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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-04-2017

La alcaldesa Ada Colau lleva razn en su conflicto con Airbnb
Los pisos tursticos estn destruyendo los barrios

Vicen Navarro
Pblico.es


Este artculo aborda la destruccin de los barrios en las ciudades con atractivo turstico por la expansin de los pisos tursticos, los cuales provocan la sustitucin de una poblacin estable por una poblacin transente, poco comprometida con el bienestar de la ciudadana. El artculo detalla los elevados costes que tal expansin significa para la calidad de vida de la ciudadana, y cmo varias ciudades tursticas de EEUU estn respondiendo a esa amenaza. El artculo tambin defiende a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, por haberse enfrentado con empresas como Aribnb, que estn promoviendo tal actividad mercantil.

Uno de los hechos econmicos ms extendidos en las grandes urbes de atractivo turstico ha sido el enorme desarrollo de los pisos tursticos, que se presentan como un ejemplo de lo que se conoce como economa colaborativa, en la que la relacin entre el comprador de servicios (el turista que busca hospedarse por tiempos cortos) y la persona que los ofrece (el dueo del piso) se hace directamente a travs de una agencia que los pone en contacto, y no a travs de la industria hotelera, a la cual sustituye. En teora parecera una relacin razonable, e incluso progresista (y as se ha presentado incluso en algunos medios de informacin de tal orientacin poltica). Por un lado, tenemos las personas que tienen habitaciones o pisos disponibles que quieren aumentar sus ingresos alquilando tales espacios a turistas, y por el otro lado, el turista que busca un espacio ms econmico que el hotel y/o residencia. En esta relacin, la institucin necesaria es una compaa que ponga en contacto a las dos partes al turista y al propietario de la casa o habitacin-, compaas que se han extendido enormemente, y de las cuales Airbnb es la ms conocida.

Hasta aqu la descripcin de lo que debera pasar en teora. Y, quin se puede oponer a que una familia pueda conseguir unos ingresos extra a base de alquilar un espacio de su propia casa o de su propiedad? Se presenta as una alternativa a las grandes corporaciones hoteleras, que hasta ahora haban controlado la distribucin de los espacios de hospedaje de tales ciudades tursticas.

La rebelin ciudadana en contra de los pisos tursticos

Como en el caso de otros ejemplos de economa colaborativa (como la compaa de transportes UBER, entre otros), nos encontramos que la distancia entre la teora y la realidad es enorme, hasta tal punto que ha surgido una gran protesta ciudadana en todas las ciudades en las que los pisos tursticos se han expandido. Y muchas de estas ciudades estn considerando no solo regularlos intensamente, sino incluso prohibirlos. Por qu?

La respuesta es fcil de ver. En primer lugar, la existencia de tales pisos significa una gran molestia para las fincas y para los barrios donde existen estos pisos tursticos, pues es una poblacin transente, no ligada o conectada con el bario o fincas cuya movilidad y/o comportamiento y rompe con la cohesin y espritu comunitario del lugar. La evidencia de ello es abrumadora. Hay barrios enteros en Barcelona, por ejemplo, que corren el peligro de diluir su carcter vecinal debido al elevado nmero de tales pisos.

Y para complicar todava ms esta situacin, gran parte de estos pisos tursticos no estn ni identificados, operan sin ningn tipo de regulacin o proteccin del usuario y de los vecinos, y no ofrecen ninguna garanta ni de seguridad ni de calidad. En general no hay proteccin frente a dicha actividad mercantil, que contribuye muy poco al erario pblico, pues un gran nmero de estos pisos actan ilegalmente, y no contribuyen, a travs del pago de impuestos, a cubrir los gastos extras que su existencia implica. No es de extraar, por lo tanto, que haya constantemente protestas ciudadanas en lugares donde existen estos pisos tursticos.

Y por si ello no fuera poco, la utilizacin de pisos tursticos disminuye la oferta de pisos de alquiler para gente normal y corriente, disparndose los precios de los alquileres. En Barcelona, desde 2015, estos alquileres han experimentado un crecimiento muy acentuado (un 15% anual), que es insostenible para la mayora de la poblacin, cuyos ingresos crecen mucho ms lentamente. Hay una relacin directa entre el nmero de pisos tursticos en un barrio, el crecimiento del precio de los alquileres, y el xodo de vecinos a otros barrios con menos pisos tursticos.

Una protesta internacional. Qu puede hacerse?

El equipo del profesor John Whitlow, de la City University of New York (tambin profesor visitante del JHU-UPF Public Policy Center), acaba de publicar un interesante estudio sobre cmo ciudades tursticas en EEUU (como Nueva York, San Francisco, Nueva Orleans, Seattle, Los ngeles y Miami) estn respondiendo a esta amenaza a la calidad de vida de los vecinos y a la identidad de los barrios. Entre tales intervenciones municipales estn:

1. Limitaciones del nmero de das al ao que una persona propietaria puede poner su piso o habitacin a disposicin de alquileres cortos. El nmero vara de 30 a 90 das. Todas las ciudades citadas, excepto Miami, aplican esta norma.

2. Provisin de permisos para establecer pisos tursticos solo en ciertos barrios de la ciudad, tal como exigen Miami y Nueva Orleans.

3. Exigencia de licencia y registro. Todas las ciudades exigen que tanto la agencia Airbnb (y otras agencias similares), as como las personas que alquilan sus espacios, estn licenciadas y registradas, exigindoles, adems, que garanticen el cumplimiento de la normativa de seguridad e higiene.

4. Deben pagar impuestos, exigencia presente en todas las ciudades, como condicin para ejercer tal tipo de actividad comercial.

5. Notificacin al ayuntamiento de las personas que alquilan estos espacios y de los inquilinos que ocupan tales espacios.

6. Aprobacin por parte del ayuntamiento del tipo de vivienda que puede ponerse al mercado como piso turstico, estableciendo normas de espacio. Solo Nueva Orleans excluye este requerimiento. Todas las dems lo tienen.

7. Todas las personas que ofrecen pisos tursticos tienen que ser residentes de la ciudad. Las personas no residentes no pueden comercializar su vivienda para pisos tursticos. Esta regulacin tiene como objetivo dificultar que empresas de capital-riego compren propiedad inmobiliaria para transformarla en pisos tursticos.

Y el informe termina indicando que el nivel de requerimientos est expandindose rpidamente, a medida que la ciudadana se est quejando ms y ms por las molestias que tales pisos tursticos estn creando. En realidad, una ley muy popular que se est expandiendo es que los vecinos de una finca puedan votar sobre permitir o no que hayan pisos tursticos en aquella finca. Cuando tal ley se aplica tiene un impacto muy inmediato, parando y revirtiendo dicha expansin. En realidad, el enfado ciudadano est alcanzando tal nivel, que el tipo de sanciones por violaciones de las normas definidas anteriormente est aumentado. Entre ellas, en todas las ciudades citadas (excepto en Los ngeles) se multa a los propietarios de pisos y a Airbnb con entre 500 y 2.000 dlares por da en casos de violacin de las normas municipales. Y el propietario puede ser llevado a los tribunales en caso de que los vecinos de quejen de las molestias originadas por los pisos tursticos. El informe (puesto en mi web www.vnavarro.org) detalla, ciudad por ciudad, las normas y regulaciones. Todo ello parece indicar que no es descartable, en un futuro prximo, que tal enfado alcance niveles de indignacin y que pasen a aprobarse leyes de prohibicin de la existencia de tales pisos tursticos, pues no hay duda que su existencia est deteriorando el bienestar y la calidad de vida de los barrios en las ciudades. Su existencia es una prueba ms del impacto sumamente negativo de las polticas neoliberales aplicadas en el diseo del desarrollo urbano. La mercantilizacin de todas las dimensiones de la actividad humana est llevando a un deterioro muy notable de la calidad de vida de la ciudadana. Y lo que es sorprendente es que a este desarrollo algunas voces que se definen como progresistas lo llamen progreso.

La debilidad de los ayuntamientos en Catalunya y en el resto de Espaa

Una de las mayores diferencias entre el poder municipal en Catalunya y Espaa, y el poder municipal en EEUU, es la enorme debilidad de los ayuntamientos catalanes y espaoles, debilidad que caracteriza a los Estados del sur de Europa, donde las fuerzas conservadoras han dominado tales Estados por periodos ms largos de tiempo en los siglos XX y XXI. Es precisamente donde las izquierdas han gobernado durante ms tiempo (como en los pases escandinavos) donde los ayuntamientos tienen mayor poder, mientras que es en el sur de Europa, donde las derechas han sido ms poderosas, donde los ayuntamientos son ms dbiles. Esta falta de poder en el nivel del Estado ms prximo a la ciudadana limita enormemente la incidencia de la ciudadana en el desarrollo de las polticas pblicas que afectan con mayor intensidad a su calidad de vida y bienestar.

Considerando la debilidad de los ayuntamientos en Espaa, es de aplaudir que el Ayuntamiento de Barcelona haya ofrecido un liderazgo, reconocido internacionalmente, para limitar el dao creado por los pisos tursticos a la calidad de vida de los vecinos en Barcelona. Predeciblemente las fuerzas conservadoras y neoliberales, que continan teniendo un enorme poder poltico y meditico en Espaa (incluyendo Catalunya), y Airbnb han intentado demonizar al ayuntamiento, manipulando y mintiendo, presentando las acciones de este como excesivamente radicales, motivadas por razones ideolgicas anticuadas, ocultando que en otras ciudades tales medidas ya se han desarrollado y han probado ser altamente populares. El mrito del Ayuntamiento de Barcelona es el de haberse enfrentado a tales intereses, con el coraje que caracteriza a la alcaldesa Ada Colau, que ha sido aplaudido en muchas otras ciudades, las cuales se han inspirado en ella. Este aplauso debe ir acompaado de la denuncia a la Generalitat de Catalunya, controlada por las fuerzas conservadoras y neoliberales (y cuyos medios pblicos de informacin y persuasin promueven Airbnb), que predeciblemente ha dificultado los pasos que el ayuntamiento deseaba tomar y que la ciudad se mereca. Hasta cundo continuar ignorando un clamor popular frente a esta situacin que se est convirtiendo en una pesadilla para miles y miles de ciudadanos?

Fuente: http://www.vnavarro.org/?p=14026



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