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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-04-2017

Por qu no vamos a las marchas del PSUV ni a las de la MUD?
Nuestra propuesta para afrontar la crisis poltica

Equipo Operativo Nacional Marea Socialista
Prensa Marea Socialista


La velocidad con que se estn desarrollando los hechos obliga a la reflexin. La ruptura del hilo constitucional y el recule parcial del TSJ, abrieron una nueva coyuntura poltica que puso al gobierno a la defensiva. La clara postura de la Fiscal General, ayud a detener parcialmente la deriva totalitaria hacia la que, con las sentencias cuestionadas, pretenda avanzar la cpula del PSUV. Esto ltimo y el impacto del rechazo internacional a estas sentencias injustificables, hasta por los presidentes amigos del gobierno, oxigen a la maltrecha cpula de MUD. Pero alertamos frente a la confusin y desconcierto que generan estos hechos: no estamos presenciando slo una disputa entre cpulas, que lo es. De lo que se trata es que la nueva coyuntura, caracterizada por una descomunal entrega de soberana a capitales locales y extranjeros, tambin abri las puertas a una represada accin popular.

Mientras el gobierno de Maduro intenta avanza con una Contrarrevolucin Econmica sustentada en los llamados 15 Motores, que desde el Motor Minero hasta el Forestal, le abre las puertas a capitales financieros y corporaciones trasnacionales bajo el rgimen de la Ley de Regionalizacin de Zonas Econmicas Especiales, los componentes esenciales de la nueva coyuntura, desde nuestro punto de vista, son:

a) crisis en la cpula del chavismo oficial y comienzo de visibilizacin de sus fracturas internas.

b) respuesta crecientemente represiva y autoritaria del gobierno por su propia debilidad. c) Perdida del miedo de un amplio sector de la poblacin, no slo los de oposicin tradicional, muchos otros que son parte de una importante franja que rechaza a ambas cpulas y otros de amplios sectores populares que hasta hace poco podran considerarse como base social del chavismo oficial, como pudo apreciarse en San Flix. Porque como sealbamos en nuestro Editorial #19 la coyuntura abre paso tambin a la lucha poltica y social.

c) Intento de las cpulas de repolarizar para controlar desde arriba el repudio popular que se expresa en las calles por lo intolerable de la vida cotidiana, no solo en las movilizaciones sino en las colas y en todos los espacios pblicos.

d) lo ms peligroso en esta fase: la creciente violencia de aparatos de un lado y del otro, funcional a los objetivos de ambas cpulas.

Rechazamos la represin estatal y la violencia de aparatos

En la disputa poltica de las cpulas, por el control estatal en el reparto de la renta petrolera, ha empezado a aparecer una creciente violencia que tiende a aumentar exponencialmente. Por un lado la represin estatal desproporcionada e inconstitucional que rechazamos. Pero a esta represin se han sumado grupos mercenarios, malintencionadamente llamados colectivos. Y orientados por sectores de la otra cpula, grupos claramente fascistoides que aprovechan las manifestaciones, convocadas por la MUD para desplegar actos individuales de caractersticas foquistas1, ambos son grupos pequeos en nmero pero bien preparados, financiados y pertrechados.

El peligro en esta primera fase de la actual coyuntura radica justamente en el crecimiento en espiral de esta violencia de aparatos, que de hecho da argumentos justificativos para un despliegue mayor de la represin del Estado. Si no se detiene esta violencia que es caldo de cultivo de desbordes imponderables, se podra abrir una situacin que superar toda posibilidad de solucin democrtica a la crisis, abriendo paso a una salida totalitaria y antipopular con la excusa tpica de todas las dictaduras: reinstaurar el orden.

Por eso llamamos a que todos los ciudadanos, los sectores populares, al tiempo que defienden sus derechos, rechacemos de manera contundente a los grupos que generan esta violencia de aparatos. Los que supuestamente responden a la direccin poltica de la MUD deben ser aislados y controlados en esas marchas por los mismos manifestantes, porque no expresan ni la voluntad ni la posibilidad de que se cumplan los objetivos proclamados de sus manifestaciones. Y por otra parte exigimos al Estado, que debera ser el garante del ejercicio de los derechos de todos, que deje de alentar a los que actan de su lado. Este llamado es en especial a la Fuerza Armada, no se puede tolerar que grupos de civiles armados acten contra movilizaciones desarmadas desde los cuarteles, como reconoci un jefe de la GNB, explicando que, esos motorizados salan del cuartel porque iban a limpiar las barricadas.

De la misma manera que todos debemos rechazar la inaceptable injerencia extranjera, debemos velar por el respeto a los derechos comunes, debemos rechazar la represin del Estado; tambin debemos proceder al aislamiento de los grupos parapoliciales o fascistoides, que con su despliegue de violencia y amedrentamiento representan otra forma de impedir el ejercicio de los derechos del pueblo.

Ni la MUD ni el gobierno buscan una salida constitucional ni favorable al pueblo, por eso no acompaamos sus movilizaciones

Estos aparatos violentos son funcionales a la poltica de ambas cpulas. En primer lugar porque con su violencia buscan quitarle protagonismo a la amplia mayora que, en las calles, busca ejercer sus derechos vulnerados por el Estado, y en segundo trmino porque le dan justificacin meditica, pero justificacin al fin, a la represin estatal y dejan slo en manos de las cpulas actuales la va de salida a la crisis.

Los hechos del ltimo ao demuestran con contundencia que ninguna de esas cpulas tiene vocacin democrtica. El PSUV en el gobierno en vez de revisar y rectificar su poltica de entrega y miseria, impidi todo tipo de manifestacin electoral que lo llevara a tener que dejar el poder. As viol principios constitucionales tanto en lo poltico como en lo econmico y social y fue desmontando paso a paso la institucionalidad de la Repblica Bolivariana de Venezuela. Posterg sin plazo las elecciones regionales, y suspendi el revocatorio que haba cumplido todos los requisitos legales. Estas violaciones las realiz de la mano del CNE y el TSJ, volviendo sal y agua instituciones respetadas y ejerciendo el poder como un gobierno de facto.

La MUD por su parte acept la postergacin electoral de las regionales, no enfrent como debera la suspensin del referendo que propici tarde y mal, para luego utilizar instancias internacionales para promover la injerencia extranjera en vez de presionar para una solucin democrtica verdadera. Y la fresa del postre fue la aceptacin en silencio de la antidemocrtica y anticonstitucional renovacin de los partidos, un adefesio de 1965, que deja por fuera a una gran parte de las expresiones polticas del pas, excepto a la MUD y al PSUV, y hasta excluye a las del GPP. Y se dedic a nombrar sus candidatos presidenciales, mientras el gobierno aplicaba el plan econmico ms entreguista de la historia. A cambio de todo esto esperaba obtener paso a paso el control del Estado para manejar ellos el reparto de la renta petrolera, y la administracin de los nuevos proyectos de caractersticas neoliberales y extractivistas que dise el gobierno en el Consejo de la Economa Productiva de la mano de las corporaciones internacionales, y de los Vollmer y los Cisneros.

El intento totalitario montado por el gobierno con las sentencias del TSJ y su recule, abrieron esta coyuntura donde la cpula de MUD busca reposicionarse para mejor negociar la transicin inevitable. Mientras que el gobierno, hoy a la defensiva busca a punta de represin volver a manejar la carta de las elecciones regionales para ganar un tiempo que se le agota rpidamente. Ambos estn buscando el punto de negociacin. La ruta verdadera que estn evaluando es la que les aconseja el consultor de ambas cpulas, Luis Vicente Len en el artculo Habr una eleccin?2: Luego de sealar que es irrelevante lo que quiera o desea el pueblo, seala:

() el secreto del xito no proviene slo de elevar el costo de la represin sin modificar el costo de salida. Esa es la base de la propuesta radical, que busca la calle para cortar la cabeza del gobierno. El mejor resultado de esa combinacin es una guerra, que an ganando, dejar al pas en una situacin completamente inestable. Se trata de elevar el costo del bloqueo electoral, para usar esa fuerza como poder de negociacin frente al gobierno para re-institucionalizar el pas, combinado con una reduccin de costos de salida, que abra la compuerta para una eleccin justa y transparente y un cambio pacfico a futuro.()

Esta es la verdad de lo que busca la MUD una negociacin que no amenace la libertad y los bienes obtenidos por la cpula del PSUV y que le permita reinstitucionalizar el pas, por fuera de la Constitucin y a futuro obtener una eleccin.

Por estas razones es que no participamos ni de las movilizaciones del PSUV ni de la MUD. Porque detrs del discurso, como pudo constatarse todo el ao el pasado, est la voluntad de alcanzar un acuerdo contrario al pueblo donde: Es irrelevante si la mayora de la poblacin lo desea y lo vota o si ellos (el gobierno) se lo merecen.3

No vamos a esas acciones y llamamos a no participar de ellas porque lo que all se prepara es una nueva frustracin para nuestro pueblo. Mientras tanto convocamos a luchar por nuestros derechos y nuestro nivel de vida de manera autnoma en confrontacin con las cpulas que hoy copan el escenario y que pretenden manipular a la mayora de la poblacin

Al contrario de esas cpulas, llamamos a aplicar esa energa en la lucha social y econmica para detener el terrible deterioro del nivel de vida del pueblo que vive de su trabajo y la decadencia del pas.

La solucin a la crisis debe ser democrtica y sin limitaciones ni exclusiones

La solucin debe ser democrtica, es lo que reclama la mayora de nuestro pueblo. Pero no se trata de descomprimir la calle con una eleccin ms. Incluso el cronograma electoral de las regionales o las propias presidenciales est viciado de nulidad y plagado de desconfianzas.

Cundo se puso en marcha el mecanismo del revocatorio, con todas sus limitaciones el Consejo Nacional Electoral (CNE), era una institucin respetada hasta por la MUD. Su proceder hasta entonces haba sido incuestionable y convalidado por varias comisiones internacionales. Hoy, luego de la suspensin del revocatorio acatando una orden de tribunales inferiores y de carcter penal y no electoral; luego la suspensin arbitraria de las regionales, adems de otras elecciones profesionales. Luego proscribir partidos como Marea Socialista y otros y exigir una relegitimacin de los que participaron en las elecciones de 2015, que significa la inhabilitacin de los ms pequeos. El CNE ha perdido toda legitimidad y confianza ciudadana. Ni que hablar del TSJ.

Y entonces? Hay tiempo y posibilidad de una salida democrtica? S y slo si, si se reestablece el hilo constitucional de manera clara, transparente y con mecanismos excepcionales.

En primer lugar, activando el suspendido Referendo Revocatorio , pero este no puede estar bajo la supervisin de un CNE ilegitimo. Por eso es necesaria la conformacin de una comisin Ad Hoc que con el apoyo de los tcnicos del CNE garantice la realizacin transparente de ese proceso electoral. Esa comisin debe contar con el ms amplio consenso ciudadano, llevada a consulta a todos los sectores polticos y sociales del pas, incluso de los partidos proscritos o recientemente ilegalizados, los organismos de derechos humanos del signo que sean, e instancias internacionales no oficiales.

Ningn proceso electoral del que slo participen el PSUV y la MUD ser legtimo ni resolver la crisis poltica actual.

En segundo trmino la habilitacin inmediata de manera excepcional de todos los partidos polticos que as lo pidan.

En tercer lugar la suspensin inmediata de todos los contratos nacionales e internacionales que comprometen el futuro del pas como el Arco Minero del Orinoco, los de la Faja Petrolfera y otros, y de los nuevos endeudamientos, que estn siendo gestionados ilegal e ilegtimamente por el ejecutivo, hasta la normalizacin poltica del pas. La suspensin de los pagos de la deuda externa para dedicar esos recursos a la emergencia alimentaria y de medicamentos; y la puesta en marcha de una auditoria pblica y ciudadana para determinar legitimidad de la Deuda y el Desfalco a la Nacin y a establecer quines fueron los responsables, recuperar lo desfalcado y castigar a los desfalcadores.

En funcin de este programa mnimo es que llamamos a todos aquellos que estn de acuerdo en estos puntos a comenzar a organizar acciones e iniciativas comunes para enfrentar la estafa que preparan las cpulas y luchar por una salida verdaderamente democrtica a la crisis.

Notas

1 No estamos hablando de los grupos que enfrentan la brutal represin del Estado con lo que tienen a mano, esos estn ejerciendo su derecho a la legtima defensa. Hablamos de los grupos comandos que incendian y destrozan instituciones, Liceos, Centros de Salud, Mercales u otros mercados populares y bienes pblicos, etctera.

2 http://prodavinci.com/blogs/habra-una-eleccion-por-luis-vicente-leon/

3 Idem anterior



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