Portada :: Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-04-2017

La supranacionalidad ha fracasado, confiemos en las naciones

Varios autores
Rebelin


Conocimos la Europa balbuceante de los comienzos, luego la Europa triunfal, y ahora ha llegado el momento de la Europa que se desmorona sin que ni siquiera las embestidas de un Donald Trump sean capaces de despertarla. A estas fases de una construccin cuyo cemento muestra hoy grietas irreparables han respondido los pueblos primero con la indiferencia, luego con la resignacin (Europa es as) y por ltimo con el rechazo. Una sola certeza se abre paso hoy: Europa ya no es una evidencia. Treinta aos de desregulacin de los mercados y de polticas nacionales bajo control han arrojado esta realidad meridiana.

Lo ms inquietante del asunto es la incapacidad del conjunto de la clase poltica para responder a esta nueva crisis de la conciencia europea. Los principales partidos de gobierno callan; han acabado por entender que su apelacin a una Europa que hay que explicar mejor, la Europa de los proyectos, la Europa a la que hay que devolver un sentido, todo eso est superado. Pero no se atreven a dar el paso hacia una nueva visin.

Frente a ellos, quienes pretenden romper Europa predicen un futuro tumultuoso: vemos las denuncias desordenadas e improductivas, que confunden en un mismo oprobio el dominio absoluto del mercado con la inmigracin sin control, en el caso del Frente Nacional. O la insumisin fundada en la revuelta de los pueblos por parte de Jean-Luc Mlenchon, como si la mera desobediencia a las normas y directivas ms dainas bastara en s misma como horizonte poltico.

En un llamamiento que lanzamos hace unos meses, tras el Brexit, pedimos una reunin inspirada en el modelo de la Conferencia de Messina en 1955. Recordbamos el simple hecho de que, azotados por la crisis, los pueblos despertaban de un largo engao poltico. Afirmbamos que Europa no persigue el sueo de convertirse en una potencia poltica con independencia estratgica. Desde sus primeros pasos, alimenta una desconfianza altanera hacia los pueblos y ha hecho de la Comisin su muleta tecnocrtica, su refrigerador frente a las pasiones democrticas. Hoy, seis dcadas despus, la letra pequea del contrato entre los pueblos de Europa y las instituciones emerge en toda su crudeza. Toca pues poner patas arriba ese contrato. Toca hacerlo manteniendo presente el triple objetivo que deja traslucir el rechazo popular: una Europa democrtica, prspera, independiente. Una nueva Unin.

Cmo lograrlo? Hoy llamamos a los Jefes de Estado y de Gobierno que sean elegidos en lo que queda de ao en Francia, Alemania e Italia a hacer una invitacin a los pases que conformarn el nuevo ncleo fundacional: un crculo compuesto por los principales pases miembros por poblacin y PIB. Se tratara de convocar una conferencia de refundacin - por qu no en Roma? que establecera los cimientos de la nueva Unin. Su objetivo sera redefinir los principios esenciales sobre los que reposaran las instituciones y las competencias de esa Unin, principios que a continuacin seran sometidos a votacin popular en referndum - por qu no el mismo da? en cada uno de los pases refundadores.

Esta conferencia de los refundadores redefinira en profundidad la vocacin de las principales instituciones actuales de la Unin Europea: un Consejo de Jefes de Estado y de Gobierno, nica autoridad para las grandes decisiones, con derecho a veto para cada miembro, un Parlamento compuesto por delegaciones de los parlamentarios de cada pas, una Comisin encargada nicamente de ejecutar las decisiones del Consejo y del Parlamento, un Tribunal de Justicia con misin de arbitraje y no de imposicin. La Conferencia decidira tambin los mbitos en los que se ejerceran las competencias de la Unin: poltica agraria, energtica, de investigacin La cuestin de la Europa de la Defensa, por su parte, quedara subordinada una firme voluntad de independencia europea. De no ser esa la opcin comn, deberan contemplarse alianzas parciales caso a caso.

Tras los referendos en los que se aprobara tal refundacin, el nuevo tratado se adaptara en consecuencia mediante convenciones integradas por miembros de gobiernos y parlamentos nacionales, en las que se establecera el trnsito del sistema antiguo, con su prolija reglamentacin, al nuevo sistema.

No nos resignemos a dejar que la crisis de Europa la convierta en un continente a la deriva en un mundo donde se tejen los grandes retos del maana. No abandonemos a la generacin que llama a nuestra puerta en un barco ebrio, empujado por corrientes de otros mares. Es mucho pedir en el momento en que Francia se dispone a decidir su destino para los prximos cinco aos?


Tribuna colectiva de Jean-Pierre Chevnement, Marie-Franoise Bechtel, ric Conan, Franck Dedieu, Coralie Delaume, ric Delbecque, Estelle Folest, Jean-Pierre Grard, Christophe Guilluy, Emmanuel Lvy, Michel Onfray, Jean-Philippe Mall, Natacha Polony, Jean-Michel Quatrepoint, Claude Revel y Paul Thibaud, publicada en Le Figaro, el viernes 24 de marzo de 2017.

 

Traducido por Jess de Manuel Jerez.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter