Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-04-2017

La solidaridad de todos los das

Laidi Fernndez de Juan
OnCuba


Somos, sin chovinismo, un pueblo sensitivo como pocos en el planeta. En nuestro particular cdigo de tica esas normas que no aparecen en ningn manual ni en legislatura alguna est implcito lo que se dice tirarnos un cabo. As hemos sido toda la vida, y ojal que al menos en eso no cambiemos nunca. Quizs nuestros aborgenes empezaron la tradicin encendindose pipas unos a otros, o ayudndose a encontrar refugio cuando llegaron los conquistadores, no s. Lo cierto es que consideramos natural cooperar con amigos, con el vecindario, con los nios de la cuadra y, como muestra de nuestro altruismo, tambin con desconocidos, incluso fuera, bien lejos de nuestras fronteras.

Si bien los mdicos sugieren no movilizar un herido, un accidentado, a alguien que se ha cado en la va, a los cubanos no hay quien nos gane levantando, traqueteando al lastimado en cuestin, en medio de nuestra algaraba habitual que incluye gritos de !Un carro, un carro! Tal vez el paciente llega al hospital con la columna cervical desplazada, pero de que llega vivo, llega vivo.

Los privilegiados en ese sentido son los ancianos y los nios. Aunque nos falte un mundo para llegar a ser una sociedad condicionada al actual (y galopante) envejecimiento poblacional (las estadsticas muestran a Cuba como el primer pas de Latinoamrica en prevalencia de adultos mayores), en las colas, en los bancos, en las consultas mdicas, y en general en la rutina diaria, se les ofrece prioridad a los abuelos. A pesar de nuestro hbito de estropear el idioma, de las faltas de educacin formal que cada da progresan ms, y del bullicio indelicado en el que vivimos, somos solidarios.

Abran paso, caballero, que va a pasar una abuelita, y Venga, abuelo, yo lo ayudo a cruzar la calle son frases que se escuchan todos los das. Intentamos paliar las carencias materiales, entre las que se incluye el espantoso transporte pblico, cooperando con las personas mayores. He visto carros de alquiler que se detienen para ayudar a montar a una seora muy mayor, a gente que camina por la calle y, llegado el caso, tiende los brazos para que descienda el abuelo con bastones, las personas se aproximan cuando un miembro de la tercera edad necesita subir o bajar una escalera, y en sentido general, el auxilio siempre acecha.

Los nios de cada cuadra son de ella, de la cuadra. Los vemos mataperreando en plena calle, encaramndose en rboles, en muros, trepando por las azoteas, mientras las madres miramos al cielo como pidiendo ayuda, sin importar quin pari al mulatico de los tenis azules, ni de quin es el rubito sin camisa.

Cuando mis hijos eran pequeos, fueron muchas las veces en las que una vecina me avis Fulanito se parti una ceja con un gajo del flamboyn, y Esperanceja se lo llev al hospital, y tambin en muchas ocasiones en mi casa curbamos las heridas que los muchachos del barrio se hacan, siempre jeringando en pasillos, parques y zonas comunes. Cuando se arman reyertas callejeras entre nios, los adultos de la zona intercedemos, aunque no sean nuestros los muchachos que discuten. Es, en fin, nuestra manera de cuidarnos.

Lo dicho hasta ahora pertenece a la rutina. Sin embargo, el punto ms alto de la generosidad cubana se alcanza en momentos crticos, y entre ellos, claro est, estuvo el llamado Perodo Especial. Mucho se ha escrito sobre el tema, se han llevado al teatro textos al respecto; de forma directa o colateral, ese dolorossimo asunto aparece, bajo cualquier formato artstico, como muestra de cunto nos lastim.

Adems de la hambruna, del desconcierto, de la carencia de combustible y de casi todo, floreci nuestra imbatible tendencia a tirarnos un cabo. Las memorias de aquella poca no terminan nunca, porque honda es su secuela, y si lo malo nos marc, tambin las ayudas que recibimos, dejan su huella. Muchos amigos de otros pases (de ese misterioso Afuera, generalmente hispanohablante) colaboraron enviando medicinas, alimentos, jabones y artculos de aseo colectivo como detergente para Crculos Infantiles, insecticidas, pastillas para clorar el agua, etctera. Argentina y Espaa encabezan el listado de pases que ms nos ayud, y es hora de que vaya hacia esos pueblos, nuestra gratitud.

Entre nosotros, se hizo todo lo posible: Ollas colectivas donde el vecindario aportaba lo que poda (un diente de ajo, media calabaza, un puado de cebollinos, pizcas de sal y agua, mucha agua, y mucha, mucha imaginacin) y luego nos repartamos el mejunje entre todos; intercambios de cables y de convertidores que acumulaban energa segn los macabros horarios de apagones de cada zona, para que no nos asfixiara el calor de agosto (la gente migraba de una cuadra a otra, masivamente, aprovechando el tiempo de electricidad de cada barrio, que por suerte era alternante); reparticiones de la poca leche y de la escasa vianda que se consegua, en aras de que los nios ms pequeos se alimentaran.

Se comparta todo de todo, desde un jabn hecho con henequn y un plato de arroz con suerte, hasta un spray de salbutamol. Quienes parimos en esa poca tenebrosa, jams olvidaremos la ayuda de vecinas, de colegas, de amistades que venan a casa trayendo un detalle como regalo por el recin nacido. Hablo desde mi experiencia personal: medio jaboncito, cinco culeros de gasa, un bibern usado, tetes sobrevivientes, alfileres medio oxidados, mediecitas sin elstico, baticas desteidas, zapaticos zurcidos todo era entregado con mil amores, y recibido de igual forma. Siempre se agradece el carcter solidario de este pueblo, pero en los aos duros, inolvidables y crudsimos, nos lucimos.

Estar mal que una criolla lo diga, pero es la verdad: Los nacidos en esta isla de tan ardiente sol, somos, por naturaleza, generosos. Sin importar dnde vivan ni de qu manera, siempre una mano cubana se tiende, y aunque sea por un rato, descorre el cortinaje de la desesperanza.

Fuente: http://oncubamagazine.com/sociedad/la-solidaridad-de-todos-los-dias/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter