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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-04-2017

No est de ms un poco de transparencia

Julio Antonio Fernndez Estrada
OnCuba


Un amigo me ha prestado un verso de una cancin suya para nombrar este artculo. Como deca Eduardo Galeano, estamos en la era del envase. Vale ms el envase que el contenido, deca el maestro uruguayo y de Amrica. Vale ms el velorio que el muerto, el frasco que el perfume, los discursos sobre la democracia, que el verdadero poder del pueblo. Es muy sospechoso que ninguna constitucin se autodefina antidemocrtica cuando casi todas son realmente antipopulares.

La mayora de los sistemas polticos del mundo se arman desde la soberana popular, y en casi todos ellos el pueblo no es consultado ni decide nunca sobre su destino.

Hace mucho rato que no se puede hacer poltica ni montar una propaganda exitosa de un partido, ni imaginar una campaa electoral que prescinda de la democracia como motivo y como fin del discurso.

Cuando la democracia dej de ser el programa poltico de los pueblos sobre todo de los pobres libres se le empez a emparentar con versiones domesticadas, como la divisin de poderes que impedira el poder desmedido de cualquiera de las funciones del Estado pero que a la par impidi el poder del pueblo. Tambin se ha relacionado a la democracia con la representacin poltica que dara el derecho a los ciudadanos a participar en la eleccin de sus representantes, pero que ha sido la manera perfecta para disminuir el resto de las formas de participacin. De la misma forma se ha conectado la democracia con el pluripartidismo, que sera la expresin de la diversidad de ideas en un sistema poltico, mas no ha sido un canal de comunicacin entre el pueblo y sus propuestas. Despus de estos vnculos la democracia perdi su carcter radical y se ha trasmutado en rgimen poltico ms o menos plural y electoral, sin que el pueblo aparezca por ninguna parte.

La ingeniera electoral de los partidos polticos, de la organizacin de los poderes del Estado, del funcionamiento de la Administracin Pblica, ms el empuje de las sociedades civiles de todas partes, las luchas sociales, la resistencia de los pueblos, ha hecho que algunos enfoques hoy sean casi imposible de eliminar del funcionamiento poltico.

De estos enfoques hay uno que es muy fuerte e ineludible: el de los derechos humanos. No significa en ningn caso que haya tenido xito este enfoque y que ahora los derechos humanos se cumplan en todas las sociedades del mundo. Se trata, ms bien, de que hoy casi ningn Estado puede disear polticas pblicas sin pasar por el tamiz del enfoque de derechos, sin tener que cumplir formalidades bsicas, que incluyen en muchos casos el acceso popular a datos oficiales del funcionamiento del Estado, as como a datos sobre el cumplimiento de lo proyectado.

Esta transparencia es imprescindible para aspirar a una democracia, al menos formal. Si el pueblo no puede saber qu derechos son los ms violados en un pas, si no son pblicos los datos sobre violaciones de derechos recurridas por los particulares o por colectivos humanos, si no son pblicas las estadsticas sobre la ejecucin del presupuesto, el recorrido de los impuestos pagados por el pueblo, los niveles de cumplimiento de los planes de construccin de viviendas y de otras obras pblicas, si no se pueden consultar libremente los datos que usa el gobierno sobre los particulares, para poder actualizarlos o contradecirlos, es imposible empezar a avanzar hacia la democracia.

La transparencia no es una imagen bonita sobre el deber ser de la poltica. Es un requisito del funcionamiento sano de las administraciones pblicas de casi todos los estados del planeta.

Sin informacin fidedigna y actualizada el pueblo, soberano de las constituciones que se llaman a s mismas democrticas, no puede decidir con seguridad ni con prudencia.

Los ndices de gobernabilidad sin trabas, que se cumplen en sistemas polticos donde la transparencia es extraa, estn soportados por columnas de desconocimiento y apata poltica, que aparentan consenso y tranquilidad, pero son en realidad formas de la impotencia y el desconcierto popular.

Como todas las alternativas ms democrticas y participativas, la transparencia del funcionamiento estatal, para permitir el acceso del pueblo a datos, procesos de trabajo del gobierno, cifras de inters general, estadsticas con significados importantes para la gente, siempre es ms difcil de coordinar y de organizar que el silencio y la opacidad del desempeo del gobierno, o eso es lo que nos ha enseado varios siglos de sentido comn antidemocrtico.

La democracia, la transparencia, el pueblo presente y activo en las decisiones estatales, pueden ser ms posibles y accesibles, si se arman de forma colectiva y no se proponen como indicacin de un ncleo central de poder, que casi siempre cae en la tentacin de decirnos lo que tenemos que hacer para usar los canales establecidos.

Como dice mi amigo con nombre de sol, no quisiera irme sin entender. Yo tambin creo que no est de ms un poco de transparencia.

Fuente: http://oncubamagazine.com/columnas/no-esta-de-mas-un-poco-de-transparencia/



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