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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-04-2017

El actual momento poltico

Isaac Grober
Rebelin


Las masivas marchas y movilizaciones populares pusieron de relieve el ingreso a un nuevo momento poltico con recuperacin de la iniciativa y la ocupacin del espacio pblico. Marco que predice la continuidad de la conflictividad. Confrontacin entre dos proyectos debajo de los cuales subyace la disputa por el poder. Camino para la construccin del proyecto alternativo

1.- Experiencia de 15 meses

A ningn observador le pudieron pasar desapercibidas las sucesivas y multitudinarias movilizaciones en la Capital y en las principales ciudades del pas que tuvieron lugar en marzo pasado. Fueron millones de ciudadanos y ciudadanas de toda edad, en particular jvenes, con diversidad de pertenencias: sindicales, polticas, culturales, cientficos e investigadores, estudiantes, organizaciones sociales y de derechos humanos, de respeto a la identidad de gnero, trabajadores de empresas recuperadas, personas sin pertenencia orgnica alguna y una asistencia ms que destacable: se pronunciaron y marcharon trabajadores y pequeos y medianos empresarios. Algo indito.

El desemboque a este nivel de efervescencia reconoce una acumulacin de mltiples conflictos y medidas de fuerza cortes de ruta, concentraciones, paros con y sin movilizacin, tomas de espacios pblicos, ollas populares, asambleas, sin olvidar la de los productores de las economas regionales distribuyendo sus frutos en Plaza de Mayo - que se extendieron durante todo el 2016. De ellos sobresalen la concentracin del 29 de abril, convocada por todas las centrales de trabajadores y la que culmin en agosto con la Marcha Federal convocada por las dos CTA, la Corriente Federal de Trabajadores y varias regionales y sindicatos integrantes de la CGT.

Estos precedentes y en particular la masividad, el contenido de los reclamos y el fervor que exhibieron las marchas y movilizaciones de marzo, evidencian que ahora estamos en presencia de un momento poltico cualitativamente diferente, signado por un ms alto y extendido nivel de conciencia social, con avances en la conviccin de la necesidad de unidad en la accin y de coordinacin de las luchas.

Adems, con la perspectiva de una lucha que se desplegar a lo largo de muchas batallas, lo destacable es que las fuerzas populares hayan retomado la iniciativa y ocupado el espacio pblico. Esto por s slo es un avance de significativa importancia.

2.- Movilizaciones: motivaciones mltiples

Las de marzo fueron movilizaciones que expresaron el hartazgo por el acelerado y brutal deterioro econmico y de calidad de vida, una verdadera extensin planificada de la miseria, al decir de Rodolfo Walsh y la prdida de derechos, ms el repudio a un discurso oficial plagado de mentiras descaradas y de un inaudito cinismo que atenta contra todo sentimiento de dignidad y del respeto que exige todo aquel que pretende ser considerado ciudadano. Para esta poltica de marketing y de construccin de falsa conciencia, el gobierno ha contado con el sostenimiento y la cobertura del complejo meditico.

Es un estado de indignacin que tambin es alimentado por acciones que apuntan a criminalizar y reprimir la protesta social y a meter miedo, el encarcelamiento como presos polticos de dirigentes sociales y las notorias y evidentes muestras de retroceso en el mbito de los derechos humanos, tanto en su faz prctica, operativa, como en la difusin de un discurso que tergiversa los hechos, degrada el contenido de estas luchas y demoniza a las organizaciones de derechos humanos, propalando una prdica que pretende ignorar que merced a su perseverancia y el tributo de muchas vidas se edificaron valores muy caros al sentir del pueblo argentino.

Suma tambin irritacin el desempeo arbitrario de una parte del Poder Judicial, funcional a las necesidades gubernamentales y el de cierta porcin de la dirigencia sindical y poltica que con su actitud genuflexa, complaciente y solcita, terminan de configurar un sistema de gobierno que en conjunto rene los atributos de un rgimen autoritario, a pesar de provenir de un origen legitimado por el resultado electoral.

3.- Esencia poltica de la protesta

Aunque visto superficialmente esta convulsin se expresa ms notoriamente contra los efectos econmico y sociales, su esencia es netamente poltica, porque las acciones y el rumbo de todo el proceso iniciado el 10 de diciembre de 2015 responde a los intereses no ya de una genrica clase social sino en favor de un bloque de poder conformado por el capital concentrado, con predominio de las multinacionales, integrado y con entrelazamientos entre grandes terratenientes, grandes productores agropecuarios, la gran minera y las energticas, grandes exportadoras, monopolios industriales de insumos difundidos y en particular el sector financiero. Es un bloque en el que tambin tienen poltronas reservadas varios integrantes del propio gobierno, comenzando por el grupo familiar del Presidente.

La arrogancia y prepotencia con las que este poder impone sus designios, es la expresin acabada de la degradacin de las bases y fundamentos de una democracia, an la de formas y contenido liberal como la nuestra. Ni se inmutan cuando para lograr un objetivo ignoran o violan leyes preexistentes, principios constitucionales y hasta fallos derivados de acuerdos internacionales, que desde la reforma constitucional de 1994 tienen fuerza de ley y que casualmente un reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia acaba de avalar su incumplimiento.

Tambin salen a la luz denuncias de fiscales, de jueces y funcionarios del poder judicial por el acoso y las presiones, hasta amenazas de juicio poltico, originadas en el poder poltico y los medios afines. Ante estos aprietes, algunos de los presionados, aferrados a principios ticos y morales y superados sus mrgenes de tolerancia, renunciaron.

Son todos ingredientes del modus operandi de un poder real que pareciera apuntar a una poltica de tierra arrasada, a aplastar a como diera lugar todo lo que se le ponga enfrente. No faltaron amenazas contra la vida de un dirigente gremial y su familia, pinchaduras telefnicas contra polticos, dirigentes sindicales, empresarios y hasta un deportista, interferencias al audio y la imagen de programas televisivos y allanamientos arbitrarios Se est cebando una bomba de tiempo que de seguirse con este rumbo, tiene un final impredecible.

4.- Justificativos del oficialismo

Ante el clima de bronca e indignacin que se palpa, el gobierno y sus voceros pretenden descalificarlas con el latiguillo que la oposicin le pone palos en la rueda, que los disconformes persiguen objetivos polticos, tener fines electorales y desestabilizadores, siendo que la falta de gobernabilidad es fruto de la poltica que se aplica y que nace de la misma derecha de dentro y fuera del gobierno, de los sostenedores y ejecutantes de la poltica neoliberal.

No existe en los reclamos y las movilizaciones el menor nimo destituyente. Tal como lo explicitaron las organizaciones populares, es sabido que siempre que un gobierno fue destituido, los nicos perjudicados, los perseguidos y los muertos los aport el campo popular, en virtud de lo cual ratificaron continuar con su lucha en pos de ms trabajo, equidad y justicia social, requisitos todos para ampliar y profundizar la democracia.

 

5.- Lo que se viene

Con este panorama ingresamos a otro ao pero con el aporte de un aditamento especial: las elecciones de medio trmino, evento que en el devenir de los acontecimientos esta vez tiene una importancia poltica significativa. Esto le impone al neoliberalismo macrista-radical definirse ahora frente a dos alternativas: o hace menos severo el ajuste de este ao o lo mantiene persiguiendo los objetivos permanentes de su proyecto poltico, lo que quiere decir dar prioridad al acrecentamiento de la tasa de ganancia del capital concentrado y ampliar y consolidar ms an la estructura concentradora de ingresos, acentuar la depresin de los salarios y del mercado interno, lo que significa mayor destruccin de la matriz industrial, de las pymes y de las producciones regionales y obviamente el empleo, terminar de concretar un rgimen de flexibilizacin laboral y continuar con la estrategia de quiebre de las organizaciones sindicales, sabiendo que en ellas radica la potencialidad de una fuerza vital del ejrcito que impida con sus luchas la concrecin del sueo de eternizar el dominio neoliberal.

Frente a este dilema, hay hechos que son indicios de lo que se viene.

Uno anecdtico: Mauricio Macri, presidente de la Nacin, exhibe en un programa televisivo no tener la ms remota idea de a cunto asciende el haber mnimo de un jubilado, tratndose de un problema que atae a millones de argentinos para quienes este haber no alcanza a superar el nivel de indigencia. Adems de este papeln maysculo, Macri puso en evidencia que no conoce ese importe porque ni a l ni a sus ministros, este tema y sus implicancias econmico-sociales les preocupa ni les interesa. Nunca es tema, nunca lo analizan en sus reuniones, tratndose de un problemn que afecta a millones de seres humanos? No es problema de un Estado? Por eso no extraa que desde enero el PAMI suprimiera el derecho a la gratuidad de los medicamentos y se dispusiera su desabastecimiento en los hospitales.

Otros indicios son la pretensin de imponer topes de hasta el 18 % en las paritarias y fraccionarlo para ser distribuido en cmodas cuotas a lo largo del ao. Otra, el rechazo al reconocimiento de la prdida de poder adquisitivo durante 2016, la sucesin de tarifazos a los servicios pblicos, a los combustibles y los peajes, hechos que explican que las consultoras privadas proyecten una inflacin anual no menor al 25%.

La continuidad de la poltica de apertura indiscriminada de importaciones y el consejo al empresariado industrial de reconvertirse y a los trabajadores de capacitarse en nuevos oficios como salida de supervivencia, demuestra por su vacuidad lo endeble de los pronsticos oficiales de recuperacin.

Como la nica inversin, considerando magnitudes significativas, es la financiera de tipo especulativo, prometen dar impulso a la obra pblica, la que si se concreta y veremos en qu medida, ser a costa de mayor endeudamiento, fundamentalmente de origen externo, pero que nunca ser lo suficiente, por s sola, para revertir la magnitud de la crisis, en particular la del empleo, que el pas est viviendo

Comptese adems que si se convalidan las previsiones presupuestarias, al cabo del 2017 la deuda externa trepar a un nivel equivalente al 60% del PBI, proporcin que casi duplica la existente al finalizar el 2015 y que en lo esencial slo sirve para cubrir los baches fiscales de un pas cuya economa no crece ni invierte y comprime las prestaciones sociales, ajusta, pero que financia una fuga de divisas que bate records, ms el giro de utilidades. Esta toma de deuda, que ahora funciona al modo de un respirador artificial, genera intereses los que al cabo del primer bimestre de 2017 crecieron un 81,4 % respecto a igual perodo de hace un ao, erogacin que es la que ms se increment debido a la fuerte emisin de deuda del ao pasado.

Este es un rumbo no sustentable en el tiempo y en algn momento el chorro proveniente del exterior se va a cortar. Ante el riesgo de incobrabilidad, los acreedores van a cerrar la canilla. Ya pas en 2001.

Es un escenario que con todo lo experimentado hasta marzo, permite avizorar la continuidad del clima de conflictos sociales y polticos, con una intensidad y un rumbo que, habida cuenta adems las pujas y contradicciones al interior del bloque de poder - que tambin suma - hasta puede concluir en una crisis poltico-institucional.

El interrogante es pues cul es el camino que las fuerzas populares deberan seguir para subsistir y crear condiciones para construir un futuro en una patria que socialmente los incluya. Cmo se sale de todo esto?

6.- Dos proyectos

Argentina es parte del sistema capitalista mundial, sistema hoy globalizado y subordinado a la hegemona del capital financiero y a una poltica que le es afn: el neoliberalismo.

Su aplicacin en el escenario mundial tom impulso en los 80, coincidente con la implosin de la Unin Sovitica y el ascenso de Thatcher y Reagan, pero atraviesa actualmente una profunda crisis, acentuada desde 2008, evidenciando su agotamiento como ciclo histrico.

Es la conclusin que emerge cuando se revelan las restricciones que desde hace aos tiene este capitalismo para incrementar la riqueza real, su producto, pero que aceleradamente potencia la concentracin de ingresos, la desigualdad y expande como ocurre tambin en los pases centrales la magnitud de los socialmente excluidos. Para una visin del sustento doctrinario, su lgica de funcionamiento y sus efectos sobre la economa argentina, vase Balance y perspectivas de la economa macrista, revista TESIS 11, N 119, Setiembre 2016.

En oportunidad del Foro Econmico Mundial de Davos, en 2016, OXFAM denunci que 85 individuos, nmero que se vino reduciendo velozmente en los ltimos aos, concentraban una riqueza equivalente a la del 50% ms pobre de la poblacin mundial.

Debajo del Brexit y del triunfo de Donald Trump, junto con sus proclamas racistas y xenfobas, como las que tambin adornan a la ultraderecha europea, se encuentran las repercusiones de esta crisis del neoliberalismo.

Argentina y los pases de esta Amrica, cada una con sus particularidades, tambin la padece, hecho que repercute en la conflictividad poltica. Por eso los golpes de Estado (Honduras, Paraguay, Brasil) o lo intentos afortunadamente frustrados (Ecuador, Bolivia). Ahora es Venezuela a la que quieren poner knock out, con el concurso de las restantes democracias del continente.

En su esencia es una conflictividad entre dos proyectos opuestos de sociedad y de pas, que involucra al mbito de la economa, pero que lo trasciende porque lo que necesariamente est en juego es el poder que hace viable uno u otro modelo econmico, de distribucin del ingreso, de distinta concepcin de organizacin y funcionamiento de la sociedad, de pas.

La envergadura, la fuerza del poder real en Argentina, la del bloque de poder al que el pas est sometido, excede su vasto dominio en lo econmico. Tiene ramificaciones en todas las instituciones del Estado, incluida su burocracia, en los servicios de inteligencia, en las fuerzas de seguridad, en las organizaciones de la sociedad civil. Tiene entrelazamientos de todo tipo con poderes del exterior y cuenta a su favor con el control sobre el aparato de desinformacin y de formacin de falsa conciencia como lo es el complejo meditico.

De todos los factores que le sirven de soporte a su dominio, el ms importante, su hndicap, es la asimilacin naturalizada, acrtica, que amplios sectores de la sociedad tienen de los preceptos ideolgicos del poder que los somete

7.- Camino para un proyecto alternativo

Lo hasta aqu expuesto da idea de la amplitud y fortaleza que las fuerzas populares debern reunir, no slo para ganar una eleccin, por muy importante que sea, sino para introducir y sostener los cambios necesarios que permitan ir transformado las bases estructurales del actual modo de producir y distribuir ingresos y riqueza, lo que tambin obligar a ir transformando el rol del Estado y la de la calidad y alcance de la democracia.

Al referirnos a esta transformacin pensamos en una democracia participativa, ya que es a travs de ella como el poder de decisin quedar radicado en un pueblo consciente, que as podr gestionar acorde a sus intereses. Esta es la esencia de la transformacin del Estado.

Sin embargo, dada la envergadura del poder a vencer, slo con una correlacin favorable de fuerzas es posible emprender con relativa certeza de optimismo el camino para construir un proyecto alternativo. Una correlacin favorable de fuerzas implica necesariamente la construccin de un sujeto poltico.

En esta lnea de pensamiento creemos que a pesar de los avances que testimonian las recientes movilizaciones, subsisten - merced al hndicap del que hablbamos - retrasos en el nivel de conciencia de amplios sectores del arco popular respecto de las causas profundas de los padecimientos. El fervor y la bronca que muchas veces se exteriorizan, no implica necesariamente conciencia de cules son los cambios que la hora impone, qu es lo que hay que cambiar. Y el otro tema de gravitacin es el nivel de dispersin de fuerzas que hoy existe en el seno del movimiento popular.

Son restricciones de relevancia que slo en el marco de las luchas desde las reivindicaciones inmediatas y ms sentidas, pero con el involucramiento de las masas y el acompaamiento del debate ideolgico, como se pueden ir puliendo, profundizando gracias a la participacin la conciencia y la democracia en el seno de las organizaciones y en el movimiento popular en su conjunto, lo que tambin servir de escuela para lo que ser la sociedad y el Estado futuros. Para una visin de la relacin dialctica entre participacin y democracia en el seno de las organizaciones y su gravitacin en el desarrollo de las transformaciones, vase Subjetividad y Poltica publicada el 13 de febrero de 2017 en el portal de Tesis 11, www.tesis11.org.ar .

En cuanto al debate ideolgico debe ser aquel que adems de poner de relieve el poder de un bloque como responsable esencial de los padecimientos, eduque en la necesidad de doblegarlo para garantizar la construccin de un proyecto que garantice el acceso del pueblo a los bienes materiales, junto al desarrollo de la cultura de la solidaridad, de una espiritualidad alejada del consumismo.

La calle y la unidad en la accin, acompaado del debate ideolgico, es el camino para concretar el proyecto alternativo.

Isaac Grober. Contador Pblico y Magister en Economa. Miembro del Consejo Editorial de Tesis 11.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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