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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-04-2017

La anacrnica poltica industrial de Trump

Alejandro Nadal
La Jornada


Los idelogos de la era neoliberal han insistido una y otra vez en que la poltica industrial es un lastre. Se le ha acusado de distorsionar los precios, de desperdiciar recursos fiscales y de ser la mejor receta para premiar a empresas y sectores perdedores en la competencia econmica. Pero hoy regresa la poltica para el desarrollo industrial al centro del escenario con los desplantes de Trump sobre la recuperacin de empleos en el sector manufacturero.

En realidad, la intervencin del poder pblico para promover el desarrollo industrial nunca ha desaparecido. Ni siquiera en la era triunfante del neoliberalismo. Los subsidios, crditos y apoyos econmicos de todo tipo para apuntalar la competitividad de alguna empresa en particular o de una rama industrial se han mantenido como una constante de la vida econmica.

China siempre abraz los instrumentos ms variados de la poltica industrial. Desde el apoyo crediticio y los subsidios, hasta el poder de compra del Estado, pasando por la ingeniera en reversa para copiar tecnologa extranjera, asimilarla y adaptarla a sus necesidades y las del mercado internacional. Por supuesto, uno de los pilares ms importantes de esta poltica industrial fue la inversin en investigacin cientfica y desarrollo tecnolgico. A principios de este siglo China inverta 1,5 por ciento del PIB en investigacin cientfica y desarrollo experimental (IDE), proporcin bastante menor que la de los principales pases industrializados. Hoy ese porcentaje ha aumentado a 2,5 por ciento, lo que sita a la economa china en un rango similar al de Estados Unidos. La diferencia es que Estados Unidos se ha embarcado en una poltica industrial anacrnica, segmentada y sin rumbo.

Recuperar los empleos viejos del sector manufacturero parece ser el objetivo primordial de la administracin Trump. Pero dadas las tendencias de largo plazo en la estructura del sector manufacturero a escala mundial, es poco probable que los sectores que tienen en mente Trump y sus amigos puedan recobrar o generar los empleos perdidos. El mejor ejemplo es el de la industria del carbn y el acero. Para empezar, la mayor parte de la demanda de energa en Estados Unidos se satisface con otros energticos. Y las dos industrias son muy intensivas en capital (requieren una inversin muy fuerte por cada empleo generado).

As que Trump puede seguir diciendo que impidi que la Ford se llevara a Mxico su planta de Kentucky, o puede presumir de haberle torcido el brazo a Carrier, el gigante de los equipos de refrigeracin, para que no instale su planta con mil empleos en Mxico. O puede seguir con su neoproteccionismo e imponer nuevos gravmenes sobre los productos importados desde Mxico. Lo cierto es que esos desplantes no servirn para generar los empleos que Trump pronostica en el sector manufacturero y tampoco servirn para devolver a Estados Unidos un liderazgo industrial.

Pero hay otra vertiente de poltica industrial anidada en el presupuesto militar de Trump. Se recordar que el presupuesto de egresos recin enviado al Congreso contempla un incremento de 54 mil millones de dlares para gasto militar. Una buena parte de este monto se ir a las industrias que ya producen equipo militar de todo tipo, desde aviones no pilotados y misiles crucero de alta velocidad hasta submarinos invisibles y la renovacin de las cabezas nucleares en el arsenal estratgico. Muchos analistas piensan que de esa inversin pueden desprenderse beneficios inesperados en trminos de innovaciones tecnolgicas aplicables a la industria civil.

Pero no es la primera vez que el incremento en el gasto militar contribuye a desmantelar las bases de la competitividad industrial en Estados Unidos. Entre 1960 y 1986, Estados Unidos vio reducir su participacin en la produccin mundial de 25 a 10 por ciento. La razn es que mientras Japn y Alemania innovaban en la introduccin de mquinas herramienta de control numrico para uso genrico en la industria civil, Estados Unidos se dedicaba a disear sistemas automatizados para las mquinas herramienta que usaba la fuerza area en la produccin de sus equipos y refacciones. El resultado fue el debilitamiento de la industria de mquinas herramienta de Estados Unidos y su prdida de competitividad. Este no es el nico ejemplo del impacto negativo que ha tenido el gasto militar sobre la industria en Estados Unidos, pero es un poderoso llamado de atencin para dejar de creer en los ilusos comentaristas allegados al complejo militar-industrial en Estados Unidos.

Los objetivos de la poltica industrial de Trump nunca sern alcanzados. Y mientras Estados Unidos sigue dominado por las necesidades del sector financiero y pierde tiempo siguiendo los enfermizos tuits del seor Trump, China contina abriendo nuevos derroteros para la industrializacin en los estratgicos ramos de robtica, manufactura inteligente y nuevos materiales para energas renovables. Est bastante claro quin ser el lder en manufacturas en el prximo decenio.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2017/04/05/opinion/022a1eco

 

 



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