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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-04-2017

Ediciones Dyskolo publica hoy, 14 de abril, un alegato contra Alfonso XIII con una sorprendente vigencia frente a la actual situacin de la monarqua
Por Espaa y contra el rey

Vicente Blasco Ibez
Rebelin


Por Espaa y contra el rey

Vicente Blasco Ibez

Edicin 1.0. abril 2017

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pdf: 155 pg.

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Explicacin del autor

Este libro contiene todo lo que llevo escrito hasta la fecha contra Alfonso XIII y sus generales, restauradores en Espaa del rgimen absolutista, con los mismos caracteres de violencia, ignorancia, fanatismo y corrupcin que en tiempos de Fernando VII. No necesito explicar los mviles espirituales que me impulsaron a emprender la lucha contra tales gentes, pues el lector los encontrar mencionados en diversas pginas de este volumen. Me limitar a decir aqu que hice esto por patriotismo, porque mi conciencia de espaol no permiti mantenerme en cobarde silencio. Y, sin embargo, los panegiristas de Alfonso XIII solo saben decir de m que soy un mal espaol, porque ataco a su rey, y que no tengo patria, porque me preocupo de la suerte de mi patria, y me es imposible aceptar su decadencia moral, que la coloca aparte de las dems naciones europeas, siendo su historia cada vez ms regresiva.

Lector, t vas a apreciar, despus de haber pasado tus miradas por las pginas de este libro, la veracidad y la justicia del nico ataque serio que han dirigido contra m Alfonso XIII y su squito. Tal vez despus de muchos esfuerzos intiles, buscando en todos sus captulos mis famosas manifestaciones de mal patriota, acabars por irritarte contra esos descarados falsarios que se permitieron la insolencia de hacer tal afirmacin. La pobre Espaa ha sido tratada una vez ms por la monarqua como si fuese una escuela de prvulos en los que apenas apunta el raciocinio, prontos a tragarse toda clase de embustes, si miedo a que protesten.

Para evitar que mis escritos fuesen ledos en Espaa, Alfonso XIII y el Directorio colocaron tropas en las fronteras de Francia y Portugal, casi un ejrcito de observacin; movilizaron las fuerzas martimas y areas; torpederos e hidroaviones vigilaron el Mediterrneo dispuestos a dar caza a los buques y aeroplanos que transportasen mis folletos. Todos los espaoles en cuyos bolsillos encontr la polica alguna de mis publicaciones polticas fueron llevados a la crcel. Y despus de ejecutar este plan de aislamiento para que Espaa no conociese la verdad, los redactores de ciertos peridicos servilmente afectos a Alfonso XIII -unos por vanidosillos, otros por aprovechamiento personal-, emprendieron la refutacin de lo que yo haba escrito, pero sin permitir que nadie leyera el texto refutado. Fue una conducta semejante a la de los profesores de filosofa en los colegios de jesuitas, que ensean a sus alumnos las contestaciones a los ms clebres filsofos, pero se cuidan de evitar que conozcan lo que estos filsofos dijeron.

No obstante haberse preparado un pblico a su gusto, dispuesto por ignorancia a aceptar cuanto quisieran decirle, estos panegiristas de Alfonso XIII consideraron peligroso meterse a rebatir mis acusaciones sobre los negocios de dicho rey, y limitaron su accin a dirigirme insultos afirmando en todos los tonos que soy enemigo de Espaa.

Gracias a ellos hay todava en la pennsula cierto nmero de infelices que no han podido leer mis escritos -o no quieren leerlos porque les aterra el cruento suplicio de la lectura-, los cuales me consideran un monstruo sin patria. Tambin existen muchas beatas que aceptan con entusiasmo toda mentira favorable a su fanatismo agresivo, y cada vez que suena mi nombre gritan viva Espaa!, como si este grito fuese un exorcismo Por fortuna queda la mayora de la nacin, que lentamente va enterndose de mi obra -a pesar de las precauciones aisladoras del rey y de su Gobierno-, y se indigna al ver cmo la han engaado, tratando al pueblo espaol con un desprecio inaudito para sus facultades intelectuales, lo mismo que si fuese una tribu de negros.

Si la actual monarqua de Espaa no hubiese hecho cosas peores, bastara esta conducta reciente para demostrar su miedo a la opinin pblica, su falta de seguridad y la desvergenza con que se vale del embuste para salir de sus conflictos.

Yo he sido amigo particular de algunos redactores y directores de peridicos que defienden a Alfonso XIII. Cuando empec a combatir a este, saba de antemano que iba a luchar con mis antiguos amigos, pero la tal lucha sera, en mi opinin, de ideas, de principios, sosteniendo ellos el rgimen monrquico, con razones sinceras y nobles, frente a mis afirmaciones de republicano.

La amistad me hizo ver mal las cosas e incurrir en cndidas ilusiones. Estos hombres son los que inventaron la calumnia de que he escrito un libro contra Espaa, impidindome al mismo tiempo, con amenazas de prisin, que lo leyesen los espaoles, para que as no pudiesen juzgar la falta de veracidad de sus palabras.

Si tales hombres han mentido despus de haber ledo mi libro, intil es decir el apelativo que merecen. El lector se lo dar seguramente, llamndoles embusteros a sabiendas, falsificadores de ms bajo nivel moral que los que imitan una firma o un billete de Banco, pues estos criminales pueden alegar como torcida excusa de su delito la necesidad de vivir.

Todos podemos equivocarnos con error involuntario; nadie es infalible. Pero dichos hombres han mentido involuntariamente, se han redo de su pas dicindole el embuste ms estupendo, y todo el que lea este libro se convencer de ello.

Despus de faltar tan impdicamente a la verdad, estos personajes seguirn creyndose caballeros, sacarn su honor a colacin en cada momento, darn su palabra de hombres honrados. No tienen derecho a ello. El que miente a sabiendas no puede hablar de caballerosidad ni de honradez.

Estoy satisfecho de que tan inauditos embustes me hayan abierto los ojos, hacindome ver abismos negros en lo que yo crea conciencias. Acepto la separacin y el alejamiento de ellos. Vivimos en planos espirituales y morales muy distintos y no es fcil que volvamos a encontrarnos nunca. Yo soy mal patriota porque digo a mi pas la verdad spera y amarga, como son casi siempre los medicamentos salvadores. Alfonso XIII y sus feudatarios son buenos patriotas cuando engaan a Espaa como si fuese un tropel infantil, contndole a su modo un libro que no dejan llegar a sus manos.

Por un resto de consideracin a hombres que trat en otros tiempos, quiero suponer que han hablado de mis escritos sin leerlos. Esto no debe considerarse extraordinario en la Prensa de Madrid. Es un resultado de la ligereza de conciencia, del menosprecio por los asuntos verdaderamente importantes para la patria que ha procurado inculcarnos una educacin dirigida por los reyes y sus auxiliares.

Pero tal excusa, de ser cierta, demostrara el deplorable estado de alma de los que se creen directores de la opinin espaola bajo el reinado de la mentira consciente, de la moral perdida, del escepticismo grosero y falsamente alegre, que es el de Alfonso XIII.

V.B.I.

Marzo, 1925

El presente volumen contiene dos folletos: Una nacin secuestrada (en francs, ingls y otros idiomas, Alfonso XIII desenmascarado), que publiqu en noviembre de 1924 y Lo que ser la Repblica espaola, publicado en mayo de 1925.

Entre ambas obras encontrar el lector varios artculos escritos para Espaa con Honra, peridico que hemos fundado en Pars un grupo de patriotas. Este peridico es el nico de toda la Prensa espaola que puede decir la verdad, no estando sometido a la previa censura de Alfonso XIII y el Directorio.



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