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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-04-2017

A propsito de una esttica de la participacin
Hacer otro arte y pensar otra esttica

Alberto Quinez
Rebelin


Hacer y pensar el arte han sido dos instancias de la esttica en los que tradicionalmente se ha mantenido al margen al receptor, al pblico o consumidor del valor del uso de la obra artstica. En el momento actual, el mantenimiento de una esttica que siga ignorando el papel activo del receptor resulta congruente con la consolidacin del carcter mercantil del arte y con la tendencia antidemocrtica, cada vez ms palpable, de las industrias culturales.

Es hasta la segunda mitad del siglo XX, de la mano de tericos como Robert Jauss y Wolfgang Iser, que cobra cuerpo una esttica de la recepcin, que reivindica el papel del receptor como una instancia imprescindible del acontecimiento esttico propiamente dicho. El momento de la recepcin de la obra de arte es, para esta esttica, un momento preado de una sustancial actividad hermenutica, a partir de la cual el receptor dialoga con el productor.

Adolfo Snchez Vzquez1, filsofo marxista, criticar esta esttica de la recepcin por asignar al receptor un papel activo slo en el plano de la interpretacin de la obra artstica y no sobre el proceso material de creacin. La calidad de agencia del receptor est limitada a la incidencia sobre el producto artstico terminado y no sobre su proceso mismo de produccin. Es decir, el receptor es rebasado por la actividad material del productor, del artista.

En consonancia con la impronta vital de cambiar un orden vigente, caracterizado por un elitismo artstico, social, poltico y econmico, una nueva esttica como praxis y como reflexin- se vuelve necesaria. Es precisamente Adolfo Snchez Vzquez quien propondr, frente a las limitaciones de la ya mencionada esttica de la recepcin2, una prctica esttica en la que el receptor sea a su vez partcipe, hacedor de la obra de arte, artista, desplegando as sus cualidades creadoras.

El arte contemporneo, por sus caractersticas tcnicas, sobre todo en el performance, el land art y las intervenciones, es quiz donde mayores posibilidades existen de llevar a cabo prcticas artsticas orientadas a la recuperacin del hacer colectivo y participativo. Igual potencialidad permiten los elementos ideolgicos que estn detrs del quiebre con el arte moderno de vanguardias: desmaterializacin de la obra, dilucin del autor, interseccin tcnica, preeminencia de lo conceptual, negacin del contenido esttico, entre otros3.

Pero la recuperacin de las prcticas artsticas colectivas y participantes, en el plano del arte contemporneo, tambin implica resistir a la tendencia hacia la mercantilizacin que en esta manifestacin artstica ha sido muy fuerte. No cabe duda que un bastin tanto del mpetu mercantil del capitalismo como de planteamientos filosficos distpicos, propios del posmodernismo menos radical y ms meditico, ha sido y lo es an en gran escala, casi de forma inconsciente, el arte contemporneo.

Abriendo al antiguo receptor el mbito de la produccin material o inmaterial- de la obra de arte, se propicia una nueva forma de concebir el producto artstico no slo como medio de identificacin, empata o convergencia, sino como objetivacin de la capacidad creadora del propio receptor, siendo ya ste creador. Tal esttica no es ya una esttica de la contemplacin o de la recepcin, sino una esttica de la participacin e incluso de la colaboracin.

En este sentido, puede hablarse de una socializacin del arte, es decir, de una relacin dialgica entre el creador y el receptor conceptos que seran ya cuestionables- donde ambos son asimismo su contrario. Este dilogo no debera implicar una actitud pasiva por ninguna de ambas partes, sino una actitud activa esencial que sea la realizacin del acontecimiento esttico, como manifestacin particular de la praxis, y, ms fundamentalmente an, la ejecucin de un encuentro eminentemente humano.

La socializacin del arte, que va ms all de la pura masificacin del espectculo artstico y, tambin, ms all de la mera intervencin colectiva en la produccin de la obra, tiene hoy grandes oportunidades gracias a la generalizacin de las nuevas tecnologas de la comunicacin; pero, valga la paradoja, es ah donde encuentra tambin sus principales amenazas. La infravaloracin de las tcnicas tradicionales del arte puede hacer de la socializacin ms bien una chata vulgarizacin.

Para salvar este riesgo, un arte con tales caractersticas debe tener claro que la sola intervencin o el hacer colectivo no son garantes de una participacin verdadera. La relacin que debe existir entre el creador y el receptor deben ser mutuamente nutricias, dialgicas, es decir, debe establecerse una colaboracin horizontal en la que ambas partes puedan hacer de la obra un medio de su propia realizacin, es decir, una forma de plasmacin de s mismos.

Ciertamente, un proyecto con tal sentido es complejo y posee de forma innata muchas dificultades, pues se enfrenta no slo al embate de las instituciones culturales tradicionales y contemporneas- sino tambin a la conciencia enajenada de las masas receptoras. Pero eso no significa que un proyecto as no sea slo deseable, sino tambin posible. En el plano artstico, sta es una exigencia de los tiempos y representa un compromiso que deberan asumir los movimientos emancipatorios.

Una socializacin del arte en sentido emancipatorio debe, por tanto, partir de una esttica que reconozca la importancia del receptor y que reafirme la participacin de ste en el proceso de creacin artstica. No se trata de difundir masivamente el arte o de slo criticar las industrias culturales, sino de que el ser humano explotado, marginado y humillado, aporte, desde las trincheras de la praxis artstica, a la construccin de una nueva y mejor- sociedad.

Notas:

1 Snchez Vzquez, A. De la esttica de la recepcin a una esttica de la participacin. UNAM. Mxico D. F., 2005.

2 Ibd.

3 Massota, O. Despus del pop nosotros desmaterializamos. Extractos de conferencias. 1967. Cfr.: Lissitsky, E. El futuro del libro. New left review. 1967.

Alberto Quinez. Miembro del Colectivo de Estudios de Pensamiento Crtico (CEPC).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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