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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-04-2017

Macri en la picota

Luis Bilbao
Amrica XXI


Mientras acta como ariete contra Venezuela. El Presidente asiste a una multiplicacin de conflictos que acaso sortee en lo inmediato, pero anuncian la inviabilidad estratgica de su proyecto.

Percepcin errada o realidad bifronte: estn o no en pie de lucha la clase obrera, el movimiento estudiantil, el conjunto de la sociedad argentina? De un lado, sucesin de marchas masivas por diferentes razones y un enemigo comn: el gobierno de Mauricio Macri. Al otro, una no menos ostensible desmovilizacin de la sociedad y tambin de sus diferentes vanguardias naturales.

Desde mucho tiempo atrs y hasta el mes de febrero no haba poltico o analista que no subrayara la anomia de la sociedad argentina. No obstante, entre el 6 y el 24 de marzo hubo marchas y concentraciones sin precedentes por su eslabonamiento y con pocos antecedentes de tal masividad.

El 7 hubo una concentracin ante el ministerio de la Produccin convocada por la Confederacin General del Trabajo (CGT). Un poderoso aparato sindical complementado por municipios del conurbano y diferentes agrupamientos polticos congreg una multitud que sus organizadores estimaron en 400 mil personas. Al da siguiente, los docentes marcharon en demanda de aumento salarial. Hubo segn los organizadores, ms de 60 mil maestras y maestros. 24 horas despus, en el da internacional de la mujer, una masa estimada en alrededor de 80 mil asistentes, lleg hasta la Plaza de Mayo. Mientras tanto y durante los das siguientes no hubo una jornada sin que en el centro de Buenos Aires se multiplicaran cortes y piquetes con protestas de todo tipo, hasta que el 22 se realiz la marcha federal docente, con 400 mil asistentes, siempre segn sus organizadores. Dos das despus, para conmemorar el aniversario del golpe de Estado de 1976, dos grandes marchas coronaron la serie con creciente masividad respecto de aos anteriores. En todos los casos pueden ponerse en dudas los nmeros alegados por los organizadores, pero est fuera de discusin la inusual respuesta participativa de contingentes sociales muy amplios.

Se transformar esta catarata de reclamos en poderoso torrente que limpie a fondo el establo de Augias en que las clases dominantes han convertido al pas? No. Las grandes mayoras permanecen pasivas. Ms an: no reconocen como vanguardia tanto menos como dirigentes a quienes promueven esta oleada de protestas. Como signos premonitorios de una erupcin volcnica estos hechos confirman la poderosa fuerza subterrnea que en ltima instancia condiciona la realidad argentina. Pero el ro de lava ardiente contina bajo la superficie.

Huelga general

Acaso la dificultad para sopesar la realidad se haya aclarado al menos en parte el 6 de abril, cuando se cumpla la huelga general convocada por la CGT. Los dirigentes que convocaron a la huelga aclararon que es slo por 24 hs y que no habr movilizaciones. Nos quedamos todos en casa tomando mate, declar Carlos Acua, uno de los tres secretarios generales de la CGT, quien abund: No es contra nadie, es un desahogo de los trabajadores. Luego remat su concepto: el paro no soluciona nada.

Paro dominguero lo llamaron las organizaciones de izquierda, dispuestas a realizar ese da actos y cortes de rutas y calles. Es algo ms: prueba la continuidad del acuerdo estratgico de las cpulas sindicales con el plan burgus presidido por Macri. Tal como desvergonzadamente lo admite Acua, la huelga est convocada como vlvula de escape para el descontento de diferente grado y naturaleza pero generalizado que atraviesa hoy la sociedad argentina.

Si alguien se tomara el trabajo de escuchar los discursos de quienes estuvieron en los palcos sucesivos comprobara la anterior afirmacin: aparte el deplorable nivel de las alocuciones, ninguna de ellas puso en cuestin el sistema que produce las calamidades expresadas en cada caso, exclusivamente, en relacin con reivindicaciones economicistas y, para colmo, limitadas al propio sector movilizado. Nadie lo resumi como Acua: el paro no es contra nadie.

Es vlido esperar del 6 de abril un paso adelante en la combatividad, la organizacin y la conciencia de los trabajadores? No, en absoluto. Promover primero y aferrarse despus a esta convocatoria de las cpulas sindicales asociadas al Estado burgus es prueba de ingenuidad o, en no pocos casos, de un inters anlogo al de la CGT: ocupar un espacio en el proceso electoral que domina el escenario poltico. En agosto se realizarn las denominadas Primarias Abiertas, Simultneas y Obligatorias (Paso) mediante las cuales cada bloque poltico validar a sus candidatos. En octubre habr elecciones para renovar la mitad de la Cmara de Diputados y un tercio del Senado.

Esto llev a la circunstancial divisin del bloque poltico que todos los partidos y fracciones burgueses mantuvieron a lo largo de 2016. Largada la carrera electoral, se mantiene la unidad estratgica pero se diversifica la oferta partidaria. Los protagonistas de esta farsa se insultan en pblico y negocian como vidos socios en privado.

Fragmentado y sin liderazgo alguno el Partido Justicialista (PJ, peronismo), la CGT parece dispuesta a ocupar el centro de ese conjunto desperdigado y sin otro punto en comn que la mantencin o conquista de franjas de poder en el aparato del Estado, para lo cual deben abogar por la estabilidad de Macri a la vez que tratan de desgastarlo, con la mira puesta en un regreso del PJ al gobierno en las presidenciales de 2019. Slo un sector, minsculo y desprestigiado ante los trabajadores y el conjunto de la poblacin aspira a desestabilizar y eventualmente derrocar al gobierno de Cambiemos. El golpe de mano mediante el cual un grupo proveniente de un municipio del gran Buenos Aires puso en ridculo a la dirigencia de la CGT al final del acto inaugur una fase en la pugna interna peronista: cpulas sindicales y dirigencias tradicionales del PJ decidieron descartar alianzas con esos sectores marginales, aunque estn lejos de haber resuelto la configuracin de sus propias listas de candidatos.

El yugo de la economa

Mientras tanto el plan de salvataje burgus contina su marcha. Los gritos exigiendo un paro general el 6 de marzo ocultaron acaso deliberadamente que gobierno y cpulas sindicales haban acordado poco antes una reforma en los convenios colectivos de trabajo de dos gremios clave: petroleros y mecnicos (fbricas de automviles). No hubo una sola protesta sindical, en dirigencias o bases contra estos cambios profundos. En el mismo momento de la oleada de protesta, el sindicato numricamente ms importante del pas, empleados de comercio, acord en paritarias un aumento salarial idntico al que rechazaban los docentes bonaerenses. Esto ltimo sin embargo, tambin es engaoso: la imponente marcha federal del 22 de marzo fue organizada en consonancia con la obligada aceptacin de las dirigencias de que el conflicto haba llegado a un punto crtico: 17 provincias (sobre 24) haban concluido acuerdos paritarios (todos en el orden de lo propuesto por la gobernadora de Buenos Aires, Mara Eugenia Vidal). En esta provincia, clave por sumar el 40% de los docentes del pas, una proporcin considerable de maestros rompi el paro luego de la primera semana (60% segn las autoridades, 20% segn los sindicatos). Por eso en paralelo con gestos rudos, la dirigencia sindical levant el paro y volvi a las negociaciones das antes abandonadas.

La denuncia oficial de que el paro docente tuvo un propsito partidario mell la voluntad de maestras y maestros, sobre todo en el interior de la provincia de Buenos Aires. Es improbable que el conflicto concluya por completo. Pero est claro que perdi su impulso inicial y est por verse cmo repercutir en la estabilidad de la dirigencia del principal sindicato provincial, Suteba, que tiene elecciones en pocas semanas y est acosada por un bloque de izquierdas.

En tanto, a fuerza de recesin y restriccin monetaria la inflacin baj, al tiempo que los precios de alimentos bsicos continuaron subiendo. Tal como afirma el gobierno, la recesin revirti a partir del ltimo trimestre de 2016. Macri y sus ministros esperan que el impulso a la obra pblica, sumado a una serie de planes de prstamos hipotecarios para construir y comprar viviendas, as como otras medidas para alentar el consumo, agilicen la economa en este segundo trimestre y le permita llegar presentable a agosto, para las Paso, y sobre todo a octubre, cuando el oficialismo no podr en ninguna hiptesis superar su minora legislativa, por lo cual su opcin es ganar algunos diputados y senadores o tener una onerosa derrota electoral, que condicionara y eventualmente desestabilizara el segundo bienio presidencial de Macri.

Son los mrgenes que ofrece una economa estructuralmente en crisis, condicionada adems por la declinacin mundial del capitalismo y, en particular, por el desbarajuste general en Brasil que afecta directa y duramente a la economa argentina. Exagerando su actuacin contra Venezuela Macri no resolver esos lmites y, al contrario de lo que proclama, no podr garantizar crecimiento y ms democracia en el pas.

@BilbaoL

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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