Portada :: Espaa :: Monarqua frente a Repblica
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-04-2017

La necesidad de la Repblica

Rafael Silva
Rebelin


"A la izquierda de los republicanos no hay ni puede haber nada. Ninguna aspiracin revolucionaria o progresista pasar de ser una utopa infecunda, si no se apoya en las cuatro columnas fundamentales del estado republicano: el ser humano libre, la nacin independiente, la sociedad justa y solidaria y el pueblo soberano"
(Fernando Valera Aparicio, Ex Presidente del Consejo de Ministros de la Repblica Espaola en el Exilio) (1978)


Desde que el Golpe de Estado del General Franco en 1936 interrumpiera abruptamente la Segunda Repblica, nuestra historia entr, pudiramos decir, en un declive democrtico. En una primera etapa, surgida de la dictadura franquista, volvieron a visitarnos los fantasmas del fascismo, de la intolerancia, del exterminio, del genocidio, del exilio, del hambre, de los trabajos forzados, de la represin y de la muerte. La dictadura de Franco fue uno de los perodos ms negros de nuestra historia. Pero acabada la misma con la muerte fsica del dictador, tambin se vieron truncadas las esperanzas de muchos republicanos que confibamos en la vuelta de un perodo de recuperacin no slo del aspecto formal de nuestros derechos y libertades, sino tambin de un saneamiento democrtico de nuestra sociedad, y de la recuperacin y protagonismo de las clases trabajadoras de aqul tiempo. Desgraciadamente, no fue as, y lo que se nos vendi bajo el perodo denominado de Transicin no fue ms que un lavado de cara de la poca anterior, despojndolo de su crueldad y de su autoritarismo, pero en ningn caso retornando a los valores sociales de la breve etapa republicana.

Y as, a ms de 40 aos de la desaparicin del dictador, nuestra sociedad contina bajo el aparente disfraz democrtico, pero sufriendo en realidad las limitaciones de una democracia recortada y aplastada por las lites dominantes, esa poderosa trama de poder econmico-meditico (con la complicidad de la Monarqua, la Iglesia y las Fuerzas Armadas) que nos gobierna, aunque no se presente a las elecciones. La necesidad de la Repblica se vuelve, pues, imperiosa. Actualmente, el Grupo Parlamentario de Unidos Podemos se ha instalado en la postura de relegar el tema de la Repblica a un segundo plano, pero muchos pensamos que se equivocan estrepitosamente. Bajo la falacia de que hay que solucionar otros problemas mucho ms urgentes para la ciudadana, el asunto de la Repblica queda postergado ad infinitum, cuando en realidad, es la base de todo nuestro saneamiento democrtico, sin el cual, nunca podremos recuperar los valores sociales a los que aspiramos. Sin superar realmente el franquismo (pues los actuales gobernantes son los naturales herederos del mismo, y prueba evidente de ello son las continuas trabas y negativas que ponen para condenarlo y respetar la memoria histrica), la Monarqua nos viene impuesta desde la figura del dictador, sin respetar la voluntad popular ni organizar siquiera un referndum sobre el modelo que se prefiere por parte de la poblacin espaola.

Y sin Repblica, nuestra sociedad continuar bajo los mismos moldes antidemocrticos que la configuran, y bajo la anacrnica arquitectura que la determina. Porque la Repblica es, bsicamente, el cimiento de la democracia. Se podr argumentar que la forma o modelo de Estado es un detalle menor, pero nosotros discrepamos absolutamente de ese planteamiento. La Monarqua es la base de una estructura de poder que consagra y perpeta la dominacin de la trama poltico-econmica sobre las clases populares y trabajadoras, y por tanto, desde esa perspectiva, sin abolirla nunca se podr construir una sociedad con completa justicia social. Necesitamos imperiosamente la Repblica, pero tampoco cualquier Repblica nos vale (como no nos vale cualquier modelo de Renta Bsica, por ejemplo). Necesitamos una Repblica Socialista, Federal, Laica, Democrtica y Participativa. Es decir, necesitamos una Repblica pensada para las clases populares y trabajadoras. Una Repblica que vuelva a recuperar los valores que se extirparon salvajemente con el golpe fascista y la posterior dictadura, precisamente porque atacaban a los intereses de los grupos fcticos de poder. Una Repblica que sea crisol donde se fundan las ms legtimas aspiraciones de justicia, igualdad, fraternidad, cooperacin, verdad, reparacin, equidad y redistribucin. Una Repblica del pueblo y para el pueblo.

Salva Artacho lo ha expresado magnficamente en un reciente artculo: "Debemos afrontar y dejar claro que la grave situacin econmica que padece la sociedad en general, la corrupcin y el trapicheo poltico, los desahucios, la precariedad laboral, el abuso patronal, los problemas de la educacin pblica, la sanidad que nos roban para privatizarla y convertirla en el gran negocio, el incumplimiento sistemtico de sus leyes, la criminalidad machista sin fin, la fuga de cerebros por falta de cauces para la investigacin, la bula fiscal e impositiva de la que goza la Iglesia, la parcialidad de la justicia, la nula atencin a la memoria histrica republicana, la burla de la clase dirigente al gobernar slo para los intereses de las minoras pudientes...deben ser abordados desde un planteamiento radical democrtico, o lo que es lo mismo, yendo a la raz de los problemas y esto slo se puede hacer desde la Repblica, dejando claro que todo lo que nos proponen los ex-socialistas, la derecha y los nuevos partidos son "agiornamientos" o ligeras capas de pintura para disimular la situacin de deterioro en la que est el rgimen y de la que ellos son cooperadores necesarios en su sostn". Hay cosas que no se arreglan si antes no se desarreglan del todo, y exactamente eso es lo que necesitamos, que la Repblica sea el instrumento para derribar tanta lacra social de tanto gobierno indecente y de tanta casta corrupta, para levantar sobre ella un nuevo proyecto de pas.

Una Repblica, en definitiva, que se base escrupulosamente en la total y absoluta garanta del cumplimiento de los Derechos Humanos, reflejados entre otras fuentes en la solemne Declaracin Universal, cuyo artculo 25, sin ir ms lejos (para que veamos hasta qu punto estamos lejos de l) dice lo siguiente: "1.- Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, as como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentacin, el vestido, la vivienda, la asistencia mdica y los servicios sociales necesarios; tiene asmismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de prdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad. 2.- La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los nios, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual proteccin social". Esto lleva enunciado desde 1948, pero nuestros gobernantes lo siguen ignorando, condenando a la pobreza, a la exclusin social, a la precariedad o a la miseria a millones de personas en nuestro pas. Necesitamos una Repblica no slo para cambiar al Jefe del Estado (que tambin), sino para que no haya nadie sin ingresos, sin vivienda, sin luz, sin sanidad, sin servicios sociales, sin pensiones o sin alimentacin. No se trata de sustituir a un Rey por un Presidente, se trata de construir un nuevo modelo avanzado y solidario de pas, basado en la ms estricta configuracin democrtica.

Necesitamos la Repblica para desmontar la trama de poder, para bajar de sus pedestales a la casta corrupta que nos gobierna, que dirige los designios del pas, que nos expolia y que nos destroza la vida. Necesitamos la Repblica para construir desde los cimientos un pas digno y decente, en el que no haya nadie sin derechos. Porque no se trata, como ha explicado Lola Sanisidro en este artculo, nicamente de un debate entre monarqua y repblica, sino de un debate en profundidad sobre los valores republicanos que determinan la convivencia: la igualdad (ya quebrada desde el instante en que existe una Institucin y un monarca por encima de la ley), la libertad (entendida tambin como la libertad material de poder vivir sin el permiso de otros, es decir, la libertad entendida como la garanta de la satisfaccin de las necesidades materiales), la laicidad (como garanta de que ninguna creencia formar parte de las Instituciones del Estado, ni se impondrn liturgias como si fueran actos de Estado), la fraternidad (entendida como todo lo contrario a la competitividad, al egosmo y al individualismo, es decir, entendida como la solidaridad, la cooperacin y la puesta en comn de bienes y servicios, redistribuyendo la riqueza), y la defensa de lo pblico (exactamente lo que significa Res pblica) como algo propio y comn que garantiza espacios de realizacin de los derechos sociales, y del resto de derechos y libertades. Por todo ello, y para todo ello, necesitamos la Repblica.

Blog del autor: http://rafaelsilva.over-blog.es 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter