Portada :: Argentina
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-04-2017

Ha muerto el impulsor de la querella argentina contra los crmenes del franquismo y de la acusacin popular contra el dictador Videla
Anoten bien su nombre: Carlos Slepoy, el abogado de los derechos humanos

Olga Rodrguez
eldiario.es

Tena el optimismo del militante perseverante que sabe que para recorrer el camino es preciso creer en la posibilidad de un final productivo. Sus incontables pequeas y grandes acciones han contribuido a un futuro con espacio para los derechos humanos y la justicia.


Los telfonos de muchos familiares de vctimas de la dictadura argentina, chilena o espaola echaban humo esta noche con mensajes de condolencia. Se ha ido Carlos Slepoy -Carli para los amigos- un abogado valiente y perseverante, impulsor de la querella argentina contra los crmenes del franquismo, abogado de la acusacin popular en el juicio contra Pinochet o contra el exmilitar argentino Adolfo Scilingo, participante tambin en los juicios contra los dictadores Ros Montt o Videla.

Anoten bien su nombre. Quiz no sea objeto de homenajes oficiales ni de luto institucional, pero Carlos Slepoy trabaj por la justicia universal, por la memoria y por las vctimas de las dictaduras mucho ms que algunos Estados democrticos incapaces de escarbar en su pasado. Puede que alguno de ustedes le viera alguna vez en una protesta contra la impunidad del franquismo, o a las puertas de la Audiencia Nacional, celebrando con las vctimas de la dictadura chilena o argentina.

Anoten bien su nombre, porque se trata de un hombre valiente. Un hombre que supo de la naturaleza de los regmenes represores, no solo porque ejerci como abogado especializado en estos asuntos, sino porque l mismo sufri la dictadura argentina. Fue encarcelado dos semanas antes del golpe de Estado argentino, en marzo de 1976, y pas por varias prisiones antes de ser condenado al exilio.

Aqu en Espaa, ya como abogado, un polica ebrio le peg un tiro por la espalda en 1982, hirindole gravemente. Las secuelas de aquellas heridas le persiguieron de por vida y le condenaron a pasar parte de su tiempo en silla de ruedas. Pero ni eso, ni los compaeros desaparecidos en Argentina, ni los obstculos encontrados en su empeo por defender los derechos humanos le hicieron desistir:

La vida de una persona, su memoria, [sonrea haciendo hincapi en la palabra memoria] influye mucho en lo que hace, deca.

Los ojos de Carli, llenos de verde y de vida, chispeaban con fuerza cuando hablaba de los derechos humanos y de la necesidad de la justicia universal. Sus trabajos en los juicios contra Pinochet, contra el exdictador de Guatemala o contra el exmilitar argentino Adolfo Scilingo, al que la justicia espaola conden a 1.084 aos de prisin por crmenes contra la humanidad, le valieron reconocimiento internacional.

Las paradojas de la vida le llevaron hace unos aos a recorrer el camino inverso a su exilio: de Madrid a Buenos Aires, para interponer all una querella contra los crmenes del franquismo que sigue viva a da de hoy y que ha devuelto dignidad y esperanza a muchos familiares de las vctimas.

Presentamos esta querella como consecuencia de la escandalosa paralizacin de los procedimientos judiciales en Espaa, explicaba entonces. Entre los acusados en la misma se encuentran el torturador Billy el Nio, Martn Villa o el suegro de Gallardn.

Los ltimos aos de Slepoy se centraron en recoger testimonios, documentar y trabajar con y para las vctimas del franquismo y sus familiares. En su casa madrilea acumulaba archivos, informes, datos. Tena el optimismo no del ingenuo, sino del militante que sabe que para recorrer el camino es preciso creer en la posibilidad de un final productivo. Una vez le pregunt por ello en su casa:

Como todo el mundo, tengo sinsabores en estas historias. An as, en la medida en que uno siente que aporta no necesita una especial cuota de energa, respondi con evidente humildad, porque es mucha la fuerza precisa para hacer lo que l haca. Hace un tiempo me pidi que le ayudara a crear una cuenta en Twitter. Cuando le pregunt qu foto poner, me dijo: "Escoge una en la que est sonriente, que est bien que a uno le vean contento". Tena la sonrisa de quien se sabe del lado de la humanidad.

Denunci siempre que el obstculo para juzgar el franquismo en Espaa no es judicial, sino poltico, y mantuvo la esperanza en que algn juez espaol anulara algn da la ley de amnista para juzgar los crmenes de la dictadura: "Yo creo que en algn momento eso va a ocurrir, empezar a haber jueces que se atrevan, porque la ley de amnista no puede amparar crmenes contra la humanidad. (...) En Espaa hubo una planificacin para perseguir a determinados grupos de la sociedad, para dar origen a un pas diferente. Y lo consiguieron en gran medida. Eso es un genocidio.

El historiador estadounidense Howard Zinn escribi que las incontables pequeas acciones de la gente desconocida son las que llevan a grandes momentos de cambio histrico. No hay duda de que las incontables acciones de Carlos Slepoy han contribuido a un futuro con espacio para los derechos humanos y la justicia.

La ltima vez que lo vi, hace unos meses, ya enfermo, mientras le preguntaba por cuestiones de salud en su casa, l me responda con nuevas ideas que tena para dar fuelle a la querella argentina.

Carli nos deja muy hurfanos, pero con la certeza de que son muchos los que recogern su testigo y proseguirn el trabajo en defensa de los derechos humanos, para que la historia no repita sus captulos ms siniestros. Como l mismo dira, con ese brillo en los ojos, quiz maana podamos preparar una nueva accin que nos lleve a un nuevo camino para terminar con la impunidad, porque el reloj contina. Sigues entre nosotros, Carli. Cunto te queremos.

Fuente: http://www.eldiario.es/zonacritica/Anoten-Carlos-Slepoy-Derechos-Humanos_6_634196612.html


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter