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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-04-2017

Historia de la prostitucin
Cmo se convirti la prostitucin en la profesin ms moderna del mundo

Kajsa Ekis Ekman
http://www.truthdig.com

Kajsa Ekis Ekman (Estocolmo, 1980) es una escritora sueca autora de Being and Being BoughtProstitution, Surrogacy and the Split Self (El Ser y la MercancaProstitucin, Subrogacin y Disociacin) y de Stolen SpringThe Eurocrisis Seen From Athens. Es miembro del Centro Sueco de Estudios Marxistas y da conferencias en los cinco continentes sobre derechos de las mujeres, teora de la crisis econmica y capitalismo. Escribe para el diario sueco Dagens Nyheter.


Cuando se conoci la noticia de que la vicepresidenta de una de las organizaciones de trabajadoras-es del sexo consultada por Amnista Internacional en poltica sobre prostitucin haba sido condenada por trfico de seres humanos y proxenetismo, muchas abolicionistas se sintieron horrorizadas, pero no sorprendidas, ya que los derechos de las trabajadoras del sexo cada da se utilizan ms como eufemismo de los derechos de los proxenetas, los propietarios de burdeles y de los hombres que pagan por sexo. El discurso del trabajo sexual ha hecho posible que el oficio ms antiguo se convierta en la profesin ms moderna del mundo. La prostitucin ya no es considerada como un vestigio medieval patriarcal, sino subversiva, liberadora, incluso feminista.

A los movimientos feministas se les vendi la prostitucin como el derecho de la mujer a su propio cuerpo; a los neoliberales, como un smbolo del libre mercado; a la izquierda, como trabajo sexual que necesita sindicatos y derechos laborales; a los conservadores, como un acuerdo privado convenido entre dos personas al margen de toda intervencin social; al movimiento LGTB, como sexualidad que exige su derecho a expresarse. La prostitucin se convirti en un camalen capaz de adaptarse a todas las ideologas. Y cuando la izquierda abraza la prostitucin como trabajo, lo hace pasando por alto que el marxismo considera el trabajo como algo intrnsecamente alienante que debera ser abolido y el resultado de la prdida de la capacidad de trabajadores y trabajadoras a decidir sobre sus propias vidas. Otro elemento ausente es la conciencia sobre la forma utilizada por el capitalismo para expandirse de manera incesante en cada vez ms dimensiones de nuestra vida, hacindonos ver nuestros cuerpos y mentes como meras mercancas.

El discurso del trabajo del sexo fue inicialmente un discurso marginal surgido en el ambiente poltico creativo y catico de California. Obtuvo relevancia cuando el gobierno holands lo promocion con miras a preparar el terreno a la re-legalizacin de la industria del sexo. Holanda, con su floreciente industria sexual, tena a todas luces un inters econmico en obtener impuestos de ella. El argumento de que la prostitucin era un trabajo como cualquier otro result ser muy til. Pero si la prostitucin tena que ser considerada una profesin, era fundamental que hubiera sindicatos, y as fue cmo la organizacin De Rode Draad (El Hilo Rojo) se convirti en el primer sindicato de este tipo en el mundo. De Rode Draad fue fundado por el gobierno holands y presentado como el sindicato de las trabajadoras del sexo, pero fue financiado con dinero pblico desde el momento de su creacin y su direccin siempre estuvo en manos de socilogos y socilogas, no de personas en situacin de prostitucin. Hay hoteles en msterdam que ponen a disposicin de los turistas folletos en los que se les asegura que no deben sentirse culpables de pagar por sexo, ya que muchas prostitutas pertenecen al sindicato De Rode Draad.

Las referencias a este sindicato son algo prcticamente insoslayable en los libros sobre feminismo de los aos 80. Y sin embargo, De Rode Draad nunca lleg a tener ms de cien miembros, jams intervino en un solo conflicto laboral en un burdel y sus representantes, como el socilogo Jan Visser y la investigadora y escritora Sietske Altink , no tenan ninguna experiencia en prostitucin. Sietske Alkink, en el transcurso de una conferencia en 2009, dijo que la demanda de prostitucin disminuira ya que las mujeres casadas han mejorado mucho en cuestin de sexo. Actualmente trabaja en el Comit Internacional por los Derechos de las Trabajadoras y los Trabajadores del Sexo en Europa (ICRSE), en el que -curiosamente- nos encontramos a menudo con los mismos polticos, universitarios y trabajadores sociales apareciendo una y otra vez y construyendo su carrera profesional a base de hablar del derecho a hacer algo que ellos personalmente no han hecho.

Dado que la industria del sexo ha aumentado en el mundo entero, el discurso del trabajo sexual ha adquirido un estatus hegemnico. Y as fue cmo segmentos de la izquierda y del movimiento feminista se tragaron el anzuelo de la propaganda con el plomo y el sedal: luchar a favor de la prostitucin se convirti en luchar por la libertad. Resulta cuando menos extrao. Hace cien aos, la lucha contra la prostitucin era un asunto crucial tanto para el movimiento obrero como para el movimiento de las mujeres. Recordemos aquellos carteles del sindicato britnico de estibadores que se hicieron tan populares y en los que se lea No pararemos hasta barrer toda la miseria, la prostitucin y el capitalismo y An injury to one is an injury to all, que las feministas convirtieron en la consigna Nos tocan a una, nos tocan a todas. Los estibadores tenan claro que la prostitucin condenaba a sus hermanas de la clase obrera a ser utilizadas por los hombres de clase alta y no estaban dispuestos a permitirlo.

Por lo que se refiere al movimiento de las mujeres, lucharon contra la prostitucin antes incluso de exigir el derecho al voto: acabar con la trata de esclavos y esclavas era lo ms urgente y prioritario. La prostitucin no ha cambiado. Sigue siendo la misma industria, los mismos hombres con dinero comprando mujeres pobres, la misma explotacin, la misma violencia y la misma trata (aquello que en el pasado se llamaba trata de blancas). Lo que cambi fue la etiqueta. Como dice Sonia Snchez , una mujer argentina superviviente de la prostitucin: Existe un feminismo que es muy til para los proxenetas, un movimiento sin movimiento, liderado casi exclusivamente por universitarias, muy lejos del feminismo popular. Pas cuatro aos viajando por Europa y estudiando las organizaciones del trabajo sexual para mi libro Ltre et la marchandise (El ser y la mercanca). Vi cmo se repeta siempre el mismo patrn: una organizacin de trabajo sexual con una web muy elaborada y una presencia en las redes impresionante, con cientos o miles de miembros con experiencia en trabajo sexual que en realidad eran tres que quedaban para tomar caf.

Eso es lo que ocurra, por ejemplo, con el grupo francs Les Putes (ahora llamado STRASS). Tambin era frecuente encontrar a personas relacionadas con la investigacin o con ongs copando la junta directiva mientras que slo haba una persona en la organizacin con experiencia en prostitucin. Esta persona era la nica, por supuesto, que hablaba con los medios, como era el caso del ICRSE (International Committee on the Rights of Sex Workers in Europe). En el caso de la organizacin espaola Ambit Don, no contaban ni con una sola persona ejerciendo la prostitucin, por mucho que aseguraran defender el derecho a ser putas.

A veces, los grandes sindicatos contaban con una seccin para las personas en situacin de prostitucin, como era el caso de CCOO en Espaa o el sindicato Ver.di alemn, con escasos resultados. Ni una sola persona en situacin de prostitucin se afili a CCOO. En la seccin sindical alemana de las trabajadoras sexuales me dijeron que nunca haban tenido ms que unas cuantas afiliadas y que nunca haban tenido ningn conflicto laboral, a pesar de que la industria de la prostitucin alemana es la ms importante de Europa, con ms de un milln de personas vendiendo sexo todos los das. Igual de decepcionantes fueron los resultados de la regulacin en Alemania: slo un 1% de las mujeres prostituidas se registraron como trabajadoras sexuales.

Cuando el Estado se pregunt la razn y realiz una encuesta, muchas mujeres en situacin de prostitucin respondieron que lo que ellas deseaban era dejarla tan pronto como pudieran y que no queran ver la prostitucin ms que como una solucin temporal. Huschke Mau, una superviviente alemana de la prostitucin, escribi : Como la mayora de prostitutas, yo no me registr como tal porque tena miedo de no poder dejarlo si lo haca. Porque tena miedo de que me preguntaran por qu ya no quera seguir trabajando como prostituta si era un trabajo como otro cualquiera. Y eso fue exactamente lo que pas cuando quise dejarlo. Busqu ayuda en la sanidad pblica y slo recib incomprensin. Y no consegu salir.

Qu se supone que tena que decir en la oficina de empleo si iba a pedir una prestacin para poder pagar el alquiler y la comida sin necesidad de tener que chupar diez pollas cada da? No me preguntaran cmo me haba ganado la vida en los ltimos tres meses? Y si se lo dijera, no me preguntaran por qu no quera seguir hacindolo, habiendo un burdel fantstico all cerca que me poda contratar? Una mujer que haba tenido que volver a las organizaciones de trabajo sexual con la esperanza de encontrar refugio me cont que la usaron slo como herramienta de propaganda.

TAMPET, otra organizacin holandesa, recibe millones de euros de la Unin Europea para luchar contra el VIH, pero utilizan ese dinero para repartir condones entre las mujeres inmigrantes y en hacer campaa a favor de la despenalizacin. Cuando habl con su representante, otra trabajadora social, me cont que a menudo las mujeres le pedan que las ayudara a salir de la industria del sexo y que ella les responda que su trabajo no era sacar a las mujeres de ah, sino ensearles a ser mejores prostitutas. A veces, tras la fachada de los derechos de las trabajadoras sexuales, hay hasta proxenetas.

Es lo que ocurre con Douglas Fox, que se autodenomina chico escort independiente, aparece a menudo en los medios hablando de los derechos de los trabajadores y las trabajadoras sexuales y de lo malo que es el feminismo. Esto es lo que dice Huschke Mau de ese fenmeno que nos encontramos a nivel internacional: Cuando hablis de BesD (Berufsverband erotische und sexuelle Dienstleistungen, organizacin alemana de trabajadoras sexuales), os refers a ella como una organizacin de trabajadoras sexuales organizadas, pero os dais cuenta que slo representa al 0,01% de las prostitutas alemanas? Qu tipo de organizacin de prostitutas es sa que incluye tambin a los propietarios de los burdeles? Explotadores que crean un sindicato para representar a las trabajadoras? Que un patrn no tenga los mismos intereses que los trabajadores y las trabajadoras es algo obvio para la izquierda, excepto cuando se trata de prostitucin.

Y as fue que el International Union of Sex Workers (IUSW) fue rpidamente invitado a incluirse como seccin dentro del gran sindicato britnico GMB y ah sigue. La idea de organizar sindicatos de trabajadoras del sexo es muy poderosa. Sin embargo, en el transcurso de mi investigacin, no encontr ni una sola organizacin que funcione verdaderamente como un sindicato; es decir, que haya sido creada y financiada por sus miembros, se componga nicamente de personas de ese sector y tenga como adversarios naturales a empresarios y otras personas que obtienen beneficios del sector. La mayora de estos grupos forman parte en realidad de un lobby que pretende a toda costa legalizar todos los aspectos de la industria del sexo a travs del etiquetado de la prostitucin como trabajo. Los sindicatos en general hablan de problemas profesionales, de las largas jornadas de trabajo, de los riesgos y de la lucha por los beneficios que genera la actividad profesional.

Pero lo ms extrao de los auto-denominados sindicatos de trabajadores-as del sexo -aparte de no contar con afiliacin y de su total fracaso en llevar adelante denuncias laborales contra proxenetas y propietarios de burdeles- es su insistencia en que el trabajo sexual es estupendo. Y, sin embargo, la prostitucin presenta unos ndices de riesgos laborales que pocos trabajos tienen: un 82% de las personas en situacin de prostitucin han sido fsicamente agredidas, el 83% han sido amenazadas con un arma y el 68% han sufrido violacin. La tasa de mortalidad entre las mujeres que se dedican a la prostitucin es ms elevada que la de cualquier otro grupo femenino, incluso mayor que la de mujeres sin techo y mujeres toxicmanas.

Un sindicato que de verdad representara a las personas en situacin de prostitucin no debera hablar de estas cosas? Pues muchas de las organizaciones arriba mencionadas hacen justo lo contrario: enmascaran los problemas. Slo dicen lo mucho que empodera estar en la prostitucin, que es una verdadera liberacin del patriarcado y una excelente manera de desafiar sus lmites. Dejadme que os diga que eso es algo que nunca vais a or en la calle.

Fuente:http://www.truthdig.com/report/item/how_prostitution_became_the_worlds_most_modern_profession_2016090


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