Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Siria
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-04-2017

El tiempo de la claridad qumica

Elas Khoury
Al-Quds al-Arabi


Los misiles Tomahawk estadounidenses -que el seor Donald Trump dice que fueron lanzados en respuesta al bombardeo areo con armas qumicas por parte de Bashar al-Asad a la localidad de Jan Sheijn-, no han descubierto nada nuevo, a pesar de su carcter teatral. Simplemente certifican lo anterior, aunque ya estuvieran claras las posturas internacionales y regionales en relacin a la desgracia siria.

En primer lugar, han demostrado que los EEUU, ya sea con su actual voluntad trumpista o en el tiempo de Barack Obama, no estn interesados en el destino del pueblo sirio, y que no forjarn alianzas ms que con una nica parte en la zona, que es Israel. Quienes aseguran que son aliados de EEUU, no son ms que lacayos serviles que no llegan ni al nivel de colaboradores.

En segundo lugar, han demostrado que el rgimen de la dictadura en Siria, seguir adelante con su salvaje objetivo, apoyndose en sus aliados ruso e iran. El objetivo del rgimen es destruir Siria sobre las cabezas de su pueblo, porque no puede ver en los sirios y las sirias ms que esclavos de la dinasta gobernante y su mafia militar, securitaria y econmica. Esperar el auxilio de EEUU fue una ilusin criminal, y celebrar los misiles estadounidenses en el aeropuerto de Shayrat en Homs, no supuso ms que la celebracin por parte de los incapaces de su incapacidad. El ataque de Trump no ha sido ms que un suceso meditico, pues este presidente, que solo domina el arte de poner maquillaje en su rostro y ponerse, como un mal actor de televisin, delante de las cmaras para dar al mundo lecciones de amor por la infancia, no har nada para proteger a los civiles sirios que mueren asfixiados y bajo los escombros.

El objetivo que se puso George W. Bush y que haba llevado a la prctica antes la administracin Clinton, durante el largo y salvaje bloqueo a Iraq, es devolver la zona a la Edad de Piedra. Ese sigue siendo el objetivo real de EEUU. Trump ha aadido un toque teatral a ese objetivo, por medio de un ataque limitado e inocuo. Su nico objetivo es meditico. El racista que odia a los extranjeros y desprecia a los rabes y musulmanes defiende a los nios de Jan Sheijn! No es ms que una obra de teatro televisada. Nada cambiar en la ecuacin de la salvaje lucha en y por Siria. A EEUU y su alianza imperialista con Israel y sus secuaces rabes no les preocupa el derecho del pueblo sirio a la libertad y la vida, sino que les interesa destruir Siria y sacarla del mapa de la regin.

Por su parte, el rgimen de las armas qumicas, que no se sacia de escenas de muerte y destruccin, sigue implacable su guerra para exiliar al pueblo sirio, humillarlo y matarlo. El objetivo del rgimen no es ya gobernar Siria mediante la humillacin; es decir, que la humillacin ya no es un medio de gobierno, sino que se ha convertido en un objetivo en s mismo. El despotismo, que ha tratado con el pueblo sirio como si se tratara de un pueblo de esclavos, se ha enfrentado y enfrenta al pueblo del mismo modo en que los seores enfrentan la rebelin de sus esclavos: convirtiendo la humillacin en el objetivo absoluto en s mismo, puesto que es la condicin para la preservacin de la esclavitud.

Por tanto, al rgimen no le preocupa el futuro de las ciudades, localidades o pueblos: Que se vaya toda Siria al Infierno, que todos los esclavos se conviertan en refugiados y exiliados, y que mueran a causa de las armas qumicas y los barriles!

Humillar a los sirios y sirias y destruir su supervivencia como seres humanos es el objetivo que ahora es posible gracias a la entrada del juego de las luchas religiosas-brbaras en la ecuacin. Las milicias sunes y chies se matan entre s y matan a la gente bajo banderas religiosas, y han cubierto con sangre y fuego el objetivo por el que los sirios salieron a las calles que hicieron historia, anunciando su lucha por la libertad y la dignidad.

En tercer lugar, ha demostrado que la Federacin Rusa pretende, por medio de su alianza neocolonial con Irn, volver a la zona y extender su influencia, sin importarle el destino de los sirios y las sirias. La Rusia de Putin siente que la crisis de Occidente con el liderazgo estadounidense y la confusin racista europea y estadounidense contra los inmigrantes y refugiados le permitirn ocupar de nuevo la posicin de segunda potencia, cubriendo su debilidad estructural y econmica con su msculo militar. Pretende, a travs de los campos de muerte siria, normalizar su situacin en Ucrania, y levantar las sanciones occidentales.

Estas tres realidades, a pesar de ser claras, no acaban con la nebulosa poltica que rodea a la tragedia siria, pues las contradicciones internacionales y regionales son rabiosas, y nada indica que haya posibilidades de acuerdo entre los intereses contrapuestos que han hecho de Siria un cruento campo de batalla global. La dudosa e improvisadora administracin Trump quiere dirigir un mensaje a los rusos de que su absoluto unilateralismo en Siria no es sin condiciones, del mismo modo que la movilizacin de barcos frente a la pennsula coreana es un mensaje para China.

Sin embargo, a esos dos mensajes los envuelve la ausencia de una visin estratgica que los EEUU de Trump no han encontrado hasta ahora. En contrapartida, la oscuridad que vive el Levante rabe se hace cada vez ms negra. Los rabes, como los sirios, han quedado fuera de la ecuacin. Se trata de la oscuridad de dos despotismos: por un lado, un despotismo militarocrtico que dio vida a los regmenes de la mafia salvaje y, por otro, un despotismo petrolero fundamentalista que ha dado lugar a la locura de Daesh. La tragedia es que hay quien nos invita a elegir entre la plaga y el clera, y sugiere que los regmenes timurlanescos son el refugio frente a la locura de los takfires, y que entrar en una guerra sectaria nos librar del sectarismo de la plaga daesh. Un plaga que se ha colado y se cuela por los agujeros del despotismo, como se ha visto en los dos brbaros ataques contra las iglesias de Tanta y Alejandra (Egipto) el pasado Domingo de Ramos, o del colapso del despotismo, como sucede hoy en Siria. El despotismo tambin encuentra en Daesh y sus hermanas su espejo, su igual y su justificacin. Pero esto no significa que no exista otra opcin, y si dicha opcin est oculta, tendremos que inventarla.

El camino hacia esa opcin comienza con el reconocimiento del fin de una etapa histrica al completo, y con la construccin de un horizonte conformado por nuestra toma de conciencia de lo que implican estas desgracias, y funda una nueva visin democrtica que nace en medio de las dificultades y que se va abriendo camino con lentitud entre la conciencia y la prctica.

Fuente: http://www.alquds.co.uk/?p=702426

Traducciones de la revolucin siria


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter