Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-04-2017

El escritor y periodista Alfons Cervera publica Yo no voy a olvidar porque otros quieran (Montesinos)
La fuerza poltica de la Memoria

Enric Llopis
Rebelin


En 1985 Vzquez Montalbn public El Pianista, una novela en la que se cruzan varias pocas y tramas. La Barcelona que iniciaba la dcada de 1980, cuando el PSOE alcanz por primera vez la mayora absoluta; la capital catalana, en los aos de la inmediata posguerra; y el ambiente del Pars de 1936, cuando est a punto de explotar la guerra civil espaola. El escritor y periodista Alfons Cervera (Gestalgar, La Serrana, Valencia) tira del hilo de la que considera mejor pieza narrativa del autor marxista para hablar sobre la memoria. Lo hizo en las Jornadas sobre Vzquez Montalbn que se celebraron en la Universidad Internacional de Andaluca, en septiembre de 2004. Y lo hace casi siempre que se pone a escribir. Uno de los episodios que le llaman la atencin de El Pianista es el dilogo entre dos de los personajes, cuyo contenido excede los lmites de la novela y se convierte en categora histrica. Trata sobre la dignidad de la derrota: Tiene un envidiable sentido del posibilismo. Es un superviviente. Delapierre es otra cosa. Tiene la fortaleza del frgil. Nunca nadie le romper la cara. A lo que responde el interlocutor, con palabras tiznadas de pragmatismo: No s, chico, llega un momento en que hay que elegir entre ganar y perder. Ya s que no lo podemos ver todo bajo el prisma americano de ganadores y perdedores natos, pero algo hay de eso, no crees?.

Alfons Cervera public Maquis en 1997, novela que integra el llamado ciclo de la memoria con otras cuatro: El color del crepsculo, La noche inmvil, La sombra del cielo y Aquel invierno. Todas ellas se reunieron en un volumen, titulado Las voces fugitivas. Sus artculos periodsticos se compilaron en otros tres libros: La mirada de Karenin, Diario de la Frontera y Grtel & Company. Dos dcadas despus de Maquis la Editorial Montesinos publica un ensayo de 265 pginas Yo no voy a olvidar porque otros quieran- con sus conferencias. La explicacin al ttulo tal vez se encuentre en uno de los monlogos de Max Aub, autor de La Gallina ciega: Si no hubiese recuerdos, para qu se vivira? O, como afirma en el libro La costumbre de vivir uno de los maestros de Alfons Cervera, el poeta Jos Manuel Caballero Bonald: El tiempo se atasca o se acelera segn las ms antojadizas leyes de la memoria. Pero no la nostalgia, que mata, acorta y pervierte. Al gran reto de la memoria Cervera ha dedicado buena parte de su obra: sin comodidades, asideros ni certezas inapelables. De hecho, el autor valenciano reivindica el viento acerado de la intemperie.

Pero no cabe entender la memoria como una malgama de recuerdos puramente subjetivos, neutrales e inocuos. Ni slo en sentido proustiano. En el prlogo al ensayo, el historiador Francisco Espinosa Maestre ubica a Cervera entre los escritores que permiten transitar por la memoria de la izquierda, junto a otros como Vzquez Montalbn, Juan Mars, Juan Gelman, Rafael Chirbes, Max Aub o Caballero Bonald. Adems el historiador advierte contra lo que se convirti en el boom de la memoria y ante algunas imposturas. Por ejemplo, la de la llamada Tercera Espaa, que a juicio de Espinosa Maestre no sera sino una faccin de los golpistas. El exfalangista Rafael Conte, el amo en aquel momento del suplemento literario de El Pas, comenz contndonos las virtudes de los falangistas buenos, empezando por Ridruejo, explica Francisco Espinosa. En sintona con la Tercera Espaa propalada por el grupo PRISA, menciona a cuatro escritores: Andrs Trapiello, Antonio Muoz Molina, Javier Cercas y Jordi Gracia, autor de una asombrosa biografa de Ridruejo en la que se salta sus primeros treinta aos.

En trminos similares se expresaba Alfons Cervera en aquellas jornadas sobre Vzquez Montalbn de 2004: La memoria est de moda. Y hay un batiburrillo en la oferta del mercado que pone los pelos de punta. Sin embargo, la cosa no se quedaba en la asptica mezcolanza, sino que triunfaba una de las versiones, la del consenso. Los guiones de la serie televisiva Cuntame encontraron quin los comprara. Aquel mismo da, la defensa de la memoria empuj al autor de Maquis a sealar las palabras de un Premio Nobel, Octavio Paz, en el Congreso Internacional de Intelectuales y Artistas celebrado en Valencia, en 1987. Ganaron la guerra Franco y sus partidarios?, se preguntaba el intelectual mexicano. Y responda que, a pesar de los aos de poder y dictadura, su victoria se ha transformado en derrota (); los verdaderos vencedores fueron otros. Se refera a la Democracia y la Monarqua Constitucional. Estas dos instituciones revivieron, segn la interpretacin de Octavio Paz, despus de superar lo ocurrido en los aos 30; Sin embargo, todo se observaba desde una exquisita equidistancia: La violencia ideolgica de unos y otros. Ms an, buena parte de las ideas del Frente Popular tienen hoy poca vigencia histrica, afirm.

Quiz fuera un modo de silenciar a los vencidos. Vzquez Montalbn les dio voz en El Pianista. Y tambin cuando en el congreso de Valencia intervino en el turno del pblico para responder a Octavio Paz: Durante treinta y seis aos tuve la sensacin de que quien haba ganado la guerra era Franco. Era la batalla ideolgica y cultural en estado puro. En otras conferencias, Alfons Cervera record a personas de carne y hueso, a activistas de la resistencia como Florin Garca (llamado Grande, en el maquis) y a Remedios Montero (Celia). Es julio de 2004 y en la memoria del viejo exiliado, al que se dirige el escritor en un seminario celebrado en Londres, se entremezclan los recuerdos. La derrota electoral del PP tras las versiones oficiales sobre el atentado de la Estacin de Atocha; la experiencia del camarero adolescente en Madrid, que en abril de 1931 serva a toreros, cantantes y artistas, en una poca que se abra a la educacin libre, el voto de la mujer y la educacin igualitaria. Y tambin las palabras del maestro de escuela un da en el monte, cuando sitiados por la guardia civil les habl de la importancia del testimonio: Si nos matan no slo nos van a matar a nosotros, sino tambin a nuestra memoria.

Exiliados y vctimas, porque Alfons Cervera dedic asimismo un prlogo al libro Agualimpia. Hijo de la Repblica (Sepha, 2005), de Vicente y Jos Vicente Muiz (padre e hijo). Tras pasar por el hospicio, crecer y vivir durante la dictadura, Vicente Muiz Campos supo que su padre y madre fueron fusilados el mismo da. Adems de la ejecucin, los perpetradores mancharon la memoria de las dos vctimas. Si los hubieran fusilado por pertenecer al POUM o a la CNT, habra sido un motivo de orgullo, lamentaba el hijo aos despus. Pero se les acus de asesinato y seal como a vulgares delincuentes y criminales. De ah que Vicente Muiz Campos se dirigiera una y otra vez, inasequible al ninguneo, a las diferentes instancias judiciales para que se revisaran los juicios sumarsimos. No era ste un asunto fosilizado en 1936, sino de la memoria en un sentido poltico- que afectaba de lleno al presente.

Otras veces el discurso de Alfons Cervera se adentra, ms que en la poltica dura, en el territorio intelectual. Que tal vez tambin sea poltico. As, en la Universidad de Pau habl en 2005 sobre las querellas entre historiadores y escritores en torno a la memoria. Frente a la plmbea erudicin, el imperio del archivo y el secuestro de la verdad histrica por parte de la Academia, el escritor valenciano aboga por una sntesis entre Historia y Literatura. La historiadora y profesora de la Universitat de Valncia, Ana Aguado, destaca que una parte de la vida de personas y sociedades se construye con memoria, jirones y recuerdos del tiempo pasado. No slo con estadsticas y notas al pie.

En el Congreso Los blancos de la historia de la Universidad de Montpellier (diciembre de 2014), el autor de Todo lejos y Otro mundo abord algunos de los episodios ms descarnados de negacin de la memoria. Explic a los reunidos que una noche del mes de febrero de 1980, policas que se hacan pasar por activistas de Fuerza Nueva (y tambin alguno real integrado en el comando) sacaron de su casa a una joven militante del movimiento estudiantil y de izquierdas. Y en un descampado la mataron a tiros, recuerda el periodista. Yolanda Gonzlez tena entonces 19 aos. De uno de los asesinos, Emilio Helln, apenas se supo durante muchos aos. Condenado y fugado de la prisin, busc amparo en las dictaduras militares de Amrica Latina. El diario El Pas revel en 2013 que Helln no slo viva en Espaa, sino que haba trabajado para el Ministerio del Interior entre 2006 y 2011. Se trata, de nuevo, del infinito aplazamiento de la verdad histrica, subraya el escritor, que ha llevado la voz de la memoria a las universidades de Montpellier, Alicante, Barcelona, Konstanz, a congresos sobre la guerrilla antifascista, cursos, prlogos de libros y sobre todo a sus novelas.

Aunque no slo a importantes jornadas, tambin a los actos ms cercanos y familiares. Antes de que cristalizara la Transicin espaola, tuvo lugar una etapa previa, cuando en los aos 50 el PCE asumi la Reconciliacin Nacional y en los 70 el PSOE imprimi el giro del Congreso de Suresnes. Entonces ya se empieza a no nombrar a la bicha, la Repblica, que despus ser silenciada durante la Transicin, afirm en la Librera Primado de Valencia, en un acto organizado por la revista Crnica Popular. Era enero de 2017, y se presentaba el suplemento Es la hora de la III Repblica.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter