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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-04-2017

La causa de las cosas

Ren Fidel Gonzlez Garca
Rebelin


Cuando se premie el cario
y lo rebelde del alma,
cuando se entienda la risa
y se le cante a la gracia,
cuando la justicia rompa
entre mi pueblo y su marcha
y el tierno botn de un nio
sea una flor en la esperanza,
habr que poner al pecho
de mi nia una medalla
aunque el batey, malicioso,
me le d tan mala fama,
y t -mi pobre vecino-
no entiendas una palabra.

Ral Ferrer


El pasado domingo 19 de marzo el diario Juventud Rebelde preguntaba en su portada Para qu los jvenes necesitamos la poltica?, y despus de un breve comentario remita al artculo 25 preguntas y respuestas sobre nuestro sistema poltico, de la periodista Susana Gomes Bugallo, que en esencia daba a conocer, en las pginas 4 y 5 de la publicacin, parte del contenido de una aplicacin desarrollada por una muy prestigiosa universidad cubana en beneficio de la ampliacin de la cultura poltica y jurdica de la poblacin, un empeo loable. El da anterior, al medioda, un reportaje en el Noticiero Nacional de Televisin, se haca eco de una campaa nacional del Ministerio de Salud Pblica, cuyo propsito parece ser, bajo el slogan: La salud es gratis pero cuesta, mostrar el costo que tiene el mantenimiento de la salud en Cuba, con independencia de su gratuidad.

Las diferentes opiniones que la promocin de esa campaa por el sistema de informacin de la televisin cubana ha suscitado pueden ser constatadas, ms all de los innumerables debates que espontneamente se dieron y an se dan en la poblacin, en la (de) limitada pero muy dinmica y reactiva zona de interaccin de la esfera pblica que constituye ya en Cuba las redes sociales y el espectro de publicaciones que all se producen.

En realidad la mencionada campaa llevaba, al momento de ser replicada mediticamente, algunos aos desplegndose en las instalaciones del sistema de salud pblica cubana como un mensaje pasivo trasmitido a travs de diversos soportes como posters y recetarios desde la inicial aprobacin de un significativo recorte del presupuesto nacional dedicado a la atencin mdica, y la implementacin en el ramo de directrices de trabajo que buscaban lograr niveles de eficiencia y racionalidad en el uso de los recursos dispuestos para la atencin de la poblacin. De hecho, no era la primera vez que dicha matriz obtena cobertura en el medio televisivo nacional.

Qu es lo que ha causado entonces esas opiniones? Tendr que ver con las caractersticas, las urgencias y demandas, las contradicciones y creciente complejidad de la sociedad cubana y con la reflexin sobre importancia y la necesidad de la poltica que hace el diario Juventud Rebelde a un sector etreo del pas?

Resulta elemental asumir que la campaa La salud es gratis pero cuesta es esencialmente una dinmica poltica, primero porque ha sido delineada y decidida como tal por el rgano pblico que en nuestro pas ejerce la rectora del desarrollo y funcionamiento del sistema de salud, segundo porque tiene como objetivo influir en la sociedad usando, en ste caso, y de diversas maneras, la comunicacin social.

Su finalidad aparente, que he comentado ms arriba, puede ser deducida por informaciones generales y sobre todo por el mensaje y los contenidos que sea capaz de trasmitir, no cabe hacer otra cosa.Pero cuando se construye un mensaje para influir en la opinin pblica y ste resulta ser controvertido y no cubre satisfactoriamente las posibles interpretaciones que de l se hagan, puede resultar ser potencialmente desastroso a la finalidad para la que se concibi. Ese es tambin un resultado poltico del que resulta difcil desligarse.

La poltica, como manera de ejercer influencia social, y ms precisamente la accin poltica, supone tambin asumir y tomar en cuenta esa responsabilidad. No hay que olvidar que la mayora de los grandes eventos polticos son alimentados, o se desencadenan, por cuestiones que parecen ser insignificantes.

Una pregunta, que eventualmente pudiera entenderse como anodina por su sencillez, puede servir sin embargo para apreciar algunos aspectos claves para entender el origen de esas reacciones y la naturaleza y consecuencias polticas de la misma: pudo ser diferente el slogan de la campaa?

Se pudieran, naturalmente, esgrimir muchos criterios y argumentos comunicolgicos, alegar teoras y tcnicas de creacin de la opinin pblica, de trasmisin de contenidos, relacionados en mayor o menor medida con las caractersticas de brevedad que debe tener el mensaje a trasmitir, en funcin de su apreciacin y la posibilidad de ser apropiados fcil y efectivamente por los destinatarios, u otros, que en cualquier caso, debieron estar presentes en la defensa de la campaa en curso ante las autoridades competentes, pero esos mismos argumentos tendran que coherentemente coincidir o adaptarse, en todo caso, con los factores que determinaron la campaa y el mensaje, tambin con sus metas, o sea, sus lmites, y establecer el cmo lograrlos, y a travs de qu medios.

El problema de fondo es que el objeto de la campaa: el derecho a la salud, responde a unos fundamentos filosficos y constitucionales, que respaldan un extraordinario en nuestras condiciones de desarrollo econmico ejercicio ciudadano, que en el mensaje promocionado por nuestros medios televisivos, se soslayan y difuminan. Nadie se dio cuenta de ello?se subvalor?

Desde esos fundamentos, sobre los que se organiza el sistema de salud cubano y la tica de la mayora de sus profesionales, la atencin de la salud de la poblacin no es un bien, ni servicios susceptibles a la enajenacin y prestacin onerosa, sino un autntico derecho consagrado en la Constitucin y garantizado a los cubanos y cubanas en un sistema altamente extendido, desarrollado adems, como parte de las estructuras de la civilizacin construidas en Cuba en correspondencia a la finalidad de lograr el bien comn y el carcter accesible que define el sentido de lo pblico defendido para sus instituciones por las nociones de la Repblica y del Socialismo.

De modo que no es que el Derecho a la Salud o su expresin prctica: la atencin sea gratis, como si fuese una cualidad reversible o condicional, dependiente de ofertas y demandas, o de determinismos y condicionantes econmicos, es que se atiene un sencillo y elemental dogma de nuestro constitucionalismo tambin de la decencia: con los derechos no se lucra. Una reflexin elemental sobre el envejecimiento de la poblacin cubana y sus ndices de esperanza de vida podra, por otra parte, arrojar que los gastos directos descontando los realizados por concepto de salarios que enfrentar el presupuesto nacional para sostener la garanta del derecho a la salud no slo debern incrementarse aceleradamente en los prximos aos, sino que el propio sistema de atencin tendr que replantearse, extenderse y especializarse an ms para poder enfrentar ese desafo.

Yo no s si es ingenuo entregar y divulgar mediticamente facturas de cortesa de costos estimados de la atencin mdica a los usuarios del sistema de salud cubano al momento de finalizar una consulta o un ingreso, o cuan residual puede ser de las mareas que durante aos han llegado a nosotros desde instancias gubernamentales y polticas demonizando un pretendido fantasma llamado gratuidades, lo que me parece muy evidente es lo sustancialmente simblicas y hologrficas que ellas resultan de la cobranza tpica de cualquier servicio, y que hacerlo poliniza, se tenga intencin o no, algunas ideas subyacentes en las relaciones sociales vinculadas a la erosin y descarte social del principio de igualdad, al afn de lucro y la consiguiente mercantilizacin de los derechos en Cuba.

Ahora que en nuestra realidad los imaginarios sociales son asediados cotidianamente por efectivas e impunes simplificaciones del capitalismo, travestidas como representaciones de modernidad y de un pujante proceso de modernizacin, capaces de trastocar en cualquier espacio, en principio semnticamente, atencin por servicio, usuario por cliente,capitalista por emprendedor, ciudadano por consumidor, en la creacin de una nueva cultura social, hay que advertir una vez ms que lo simblico sigue siendo un campo de batalla crucial de las ideologas. Todo aparente nihilismo y autismo poltico en nombre de criterios de rentabilidad y eficiencia al interior de las instituciones y de las polticas pblicas que ellas planeen y ejecuten, ha sido siempre un primer paso para la conculcacin de derechos y libertades trabajosamente alcanzadas y sostenidas.

Se abren paso ya en nuestras relaciones sociales, diversas expectativas, demandas y modos de entender la realidad que impostan la canibalizacin de lo pblico con la aparente inocuidad de su convivencia con servicios privados bajo un mantra de calidad, personalizacin de la atencin y confort.

Tales ideas, enfocadas directamente a la educacin y la salud, pero tambin al transporte, la seguridad, el deporte, la construccin, las comunicaciones, la cultura, o a casi cualquier zona de desarrollo de las funciones del Estado despus de aos de carencias, dificultades econmicas y mala gestin, estn siendo promovidas por lites de triunfadores y por cohortes de entusiastas servidores que han hecho del paradigma de su propio xito personal la piedra rosetta para descifrar el desmantelamiento del Estado y el Socialismo mediante su equiparacin con anonadantes y contradictorias formas econmicas y estatales que muchas veces burcratas, prohibiciones, urgencias, mediocridades y errores nos impusieron.

No hay que olvidar que el reto que tienen esas lites, a largo plazo, y mientras se consolidan como clase, sobrepasa el mbito meramente econmico y se extiende y apunta directamente al poder poltico. Es precisamente por ello que necesitan partir de la apropiacin de conceptos, o su reformulacin, de mediaciones y creacin de consensos y sentidos que le permitan introducir nuevas relaciones de poder capaces de portar sus intereses y encausarlas en el funcionamiento de instituciones, en las decisiones que dentro de ellas se tomen, cuando no en su diseo y funcin social.

Como nos ensea la mundialmente exitosa promocin e internalizacin de los derechos de los consumidores por sobre los derechos de los ciudadanos, la percepcin de la poltica y las actitudes que se tienen en relacin a ella, pueden ser absorbidas y suplantadas con relativa facilidad por sistemas de atencin al cliente que den la sensacin a sus usuarios y a la masa potencial de ellos de poder participar, ser escuchados, respetados y tomados en cuenta, incluso en mercados relativamente cautivos y homogenizados como los nuestros; y de hacerlo, anestesiando y anulando la posibilidad de cualquier ejercicio de pensamiento que repare en el carcter tpicamente excluyente de la igualdad que posee el mercado cuando pierde su funcin y lmites sociales.

Confundir la poltica con tcnicas de administracin o de publicidad, tratar a ciudadanos como espectadores y consumidores ablicos, o como subordinados ubicados dentro un orden jerrquico, o intentar enfrentar y resolver complejsimos problemas de la sociedad como si fuere dentro del mundo empresarial puede ser tambin, desgraciadamente, un resultado de haber subestimado la poltica y un indicio, adems, de haberla olvidado y no saberla hacer.

Una crisis del conocimiento de la poltica, y de su manejo para articular y regular las inestables relaciones de poder que se establecen constantemente en cualquier sociedad o como metodologa inclusiva para conseguir su emancipacin colectiva de cualquier circunstancia injusta y avanzar hacia objetivos pblicos deseables, casi siempre se traduce en la fascinacin por prcticas rituales del poder que acaban por ser una carcasa vaca, en las que formas, etiquetas y discursos derivadas de la cultura e influencias que pesan sobre sus actores, son ms importantes que los fines y sus concreciones relevantes a la sociedad.

Entender el valor de la poltica, redescubrirla y practicarla de forma creadora y lcida, realista, popularizarla y socializarla como la virtud ciudadana ms valiosa de una sociedad puede ser y auna necesidad colectiva que en nuestro caso y circunstancias, ms all de fortalezas y potencialidades, adquiere significaciones de sobre vida para un proyecto, sus instituciones y la manera en que se reproduce socialmente.

Ciertamente lograr un grado de inters de los ciudadanos por la poltica est esencialmente determinado por la efectividad que ellos alcancen en la toma de decisiones que ataen a los procesos econmicos, polticos, culturales y sociales que inciden en la realizacin de sus proyectos de vida, no ya como sujetos pasivos que son consultados sobre las decisiones gubernamentales, sino como sujetos activos que intervienen en ellas mediante la iniciativa y propuesta, la deliberacin, el acuerdo y su implementacin prctica.

Como se conoce, las actitudes que los ciudadanos tienen sobre la poltica se desarrollan generalmente a partir de tres grandes ejes:

1) la informacin y el conocimiento que dominen sobre el funcionamiento de su sistema poltico (y econmico y social) y los derechos que les son reconocidos y garantizados, as como las prcticas y ejercicios de ciudadana que dentro de l pueden desarrollar efectivamente;

2) los sentimientos que tienen sobre el sistema poltico como organizador de la gestin de la diversidad de aspiraciones, demandas, metas y objetivos individuales;

3) la evaluacin que hacen los ciudadanos del funcionamiento del sistema poltico como zona de realizacin y satisfaccin ptima de sus intereses.

Si el primero de tales ejes es esencial a la formacin del pensamiento, a la racionalidad y la cultura, y a la existencia de una identidad ciudadana construida desde prcticas individuales y colectivas que sean resultado y al mismo tiempo validen y reproduzcan los valores cvicos que conviertan en prctica social a la poltica, tal como reivindica el diario Juventud Rebelde, los otros dos ejes estn intensamente mediados por la relacin de afectividad que sostengan los individuos con su sistema poltico.

Esto ltimo remarca la importancia de la poltica, sus oscilaciones, sensibilidad y el papel y las acciones de sus actores, pero sobre todo el valor fundamental del conocimiento y apropiacin de las ideas, los principios, los derechos y las reglas que se dio o se pueda dar la propia sociedad cubana, como cualquier otra, para su funcionamiento y la consecucin de la felicidad y la justicia por los cubanos y las cubanas.

Por esa razn, por ser esos sus contenidos y su emancipador alcance, es que en tiempos de reforma de su letra pensamos precisamente en ese sol de nuestro mundo ciudadano que es la Constitucin, en su destino, por lo que es,por lo que podemos entre todos hacer que sea y tambin por lo que est en juego, y porque el ejercicio de pensar que intentamos hacer como simples ciudadanos siempre ser ms difcil y hermoso y naturalmente riesgoso que el execrable oficio de encender hogueras para revolucionarios.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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