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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-04-2017

Recuento de votos o golpismo solapado?

Carol Murillo Ruiz
El Telgrafo


No ha sido una novedad que la oposicin al actual gobierno y a la candidatura de Alianza PAIS (agrupada en torno al banquero Guillermo Lasso, pero sobre todo aupada en las nociones neoliberales que su propuesta gubernamental), fue acomodando y fijando un discurso deslegitimador de las instituciones creadas por la Revolucin Ciudadana en una dcada.

Todos los partidos y movimientos polticos (de derecha e izquierda), es decir, sus voceros ms visibles y una porcin de los medios privados machacaron -hasta el mareo- que el nuevo ordenamiento institucional est lleno de vicios y digresiones o, en otras palabras, que el neo constitucionalismo que sostiene la ms audaz reforma del Estado, lograda en el Ecuador contemporneo, es un extravo de las ideas que han inspirado a los gobiernos progresistas. Con este argumento, en el fondo, no aceptan que el Estado se sobreponga al mercado y, adems, norme su incidencia en la vida nacional, por el contrario, apuntan a su reduccin o extincin, y que lo privado recupere su connivencia con el mercado a travs de un estado subordinado al neoliberalismo y los organismos financieros internacionales.

Eso era lo que estaba en juego en las elecciones pasadas y la oposicin, de cualquier signo, saba y sabe- que negociar (polticamente hablando) con un gobierno de corte neoliberal es siempre ms viable porque lo nico que se hace es presionar por prebendas corporativas o gremiales, mientras el modelo de la lite no sufre ninguna alteracin y los problemas estructurales se ocultan en la contencin que sus propios lderes operan desde el gritero o la metfora de la resistencia.

Hoy la consigna de la oposicin es el fraude electoral; asunto demasiado forjado por el instinto del deseo de poder que por las demandas sociales ms hondas de la justicia democrtica. Por eso, no creo que la empresa electoral ms artificial que se ha inventado en el pas, CREO, (luego del affaire Alvarito), tenga la suficiente ptica poltica para comprender que la sociedad y su compleja articulacin de conflictos y disensos, de diverso tipo, se resuelva con la violencia urbana por un imaginario fraude; una violencia incitada por el inters privado de una faccin y la miopa poltica de sus aliados coyunturales. A estas alturas sabemos que lo que se reclama -en el fondo- no es el cargo de presidente sino la recuperacin del poder poltico y el retorno a un esquema de dominacin que reparte huesos y se queda con la carne del animal social.

As, las protestas frente al Consejo Electoral -y hoy dispersadas por toda la ciudad de Quito- son sustentadas por ese retorcido plan de deslegitimar a la institucin que organiza del procedimiento electoral y no a la falta de transparencia de la contabilizacin de los votos! Pero eso en realidad es una trampa, un pretexto muy bien montando para perturbar la paz pblica e infectar el virus del golpismo en el ensimismamiento despolitizado de la clase media y sus jvenes aprendices de bandolerismo. Ergo, cuando se oyen los gritos y los discursos de las tarimas improvisadas frente al CNE empieza a emerger el verdadero fin de semejante show: desestabilizar la democracia y apelar a grupos que suponen sus aliados: los militares y la iglesia jerrquica -con el apoyo indirecto? de algunos medios de comunicacin- que cubren los motines en las calles, avenidas y puentes quiteos (y de otras ciudades) como si fuera el inicio de una obscura y esquizofrnica guerra civil. La peligrosidad de tales abusos no considera como primera opcin agotar las vas legales del reclamo que con derecho tienen los supuestos perjudicados sino causar conmocin, confusin, odio, y la percepcin de que el bandolerismo urbano puede ocasionar algo ms que un reconteo de votos: la cada del gobierno, lo que impedira la asuncin de Lenn Moreno y, por supuesto, pescar a ro revuelto de lo que resulte de la ruptura democrtica.

Es ms, ni siquiera sopesan que desde la esfera internacional las elecciones ecuatorianas han sido reconocidas como transparentes y justas, y que ya hay un Presidente electo!

Pero lo peor es que en Quito la autoridad brilla por su ausencia y se admite (y estimula) el caos, la destruccin de bienes pblicos, el cierre de vas, tneles y autopistas. Mientras unos dicen que el pas vive una dictadura una extraa gavilla de violentos causa disturbios, repite mentiras y ataca fsica y verbalmente a la gente que no los secunda, en realidad el control y la represin no se aplica.

Incluso Alianza PAIS ha decidido respaldar la revisin de las actas con inconsistencias pero el nimo de los opositores violentos no va por el sendero de la legalidad, la legitimidad y la paz, en realidad buscan soliviantar a la ciudadana y despertar la duda, el desconcierto y la anarqua.

Es hora de frenar la violencia, el golpismo y la actitud antidemocrtica de la oposicin y sus seguidores.

Fuente: http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/columnistas/1/recuento-de-votos-o-golpismo-solapado



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