Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-04-2017

El aventurerismo militar de Trump y sus implicaciones

Phil Hearse
Leftuniy


El ataque con armas qumicas del gobierno de Asad el pasado 4 de abril contra la ciudad de Jan Sheijun, en manos de los rebeldes, donde murieron ms de cien personas, demostr una vez ms el carcter brbaro de este rgimen, responsable de innumerables muertes, de torturas sdicas y de la destruccin de buena parte del pas. Claro que es improbable que la compasin con las vctimas de este nuevo ataque brutal de Asad fuera el principal motivo de Donald Trump cuando orden el ataque con misiles de crucero contra la base area siria cercana a Homs. Como era previsible, Trump decidi jugar la carta militar, tomando una iniciativa que poda contar de antemano con un amplio apoyo poltico en EE UU, despus de semanas de hallarse a la defensiva y de sufrir sendos reveses en el terreno de la restriccin de viajeros y del intento de anular el seguro mdico de 25 millones de personas mediante la supresin del Obamacare.

No es probable que se trate de una iniciativa aislada. En efecto, la agresin militar ser seguramente un rasgo importante y sumamente peligroso de la presidencia de Trump, que favorece masivamente las probabilidades de una guerra de envergadura. Cada una de las amenazas a China, Corea del Norte e Irn que blande el equipo de Trump corre el riesgo de acabar en un choque militar. Una serie de hechos recientes confirman las previsiones de un mayor militarismo estadounidense. Entre ellos hay que incluir el bombardeo de saturacin de la ciudad iraqu de Mosul por parte de EE UU, donde murieron cientos de civiles en un ataque oficialmente destinado a los guerreros del Estado Islmico; el envo de 500 soldados estadounidenses ms a Irak; la intervencin ms intensa en el norte de Siria y la incursin chapucera en Yemen que mat a docenas de civiles.

Pero el dato ms simblico es el aumento del presupuesto de defensa en nada menos que 54 000 millones de dlares que incluir una renovacin total del arsenal nuclear de aqu a 2020 y, por supuesto, las amenazas a China, Irn y Corea del Norte. Entre estas cabe citar la estrambtica pretensin de expulsar a las tropas chinas de sus bases en las islas Spratly, en el mar del Sur de China, y las amenazas no muy veladas de emprender acciones militares contra las instalaciones nucleares de Corea del Norte. Todo esto en un contexto en que Trump ha dejado entrever su punto de vista de que las armas nucleares son armas utilizables.

La asistencia social, la sanidad, la educacin y otros captulos de gasto pblico de EE UU van a sufrir fuertes recortes en aras a seguir reforzando y modernizando el exagerado arsenal estadounidense de 7 000 cabezas nucleares, suficientes para destruir varias veces el mundo entero, y poner en escena toda una panoplia de nuevas armas, desde los lseres mortales hasta el aumento del nmero de rifles de alta tecnologa para el cuerpo de marines. Como explic William D. Hartung en la revista Forbes, para la industria militar, la victoria de Trump significa que vuelven las vacas gordas. Para ello se basa en un discurso que pronunci el ahora presidente antes de las elecciones, cuando propugn aumentar el nmero de tropas en decenas de miles, una armada de 350 navos, una fuerza area significativamente ms numerosa, un programa antimisiles basado en el espacio al estilo de la guerra de las galaxias de proporciones reaganescas y la aceleracin del programa de modernizacin del arsenal nuclear por importe de un billn de dlares preconizado por el Pentgono, lo que en conjunto podra sumar ms de 900 000 millones de dlares al presupuesto militar durante la prxima dcada.

Trump perdi el voto popular en la eleccin presidencial del pasado mes de noviembre y ha desencadenado un torrente de hostilidad poltica en EE UU y a escala internacional. La respuesta lgica, que probablemente sea un tema recurrente en los prximos aos, ser una apuesta por reforzar el patriotismo nacionalista y el militarismo. Es la mejor manera de devolver la pelota a los Demcratas, que no manifestarn una oposicin decidida al militarismo. A medida que los votantes de Trump se sientan engaados con respecto a las promesas de puestos de trabajo y prosperidad, la tentacin de jugar la carta militar ser irresistible y, casi con toda seguridad, duradera. La izquierda radical estadounidense afronta una lucha prolongada por reconstruir un movimiento antiguerra. Ser una tarea difcil, pues el patriotismo y el apoyo al ejrcito estn profundamente arraigados en la cultura de EE UU.

El militarismo no es una mera opcin poltica o un tema complementario en el repertorio de Trump. Es un factor crucial de su intento de conquistar la hegemona poltica y de construir un Estado ms autoritario. Algunos comentaristas de izquierda dijeron durante la campaa de las elecciones presidenciales que Trump no se diferenciaba de Hillary Clinton en el aspecto militar, pues ella tambin es un halcn en este terreno, y tal vez peor que Trump; esta opinin exager la aparente abertura de Trump hacia Putin y Rusia. En realidad, Trump representa un importante paso adelante en la tendencia, notable sobre todo desde 2001, hacia una mayor normalizacin de la violencia, especialmente la violencia racista, en la sociedad estadounidense.

El Pentgono gasta cada ao hasta 10 millones de dlares en propaganda militar en acontecimientos deportivos y otros actos masivos. Las alabanzas al ejrcito de EE UU son el pan de cada da en las pelculas, los espectculos de televisin y los videojuegos. La industria armamentstica emplea a millones de personas y otros millones ms dependen de ella. El militarismo y la violencia adquieren cada vez ms carta de naturaleza en la sociedad estadounidense. Como dice Ulrich Beck, las distinciones entre guerra y paz, ejrcito y polica, guerra y crimen, seguridad interior y exterior han desaparecido en el Estado belicoso autoritario /1. La cultura de la pistola y el rifle, la violencia racista, el encarcelamiento masivo de las personas de raza negra, la represin rutinaria de las manifestaciones y la semimilitarizacin de la polica, la vigilancia masiva y la agresin exterior forman parte de un nico proceso: la profundizacin de la tendencia a la creacin de un Estado autoritario militarista. Trump es el vrtice de la creciente cultura intolerante y autoritaria de la derecha estadounidense, decidida a acabar con la libertad de expresin, los derechos civiles, los derechos reproductivos de las mujeres y todos los vestigios de la justicia econmica y la democracia.

La posibilidad de que se utilicen armas nucleares es ahora mayor que nunca desde la crisis de los misiles de Cuba en 1962. Un choque militar con Corea del Norte encierra un peligro enorme. Incluso si ninguno de los dos bandos emplea armas nucleares, Corea del Norte tiene la capacidad de lanzar sobre Sel y Tokio una lluvia de misiles no nucleares y 20 millones de personas surcoreanas viven dentro del radio de alcance de la artillera norcoreana. China no puede aceptar una Corea unificada bajo hegemona estadounidense, que situara al ejrcito de EE UU junto a la frontera china; esta posibilidad ya dio pie a la intervencin de un milln de soldados chinos en la guerra de Corea a comienzos de la dcada de 1950. La lucha contra el militarismo y la guerra ser un importante tema de preocupacin de la izquierda internacional en el prximo periodo.

En su ltimo ao de vida, Martin Luther King comenz a entrever los lazos existentes entre la guerra de Vietnam, el supremacismo blanco, el racismo y la pobreza masiva, como muestra la pelcula I am not your negro. En otras palabras, comenz a criticar el capitalismo estadounidense, lo que casi con toda certeza fue el motivo de su asesinato. La izquierda contempornea tambin ha de destapar estos lazos, en particular mediante la intensificacin de su accin frente a la amenaza nuclear. Para que esta actividad sea creble y eficaz, la izquierda no debe limitarse a condenar la intervencin por parte de EE UU y otras potencias occidentales, sino tambin la barbarie del rgimen de Asad y los crmenes de guerra cometidos por la Rusia de Putin con los bombardeos contra civiles en Alepo y otros lugares.


 

Nota 

1/ The Silence of Words and Political Dynamics in the World Risk Society, Logos n. 1.4., otoo de 2002.



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