Portada :: Argentina
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-04-2017

Milagro

Telma Luzzani
Tiempo Argentino


Hasta hace algunos aos, Alto Comedero, para la mayora de los argentinos, no significaba nada o casi nada. Ahora, quiere decir muchas cosas: arbitrariedad, presos polticos, alto riesgo para las garantas individuales, alerta roja. Tambin, Alto Comedero es organizacin, trabajo militante, obras populares monumentales, lucha. En una palabra, decir Alto Comedero es decir Milagro Sala.

Y aunque sea obvio y uno lo haya ledo mil veces, estar all, hablar con Milagro y ver la obra monumental de la Tupac Amaru es tomar verdadera dimensin de lo que esta dirigente social indgena es capaz de inventar y construir. Cmo no la va a hostigar un gobierno de ricos! Cmo la justicia no la va a perseguir, incluso desobedeciendo los llamados de organismos internacionales como Naciones Unidas! Si la obra de una sola Milagro resulta tan perturbadora qu pasara si fueran diez o cien!

El viaje hacia Milagro empez un lunes de marzo con un whatsapp: "Soy Estela Daz. Recin llego de ver a Milagro Sala. Ella quiere saber lo que pasa en Amrica Latina. Conocer la situacin poltica de la regin. Te gustara ir?", me escribi la dirigente de la Secretara de Gnero de la CTA.

Y as llegu el mircoles en un vuelo de Aerolneas Argentinas (empresa visiblemente deteriorada, con mala comida y peor atencin) hasta Jujuy y, desde all, en auto con la periodista Sabrina Roth como gua imprescindible, hasta el penal de Alto Comedero.

El frente de la crcel huele a hormign fresco. El gobernador Morales hace muy poco hizo asfaltar la calle, poner un vallado gris acerado y construir nuevos panpticos. Segn me explic una mujer del Servicio Penitenciario las construcciones "tienen apenas cuatro o cinco meses". Pienso, con suspicacia, que probablemente se deba a la inminente visita, en mayo, de la Comisin Internacional de Derechos Humanos: querrn dar una impresin prolija y humanizada de la crcel.

Atravesamos un par de controles, tres compuertas con rejas (cada una con su respectiva iconografa catlica, o sea, un altarcito despintado con una Virgen y un Nio dentro de una urna de cemento, sin flores, sin velas, sin ofrendas) hasta el interior del penal. Tuve que dejar todo incluyendo mi documento y mi celular (lo que significa que no habr fotos con Milagro), pero autorizan pasar los libros y mi libreta de apuntes.

Milagro viene con paso rpido y me abraza. Le cuento cuntos amigos, colegas, vecinos me mandan saludos y el mensaje de "Milagro mucha fuerza!".

"Quines?", pregunta.

Y le recito decenas de nombres. Me dice que est contenta con el dictamen de la Procuradora General, Gils Carb, que determina la ilegalidad de su detencin y reclama que se deje sin efecto. Estamos en el patio de penal: un lugar amplio con pasto donde se eleva la "ranchada". una especie de quincho con postes de madera, techo de mediasombra y piso de tierra. All dar mi "clase", halagada porque esta mujer, a pesar del encierro y el hostigamiento, tiene deseos de orme y de conocer ms sobre poltica internacional.

Trae una bolsa con semillas de girasol y se dispone a escuchar mi intento por ordenar en esquemas el gran caos global. De repente, algo de mi explicacin le parece importante, se levanta como un rayo y vuelve con un cuaderno y un marcador negro. "De eso no me quiero olvidar", y anota mi ltima frase: "El presupuesto militar de Estados Unidos es descomunal: ellos solos gastan lo mismo que los 198 pases restantes del mundo sumados." De inmediato me pregunta por las armas que mand a comprar el presidente Macri. "Es para pelear con algn vecino? Es para defender Malvinas?". La respuesta es extensa: intereses de Estados Unidos y el aparato militar industrial; la estrategia del partido Cambiemos para seducir a las Fuerzas Armadas y policiales nacionales y cooptarlas como aliadas; la represin

El tiempo no alcanza. Pronto se acaba la hora de visita por lo que aprovecho para saludar, antes de irme a las otras presas polticas; Gladys Daz, Mirta Aizama, Graciela Lpez y Mirta Rosa Guerrero, alias, Shakira, hermosas todas aun con su visible estado de angustia. Luego me despido de Milagro. Me asegura, entusiasmada, que va leer todo lo que le llev y que quiere que vuelva para discutirlo. Nos abrazamos largamente y, con lgrimas en los ojos, recuerda el nombre de cada una de las personas que mencion cuando nos encontramos: "Deciles que mi lucha sigue. Que su fuerza es mi fuerza. Que gracias."

Fuente: http://www.tiempoar.com.ar/articulo/view/66227/milagro


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter