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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-04-2017

Formas placenteras del coloniaje
Desobediencia turstica pacfica

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin / Instituto de Cultura y Comunicacin UNLa


Tal parece que entre la industria del turismo y la de los bienes races o inmobiliarios, el mundo viene a ser slo un decorado con paisajes y mano de obra rentables. Como si los complejos de hotelera y sus entretenimientos nos hubiesen ganado el centro de la escena -en un descuido cultural planetario- y nos impusiesen ahora sus caprichos mercantiles nuevos para el placer de los clientes que pagan por todo. Pueblos, arquitecturas, msica, danza, pintura, escultura y toda clase de monumentos naturales o culturales, acicalados con folletera vistosa para esconder la explotacin de la mano de obra local que da mantenimiento (por muy poco dinero) al placer del que paga por descansar. A eso le llaman generar empleo bienes y servicios. Flexibilizados. Y, dicen, hay que agradecrselos.

Los planes del turismo no se contentan con imponer sus horarios y rutinas de mercado. Imponen su esttica y su tica mercantiles basados en el confort de la burguesa y sus clichs ms odiosos. Todo acompaado por mucha mano de obra capacitada para las artes de hacerse invisible cuando el cliente quiere descansar. Un captulo aparte es la ignominia de las propinas.

Se trata de una red, cada da ms compleja, de negocios asociados, directa o indirectamente, para publicitar y seducir masas de consumidores dispuestos a moverse con transportes (cada da ms incmodos y antipticos) con servicios de crdito y financiamientos, con guiones actorales de empresa, en cada contacto humano, para una cadena impostada que pretende hacer parecer simptico el inters de comerciar con el descanso. Por cada turista se mueven cardmenes de vendedores que acercan lo inimaginable al candidato de una operacin turstica. Sean sombreros para el sol, o sean conciertos para la Opera de Pekn especialmente hecha a escala para un crucero del caribe mientras la gente cena. El turismo internacional gener (en el ao 2014) 1.5 billones de dlares y para 2017 piensan crecer en 3 o 4%. En qu estarn pensando? Bajo el concepto de turismo se venden tiempos compartidos, alquileres de transportes, entretenimientos, cultura, apuestas, aventuras, seguros de vida y terapias spa para el cuerpo y para la mente.

En los subsuelos de la industria circulan todas las adicciones y las vejaciones. Desde el crimen organizado hasta, por ejemplo, los servicios de seguridad para grupos de soleteros asiduos del turismo sexual en pases esclavizados de mil maneras. La gracia de esta industria es movilizar contingentes enormes que se comportan idnticamente para venderles estereotipos de consumo troquelados con la lgica de invertir poco y ganar mucho. Lo ms rpido posible y para unos cuantos. Y no hay lmites ticos ni estticos. Si hay que someter, a los intereses de la industria del turismo, las pirmides de Egipto o las pirmides de Teotihuacn; si hay que poner la civilizacin maya al servicio de las cadenas hoteleras si hay que usar a los pueblos originarios, sus costumbres sus artesanas, sus ritos y sus mitos para que el turismo se entretenga, habr burocracias, leguleyos y polticos serviles dispuestos a reducirlo todo al carcter escenogrfico del mundo donde el rol estelar lo tienen los empresarios del turismo capitalista. Todo a cambio de dos pesos para los trabajadores.

As en la moral del turismo depredador burgus los pueblos deben aprender a ser hospitalarios y serviciales (cuando no serviles). Los pueblos han de practicar todas las genuflexiones y las prostituciones. Los pueblos trabajadores han de aceptarse a s mismos como periferia del negocio usurpado por las maquinarias de guerra ideolgica que se disfrazan de Bingos, Casinos, hoteles de lujo y de cuanta parafernalia se ponga de moda. Coloniaje cultural y esclavitud ideolgica. Dicen que es progreso. Que son Industrias sin Chimeneas

Con la filosofa mercenaria de que el cliente siempre tiene la razn se hace doblegar la geografa, la historia y la arquitectura. Se vuelve turismo aventura toda reserva natural, se acaparan y se invaden las playas, los ros y los mares se inunda todo con alcohol de todo gnero y se desata el imperio del mal gusto burgus que quiere convencernos de que el espectculo circense de su turismo colorido y adefsico, con gafas para el sol (incluso en interiores) embadurnados para el bronceado publicitario y ruidosos para silenciar sus mediocridades es la alegra, es lo que debe ser, es el premio que repara las fatigas fabricadas por el capitalismo. Y se toman millones de fotos.

Cada pueblo debe tener el derecho inalienable de disear su medios y sus modos para que su descanso pertenezca al Buen Vivir siempre y no sea una ancdota de comerciantes. Cada pueblo tiene la obligacin histrica de defender sus patrimonios y desarrollar desde s lo mejor que tenga sin ser victima de jurias inversionistas que as como arrebatan, usan y comercian con todo lo que se les ponga enfrente, as abandonan lo que no les sirve ms y dejan tendales de depredacin material concreta y tambin subjetiva. Acapulco, por ejemplo, es una tragedia disfrazada de turismo. Toda su belleza y sus mejores comodidades, slo pueden ser disfrutadas por los turistas. El pueblo vive en los cerros sin lo mnimo obligado para una vida digna. Lo mismo ocurre en todo el planeta.

En este baile de mscaras colonial disfrazado de turismo tenemos un campo de batalla complejo y laberntico. Se trata de una de las industrias que el capitalismo neoliberal ha convertido en una fuerza depredadora sin lmites porque logr fusionar los intereses hiena de comerciantes diversos. Entran a la lista los que acaparan, secuestran y comercian con el uso del suelo, y entran tambin los que maquillan todo con glamur de farndulas. Comercian con el patrimonio de los pueblos las lneas areas, los transportistas de todo tipo, los polticos y sus gobiernos, las vedettes de todo pelaje, los vendedores de seguros, los hospitales y los vendedores de seguridad. Paquete completo que el neoliberalismo consolid para reinar con sus anti-valores contra la lgica del respeto por los pueblos y su derecho a decidir soberanamente lo que debe hacerse con sus tierras, mares y aires. El colmo es cuando todo ese despliegue colonial se hace llamar Cultura y Comunicacin para la diversin popular. Y se nos vuelve invisible. Y si desobedecemos el formato turstico dominante?

Fernando Buen Abad Domnguez. Universidad de la Filosofa

Blog del autor: http://fbuenabad.blogspot.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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