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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-04-2017

El berrinche de la derecha y la mquina de post verdades

Irene Len
ALA


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Control Electoral desvirta fraude informtico Foto: El Telgrafo

Lentas son las reacciones de las gentes progre frente a las post verdades pues hasta que ellas se indignen al conocer la tergiversacin o la mentira, se pongan de acuerdo, escojan el argumento y nombren la vocera adecuada para posicionar la verdad, ya las raudas maquinarias de falsificar verdades para provocar emociones en la opinin pblica, pasaron a otra mentira.

 

Es un crculo vicioso interminable, para desgastar desmintiendo, mientras a travs de los medios de comunicacin y las redes sociales se multiplica al infinito el deslumbramiento efmero que producen las mentiras constantemente renovadas. Por su parte la verdad es desmantelada en pblico, cuestionada y minimizada, a tal punto que hasta las evidencias tangibles se relativizan, dependiendo de quien las mire y desde que ngulo lo haga.

 

Es un golpe a la tica en la poltica que los movimientos progresistas han procurado generar a travs de sendas bsquedas de horizontalidad y transparencia. Es tambin un atentado a las culturas diversas, no inmersas en la inmediatez de la comunicacin consumista, que siguen creyendo en la validez de lo relacional y en la palabra dada, mientras los clculos de la post verdad hace de estas una presa fcil.

 

Decenas de post verdades configuran el escenario post electoral ecuatoriano, donde la derecha insiste en posicionar la versin de un fraude en la segunda vuelta (2 de abril 2017) de unas elecciones presidenciales observadas con lupa por propios y ajenos, que concluy con la victoria de la candidatura de la Revolucin Ciudadana, el binomio Lenn Moreno Jorge Glas.

 

La pieza central de esta avalancha de ardides es un postulado que, ms all de lo electoral, apunta a deslegitimar las instituciones pblicas y la institucionalidad democrtica, para suplantarlas por instancias privadas y reglas del juego producidas por y para los poderes fcticos.

 

As, en el reciente ballotage, la derecha ecuatoriana pretendi colocar por encima del Consejo Nacional Electoral un sistema electoral propio, que tena que anunciar su victoria como nico resultado posible. De hecho, con un guion previamente anunciado, se produjo la puesta en escena de una victoria apcrifa del banquero Guillermo Lasso (CREO), conferida por un medio de comunicacin privado, sobre la base de los datos de una encuestadora tambin privada.

 

Fue una suerte de reality show, en el que se consum en vivo la designacin presidencial meditica y su fugaz celebracin, interrumpida por el retorno a la realidad que impuso el resultado del conteo de votos verdicos y los resultados oficiales. En el mismo programa de televisin, el banquero desacredit al Consejo Nacional Electoral e invit al segundo episodio del reality, tambin previamente anunciado: la batalla en las calles para denunciar un supuesto fraude.

 


Desde las calles, sin ningn impedimento institucional de por medio, se puso en escena una tarima permanente para canalizar diversas aproximaciones de lucha contra la dictadura de la Revolucin Ciudadana y por la recuperacin de la democracia, all se evidenci inclusive que el plan era desalojar al presidente Rafael Correa y no slo impedir la asuncin de Lenn Moreno a la presidencia, para lo cual hasta se insisti en llamados a las Fuerzas Armadas a vulnerar la institucionalidad democrtica.

 

Con los medios y las redes sociales como co protagonistas, las post verdades pasaron a convertirse en referente, lo falso se mostr como ms sugerente que la verdad. En la escena siguiente, se enarbol la figura del resistente heroico, en lucha callejera para defender el voto e impedir el fraude y, ms an, para echar a los fraudulentos corruptos de Alianza Pas, o quiz mejor encarcelarlos a todos antes de que escapen. El odio captur mentes y corazones de un grupo pequeo pero proyectado mediticamente, sin proporcin alguna, como representativo de la mitad del pas.

 

Nunca lleg la derecha a documentar debidamente las presuntas irregularidades para sustentar el fraude, de modo que la impugnacin a los resultados planteada ulteriormente, tambin se present como un episodio adicional del show meditico.

 

En esa misma lnea, los llamados a la violencia de Guillermo Lasso y su binomio, son invariablemente seguidos de un post que invita cordialmente a lo contrario, con una imagen siempre cuidadosamente trabajada. Es el reino del simulacro, pues el mismo Lasso que en una bravuconada machista llama agresivamente a la movilizacin hablando de huevos metafricos y reales, aparece en otra escena como una sosegada vctima. La ambivalencia es usada para lanzar mensajes autoritarios, con juegos de imagen y apariencias que tienen que convencer. As, casi todo el mundo sabe que la versin de fraude es ficticia, pero es parte del juego aferrarse a cualquier argumento fraguado para conservar esa parodia. Es fraude y punto, afirma alguien que convoca en las redes sociales.

 

Bajo esas modalidades, mientras ms se comunica ms los contenidos se banalizan, los conceptos y los smbolos se vuelven lugares comunes, la democracia y las libertades son evocadas para exigir a la autoridad electoral que exhiba unos resultados similares a los que fueron mostrados en el reality show que patrocin el banquero. Pero como eso no sucede, arden las redes sociales y a travs de ellas se estimula la adhesin grupal, que es una de amistades virtuales, invitadas a sumarse a algo y sublevarse por algo. Son revueltas de red social, que en campaa poltica se convierten en un vertedero para arrojar los insanos sentimientos despertados por las post verdades, como tambin para botar simples mentiras, odios y otras inmundicias.

 

Con las emociones removidas por las post verdades, la adhesin a los llamados a la violencia se potencian, la adhesin digital se amplifica y hasta se pretende suplantar, por esa va, a las causas de verdad, con gente de verdad, con movimientos y procesos organizativos de verdad. A fuerza de tweets y otros mensajes, las afirmaciones de red se convierten en verdades y cualquier trending topic se posiciona como ms relevante que un hecho genuino.

 

Es con ese `acumulado virtual y con gente pagada para movilizarse, como se evidenci en Quito en el campamento armado por la oposicin frente al Consejo Nacional Electoral, que la derecha construye el simulacro del pas movilizado para denunciar el fraude y respaldar al banquero.

 

Paradjicamente, al amparo del respeto al derecho a la resistencia y a la libertad de expresin, afianzados por la Revolucin Ciudadana, la violencia crece y se multiplica, las demandas de la oposicin incluyen llamados a incendiar Quito, a arrastrar al presidente Correa, a emplazar a las Fuerzas Armadas a tomar el poder, entre otros. El ex candidato a la vicepresidencia, Andrs Pez (CREO), que en 2015 lider unas movilizaciones de camisas negras para desestabilizar al gobierno de Rafael Correa, no cesa de repetir que se trata de erradicar al `correismo y que para lograrlo esta es una ocasin irrepetible.

Para sustentar esto ltimo, aparecen a diario los ms sensacionalistas inventos, que se suman a las decenas de post verdades que se fraguaron en campaa, entre ellas: que se haban vendido la provincia de Galpagos y la regin amaznica a China, o que mercenarios caribeos atacaron a Lasso. Pero, sin duda, una de las post verdades ms influyentes apareci en el marco de las eliminatorias del mundial de ftbol, con la exhibicin de un cheque que se present como la evidencia de una supuesta compra de entradas por parte de una entidad del gobierno que nunca lleg a ser nombrada. La mentira fue posicionada en la campaa electoral como una evidencia de la corrupcin de la Revolucin Ciudadana e incluso fue usada como prueba de un complot para agredir al candidato de la derecha, que el s haba organizado una presencia proselitista en ese escenario deportivo. El revuelo meditico hizo lo suyo al punto que, cuando la Federacin Ecuatoriana de Ftbol explic que el mencionado cheque nada tena que ver con esos hechos, ya casi nadie le hizo caso. Es ms, la falacia sigue repitindose en los medios, obviando toda informacin sobre la verdad.

 

Pero si los ejemplos anteriores pueden ser catalogados como simples rumores y mentiras, tambin hay post verdades ms ideolgicas, que se construyen desde alguna fraccin de la verdad, es un ejemplo aquella que posiciona que el presidente Rafael Correa deja un pas dividido, mientras todo registro histrico reconoce que la Repblica naci dividida y hasta escindida por los rezagos del colonialismo, por el racismo y ulteriormente por las fuerzas del capital que potenciaron el clasismo y la exclusin. Claro est, cualquier ndice confiable mostrara que las polarizaciones han disminuido en estos diez aos, as: la disminucin de la pobreza de 36.7% a 23.3%, mientras la pobreza extrema disminuy en ms de 8 puntos en el mismo periodo.

 

Una post verdad post electoral muy popular en los medios, posiciona como imperceptible y por lo tanto se insina como reversible, la diferencia de 2.3% de votos que otorga la victoria presidencial a Lenn Moreno, obviando que el registro histrico muestra que los ballotages casi siempre concluyeron con mnimas diferencias. La excepcin de esta constante fue Rafael Correa, que se alz con victorias en primera vuelta y con histricos mrgenes de diferencia.

 

En fin, si bien la falacia como elemento consustancial de las estrategias de la derecha para bregar por el poder no es nueva, si lo son los alcances y la legitimacin poltica que se quiere lograr con el posicionamiento estratgico de la impostura, el show meditico y la adhesin en redes.

 

Del lado de la izquierda y el progresismo, con la tica como lnea bsica para la construccin de una nueva cultura poltica, se abren todos los espacios para que brille la verdad, se exhiben datos y cifras, se muestra que cientos de observadores nacionales, internacionales y hasta la OEA, invitada por pedido de la derecha, certificaron y hasta felicitaron al sistema electoral ecuatoriano. Se presenta como un nmero importante de gobiernos e instituciones internacionales reconocen y felicitan la victoria presidencial de Lenin Moreno, pero la derecha y sus dinmicas de post verdad reiteran: hubo fraude y punto.

 

Desde otro ngulo de mirada: se podr llamar lucha por la democracia a la pretensin de suplantar la institucionalidad pblica y democrtica por una privada, pagada por un candidato?, se podrn registrar como derecho a la resistencia las amenazas de muerte al presidente del Consejo Nacional Electoral o los llamados a incendiar Quito, en lugar de documentar lo que se denuncia sin pruebas?

 

Mientras se desmienten las mentiras y se llega a la evidencia de que no se trata de protesta ni de derecho a la resistencia, sino de una estrategia sostenida para deslegitimar la institucionalidad democrtica del pas impulsada por la Revolucin Ciudadana, el presidente Moreno iniciar su mandato con conatos de violencia, como no se haban visto en Ecuador desde hace una dcada, pues la apuesta de la derecha consiste, adems, en impedir que Correa regrese, a tal punto que sus calentamientos de calle, a ms de buscar el poder a toda costa, siguen apuntando a destruir la imagen del presidente en funciones, pues temen que en cuatro aos vuelva a ganar en primera vuelta, con distancias inapelables y que la revolucin se afiance como proyecto histrico.

 

http://www.alainet.org/es/articulo/184778


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