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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-04-2017

El mismo laberinto

Rodrigo Alonso
Semanario Brecha


Las fuerzas sociales que irrumpen en la historia tienen una nica gran prueba de fuego que sentencia su validez: poder articular un amplio bloque social capaz de superar las contradicciones que en su tiempo ahogan esa sociedad. Cmo hacerlo constituye el enigma central de la gran poltica. A esto haca referencia aquella pregunta que lanz Chvez en los inicios y que hoy resuena con ms fuerza que nunca: Cmo salir del laberinto?.

La actual realidad venezolana es probablemente una versin visceral del cmulo de contradicciones sobre las que convive la mayora de las sociedades latinoamericanas. Interpretar lo que all ocurre desde la matriz meditica dominante y/o desde el mero formalismo liberal, no permite ver las mltiples aristas de la profundidad de la crisis y es a estas alturas de una candidez injustificable.

Superar el anlisis turstico es clave para lograr aprendizajes estratgicos en relacin a las riquezas y limitaciones del proceso bolivariano y definir con conocimiento de causa qu posicin poltica cabe asumir ante una realidad abierta y sumamente delicada, cuyas derivaciones son, como mnimo, de alcance regional en un campo de accin cada vez ms dilatado en trminos espaciales. Prueba de esto ltimo es que por momentos el frente ms dinmico de la batalla por Venezuela es justamente el internacional y el actual cerco en marcha est directamente relacionado con el cambio de orientacin del eje Brasilia-Buenos Aires.

La economa poltica de la crisis en Venezuela

Hace medio siglo que la economa venezolana se sostiene sobre la base de la renta petrolera. En ese sentido comparte la insercin primario-exportadora del resto de las economas de Sudamrica pero con dos particularidades que agudizan esa condicin: es mono-exportadora (ms del 90% de sus exportaciones son petroleras) y su producto bsico tiene una fluctuacin ms aguda que el resto de las materias primas. En la actual reversin de los precios de los bienes primarios que comienza a procesarse desde mediados de 2014 el petrleo baj el doble que el conjunto de las materias primas, registrando una cada cercana al 60%.

En ese trnsito de un barril por encima de los USD 100 a uno a menos de USD 50, Venezuela pas de tener un ingreso exportador anual de cerca de USD 80.000 millones a uno de USD 26.500 en 2016. La cada de las importaciones, segn la consultora venezolana Ecoanaltica, solamente entre 2015 y 2016 fue del 50%, llegando a USD 17.977 millones el pasado ao. Para dimensionar estos nmeros tngase en cuenta que Uruguay exporta e importa un monto cercano a los USD 10.000 millones anuales, pero con la dcima parte de la poblacin. En materia de PBI, la cada acumulada en los ltimos aos ya supera el 20%.

En este escenario, la extrema dependencia del petrleo pone a Venezuela virtualmente en una situacin similar a la del perodo especial en Cuba luego de la cada de la Unin Sovitica. Pero a diferencia de la isla, en el pas caribeo persiste un metabolismo econmico mercantil y la burguesa conserva gran parte de su poder de fuego, el manejo de excedentes y los puestos de mando de la economa.

Histricamente en Amrica Latina los representantes directos del capital han respondido a estos escenarios desplegando una serie de medidas que combinan incremento de la deuda externa y privatizacin de activos con un violento ajuste sobre las condiciones de vida de la poblacin a los efectos de restablecer las bases de la acumulacin. El chavismo se resiste a aplicar en toda su magnitud el ajuste que el capitalismo venezolano requiere para relanzarse pero tampoco tiene la fuerza para avanzar sobre su metabolismo e imponer un racionamiento y una planificacin econmica capaz de sobrellevar la crisis preservando los derechos socioeconmicos de su poblacin. Por el momento la apuesta del proceso bolivariano ha sido de carcter defensivo. Por un lado intenta recomponer el flujo de divisas: opera por el repunte del precio del barril, sostiene los canales de endeudamiento al alto precio de restringir ms an las importaciones y convoca a la inversin extranjera en diferentes reas. Por el otro busca proteger el ingreso de su base social recurriendo a controles de precios, el control directo del abastecimiento en bienes bsicos y el mantenimiento de subsidios y planes sociales. Sin embargo, dada la profundidad del problema econmico, los planes sociales pierden poder adquisitivo progresivamente y los controles de precios se traducen en escasez y mercados paralelos que agravan an ms el escenario. De esta forma, el capitalismo venezolano se encuentra obturado, ni se procesa el enorme ajuste antipopular que ste precisa ni se desarticula su metabolismo, el resultado no puede ser otro que una economa desquiciada. Sobre esta contradiccin gravita desde hace 3 aos la realidad de ese pas.

Las opiniones al vuelo que ponderan los diferentes factores de la crisis presentando un men de causas carentes de toda jerarqua: errores de gestin y poltica macroeconmica, delirios de Maduro, corrupcin rampante, cada del precio del petrleo; no alcanzan a distinguir qu es lo estructurante de lo accesorio. Se trata de ser omiso a los errores y contradicciones del proceso? En lo absoluto. Se trata de no ser cautivo de matrices de opinin que amplifican aristas del problema funcionales a agendas de otro tipo.

En diversos anlisis se ha sealado que el chavismo perdi la oportunidad de cambiar la matriz productiva. Esto es una verdad incontrastable, pero qu pas sudamericano lo hizo? Aun estando en el programa de los diferentes gobiernos de la regin en la mayora de los casos hubo incluso retrocesos en ese sentido. El salto de matriz productiva no es solo un asunto de buenos gestores o voluntad poltica. Tiene poderosos lmites en la actual divisin internacional del trabajo y en el movimiento de nuestros capitalismos que reproduce una trayectoria orbital en torno a los polos de la acumulacin global, desarrollo del subdesarrollo en palabras de Andr Gunder Frank.

La poltica

La misin de la oposicin venezolana es restablecer el proceso capitalista en el pas, es decir, reunir las condiciones para llevar adelante un profundo ajuste a la baja de los salarios y el desmantelamiento del andamiaje chavista que sostiene a la enorme masa de poblacin obrera sobrante para el capital. De hacerse en el corto plazo con el gobierno, salvo una implosin estrepitosa del chavismo, sus planes seran inaplicables dado el capital poltico que an conserva el bloque bolivariano. La correlacin de fuerzas en los cuerpos armados, que a pesar de la crisis han desodo sistemticamente todos los pedidos de la oposicin para desconocer a Maduro, no es favorable en lo inmediato al programa de la vieja elite venezolana y sin ello es imposible que lleven adelante su agenda. Las cabezas ms lcidas de la derecha no apuestan por tomar Miraflores en el corto plazo sino por continuar con el desgaste del gobierno. En trminos de la realpolitik, el rol de la actual Asamblea Nacional en el marco de la estrategia general de la oposicin es impedir la gobernabilidad.

El chavismo por su parte se encuentra paralizado y a la defensiva. Asediado por diferentes frentes, cada vez le es ms difcil mantener la agregacin dentro de sus filas. Sin una clase obrera estructurada y poderosa, el punto de apoyo chavista recae en las comunas, el campesinado, la poblacin de las periferias urbanas, el funcionariado pblico, los movimientos feministas, juveniles, LGBT, las fuerzas armadas y parte de la burguesa. Un bloque nada despreciable cuya riqueza y heterogeneidad explica su tanto su resiliencia como sus limitaciones. El proceso bolivariano siempre tuvo mltiples almas. Una de ellas, que por el momento no ha logrado imponerse, apuesta por la estabilizacin socialdemcrata del proceso y la renovacin del pacto social, sin advertir que el nivel de las contradicciones acumuladas es tan alto que no es posible su resolucin sin la desarticulacin de alguno de los bloques.

El problema de fondo en Venezuela es cmo se va a superar el actual equilibrio estratgico de fuerzas que la tiene inmersa en un escenario de empate catastrfico.

Cmo desarrollar, en medio del asedio permanente, un tejido institucional superador de un marco liberal-republicano ya desbordado? Cmo recomponer el proceso econmico sin ceder al ajuste del capital? Cmo avanzar en un sentido socializante cuando esto implica perder parte del marco de alianzas y una respuesta violenta de proporciones inciertas por parte de la elite venezolana y regional?

Es la gran poltica en el pantano de las profundas contradicciones del capitalismo actual.

Las vacilaciones, los silencios y la abierta colaboracin del progresismo uruguayo con el cerco internacional al gobierno bolivariano es otra vuelta ms de ese laberinto en el que nos toca andar.


* Rodrigo Alonso Economista. Integrante del Comit Editorial del sitio de debates estratgicos www.hemisferioizquierdo.uy.

Fuente: http://brecha.com.uy/el-mismo-laberinto/




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