzo para reclamarle cambios en su poltica econmica. Y a medida que endurece la posicin asegurando que no hay plan B empuja a la confrontacin a una dirigencia cegetista que esquiva la pelea hasta donde puede, que convoc al paro casi a disgusto para no quedar descolocada y que ha hecho todo lo que est a su alcance para quedar bien con el gobierno.

El paro inactivo fue la manera ms moderada que la dirigencia de la CGT encontr para canalizar el descontento de aquellos a quienes la poltica de Cambiemos va dejando abandonados al margen del camino pero, al mismo tiempo, una manifestacin palpable de la fragmentacin poltica y social que impide la articulacin positiva y propositiva de acciones conjuntas de la oposicin tanto para la resistencia como para la generacin de alternativas.

Ms all de que las usinas de Cambiemos y sus medios aliados actuando en cadena oficialista argumente que la fortaleza de la medida de fuerza estuvo centrada en la falta de medios de transporte sin decir que los transportistas voluntarios no alcanzaron para torcer el rumbo de los acontecimientos lo cierto es que el paro alcanz la contundencia esperada.

Pero, despus de las movilizaciones y el paro, la pregunta sigue siendo cmo se posicionan los diferentes actores en el escenario ahora planteado.

Una buena sntesis en un teatro donde no abundan las certezas podra expresarse a travs de la letra de aquella cancin infantil: cada cual atiende a su juego.

Siguiendo con su ya conocida filosofa duranbarbesca, el gobierno niega lo evidente, proclama su propia victoria e insiste en la afirmacin del rumbo escogido como el nico posible. No hay reclamos concretos, dicen los ministros intentando vaciar de contenido a la protesta y sosteniendo el negacionismo oficial ante la evidencia de la inflacin, los despidos y la cada del poder adquisitivo de los salarios. No hay plan B repite Macri, para sealar que no est dispuesto a modificar nada. Simultneamente y sin admitir contradiccin alguna, el presidente sigue apelando al dilogo, que en su versin tiene un estilo muy cercano a la prdica de ciertos pastores electrnicos del evangelismo y que podra traducirse en yo te ilumino con mi verdad, la verdad dejando para los interlocutores el lugar de ignorante impenitente pero agradecido porque ha tenido la gracia haber sido irradiado por aquella luz.

La convocatoria al paro silencioso por parte de la dirigencia cegestista desbordada por sus propias bases ha sido una clara demostracin de que los capitanes sindicales estn ms preocupados por mantener su cuota de poder que en defender intereses genuinos de sus representados. Ayer el gobierno, a travs del Ministerio de Trabajo, les mand tambin un mensaje en forma de recomendaciones destinadas a renovar las conducciones. Se abre aqu otro frente de lucha.

La izquierda hizo su aporte testimonial por medio de los piquetes y los cortes en los accesos. Suficiente para entrar en la foto, para ganarse la condena de los dirigentes sindicales que preferan no interferir en la condicin dominguera del paro, y para darle letra al oficialismo gobernante en su intento de deslegitimar la protesta.

Aun con divisiones y fragilidades, el movimiento obrero contina siendo el principal eje de resistencia al plan sistemtico de destruccin trazado por el macrismo. El paro, a pesar de sus caractersticas y su silenciosa condicin, fue una nueva manifestacin de lo anterior.

Desde la penumbra de su propio desconcierto, los dirigentes polticos opositores miraron la medida de fuerza pensando casi exclusivamente en la manera de capitalizarlo a su favor en un ao electoral. Siguen sin saber cmo hacerlo. Porque a contrapelo de aquella intencin est la falta de habilidad y capacidad para construir acuerdos mnimos ni siquiera consensos a fin de ponerle freno poltico y tambin electoral al PRO y sus aliados. Las ambiciones personales y el ajuste de cuentas por antiguas batallas siguen imponindose por encima de la mirada colectiva, aunque la mayora diga actuar en nombre de los pobres y sus derechos.

Mirando desde la otra vereda estn los verdaderos damnificados: los pobres, los que se quedaron sin trabajo, los que ven reducida su calidad de vida privados de polticas pblicas que los amparen. Son los que sufren de manera directa el impacto del modelo, pero tambin los que mayor aporte hacen a las movilizaciones de todo tipo poniendo el cuerpo. Su juego, en este caso, es la supervivencia. Aunque existan agrupaciones que levantan sus banderas, estas personas carecen mayoritariamente de representacin genuina y el desamparo en que se encuentran radica tambin en la poca conexin que tienen con la estructura sindical y la poltica tradicional.

Es difcil predecir el rumbo del da despus. Cada cual atiende a su juego, se hablan lenguajes distintos y el clima de confrontacin crece al margen de las apelaciones al dilogo que suenan inevitablemente vacas mientras no estn acompaadas de gestos polticos que las respalden. El conflicto poltico social se sigue cocinando en la olla de la crisis al calor del fuego de las urgencias de quienes vienen perdiendo derechos en forma creciente.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/30325-anton-pirulero



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