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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-04-2017

Fin del bipartidismo?

Pedro Santander
CELAG


En ms de una columna publicada en estas pginas, hemos mencionado un sinnmero de indicios que dan cuenta de que Chile vive el fin de un ciclo poltico. Y si esa hiptesis poda merecer ciertas dudas, esta semana ni lo ms escpticos apostaran en su contra.

Y el botn de muestra, el sntoma del fin, fue nada menos que el ex presidente Ricardo Lagos (2000-2006), el primer presidente socialista en asumir la jefatura de Estado tras el golpe contra Salvador Allende en 1973.

Ocurre que Chile elige presidente en noviembre de este ao, y Lagos quera volver a liderar la coalicin de gobierno, la llamada Nueva Mayora (NM). Y lo hizo a la antigua usanza: imponiendo su nombre por sobre las voluntades colectivas, confiando ms en los poderes fcticos que en las adhesiones populares, leyendo El Mercurio, antes que la realidad social. En sus ocho meses de campaa no entusiasm a muchos, salvo a los grupos econmicos que, al igual que Felipe Gonzlez, Andrs Prez, Gerhardt Schroeder o Franois Hollande, tambin aman a Lagos. Pero, ni en las encuestas, ni en la calle, y ni siquiera en su partido, se puede decir lo mismo.

Es as como en el ltimo Comit Central del Partido Socialista (PS), celebrado a principios de esta semana, el PS no eligi como su candidato presidencial a Ricardo Lagos, militante de sus filas y rostro de su logo partidario, sino al senador independiente, Alejandro Guillier, quien lidera todas las encuestas, y quien es apoyado por el partido menos relevante de la coalicin, el Partido Radical. Y los socialistas lo hicieron por abrumadora mayora: 67 votos por Guillier, 36 para Lagos, 4 abstenciones. Tras el resultado, Lagos anunci el retiro de su postulacin.

Lagos, considerado por la oficialidad un hombre de Estado, el estadista de la transicin, el presidente con mayor estatura y peso internacional, ha sido la vctima ms visible, evidente y pattica de los nuevos tiempos que corren en Chile. Como dijo Daniel Matamala, un conocido periodista poltico, en Chile acabamos de presenciar un momento Coyote . Despus de ocho meses de una desesperada campaa contra la realidad (contra la falta de apoyo ciudadano, contra las encuestas cada vez ms adversas y contra la indiferencia de las cpulas polticas), el ex presidente Ricardo Lagos se ha enterado de que bajo sus pies hay slo vaco, y su candidatura a La Moneda se ha precipitado por el acantilado.

Es este, por lejos, el peor momento del oficialismo desde que en 1990 comenzara a liderar el proceso de transicin postdictatorial. Proceso que implic la desmovilizacin popular, la despolitizacin de la ciudadana, el arrinconamiento de la izquierda, as como la negociacin permanente con la derecha, todo en pos de la construccin del pas ms neoliberal del mundo. Veinticinco aos despus, vemos ntidamente cmo dinmicas, fuerzas y tensiones acumuladas en ese proceso de construccin de la locura neoliberal que es Chile hoy, se desatan y producen una vorgine que los mismos que la crearon, no logran controlar en absoluto.

Luego de la fallida candidatura de Lagos, y la consolidacin de Guillier quien se sita en ala ms progresista de la NM- quedan dos candidatos de la NM para disputar la presidencial: el propio Guillier y Carolina Goic, senadora democratacristiana y presidenta de su partido. Pero la Democracia Cristiana (DC) enfrenta asimismo una disyuntiva crucial: si concurrir o no a las primarias legales previstas para julio y competir en esa instancia. La DC est hoy entre la espada y la pared, lo que se decida en las prximas dos semanas tendr un efecto radical en la continuidad de la Nueva Mayora , pues debe definir en su Junta Nacional del 29 de abril si participa en las primarias del 2 de julio o compite con su abanderada en la primera vuelta de noviembre.

El riesgo de enfrentar divididos a la derecha en las urnas, tanto a nivel presidencial como parlamentario, augura una derrota en ambos frentes. Si la DC corre por su cuenta hasta noviembre, ser inviable poder competir en una lista parlamentaria nica de la coalicin y eso significara una prdida significativa de la representacin parlamentaria.

Todo indica que, no obstante, la DC no ir a primarias y que concurrir con candidata propia a la primera vuelta electoral en noviembre. Eso significara, lisa y llanamente, el fin de la Nueva Mayora. Es decir, el fin de la coalicin de gobierno que viene liderando el bloque neoliberal desde 1990. Una coalicin que tiene serias dificultades para encontrar modos de generar legitimidad, algo fundamental en poltica. El clivaje democracia-dictadura al que acudieron por dcadas para lograr apoyo popular, ya no cohesiona ni convence, menos despus de veinticinco aos en que tras ese discurso se erigi como resultado el hecho de que nuestro pas se convirtiera en uno de los ms desiguales del mundo.

Hoy, en este nuevo ciclo, la contradiccin fundamental ya no es dictadura vs. democracia, es mercado vs. derechos sociales. Y frente a ese antagonismo, los viejos liderazgos de la transicin poltica tienen poco que decir. Porque, adems, y a su pesar, asistimos a un proceso de repolitizacin de una sociedad que haba sido vaciada de deliberacin plural por una compleja red de intereses que quiso hacer creer que las diferencias ideolgicas se haban acabado y que la tcnica podra reemplazar a la poltica.

En ese contexto, y luego dcadas de esfuerzo, se ha logrado levantar una tercera alternativa poltica, rompiendo el bi-coalicionismo, forma tan propia de los regmenes neoliberales. El denominado Frente Amplio (FA), opcin anti neoliberal, le sali por izquierda a la Nueva Mayora. Por primera vez, desde 1990, cuando se recupera la democracia, se levanta una tercera fuerza y Chile comienza a estructurar su campo poltico en tres tercios.

Seguramente pens tambin en el FA el ex presidente Lagos cuando, al anunciar su bajada, advirti acerca del peligro de una dispersin estratgica. No todos compartimos el mismo sentido de urgencia ante la amenaza de una dispersin estratgica de las fuerzas progresistas y una ola de restauracin mercantilista y conservadora que puede durar muchos aos, dijo.

El FA cuenta actualmente con ms entusiasmo y vigor juvenil que densidad poltica. Se encuentra en un proceso de incipiente acumulacin de fuerza. Cuenta en este momento con dos diputados (aspira a sacar al menos 15 en noviembre), el alcalde de la segunda ciudad del pas (Valparaso), con la simpata de los ms importantes movimientos sociales que en marzo y abril han sacado a cientos de miles a las calles y con una pre-candidata presidencial, la periodista Beatriz Snchez, que rpidamente comenz a marcar en las encuestas, superando en pocas semanas a Ricardo Lagos.

Pero, como sealbamos, la densidad poltica del FA est en construccin, al igual que su debut electoral. Eso explica, tal vez, que Beatriz Snchez, presionada por los medios, sealara que Cuba es una dictadura y apoyara pblicamente una mocin parlamentaria contra Nicols Maduro.

Ante este cuadro, el candidato de la derecha, el multimillonario y ex presidente, Sebastin Piera, mantiene a su sector ordenado y alineado. Nada le ha hecho mella, ni siquiera haber reconocido hace pocos das que, mientras fue presidente, mantuvo cuentas bancarias en parasos fiscales. Este Piera del 2017 no es el de hace siete aos, uno que apuntaba al centro, hoy hace claros guios al ala ms pinochetista y depredadora de la derecha, y representa una pulsin restauradora y profundizadora de un modelo neoliberal radical. Eso mismo hace que, aunque lidere las encuestas, no crezca electoralmente.

Como podemos ver, este ao 2017 estar lleno de acontecimientos, imprevistos muchos de ellos, que definirn ya no el cierre de una etapa, sino el modo en que se abrir el nuevo ciclo poltico chileno, si por derecha o por izquierda.

 

http://www.celag.org/chile-fin-del-bipartidismo/



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