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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-04-2017

Carlos Manuel de Cspedes: las luchas por Cuba jalonaron su vida

Wilkie Delgado Correa
Rebelin


Cspedes descansa en el cementerio de Santa Ifigenia, en el mismo lugar donde gracias a los misterios de la historia, en una sucesin de coincidencias salvadoras de la memoria patria, reposan los restos de los otros dirigentes mximos de la revolucin cubana en las etapas posteriores: Jos Mart y Fidel Castro.

Al recorrer las pginas de la historia de Cuba, nos encontramos con el hombre que desat, el 10 de octubre de 1868, la primera guerra por la independencia de la nacin y que, por los actos de su vida, pas a ser reconocido como Padre de la Patria. Cuando se profundiza en sus vivencias y se escudria en los acontecimientos histricos en que estuvo inmerso y en el caudal inmenso de ideas y sentimientos extraordinarios, no puede uno menos que pensar que est frente al protagonista de una novela emocionante y singular que sorpresivamente nace de la existencia de un pueblo en su etapa de formacin.

Para el anlisis del hombre en sus justas dimensiones, sern sus informaciones o confesiones las que nos revelen de manera ms ntida el mbito de algunos acontecimientos que jalonaron su vida y aquellos sucesos que dejaron huellas en su excepcional existencia, durante las horas de gloria, dolor y enfermedad.

Estamos ante un hombre que se caracteriz por episodios que lo asemejan a un personaje de una novela pica, en la que en su trama se descubre una poesa desbordante de naturaleza gloriosa, romntica e ntima. Y es que, como l mismo confesara a su esposa Anita, tal vez sea difcil atraparlo en su justa dimensin porque son grandes luchas las escenas de la vida de un hombre como yo y que te basta conocer que en ellas va saliendo siempre vencedor el sentimiento de tu amor ().

El amor, en su sentido vasto, es una constante que marca su existencia, en el que los actos de grandeza se deslizan en una corriente interminable junto con los hechos y sentimientos amorosos, ya sean realizables o imposibles.

Al mando de un pueblo alzado con el fin de conquistar su libertad plena, est consciente de los sacrificios que sus compatriotas deben realizar en una guerra exterminadora enfrentados a un enemigo implacable. As lo valoraba James J. OKelly, periodista irlands:

Toda la historia humana no puede suministrar un ejemplo ms elocuente de propsito heroico. Las Termpilas no fueron sino un esfuerzo pasajero de una hora; mientras que el herosmo de los cubanos ha sido constante y se ha desplegado en cien campos de batalla.

Cspedes advierte sobre lo que l considera fundamental para la valoracin de su personalidad y las circunstancias histricas que le son consustanciales: Mi situacin es excepcional: no la graden por comparaciones histricas, porque se exponen a errores. Nada hay semejante a la guerra de Cuba. Ningn hombre pblico se ha visto en mi situacin. Es necesario tomar algo de todos y echarlo en un molde especial para sacar mi figura. Ninguna medida me viene: ninguna faccin se me asemeja. Tengo que estar siendo un embrin abigarrado. Y aqu est la dificultad: en la eleccin de la crislida!

El hombre estoico cado en San Lorenzo fue un paradigma del herosmo ms alto, entendido, segn lo definiera Mximo Gmez, como la abnegacin completa, intencional y presentida de s mismo. () El que sucumbe es un suicida sublime en aras del deber. Por eso nos parecen dioses tendidos sin vida encima de tantas grandezas que nos encantan y asustan.

Y tal vez, como colofn y sntesis del hombre al que le restaba menos de un ao de vida, despus de experimentar la gloria, sentir dolores de todo tipo y sufrir los padecimientos de enfermedades pasajeras o permanentes, sea precisa esta frase para caracterizarlo y reflejar su grandeza, cuando en carta a su esposa expres: Yo siempre lucho de frente con el destino. 

Carlos Manuel de Cspedes y del Castillo naci en Bayamo el 18 de abril de 1819 y muri en el poblado de San Lorenzo, Sierra Maestra, el 27 de febrero de 1874. Haba nacido en cuna rica, posey propiedades que le permitieron vivir en forma opulenta hasta que su espritu rebelde y libertario lo impuls a encabezar el levantamiento armado contra Espaa, el 10 de octubre de 1868, en su ingenio La Demajagua. A partir de entonces tuvo una existencia trashumante en los campos insurrectos de Cuba libre, experiment las satisfacciones del herosmo y la gloria nsitos a su condicin de libertador, conoci de las privaciones materiales y de los sufrimientos fsicos y espirituales, desafi las persecuciones, los peligros y los martirios que desat la metrpoli espaola con su guerra de exterminio sobre l, los jefes y los soldados del Ejrcito Mamb y el resto del pueblo cubano. Y, prcticamente abandonado a su suerte despus de un proceso de destitucin de su cargo, muri combatiendo solitario frente a las tropas espaolas que asaltaron aquel remoto paraje para capturarle vivo o muerto.

El iniciador de la guerra magna de la independencia y el primer presidente de la Repblica de Cuba en Armas, se comport como un soldado consecuente y un revolucionario irreductible al enfrentar con las armas al enemigo numeroso que lo conminaba a la rendicin y a darse preso el da de su muerte en combate.

Es por ello que la vida heroica de este patriota cubano sobrepasa la frialdad de los documentos oficiales.

En la partida de bautismo de Carlos Manuel de Cspedes, se lee: Ao del Seor de mil ochocientos diez y nueve, lunes, veinte y seis de abril, yo, Don Juan Manuel Fornaris, Presbtero, Ayudante de Cura en esta parroquia del Santsimo Salvador de Bayamo, bautic y puse leo y crisma con las bendiciones eclesisticas a un prvulo de ocho das de nacido, y por nombre Carlos Manuel Perfecto del Carmen, hijo legtimo de Don Jess Mara de Cspedes y Da. Francisca Borja del Castillo.

En la certificacin del enterramiento se declara: que en el libro 6to. de Registros de Enterramientos de pobres del Cementerio de Santa Ifigenia de la ciudad de Santiago de Cuba, aparece el siguiente asiento: 1874.-Marzo 1. Carlos Manuel de Cspedes del Castillo, blanco, como de 50 aos, procedente del Hospital Civil y remitido por el Jefe Superior de Polica. Falleci a consecuencia de heridas de bala. Sepultado en la fosa No. 7 de la hilera 2 del tramo G. Fosa comn.

All estuvo sepultado hasta que se levant un monumento y un sepulcro dignos de su estatura histrica. Y all, en el cementerio de Santa Ifigenia, se le reverencia bajo la advocacin de Padre de la Patria.

Es el mismo lugar donde gracias a los misterios de la historia, en una sucesin de coincidencias salvadoras de la memoria patria, reposan los restos de los otros dirigentes mximos de la revolucin cubana en las etapas posteriores: Jos Mart y Fidel Castro.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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