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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-04-2017

"El Capital" tras la edicin histrico-crtica

Roberto Fineschi
Viento Sur


Un libro, ms o menos conocido, de Jacques Bidet se intitula de manera significativa Que faire du Capital?

Creo que se podra ser ms radical e ir un paso atrs para preguntar Qu es El capital? A travs de esta obra, Marx quera hacer comprensible el funcionamiento de la sociedad burguesa. Pero cul? La de la Revolucin Industrial? O quera elaborar un modelo general que fuese ms all de la contingencia o la limitacin de una fase determinada y que sirviese como cuadro general de referencia para subperiodos o para articulaciones posteriores? Pero en realidad el problema no consiste nicamente en establecer cmo entender el texto desde un punto de vista terico: la pregunta puede ser orientada hacia la existencia misma del texto, sobre todo si se considera la nueva edicin histrico-crtica de las obras de Marx y Engels, la segunda Marx-Engels-Gesamtausgabe (Mega 2).

As, un texto de Marx publicado en tres volmenes que por ms de un siglo ha sido ledo como El capital no existe como tal. Se ha ledo en realidad la edicin engelsiana de una serie de textos de Marx que se encontraban en un nivel de elaboracin muy dispar entre s. Mientras que para el primer volumen Engels poda contar tres ediciones cuidadas por Marx mismo (la primera y segunda alemanas y la francesa) y por material preparado para la tercera, para el segundo libro dispona de ocho manuscritos, ninguno de los cuales poda considerarse listo para imprimirse. No hablemos ya del tercer libro, del que haba un nico y gran manuscrito y algunas exposiciones parciales con argumentos especficos. Tambin en este caso hablar de versiones listas para la imprenta sera, por mucho, inapropiado.

De acuerdo con lo expuesto, el discurso se complica: en vez de preguntar Qu hacer con El capital?, limitando el debate a la obra impresa que lleva este ttulo y sugiriendo, cuando menos implcitamente, que sta existiese en versin definitiva. Es ms apropiado entonces hablar de Qu hacer con la teora marxiana sobre el modo de produccin capitalista? o de la teora marxiana del capital, con la c minscula y sin cursiva. Afrontar de esta manera la cuestin ampla el cuadro de referencia: los volmenes por estudiar, de hecho, no son slo 3 sino al menos 15. Veamos de lo que se trata.

Las reconstrucciones filolgicas ms acreditadas han mostrado cmo Marx comienza a desarrollar su teora del capital y de la mercanca, desvinculndose de la teora cuantitativa del valor de Ricardo, hasta despus del Manuscrito de 1857/58, conocido como Grundrisse (volumen II/1 de las Mega), donde Marx por primera vez redacta toda o casi toda la teora del capital. Posteriormente tenemos el as llamado Urtext, manuscrito preparatorio de la Contribucin a la crtica de la economa poltica; esta obra fue impresa en 1859 (II/2). Al escribir la continuacin, por segunda vez Marx redact una nueva exposicin (en parte en forma de investigacin histrico-terica) de toda la teora. Los Manuscritos de 1861/63 constituyen entonces el segundo gran esbozo de la teora de la produccin capitalista (II/3). En 1863/65, Marx redact todo por tercera ocasin, esta vez con la intencin de imprimir la obra. Este tercer gran manuscrito comprende el volumen II/4. En 1867 sali la primera edicin alemana del primer libro (II/5), seguida de un interesantsimo manuscrito preparatorio para la segunda edicin alemana y para la francesa en la que Marx reescribe el primer captulo fundamental sobre la mercanca (en II/6). Tenemos entonces la segunda edicin alemana (II/6), la edicin francesa (II/7), la tercera edicin alemana, la primera al cuidado de Engels (II/8), la edicin inglesa (II/9) y, por ltimo, la cuarta edicin alemana, la leda histricamente (II/10). Y esto no termina aqu, pues fueron recientemente publicados los manuscritos sobre los que trabaj Engels para dar a la imprenta la obra definitiva: los restantes siete manuscritos redactados entre 1868 y 1881 para el segundo libro (II/11), el manuscrito de redaccin engelsiana para el segundo libro, utilsimo para entender sus intervenciones al texto (II/12); y, despus, el segundo libro, que sali en 1885 (II/13). Finalmente, los manuscritos marxianos posteriores para el tercer libro y los materiales de redaccin de Engels apareceran en el volumen II/14, y el volumen II/15 correspondera al tercer libro como fue dado a la imprenta en 1894.

No entrar en los detalles por los que me remito a la bibliografa ahora disponible tambin en castellano /1. Subrayar nicamente cmo ste sera hoy el objeto de investigacin para quien quisiese ocuparse de la teora marxiana del capital. Se trata de un material riqusimo, en buena parte indito, a partir del cual se arrojaran nuevas luces sobre una teora que, con demasiada rapidez, se ha querido tratar como fierro viejo.

Para dar una primera indicacin del resultado de la reconstruccin filolgica, puede abordarse el trabajo marxiano de esta teora a partir de dos periodos:

1. El primer periodo precede a 1857, cuando Marx se foguea, primero estudiando a los clsicos de la economa poltica, luego criticando a los falsos crticos (Proudhon), despus buscando explicar la realidad y dar razn de lo manifestado en la superficie: las tempestades monetarias.

2. El segundo periodo inicia en 1857 y corresponde a la construccin del modelo terico del capital articulado a su vez en cuatro fases cronolgicamente sucesivas: los manuscritos de 1857/58, los manuscritos de 1861/63, los manuscritos de 1863/65 y el lapso iniciado en 1867. Esta ltima fase se desarrolla en tres direcciones entretejidas: publicacin y reelaboracin del primer libro de El capital (manuscrito Ergnzungen, segunda edicin alemana, edicin francesa, material para la tercera edicin alemana y para la edicin estadounidense que no lleg a realizarse); manuscritos para el segundo libro y manuscritos para el tercero.

A continuacin expondr los resultados de mi investigacin sobre la teora marxiana del capital que presento aqu en forma de tesis, a falta del tiempo necesario para profundizar /2.

El concepto de tronco se impone a propsito de la teora general del capital. Se sabe que el plan general que Marx se propona realizar consista en escribir seis libros: Capital; Propiedad de la tierra; Trabajo asalariado; Estado; Comercio exterior y Mercado mundial (carta a Lasalle del 22 de febrero de 1858 mew 29, pginas 550-60 y Prefacio a Contribucin a la crtica de la economa poltica). De stos pudo concluir slo el primero sobre el capital (y no por completo) y redactar los lineamientos generales del segundo y tercero (esto es, en la medida en que formaban parte de la teora general del capital, aunque no se excluye la necesidad de escribir otros textos para tratar el argumento en especfico). Pero los textos sobre el Estado, el Comercio exterior y el Mercado mundial, as como el asunto de su conexin con la teora general, correspondiente al nivel de abstraccin en que se situaran, permanecieron prcticamente sin respuesta orgnica por Marx, entendiendo que no hay un tratamiento ni una conexin sistemticos con la teora general del capital.

La teora marxiana del modo de produccin capitalista aparece entonces como un gran inicio de una teora general de la sociedad burguesa a la que, sin embrago, faltan an muchos ladrillos. El autor no pudo colocarlos en cuanto individuo psicofsicamente limitado (aunque extraordinariamente dotado). El proyecto trascenda, cuando menos, la disponibilidad de tiempo. Marx hizo la eleccin terica de pensar la complejidad; tal vez en la aplicacin de su teora se ha optado por la va del reduccionismo y la simplificacin.

1. Estructura lgica y su nivel de abstraccin

A la luz de los resultados alcanzados en el mbito de la publicacin de la nueva edicin histrico-crtica y del debate desarrollado en torno a sta, cabe concluir que el nivel de abstraccin en que se sita la teora marxiana sobre el modo de produccin capitalista es muy alto: all se describe a muy grandes rasgos la dinmica epocal de esta forma especfica de reproduccin humana en la naturaleza.

1.1. Lneas tendenciales y logros (productividad, mundializacin, reduccin del trabajo necesario como condicin del reino de la libertad)

En este nivel, las adquisiciones histricas obtenidas gracias al modo de produccin capitalista son, segn Marx, principalmente tres: 1. Una extraordinaria productividad del trabajo que no tiene precedente y constituye la base material imprescindible para una nueva (posible) organizacin racional de la produccin, como quiera llamrsele; 2. A travs de esta reduccin del tiempo de trabajo necesario a un mnimo tal que permitira la existencia de un tiempo para el libre desarrollo de los individuos (autodireccin y no heterodireccin de las necesidades); 3. A travs de la reproduccin social total a escala mundial, la unificacin efectiva de la humanidad; por primera vez en la historia, este concepto no indicara simplemente la abstraccin del gnero sino que, gracias a la universalizacin del trabajo individual y viceversa, se indicara el resultado de un proceso real, incluso como un hecho empricamente existente.

1.2. Capacidad de prediccin y verificacin

Si stos son los resultados epocales que, segn la teora marxiana del modo de produccin capitalista, esta fase histrica de la reproduccin humana en la naturaleza permite alcanzar, vemos que tales predicciones tericas distan mucho de ser contradichas por la realidad emprica. Hoy, ms que en el tiempo en que Marx escribi, los fenmenos previstos son una realidad. Esto confirma la fuerza extraordinaria de una teora cientfica que, formulada hace ya 150 aos, permitira pensar en procesos cuyo desarrollo efectivo se verificara slo mucho tiempo despus.

La ubicacin de la teora marxiana en un nivel de abstraccin muy alto, de la poca histrica en general, salva el sistema terico general, lo que perdemos es la apropiacin en el nivel sociolgico, poltico, siempre reconocido en esta teora. El movimiento poltico o los varios movimientos polticos que se sienten interpelados por la teora marxiana tal vez han buscado en El capital indicaciones no generales sino concretas, cuando no concretsimas, preceptos polticos por seguir rigurosamente para transformar la actual en una sociedad socialista o comunista.

Cuando en la edicin impresa del primer libro de su obra Marx insisti tanto en la descripcin de la manufactura y la fbrica, y enfatiz tambin en determinados aspectos de la condicin obrera e introdujo el concepto de Extraamiento, sin duda pensaba en el uso poltico de su texto; sobre esto volver en breve, pero ahora me interesa resaltar cmo la aplicabilidad, ms o menos legtima, de ciertas frmulas no agota el alcance terico general.

1.3. Lmites relacionados con el nivel de abstraccin y teoras de mediacin

Lo anterior no significa por supuesto que El capital tampoco pueda utilizarse con fines polticos. No obstante, para alcanzar un nivel de abstraccin en el que este tipo de problemas pueda ser tratado es necesario proceder al descenso de lo abstracto a lo concreto, as como escribir los textos que Marx no escribi, pero que habra querido escribir, contextualizando la teora general del modo de produccin capitalista en los capitalismos empricos, histrica y geogrficamente cualificados. O evaluar en qu medida podran situarse en las subfases, etctera.

2. Poltica inderivable mecnica y automticamente. Formas y figuras

Lo francamente impracticable hoy es derivar de la letra de El capital una doctrina poltica. Tambin el papel del obrero en la fbrica es recontextualizado en este escenario. La teora de la subsuncin del trabajo bajo el capital puede interpretarse como una descripcin histrico-sociolgica del capitalismo situado en la Revolucin Industrial. ste es en verdad un aspecto presente, pero reducir a ste todo el sistema disminuira mucho el aporte terico. En realidad, Marx desarrolla con la subsuncin una teora de la transformacin formal del proceso de trabajo en su concrecin capitalista y distingue tres elementos formales fundamentales: el carcter cooperativo, el ser-parte y el ser-apndice del trabajo vivo. Estas determinaciones formales son expuestas despus en el contexto de su configuracin determinada, la de la Revolucin Industrial para ser exacto. Pero aqu no se agota el valor formal que permanece vigente tambin en otras figuras, siempre que se ajusten a las determinaciones de la forma mencionada. El fin de la fbrica no significa el de la apendizacin del trabajo individual, menos an de la cooperacin o del ser-parte, salvo determinadas figuras que aquellas formas han personificado. Me parece que hay un horizonte de investigacin abierto a la valoracin cientfica sobre cules figuras encarnan hoy aquellas formas.

Por otra parte, en la reduccin histrico-sociolgica, considerando las fases de subsuncin como una sucesin cronolgica ocurrida, y ahora sustancialmente concluida, se pierde de vista que aquellas categoras son funcionales al proceso de produccin del plusvalor relativo y que, por tanto, varan entran en juego y desaparecen, se reproducen, etctera, como variables dependientes del proceso de valorizacin. Por ello, nada impide que en determinadas configuraciones o, ms concretamente, coyunturas se pueda retroceder; esto no genera ningn problema si se entiende dialcticamente la construccin del capital. En realidad, Marx expone aqu estas figuras en forma pura (aunque impuramente hablando tambin de determinadas figuras concretas) y slo despus, en el nivel de la dinmica general, se hablara de su alternancia y concrecin, de su dinmica efectiva.

Me parece que el esfuerzo gramsciano de los Cuadernos de la crcel se entendera como el intento por tomar las figuras como concrecin de las formas; es decir, de buscar la especificidad de subperiodizacin a la luz de una teora general del capital y de la hegemona. ste es en efecto el nivel de la teora poltica y de la accin, como deca, en un nivel de abstraccin ms bajo, al que debe descenderse a travs de las teoras de mediacin. Hoy, por tanto, me parece que desde un punto de vista poltico, la teora del capital puede dar indicaciones de este tipo: 1. No derivar de ella, de manera inmediata, praxis alguna; 2. Usarla como presupuesto conceptual para una posterior concrecin.

As pues, no hay problema alguno en que Marx se haya dirigido a los obreros, pues en aquel momento sta era efectivamente la figura. Pero las potencialidades polticas de la teora marxiana son mucho ms fuertes que la propia aplicacin que pudo hacer el autor.

3. Teora del modo de produccin capitalista como teora de la historia

El modelo terico de la produccin capitalista tiene su temporalidad: como fue concebido por Marx, tiene un inicio, una dinmica de desarrollo y una finitud intrnsecos. En el curso de este desarrollo emergen las formas (encarnadas en figuras) que anticipan, a su vez, formas de una sociedad futura, tal como en su inicio el capital hered sus condiciones de partida no planteadas por l mismo. Hay por tanto una doble direccionalidad: hacia el pasado y hacia el futuro.

Que el capital tenga una finitud conceptual consistente en crear una productividad impresionante aunque vinculada a la valorizacin y, por tanto, a partir de cierta fase de desarrollo y en adelante, aunque la quiera ya no la pueda utilizar no significa, por s, que ste colapse espontneamente ni nada por el estilo. La contextualizacin de estas lneas tendenciales abstractas se halla de nuevo en un nivel muy bajo de abstraccin.

3.1. Hacia el pasado. Tronco: falta la teora de los otros modos de produccin

El materialismo histrico, como teora general de la historia, permaneci como un tronco o esbozo. Permanece en El capital como teora de la fase capitalista de la produccin humana en la naturaleza por ms que sea una notable exposicin, confirmada por los hechos, sobre sus tendencias generales, mas para las otras famosas fases, indicadas someramente en el prefacio a la Contribucin a la crtica de la economa poltica, no cabe hablar siquiera de delimitaciones generales (prefacio a la Contribucin a la crtica de la economa poltica: asitico, antiguo y feudal).

La teora del modo de produccin capitalista permite establecer un punto de partida lgico idneo que es, a su vez, el punto de llegada de un periodo precedente. Si se sabe lo anterior, pueden hacerse al menos dos cosas: 1. Reconstruir historiogrficamente cules acontecimientos han llevado a la posicin de estos presupuestos iniciales en determinadas circunstancias y lugares, lo cual Marx lleva a cabo en la exposicin de la as llamada acumulacin originaria para Inglaterra; y 2. Tratar de elaborar una teora en la que se reconstruya tericamente el funcionamiento del modo de produccin precedente cuyas lneas tendenciales llevan a la posicin de lo que se presupone como modo de produccin futuro. Esta ltima no tendra naturalmente una coincidencia emprica inmediata, pero describira los modelos tericos de explicacin, como hace la teora marxiana del capital. En esta direccin, sobre todo respecto a la tendencia de la disolucin, Marx se sita en las formen (formas).

Gian Mario Cazzaniga /3 ha mostrado en general y de manera eficaz las cualidades y los lmites de la investigacin marxiana en este sentido. Me parece sostenible que en Marx no haya una teora del modo de produccin feudal o asitico. Esto no significa que tampoco podran existir sino, ms bien, que stas estaran an por elaborarse. Slo aquella elaboracin permitir evaluar efectivamente, con certeza terica equiparable a la de la teora del capital, as como se da en esa poca la lucha de clases.

3.2. Hacia el futuro

Si la teora del modo de produccin capitalista da las indicaciones hacia el pasado, es decir, seala el punto de llegada del modo de produccin precedente, sta nos da tambin las indicaciones hacia el futuro: muestra las lneas de tendencia que llevan a la formacin de figuras de subjetividad nuevas que representan en la forma capitalista los grmenes del futuro modo de produccin.

3.2.1. Figuras de subjetividad (capital accionario y cooperativo)

Cules son estas figuras? En primer lugar, la nueva forma histrica del trabajo instaurada gracias al modo de produccin capitalista y que representa una adquisicin histrica de importancia fundamental es la del trabajador colectivo. Con esto no se entiende de manera reduccionista al obrero-masa, sino que sta podra ser slo una figura de aquella forma; sin embargo, la realizacin del proceso socionatural de manera cooperativa con el fin general que subsume los fines parciales y con el trabajador individual como parte o apndice o potencialmente ausente o presente slo como supervisor de un proceso automatizado. La potencialidad productiva surgida gracias a esta nueva forma de subjetividad, el nuevo contenido material instaurndose gracias a la forma capitalista de produccin, es lo que el modo de produccin capitalista aporta como bueno a la historia mundial (aun cuando lo haga de modo cruento y contradictorio). La sociedad futura no debera volver atrs a la produccin individual sino superar la forma capitalista contradictoria. El problema, que no es menor, consiste naturalmente en establecer cmo se supera tal forma y, sobre todo, qu la sustituir.

Marx indica para este propsito una forma fundamental: la cooperativa. sta encarna ya, en el modo de produccin capitalista, la forma autogestiva de la produccin. Por otro lado, cuando nos referimos a la emergencia del trabajador colectivo en sentido amplio, sta puede entender a la humanidad integrada que cooperativamente gestiona el intercambio orgnico con la naturaleza como sujeto integrado.

3.2.2. Desde Marx, slo indicaciones de carcter muy general y, a lo ms, un vnculo de diferenciacin respecto al modo de produccin capitalista

Pero cmo funcionar esta sociedad futura? Marx brinda para este propsito indicaciones generales y a menudo con relacin de diferenciacin respecto al propio modo de produccin capitalista. Parece difcil, si somos realistas, obtener una teora. Al proceder de esta manera, el concepto surgido con mayor frecuencia es el del plan como alternativa a la reproduccin catica en forma mercantil del capitalismo. Atenindonos entonces a las lneas fundamentales, diramos que Marx vera en el trabajo cooperativo en la presencia de un plan y en la sustancial superacin del mercado los factores determinantes para distinguir la sociedad futura de la actual. Sin embrago, debe tenerse en cuenta que la fuerza de la nueva sociedad consistira justo en la superacin de las contradicciones de la sociedad capitalista en la cual a la infinita productividad potencial corresponde el vnculo de la valorizacin: en la nueva sociedad, tal potencialidad debera poder ser disfrutable sin lmites. La nueva sociedad vencera porque es ms productiva.

Si pensamos en el llamado socialismo real, por el contrario, lo evidente es la amarga derrota respecto a este aspecto. Cierto, puede discutirse si tal resultado dependa de la realidad histrica rusa o si derivaba justo de la sociedad planificada como tal. Parece que diversos clsicos del marxismo han subestimado la complejidad y los problemas ligados a la planificacin. Se ha sostenido con tono de autoridad que justo en la planificacin estara el germen de la ineficacia y de la burocratizacin, ms all de los excesos contingentes de naturaleza histrica o vinculados al carcter particular de una nacin.

Sin embargo, si nos situamos en el mtodo marxiano, no podramos formular una teora de la realidad futura hasta que sta hubiese alcanzado cierto grado de desarrollo, cuando por tanto sus leyes hubiesen ya comenzado a actuar sobre el presente o estuviesen en acto. Quizs en los tiempos de Marx era demasiado pronto para llegar a este punto de vista; los albores de futuro no eran entonces ms que destellos.

4. Conclusiones

La teora marxiana del capital es ms actual hoy que en los tiempos de Marx. Sus lneas tendenciales se confirman con los hechos, y esto ratifica su gran capacidad de prediccin. Su nivel de abstraccin es sin embargo muy alto. Para ofrecer una poltica y un anlisis contemporneos no basta aplicarla; para hacerlo, sta slo puede servir como premisa conceptual, pero resulta necesario descender hacia niveles de abstraccin ms bajos que tengan en cuenta subperiodizaciones, fases, sistematizacin analtica posterior (en el campo econmico, por ejemplo), y an est por escribirse y por actualizar lo que Marx comenz a realizar.

Si tenemos esto presente, la teora marxiana del modo de produccin capitalista no es fierro viejo sino la nica teora en condiciones de explicar las tendencias histricas de lo que acontece todava hoy. Si se pretende, por el contrario, que sta sea todava la palanca para todo, nos arriesgamos a cometer errores. La conclusin es que resta mucho por hacer y estudiar para llevar adelante lo que Marx slo ha comenzado.

Traduccin: Araceli Mondragn

Notas

1/ R. Fineschi. Karl Marx despus de la edicin histrico-crtica (Mega 2): un nuevo objeto de investigacin, en Dialctica, nueva poca, ao 37, nmero 45-46, enero-junio, julio-diciembre de 2013. Vanse tambin los libros clsicos de Enrique Dussel.

2/ Un desarrollo ms articulado se halla en R. Fineschi. Ripartire da Marx, Npoles, La Citt del Sole, 2001; y en Marx e Hegel, Roma, Carocci, 2006.

3/ G. M Cazzaniga. Funzione e conflitto. Forme e classi nella teoria marxista dello sviluppo, Npoles, 1981.

Fuente original: http://vientosur.info/spip.php?article12433


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