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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-04-2017

Sobre el individualismo o cmo hacer un huevo frito en nuestro ombligo

Jos Antonio Mrida Donoso
Rebelin


Nuestro mundo acaba y empieza en nuestro ombligo. El individualismo que asola occidente impide no solo la reflexin sobre los dramas internacionales, las polticas de muros y la ayuda internacional, sino el cuestionamiento de nuestra responsabilidad.

Recientemente" el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia public el informe "Una travesa mortal para los nios: La ruta de la migracin del Mediterrneo central". Los datos son conocidos: 25.846 de los 28.223 menores que lograron llegar a Italia no estaban acompaados. La palabra datos proviene del latn datum cuyo significado es lo que se da. Los datos son la representacin simblica, bien sea mediante nmeros o letras de una recopilacin de informacin con el fin de facilitar la deduccin de una investigacin o un hecho. Los hechos exigen un afilado sentido crtico cautela en la inferencia, pero, al mismo tiempo, agudeza para recuperar los datos, contextualizarlos y as ayudar a comprender la realidad de los mismos. En este caso los datos hablan de nios y nias, vidas truncadas en la infancia -la ms bella de las estaciones- cuyas familias han tenido que endeudarse para que puedan emprender un viaje de abusos, secuestros y trata. Pero estos datos ya no son tan recientes la noticia que se da hoy, maana ser pasado. La velocidad reprime la comprensin del mundo, lo circunvala con rapidez para evitar caer al agujero que copa el centro, la reflexin, la pausa que anida en el interior, desde donde se mira hacia afuera, lento, despacio, para as reconocer, asimilar y compartir un espacio habitado, una realidad compartida. Si no, los datos, nos recuerda la Seora Tautologa, son solo eso, datos, cifras, nmeros deshumanizados dispuestos a ser empujados por el precipicio del olvido conforme dejan de leerse. La desconfianza, o peor an, el menosprecio, de algunas personas hacia los datos se explica posiblemente por dos causas: primera, la falta de anlisis, la ausencia de reflexin metdica sobre los mismos, segunda, la incapacidad de entender el conjunto de la poblacin como algo agregado. Encerrados en nuestro atroz individualismo dejamos afuera, obviamos toda comprensin participativa. Dicho de otra forma, los datos no sirven para pagar la hipoteca, el caf de la tarde o nuestras merecidas vacaciones.

Nuestra sociedad evita corporificar la idea de un ser colectivo, un sujeto histrico que puebla, es decir, ocupa reas fsicas y se multiplica, ms all de cualquier identidad nacional a la que creamos pertenecer. Coja por ejemplo todas las personas de San Remo la ciudad turstica de unos 57.000 habitantes situada en la costa mediterrnea de Liguria occidental, en la zona noroeste de Italia, sobre el golfo de Gnova, cerca de la frontera nacional con Francia. Ahora transfrmelas por arte de birlibirloque a la mitad de la poblacin en nios y nias y oblguelas a desplazarse en las peores condiciones posibles por mar y tierra, sabiendo que muchos de ellos sufrirn abusos y agresiones sexuales, para obtener su recompensa: un muro sin puertas. S, estoy de acuerdo, este ejercicio de imaginacin es intil al fin y al cabo estas cosas no ocurren, o al menos no aqu, en mi casa, mi familia, mi yo conmigo mismo, mi nausea, mi hueco, mi vaco. Piense si no en quin conoce usted que dejara que su hijo menor de edad se fuera solo de travesa, para estar, pongamos por ejemplo, una semana en Pars. En fin, ande yo caliente, y murase la gente. Con lo preocupados que estamos en pensar en nuestras vidas para dedicar a los dems el menor pensamiento. Y para qu? Ellos estn lejos y nosotros, los que de verdad importamos, estamos en el centro, en el interior, no en la periferia sino aqu, cerca, al lado del precipicio moral al que nos conduce el individualismo. Ese nuevo colonialismo que anida nuestros comportamientos sociales y costumbres. La crisis de la subjetividad ha dejado que muera la otredad, qu digo dejado, la ha asesinado y la ha reemplazado por la idea de que solo se mejora a travs del enriquecimiento personal y no mediante la accin colectiva. Somos egostas, est claro, quiz no en la teora, pero sin duda s en la prctica. Nuestro mundo empieza y acaba en nuestro ombligo, ese mismo que en su origen nos recordaba que somos parte de un todo, un cordn umbilical que ahora hemos convertido en nada: nuestra querida y preciada nada. Por tanto ya lo sabe, tapie su casa, sus ventanas, que no entre nadie, no tenga miedo a aislarse, probablemente ya se haya convertido en una isla entre tantas y forme parte de los archipilagos que poblamos este individualista mundo neoliberal del capital. Y ahora olvdese de cualquier informacin, cualquier mensaje de SOS que le llegue encerrado en botella ajena. Mejor pngase al calor de un buen fuego y amenice la velada con una conversacin sobre ese discurso tan manido que nos empeaos en vaciar de contenido: los derechos humanos. No, no los utilice para alimentar el fuego, no arden muy bien, ya sabe que para nosotros son solo papel mojado. Y los dems? Que se quemen sus casas, sus vidas y sus sueos si con eso conseguimos frernos un huevo Y esto ms que un dato, por desgracia parece ser un hecho.

PD: Si usted es piojo en corbata ajena y se ha tomado su tiempo para pensar y se ha percatado de que en los nmeros barajados (23.500, la mitad de la poblacin de San Remo) han desaparecido 2346 nios y nias y no cree que solo sean datos, sino personas, le recomiendo que aproveche para juntar cada una de esas personas como si fuera una pieza de puzzle, pguelas y qudese mirndolas un rato como si se tratar de un espejo. Yo lo hice al comenzar este artculo y ahora al final del mismo, me devuelven mi ms terrible reflejo. Ya lo deca Po Baroja, cuando el hombre se mira mucho a s mismo, llega a no saber cul es su cara y cul es su careta. Pero no, no tiene por qu creerme solo porque yo se lo diga, ni siquiera un espejo muestra a quien no queremos ver y si no mrese y valo usted mismo. Qu mejor espejo que los muros y las vallas que ms que proteger aslan y si no, lo dicho, aqu estamos todos, frindonos un huevo.

Jos Antonio Mrida Donoso profesor asociado de la Universidad de Zaragoza (Deparmaneto de Didctica de Lengua y literatura y ciencias sociales) y profesor de secundaria.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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