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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-04-2017

Hombres & Violencia de Gnero
Dnde estn los hombres que dicen estar en contra de la violencia de gnero?

Esther Torrado
TribunaFeminista

Los hombres que quieren ser feministas no necesitan que se les d un espacio en el feminismo. Necesitan coger el espacio que tienen en la sociedad y hacerlo feminista. Kelley Temple


Dedicado a todas las mujeres feministas con las que debat y aprend en las redes sociales durante un largo sbado convaleciente, especialmente a las compaeras Berta Garca y Raquel PhotoPress. GRACIAS


Hace unos das tuvimos un interesante debate a travs de las redes sociales, iniciado por compaeras feministas con una pregunta muy concreta: dnde estn los hombres que dicen estar contra la violencia de gnero? Al hilo de la cuestin, me tom la licencia de manifestar mi opinin: Se encuentran en las cabeceras de nuestras manifestaciones, en los minutos de silencio institucionales, de ponentes y conferenciantes en congresos y jornadas. Se encuentran representndonos y ocupando nuestros espacios de denuncia o simplemente hablando sobre nosotras y las violencias de las que somos objeto.

Esta opinin ha generado distintas reacciones que deseo destacar: Justificacin de mujeres que enfatizan ejemplos minoritarios de hombres defensores de los derechos humanos de las humanas en espacios feminizados, lo que en mi opinin les confiere a stos cierto halo de herosmo y valor aadido que explicar ms adelante. Conceptualizacin poltica de la cuestin por parte de las feministas que se oponen a la lgica de exaltacin e individualizacin del discurso conozco a un hombre que es ms feminista que Kate Millet. Y es que las feministas tenemos razones para tener una mala opinin de los hombres en general e incluso licencia para ser misntricas con aquellos que nos violan, nos matan, nos prostituyen, nos venden, nos discriminan.

Tenemos el derecho y la obligacin de no defender a quienes poseen todos los privilegios, bastante tenemos con ese pacto de caballeros que funciona a la perfeccin. Adems, llevamos en nuestro ADN feminista, que defender polticamente a quienes poseen todos los privilegios es una mala estrategia, sobre todo cuando la defensa se esgrime desde la parte oprimida. Si realmente los hombres tuvieran mayoritariamente un compromiso poltico y social para erradicar la violencia, optaran por otro modelo de accin. Pero incluso aquellos que minoritariamente se implican, lo hacen desde la posicin ms fcil y rentable, trabajando en nuestros espacios de denuncia y de reflexin y no en los suyos donde ejercen la violencia, a pesar de saber que son los espacios masculinizados como prostbulos o campos de ftbol, donde deben increpar a los suyos, denunciando o sensibilizando u organizndose contra sus privilegios.

Quiz las razones para no hacerlo derivan del temor hacia los de su grupo, como afirm Andrea Dworking en una conferencia ante 500 hombres donde sali escoltada o quiz resulte ms fcil y rentable combatir en espacios feminizados donde obtienen mayores rditos y reconocimientos. Los hombres conocen las lgicas de las organizaciones pues siempre han estado en la cspide de ellas y por tanto identifican a la perfeccin, que incluso las organizaciones feministas no estn exentas de prcticas androcntricas y maternalistas, cuyos efectos son dispensar potentes recompensas a gestos minoritarios de hombres.

Esto lo he observado en innumerables actos acadmicos y sociales, donde se debata y teorizaba entre otros, sobre feminismo, violencia machista o explotacin sexual contra mujeres y nias. En estos espacios, ha ido aumentado la presencia y representatividad de hombres expertos que proyectan una imagen de diversidad e igualdad y a los que se asigna un valor adicional de calidad y maestra por el mero hecho de ser hombres (digo valor adicional porque muchas de sus propuestas ya las ha elaborado el movimiento feminista hace aos). Ese valor adicional o aadido, deriva de poner en boca de un hombre lo que llevamos diciendo las mujeres y se incrementa cuando se expresa en mesas de expertas o en medios de comunicacin. Constituye adems un valor excepcional el disertar y teorizar sobre las violencias o desigualdades de las que somos objeto y ellos sujetos, convirtindose en hroes del feminismo, a pesar de ser nosotras las que nos jugamos la vida al oponernos al sistema patriarcal. Ausencia de posicionamiento y organizacin colectiva de aquellos hombres que dicen ser igualitarios y estar en contra de la violencia machista (omito la posicin de los machistas manifiestos por cuestiones obvias).

En este caso, los hombres que dicen ser igualitarios cuando se sienten interpelados por esta pregunta, articulan un discurso circular caracterizado por el malestar que les genera nuestra ingratitud al cuestionar su rol de hroe indulgente del feminismo. Tambin una confusin por decirles que no es suficiente y no estn donde deben estn y finalmente un intento de delegacin de responsabilidades en las mujeres con el objeto de indicarles la hoja de ruta en la lucha contra la violencia machista. Pero como no se trata de pagarles con la misma moneda y hacer mansplaining indicando un camino que ya conocen, ni tan siquiera excluirles de nuestros congresos y seminarios (siempre es positivo aprender del movimiento feminista y escuchar sus voces), no es de recibo por la propia obviedad, decirles cmo se tienen que organizar con los suyos o como elaborar estrategias de intervencin en esos espacios de violencia y de machismo, en sus propios espacios.

Lo que s podemos exigirles es el debido paso hacia adelante ms all de las meras palabras vertidas en nuestros espacios de lucha. S que pueden si quieren, estn habituados a ello, la historia de la humanidad muestra cmo han sido capaces de organizar ejrcitos numerossimos de hombres para mltiples batallas se han preguntado las razones por las que en sta no ha sido as? Si ustedes estuvieran comprometidos inequvocamente en la lucha contra las violencias machistas de forma mayoritaria le puedo asegurar que esta violencia sera minoritaria o inexistente.

Son en esos espacios donde se produce la violencia, donde nos agreden, nos violan o nos matan, espacios pblicos y privados en los que interactuamos con los hombres, eso s, bajo situaciones desiguales de derechos y libertades. Por tanto, si ya estn identificados los espacios y el objeto de lucha cules son las razones por las que no se organizan y se despojan de sus privilegios sin necesidad de estar permanentemente visibles?

Es evidente que hay acciones que no se ven pero tienen un importante impacto social en la vida de las mujeres y se pueden medir, por ejemplo en la disminucin de la demanda prostitucional o los feminicidios. Por ello, s que podemos pedirles que se dediquen a hacer feministas sus espacios machistas y no a liderar los nuestros, no es una buena estrategia para combatir de verdad la desigualdad y la violencia.

Se lo pedimos porque adems de tener las mximas posibilidades de liderar los suyos (que no son pocos) tienen la exigencia tica de liderar el nico espacio que han abandonado el de la lucha activa para erradicar el machismo y esto va mucho ms all de impartir conferencias, hacer estudios sobre nosotras y de una mera performance de la igualdad.

Fuente: http://www.tribunafeminista.org/2017/04/donde-estan-los-hombres-que-dicen-estar-en-contra-de-la-violencia-de-genero/



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