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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-04-2017

Feminismo & Patriarcado: Repaso sociohistrico
Una lucha, feminismo, y dos lacras, machismo y patriarcado

Lus Eustquio Soares
Rebelin


 Las ideologas del machismo y sus orgenes en el patriarcado como efecto de la sociedad de la soberana

El patriarcado surge al interior de la sociedad de la soberana. Esta tiene como epicentro el poder, supuesto trascendental, del soberano, definido por Agamben como aqul que detenta la relacin entre la ley y la violencia. Un filsofo poltico y jurista del nazismo, Carl Schmitt, en Teologa poltica, defini as al soberano: Es aqul que decide el estado de excepcin, tal como el patriarcado, completaramos. Para ste ltimo autor, teologa poltica significa una cosa: como una puerta giratoria, la interfaz entre lo divino y lo humano. El soberano es esa doble faz, al mismo tiempo. Dios y humano, lo que equivale a decir: el soberano se impone por la supuesta afirmacin de un origen divino y este inscribe en su lado humano la marca de una trascendencia nica, traducida, tambin, como cultura superior, como educacin superior, como arte superior, en fin, como el centro ssmico del aristcrata o el poder del mejor, entre los mejores. A partir de este estatuto propio, en la base de su origen, nacimiento divino y educacin superior, el soberano, estando ms all de, interviene en la ley divinamente humana por medio de la violencia de su estado de excepcin permanente.

As, la ley, aunque histrica, adquiere una dimensin sagrada constituida por el nacimiento superior, divino, de lo cual resulta el ttulo del libro de Carl Schmitt, teologa poltica: otro nombre para la poltica teolgica del estado de sitio impuesto por el soberano, ese guardin de la relacin entre la ley y la violencia. En medio de esta relacin, la de la violencia y la ley; la violencia divina, plenamente justificada en s, y la ley, como deriva o efecto histrico sagrado de su origen trascendental, reside, en trminos de Agamben, la vida desnuda, objeto de la violencia del soberano, cuerpo individual/social que sostiene el estado de excepcin soberano, por su estatuto opuesto, porque la vida desnuda, a diferencia del soberano, no tiene o tendra ni un origen divino ni, en consecuencia, una razn cultural/educacional superior. Como opuesto del doble estatuto soberano, el origen divino y la superioridad educacional, la vida desnuda no tendra el derecho al pleno ejercicio de la poltica ni de la educacin superior.

En este contexto, la vida desnuda no tendra el derecho, por lo tanto, ni a poltica ni a educacin superiores porque el presupuesto inverso es el de que la poltica slo podra ser plenamente ejercida por aqul que tendra un origen divino para tal, el soberano, porque detenta, es lo que se supone, una educacin superior derivada de una naturaleza divina. El estado de excepcin permanente del soberano sobre y contra la vida desnuda, siempre una colectividad, se decreta como efecto del origen divino del soberano. La violencia, la poltica del soberano, es el nombre comn, inmanente, que est en la base del estado de sitio soberano, porque sin ella ste dejara de ser el guardin de la vida desnuda. Con esto se quiere decir lo siguiente: el origen divino, el pleno derecho a la poltica, esto es, la decisin sobre el destino de la colectividad, es propio del soberano en funcin de su doble estatuto, como nacimiento y educacin superiores, como son divinamente sealados.

En este contexto, la violencia justifica el doble estatuto del soberano, siendo, pues, la garanta de la teologa poltica de su existencia. Es por esto, si dialogamos con Walter Benjamin, considerando su ensayo Sobre un concepto de historia, que es posible afirmar, haciendo eco del pensador alemn: El estado de excepcin en que vivimos es en realidad regla general y lo es porque somos herederos de la tradicin del oprimido.

Esta, en realidad, habla con respecto a una trans-historia de la tradicin del oprimido. Por lo tanto, atraviesa los tiempos. De aqu derivan tres axiomas histricos:
1. La tradicin del oprimido es el efecto de la sociedad de la soberana; el estado de excepcin que la configura. Es regla general porque toda la colectividad es afectada por la relacin soberana entre la violencia y la ley. As, el efecto de esta relacin es la vida desnuda colectiva, sacrificada e impedida de expresarse polticamente porque no tendra origen divino ni educacin divinizada, por supuesto, la mejor;

2. Es trans-histrica porque se actualiza de forma permanente, reinventndose, teniendo en cuenta las pocas y sus respectivas fuerzas productivas, con sus especficas relaciones de produccin. Estas definen un modelo especfico de estado de excepcin; de divina violencia soberana en su aplicacin de la ley. De este axioma, se deduce lo siguiente: la sociedad de la soberana es la ms antigua y la ms actual;

3. El patriarcado es inmanente a la sociedad de la soberana. El soberano y el patriarcado son la cara y el corazn de un mismo proceso histrico implicado con un origen divino y una educacin divinizada;

4. Del anterior surge un axioma que es: el peor error analtico posible es la confusin corriente entre el patriarcado y la vida desnuda. Y ese error deriva de la confusin, configurada ideolgicamente, entre el soberano y la vida desnuda.

Esta, como parte sacrificada de la sociedad de la soberana, pasa a ser el rostro del patriarcado, su refractario efecto ideolgico, en la metonimia de la parte por el todo. La vida desnuda, as, por ser la sacrificada, pasa a ser la caricatura del poder soberano.

Este axioma es en extremo importante, porque es la tarea principal del pensamiento y de la accin, en fin, de la praxis, separar la caricatura, efecto, de su causa, el origen. El reto puesto en todas las pocas a la prohibida poltica de la vida desnuda y, por lo tanto, al prohibido pensamiento, accin y creacin de esta ltima, es: identificar el perfil del soberano teniendo en cuenta las formas ideolgicas derivadas del control que este ejerce sobre las fuerzas productivas y sobre las relaciones de produccin, de una u otra poca. De ah deriva el argumento de que el patriarcado no se confunde con el rostro masculino en tanto tal, puesto que es el resultado general de un modelo social cuyo control soberano de las fuerzas productivas est bajo el comando violento del guardin del estado de excepcin.

El patriarcado es, pues, el propio estado de excepcin. Confundirlo con un rostro, generalmente el masculino, slo servir para generar confusin entre el soberano y la vida desnuda, puesto que en general el rostro del hombre en cuestin raramente adquiere el contorno, en cuanto a origen y su efecto, del rostro del soberano, constituyndose, por va de regla, como el rostro masculino de la vida desnuda, que no es otra cosa que la caricatura del patriarcado soberano, pero no su epicentro. As, el hombre de la vida desnuda pasara a ser el rostro del patriarcado.

El efecto de esto es meramente catrtico, en general para las mujeres, la vida desnuda del patriarcado de ayer y de hoy, generando el siguiente equvoco bsico: la mujer como vida desnuda del patriarcado identifica en el hombre de la vida desnuda el rostro del patriarcado y tiende a combatirlo, trabajando, as, indirectamente, para el verdadero patriarcado: el poder soberano que guarda la relacin entre la violencia y la ley de su poca histrica. Las ideologas del patriarcado son, como falsa conciencia, ideologas que alimentan la confusin entre el soberano y la vida desnuda, tal como esta tiende a visualizar al patriarcado en el mbito caricatural de su propio cuerpo sacrificado, como vida desnuda, teniendo en cuenta una funcin catrtica cuidadosamente orquestada y manipulada por el soberano, ese guardin de la relacin entre la violencia y la ley. Existen tres modelos de sociedad y, por lo tanto, tres formas de ideologas del patriarcado y del machismo. El patriarcado de la sociedad de la soberana es el primer modelo.

La sociedad de la soberana es la base de todos los otros modelos societarios de trans-historia de la tradicin del oprimido. Est constituida por el siguiente sistema de polaridad:
1. Soberano y vida desnuda.
2. Violencia de la ley soberana y cuerpo individual/social sacrificado.
3. Dialctica entre visibilidad e invisibilidad.

El soberano slo lo es porque retira su violencia del secuestro del trabajo colectivo de la vida desnuda, retroalimentndose del esquema implicado con su supuesto origen divino y su, por efecto, supuesta educacin superior: la mejor poltica y la mejor formacin, se supone, recprocamente. Una apora un problema sin solucin en s marca la relacin del soberano con la vida desnuda, pues esta, en su dimensin colectiva, sufriendo la violencia de un sistema de polaridad social soberano es al mismo tiempo parte del problema y parte de la solucin. Del primero, porque el soberano no existe en s, retira su poder de la vida desnuda colectiva llenndose de fuerza para violentarla ms y ms. De la segunda, como parte de la solucin, la vida desnuda est en la obligacin de eliminar al soberano transformando radicalmente la propia estructura social de la sociedad de la soberana, lo que significa, tambin, acabar consigo misma, como diva desnuda, reelaborndose completamente, en el proceso, a partir incluso de la produccin de un acuerdo/arreglo social no soberano.

Para tal efecto, hay que adquirir conciencia de la dialctica de la visibilidad y de la invisibilidad, estructurales, en el mbito de una sociedad de la soberana. Como lgica de la contradiccin, la dialctica, tesis y anttesis, en la sociedad de la soberana reproduce, sin cesar, la siguiente sntesis: exposicin de la vida desnuda en su propia desnudez, comprendiendo esta como relacin entre vida y muerte.

La vida desnuda lo es porque, siendo vida, tiene su decadencia y muerte expuestas socialmente, como el ritual ms inmanente de un sistema societario del estilo soberano. Los rituales de ejecucin en plaza pblica, descritos, por ejemplo, por Michel Foucault en Vigilar y castigar, demarcan lo que est en juego en una sociedad de la soberana: sacrificar el cuerpo del condenado exponiendo los detalles de su fragilidad y mortalidad a travs de diversas tcnicas de matar, siempre definidas por el objetivo de volverse visibles y carne desnuda torturada de la vctima sentenciada por la ley soberana, con especial predileccin por el desmembramiento de brazos, piernas, cabeza, vsceras. Exponiendo a la visibilidad pblica el sacrificio de los condenados individuales, es la propia condena de la vida desnuda colectiva que es expuesta, en el campo de su visibilidad, teniendo en cuenta la siguiente sentencia colectiva: el sacrificio permanente de la vida desnuda. Los pasos de la pasin de Cristo son un ejemplo cabal del ritual de ejecucin de la vida desnuda.

Condenar a alguien a cargar su propia cruz, por kilmetros, hasta el lugar de la crucifixin, simplemente quiere decir, para la sociedad como un todo, que el destino de la vida desnuda es cargar su propia cruz hasta la muerte, en nombre del soberano. Surge de ah la dialctica de la visibilidad y de la invisibilidad: entre ms se expone visiblemente la vida desnuda, en su propio sacrificio, individual/colectivo, ms fuerza trascendental adquiere el soberano, ms destaca, as, su origen divino y su educacin supuestamente superior, como la mejor, lo mejor. As, el poder invisible/trascendental del soberano se vuelve visible a travs de la tortura ritualizada, expuesta pblicamente, de la vida desnuda, condenada a la visibilidad de su propia condena como vida desnuda; a visibilizarse como desnudez de vida matable (como dira Agamben).


La sociedad de la soberana y la violacin patriarcal

La sociedad de la soberana es el origen del patriarcado y como tal es tambin el origen del machismo. El juego entre la invisibilidad soberana y la visibilidad de la vida desnuda se expande por toda la sociedad, determinando la relacin, por ejemplo, entre hombres y mujeres, entre heterosexuales y no heterosexuales; entre etnias soberanas y etnias condenadas a la vida desnuda. Es siempre el mismo dilema que se vuelve la base de la cultura soberana: invisibilidad del soberano y visibilidad sacrificada de la vida desnuda. En la relacin entre hombres y mujeres, stas tienden a ocupar el papel de vidas desnudas a ser sacrificadas por el poder soberano masculino derivado y justificado por la semntica dominante de la sociedad de la soberana: la invisibilidad del soberano y la visibilidad de la vida desnuda.

Siendo aqul que guarda la relacin entre la violencia y la ley, el soberano slo lo ser, como hombre, si ocupa el lugar estructural que est convocado a ocupar: el de aqul que slo podr relacionarse con una mujer si activa su poder soberano sobre ella, concebida culturalmente en la cultura de la sociedad de la soberana como vida desnuda para ser sacrificada. Esta es una cuestin estructural de la sociedad de la soberana. Bajo el punto de vista de la vida desnuda femenina, la salida es una sola: militar, de ah la relevancia del feminismo, para que los hombres adquieran conciencia poltica de sus condiciones, tambin, de vidas desnudas, en otros campos, como el econmico o el cultural, por ejemplo. Sin esta concientizacin de clase, la clase de las vidas desnudas, de nada servir denunciar la violencia masculina contra las mujeres, simplemente porque la semntica del estupro, por violacin, es la que alimenta y retroalimenta la sociedad de la soberana.

Es la sociedad de la soberana que requiere ser destruida y para tal efecto las mujeres necesitan de los hombres para esa tarea descomunal. Resulta de ah la importancia fundamental de la categora de clase. No es una categora superior a las dems. Debe funcionar como eje comn de la lucha contra la sociedad de la soberana, teniendo en cuenta la siguiente referencia: somos todos vidas desnudas, unmonos! La ideologa que est en la base del machismo, por lo tanto como su origen, es el poder soberano: es la sociedad de la soberana y su apora marcada por la relacin entre soberano y vida desnuda. La sociedad de la soberana es ella misma, en su pleno funcionamiento, la propia violacin colectiva, ese otro nombre para la mujer, como vida desnuda.


  El machismo en la sociedad de la soberana disciplinaria

La sociedad de la soberana no termin cuando emergi la disciplinaria. Esta surge en el mbito de la civilizacin burguesa y tiene como epicentro la primera y segunda revoluciones industriales, definindose estructuralmente, a escala mundial, a partir, sobre todo, de la segunda. La estructura de la sociedad disciplinaria, como seala Michel Foucault en Vigilar y castigar, est constituida por mltiples instituciones disciplinarias: la crcel, la escuela, la familia, el ejrcito, el hospital, la fbrica, el sanatorio, manejados como subconjuntos del estado disciplinario soberano. Cada institucin disciplinaria, al mismo tiempo, dilata y reproduce la sociedad de la soberana, renovando su sistema semntico, en cuanto al origen, Dios; y en cuanto al efecto de ella (la soberana), la educacin.

Los sistemas de invisibilidad del soberano y de visibilidad de la vida desnuda continan vigentes, aunque con nuevos aderezos, gestos, retricas, en la sociedad disciplinaria soberana. Cada institucin disciplinaria trae en s el soberano como guardin de la relacin entre la violencia y la ley: el padre en la familia, el profesor en la escuela, el psiquiatra en el sanatorio, el mdico en el hospital, el patrn en la fbrica, el presidente en el gobierno: aunque, la verdad, en este ltimo caso sea que antes que l estn hoy los empresarios, los dueos de los medios, los esbirros del capital transnacional estadounidense. La vida desnuda por excelencia del machismo en la sociedad disciplinaria soberana es la familia monogmica disciplinaria.

El padre soberano de esta institucin ejerce un papel de soberano disciplinario en su interior, sea en lo que dice respecto a la mujer/madre; o respecto a la formacin de los hijos. Liberarse del cautiverio disciplinario de la patriarcal familia monogmica es en extremo importante primero que todo para las mujeres, aunque por s sola no sea la resolucin del problema del patriarcado, ni del machismo. Este, el patriarcado, como interfaz del poder soberano, tambin est esparcido en todas las instituciones disciplinarias. Existen siempre pases-soberanos-machistas en la escuela pronto en el sistema de enseanza y en el conocimiento, en el sanatorio, en la fbrica, pronto en el mercado de trabajo; en la crcel, etc. Este existir nunca es definido por rostros especficos, sino por el propio Estado disciplinario soberano que administra el conjunto de las instituciones disciplinarias. Luchar contra el machismo al interior de la sociedad disciplinaria depender, en este sentido, de combatirlo, en su principio bsico: la disciplina soberana. Esta se constituye como dispositivo omnipresente en las instituciones soberanas disciplinarias. Hay un tipo de disciplina soberana-patriarcal en cada espacio de la sociedad disciplinaria, pero poco anticipa levantar/bajar la cabeza dentro de estos espacios sin ir al ncleo del asunto, el Estado disciplinario soberano.

El Estado disciplinario soberano tiene dos configuraciones bsicas: el Estado-Nacin disciplinario soberano, investido del reto de transformar a todos sus miembros en ciudadanos disciplinarios soberanos: pronto en principios del patriarcado y del machismo, esa dos lacras socio-polticas, como vida desnuda disciplinaria soberana; 2. El Estado soberano disciplinario mundial, bajo la forma de imperialismo disciplinario soberano. Poco ayudar tambin combatir al Estado disciplinario soberano, en el cual se vive como vida desnuda la ciudadana disciplinaria soberana, si esta lucha no tiene como objetivo primero que todo las tecnologas de dominacin del imperialismo mundial disciplinario soberano. Este, como gestor del capitalismo mundial disciplinario soberano, produce y reproduce el perfil disciplinario patriarcal, como vida desnuda. Sin conocer este modelo de dominacin mundial del imperialismo mundial soberano, actuando en su propio Estado, el riesgo de volverse un juguete del imperialismo mundial disciplinario soberano es muy grande.

La ideologa del machismo en la sociedad disciplinaria soberana viene, as, del imperialismo mundial soberano, coordinado, desde la II Revolucin Industrial y desde la I por los pases de Europa central. De ah es posible decir que el epicentro del machismo, en este periodo, proviene del imperialismo mundial disciplinario soberano europeo. El peor error para el feminismo, al interior de este modelo social, deriva de la rostrificacin del machismo bajo el signo del padre disciplinario soberano, en el mbito de la vida desnuda ms caricatural de este espacio: el padre, o hijo, desempleado convertido en lumpen por el estado disciplinario soberano.

El lumpen disciplinario soberano que vagabundea por las calles disciplinarias y vuelve a casa violando a la esposa e infiernizando la vida de los hijos, es la caricatura de un modelo estatal disciplinario soberano coordinado por el imperialismo europeo soberano, epicentro de las ideologas del machismo mundial disciplinario soberano, como ideologa administrada al interior de la divisin internacional del trabajo disciplinario soberano. Por ms repetitivo que sea este lenguaje y por ms estructural que parezca, es as que l se instala en el cotidiano, produciendo sus efectos a escala planetaria, los cuales no son semejantes en todos los lugares del mundo, porque los Estados perifricos disciplinarios soberanos son ellos mismos vidas desnudas de esta tecnologa de dominacin mundial, no siendo casual que tendern a ser considerados como estados brbaros, dictatoriales, aunque, hay que decirlo con todas las letras, jams son el rostro del verdadero patriarcado disciplinario soberano.

Habr que hacer un croquis de ellos, a los que se pretende dominar recurriendo a los mtodos ms criminales, por ejemplo, el mal llamado Golpe Suave de Gene Sharp, dada la decisin unilateral de los USA y abUSA? Saber identificar en la caricatura el efecto de su origen es fundamental para las fuerzas revolucionarias del planeta y, en este caso, tambin, para las fuerzas feministas, siendo el error ms comn de las mujeres y no slo la denuncia, con el dedo en ristre, de la caricatura, muchas veces a partir del sistema de valores producido por la invisibilidad del imperialismo disciplinario soberano, lo que por s mismo constituye al mismo tiempo una farsa y una tragedia, que es como siempre se produce/reproduce la historia.

  La sociedad del control integrado

La sociedad disciplinaria soberana ya no es el modelo dominante, hoy. Infelizmente, la mayora de las fuerzas de resistencia, incluso en el plano del combate al machismo pero tambin en el del combate al racismo, a la opresin de clase y dems formas de violenciaan no se actualiz teniendo en cuenta el uso de prcticas de resistencia y alternativas que puedan interactuar dialcticamente con las tecnologas de poder de la sociedad del control integrado, apropindose plenamente de estas para reprogramarlas en nuevas bases.

Este es sin duda el mayor problema de las vidas desnudas de la Tierra, en la actualidad. Mal conseguimos entender las formas de produccin y reproduccin del patriarcado y del machismo de la opresin de clase contra las vidas desnudas de la sociedad disciplinaria soberana, cuando emerge, entonces, la sociedad del control integrado, causando mucha confusin entre los diversos segmentos de la vida desnuda, violentndolas y manipulndolas a travs de tecnologas de dominacin ms eficaces, de alcance molecular y cosmolgico. Y qu es la sociedad del control integrado?

Es un modelo social planetario dominante que, por medio de tecnologas de alcance cosmolgico y molecular incorpora las tcnicas de dominacin producidas al interior de la sociedad disciplinaria para, dilatando y actualizando como nunca la estructura bsica de la sociedad de la soberana, afirmarse como fuerza patriarcal dominante del presente. Su advenimiento ritual, como forma tpica de tortura de la sociedad de la soberana, ahora de alcance meditico planetario, se dio con el lanzamiento de dos bombas atmicas en dos ciudades del Japn, Hiroshima y Nagasaki, en agosto 1945, cuando la II Guerra Mundial ya haba acabado. Los medios de informacin (ya no de comunicacin) se volvieron la verdadera plaza pblica mundial de la sociedad del control integrado: la llamada Industria Cultural, que produce un sinnmero de artefactos culturales, reeditando casi al infinito la sociedad de la soberana, la era de la sociedad del control mundial.

As, la destruccin integral de Hiroshima y Nagasaki fue un ritual de sacrificio, transmitiendo sin cesar por los medios de la sociedad del control integrado, para esbozar, en este contexto, su modelo de violencia patriarcal planetaria contra la vida desnuda mundial, anclada en las tecnologas atmicas y, al mismo tiempo, en las tecnologas satelitales cosmolgicas. Las tecnologas moleculares son las de uso cotidiano, vinculadas a las Nuevas Tecnologas de Comunicacin e Informacin (NTCI). Las cosmolgicas, satlites, aviones no tripulados o drones, por ejemplo, estn implicadas con las primeras por medio de un sistema mundial de interaccin virtual estilo IN/OUT o feedback en el cual y por medio del cual los humanos se volvieron sus obreros confesionales puesto que, al accionarlo, por ejemplo, con el uso de las redes sociales, a travs de una llamada telefnica, un e-mail, dicen al sistema quines son y cmo se comportan, portndose como si fuesen libres, pero ratificndose de hecho como vidas desnudas de este nuevo modelo de patriarcado mundial.

Y, en qu se distingue este modelo de control molecular/cosmolgico del disciplinario? Si el sistema disciplinario dilataba y multiplicaba, por tabla, el rostro del soberano, institucionalmente, teniendo en cuenta la doxa, u opinin, patriarcal del soberano en la figura del jefe, del patrn, del padre, del mdico, del profesor, del psiquiatra, el actual funciona como una especie esdrjula de democratizacin de la sociedad de la soberana, una vez que cada individuo aislado puede constituirse, y efectivamente lo hace, como virtual soberano, a decretar el estado de excepcin en el poder que cree que detener sea escoger o aceptar un amigo, sea al bloquear supuestos enemigos en una red social como, por ejemplo, Facebook. As, la palabra de orden de la sociedad del control integrado es la subjetividad cosificada del individuo aislado y su efecto es el soberano que decreta, como resultado de la fisura atmica, el estado de excepcin molecular planetario, al menos como ilusin ptica en el nuevo arreglo/acuerdo soberano contemporneo, porque, ms all del ilusionismo virtual, este modelo tiene un gestor mundial: el imperialismo mundial de la sociedad del control integrado, administrado por EE.UU en sustitucin del imperialismo disciplinario soberano europeo, vuelto rehn del modelo estadounidense.

La disciplina del modelo del imperialismo europeo no pasa, hoy, de una nueva forma de confesin antes de la oratoria de las NTCI bajo el control-audicin del padre imperialismo gringo, situacin que pone, con las debidas jerarquas de siempre, en similares condiciones tanto a los europeos como a los dems habitantes del planeta Tierra, incluidos los confesables ciudadanos estadounidenses, inscribiendo confesiones para todos los gustos, lo que permite aqu un parntesis. La confesin es un atributo de la vida desnuda, desde la sociedad de la soberana en cuanto tal. Al ser sacrificada en plaza pblica la vida desnuda nada ms haca, a pesar de s misma, que confesar su condicin de vida matable, al mismo tiempo sagrada y profana; sagrada, porque su matabilidad funcionaba y funciona como la hostia consagrada del poder soberano; profana, porque slo se vuelve sagrada si fuera objeto ritual de tortura y profanacin del y en el estado de excepcin soberano. Si el soberano es el origen del patriarcado y del machismo, esas dos lacras socio-polticas, la sociedad del control integrado los ampla a escala atmica produciendo el efecto virtual-tecnolgico de la ilusin (cada subjetividad, un soberano) que transforma cada persona en un potencial machista de la sociedad del control integrado: o en un potencial racista, y as en adelante, independiente de su gnero y de su etnia y de su clase, como vida desnuda.

La ideologa del machismo dentro de la sociedad del control integrado reside en la creencia misma de que se es libre en su interior sin combatirla a partir incluso de su interior. As como la sociedad disciplinaria dictaba el perfil del soberano, multiplicndolo en la dinmica de la disciplina institucional machista, la sociedad del control integrado produce al machista del control, que eleva a escala de la fisura atmica al patriarcado, para ms all de la rostrificacin de la sociedad disciplinaria soberana. Esto significa que el sistema confesional actual tiende a identificar como machistas los rostros de la caricatura del machismo producido al interior de la sociedad disciplinaria soberana: el refugio lumpen del desempleado como vida desnuda de este modelo gerenciado por el imperialismo disciplinario europeo.

Este es el peor error que el feminismo puede cometer, en la actualidad: identificar la caricatura del machismo de la sociedad disciplinaria soberana como el rostro a ser denunciado, con el dedo en ristre. Esta situacin nos seala como doblemente anacrnicos, porque el verdadero origen del machismo actual es la creencia de que somos libres usando las NTCI sin resistir ni producir alternativas para eliminar de la faz de la Tierra al poder soberano, ahora atomizado, radiactivamente. El machismo contemporneo es el mediador IN/OUT de la sociedad del control integrado, siempre y cuando no est claramente dispuesto a ser su cortocircuito.

Conclusin sobre una lucha (desigual), el feminismo

El capitalismo es una violacin general contra ms de 2/3 de las mujeres. Cmo se puede ser feminista sin luchar contra el fin de las relaciones burguesas de la prostitucin? (1) La TV Globo es puro artificio. Usa el caso de un actor de su veta para estimular el feminismo burgus, mientras el capital viola a ms de 2/3 de las mujeres, intensificando su voracidad en el golpe. Y el discurso hipcrita prosigue: Abus de una, abus de todas. Mentira, mentira, mentira. Sabe cmo vive la empleada de su casa? Ya fue a una zona de la periferia? Ya se indign con los gringos que prostituyen a las mujeres brasileas, colombianas y mexicanas? Es una mujer miserable si no se deja abusar de usted? No es estupro? La pobreza femenina afecta a la mayora absoluta por lo menos? Esto no va con usted? Estn desvindote de la lucha de clases.

Este desvo es la violacin permanente contra las mujeres del mundo. En pleno golpe dentro del golpe, lo que es igual a estupro dentro del estupro, la ficcin de folletn nos es arrojada a la cara, como un pene de un violador, para que no veamos el ro rojo de sangre de los verdaderos dueos del golpe: plim, plim, plim!

(De Rosa Luxemburg Aleksandra Kollonti Friedrich Engels Michel Foucault Iara Iavelberg y Lucas Musar para la Arqueologa del futuro)

Nota:

(1) http://traductorasparaaboliciondelaprostitucion.weebly.com/blog/marx-y-la-cuestion-de-la-prostitucin

Traducido por Luis Carlos Muoz Sarmiento

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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