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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-04-2017

La bomba

Luis Bruschtein
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Estados Unidos tiene capacidad nuclear para destruir dos veces y media al planeta. Rusia solamente una vez y media. Pero con eso basta. La guerra nuclear es un despropsito. Pero el lanzamiento de la bomba madre de todas las bombas, la ms potente de las no atmicas, significa que est abierta la posibilidad de las otras guerras de tipo no nuclear en un momento de crisis en Estados Unidos y de reestructuracin del poder ruso tras la cada de la URSS y la expansin del poder comercial chino. La globalizacin liberal gener un mundo unipolar cuyo hegemn entr en crisis y en ese proceso, ha profundizado como nunca brechas entre ricos y pobres y entre pases ricos y pases pobres, y ha generado guerras por el control de las riquezas naturales de los pases pobres y multitudinarias olas migratorias que huyen de las guerras y la pobreza desde los pases pobres hacia los pases ricos. El caos mundial, las guerras, las masas migratorias incontenibles y desequilibrantes, y el crecimiento de corrientes nacional-chauvinistas en los pases centrales que producen efectos como el Brexit, representan el tremendo fracaso de la globalizacin neoliberal.

La OTAN despleg un escudo antimisiles en Europa supuestamente para resguardarse de ataques de Irn y Corea del Norte. Rusia aleg que ese escudo se poda transformar en pocos minutos en un lanzador de misiles nucleares, e instal a su vez una base de misiles nucleares de largo alcance en Kaliningrado. Europa desestabiliz a un presidente neutral en Ucrania y favoreci la instalacin de un presidente prooccidental y as inici la guerra separatista en Ucrania. Crimea y Sebastopol se reintegraron a Rusia y la guerra civil se asent en Donetsk y Lugansk. La OTAN, muy presionada por Alemania, decidi entonces romper los acuerdos posteriores a la cada de la URSS y asent tropas en los pases blticos y en Polonia, fronterizos a Rusia y Bielorusia. Son 4.000 militares respaldados por artillera y fuerza area. Es una fuerza casi simblica, pero rompe los acuerdos, porque en su mayora son fuerzas norteamericanas, no europeas. En esa escalada, Rusia despleg ms de 100.000 hombres en esa frontera. Como nunca desde el final de la Guerra Fra, Rusia y Europa se muestran los dientes y despliegan fuerzas letales que comportan mensajes de guerra.

En Siria, las fuerzas proocidentales ya haban sido derrotadas cuando fueron desalojadas de Aleppo. Y con esa derrota haban perdido toda la fuerza para la mesa de negociacin. Negociar mientras tena el control de Aleppo era una cosa. Cuando la perdieron, sellaron su destino. El gobierno sirio no tena ninguna necesidad de usar armas qumicas contra un enemigo al que ya haba derrotado. En ese marco, la denuncia de Occidente, tras la derrota militar de sus fuerzas en el escenario blico, resulta al menos sospechosa, igual que el bombardeo con misiles Tomahawk en el primer ataque directo de Estados Unidos a una base de la fuerza area siria. Rusia, aliada con Irn en ese escenario, rechaz las denuncias y responsabiliz a los insurgentes por las armas qumicas. Entonces el secretario de Estado, Rex Tillerson, la acus de complicidad, en un punto de tensin mxima, un da antes de llegar a Mosc, donde fue recibido con suma frialdad por Vladimir Putin. El premier ruso dijo que con Donald Trump haba bajado el nivel de las relaciones entre los dos pases y aumentado la desconfianza desde el punto de vista militar. La escalada guerrerista subi en Europa varios escalones. Y otros ms en Oriente Medio. El intercambio fue rspido. Queremos que nos vean como alguien que reacciona cuando atacan a un amigo dijo Tillerson. Responderemos con fuerza si se produce otro ataque en Siria contestaron los estados mayores de Irn y Rusia. La detonacin de la Madre de todas las bombas en Afganistn con su terrible capacidad de destruccin fue un mensaje a Irn y los rusos. Y tambin a China.

En la semana pasada, el presidente chino Xi Jinping se reuni en Florida con Donald Trump. Corea del Norte aprovech para hacerse sentir y realiz una prueba de misiles cuyo alcance sigue siendo limitado. Donald Trump dijo que las negociaciones con China eran frustrantes y anunci que Estados Unidos resolver el conflicto sin contar con los chinos. El mircoles envi al portaaviones nuclear Carl Vinson, dos destructores y un crucero con misiles guiados a la zona de la pennsula de Corea, con lo cual volvi a desequilibrar el esquema de paz en la regin. Para China y Corea, esa flota norteamericana implica una situacin blica de hecho. China mantuvo silencio, pero toma medidas preventivas. La escalada tambin subi varios peldaos en Asia.

En Amrica Latina, los gobiernos populares haban evitado ser arrastrados por la crisis mundial cuyo origen se remonta a 2008. Pero su reflujo le gener un escenario de vulnerabilidad. Estados Unidos duplic la presin a Venezuela a travs de la OEA y trata de generar un escenario de algn tipo de golpe en la Repblica Bolivariana que pudo sortear la encerrona con la que quisieron llevarla a un abandono anticipado del poder. Es posible que la nueva administracin Trump no deseche la idea de una intervencin directa ms o menos disfrazada con el escudo de la OEA. Washington tiene advertencias pero ya no propone soluciones econmicas, ni siquiera para los gobiernos aliados que perdieron el sueo de la Alianza Transpacfico. La prioridad del gobierno norteamericano no est en las propuestas econmicas que siempre tentaron a los gobiernos de la regin, pero perjudicaron a los latinoamericanos. La prioridad en Amrica Latina est en el derrocamiento del gobierno venezolano.

La noticia de Estados Unidos en plan de negocios, tratados y acuerdos fue desplazada por un pas que vende seguridad, al estilo de las viejas polticas de mafiosos de Chicago, como si fuera sustituyendo la expansin econmica con presencia militar aun a riesgo de guerra a gran escala. Busca revitalizar su economa interna sin perder influencia internacional. Se trata de una economa en crisis pero con sus principales corporaciones trasnacionales florecientes. La desigualdad se instal tambin dentro de sus fronteras y se fagocit gran parte de la capacidad que en su momento describi el viejo Lenin de exportar sus contradicciones hacia las economas dependientes. La voracidad del neoliberalismo arrasa con reglas de juego y con cualquier racionalidad que se superponga a la lgica de la ganancia mxima, rpida, directa y sin riesgo. Una lgica que implica gran concentracin por un lado, al mismo tiempo que gran desigualdad y destruccin; porque en esa lgica, los ricos se favorecen con la destruccin de la economa. La idea de lo social como receptora de las polticas econmicas no forma parte de su bagaje. Estn convencidos de que el motor de la economa es su beneficio personal y que cualquier otra consideracin es aleatoria.

Esa lgica que lleva a una espiral de caos y violencia, est expresada en Argentina con un cuadro parecido: una economa en retraccin permanente como lo han mostrado los ndices que hizo pblicos el INDEC esta semana, con muy alta inflacin que no cede, muy altas tasas de inters y muy alto dficit fiscal, pero con grandes corporaciones representadas en el gobierno, haciendo pinges negocios farmacuticos, aeronuticos, energticos, de obra pblica y dems. Una economa que se hunde, al tiempo que profundiza al mximo la brecha entre ricos y pobres, lo cual va generando escenarios de protestas que son violentamente reprimidas. El documento de la Iglesia lo describi con bastante claridad: es un gobierno que aumenta la divisin sin dar soluciones. Desde el punto de vista del gobierno, la Iglesia se equivoca: la solucin radica en la represin. Ah est la solucin del conflicto. Entonces, endurece la mano dura. No ha sobresalido en educacin, salud ni en contencin social; en cambio, el gobierno hizo alarde del gasto en seguridad y de su decisin de reprimir el conflicto social con sobreactuacin y fuerza desproporcionada, como hizo con los maestros el domingo pasado. De alguna manera, Argentina es un reflejo del mundo, la desaparicin de la paritaria nacional docente implica la fragmentacin de la educacin en 24 partes y la consecuente destruccin de lo pblico como herramienta de igualacin de oportunidades, para despejar el camino a la educacin como negocio. La Iglesia critica que se profundiz la divisin, pero para este gobierno aumentar la divisin no es un problema sino una virtud de la nueva sociedad que se plantea compartimentada y discriminada entre caceroleros biempensantes y simiescos choripaneros, como la describi muy grficamente Mauricio Macri.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/31979-la-bomba



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