Portada :: Mxico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-04-2017

Corporativismo de izquierda

FRAGUA


Cuando hablamos de poltica estamos mal acostumbrados a pensar que alguien siempre es el mueves, el chido, el picudo, y que eso implica que cualquier problema hay que resolverlo por intermediacin de l, con auspicio de l, con permiso de l, manteniendo la unidad en torno a l, siguiendo sus lineamientos y respetando la jerarqua de influencias establecida bajo su manto. Las organizaciones sindicales del Partido Revolucionario Institucional (PRI) llevan esta exaltacin al poder del dirigente a niveles casi mitolgicos. Ah est la Confederacin de los Trabajadores de Mxico (CTM) que contina, sin escatimar en parafernalia, el feudo de Fidel Velzquez; tambin est el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educacin (SNTE): si bien su mxima dirigente, Elba Esther Gordillo, artfice del asesinato de maestros disidentes y notoria gestora de corrupciones de altos vuelos, por el momento est en la crcel por querer sobrepasar los lmites que le marcaron sus amos, la faccin dominante del sindicato sigue desempeando su papel de controlar a los maestros para que no se salgan del huacal y quieran luchar por la derogacin de la reforma educativa. Y qu decir del feudo de Romero Deschamps en el Sindicato de Petrleos Mexicanos o, en otra variante, el Sindicato de Telefonistas de la Repblica Mexicana, que cuando sale a marchar exige ante todo mejores condiciones para los negocios de Carlos Slim, su patrn.

En fin, ejemplos abundan, y van desde lo curioso hasta lo grotesco. Dejando a un lado los matices, todos ellos tienen en comn que no luchan por una mejora generalizada en las condiciones del pueblo trabajador, y ni siquiera para todos los trabajadores de su ramo, sino que solamente negocian mejores condiciones para su gente y eso en el mejor de los casos, porque muy a menudo resulta que su propia gente es sacrificable con tal de mantener una posicin de poder, sobre todo en tiempos de reformas neoliberales cuando hay menos migajas para repartir.

Todas estas organizaciones colocan al pueblo trabajador bajo la direccin poltica de la burguesa, a cambio de la sujecin a las polticas lesivas para el pueblo; pactan con los representantes de la burguesa y obtienen a cambio prebendas de distinto tipo: curules en las cmaras de senadores y diputados, puestos administrativos gubernamentales para algunos de sus agremiados mejor posicionados, carta de impunidad para que los dirigentes lleven a cabo corruptelas a costa del erario, licencia para exprimir a los trabajadores de cuotas sindicales con el fin de mantener una burocracia dinstica que no representa sus intereses de clase.

Bien, pues todo esto poca falta hace que se lo platiquemos, pues forma parte de la cultura general de nuestro pas. Pero no slo la derecha practica el corporativismo: tambin encontramos prcticas similares entre algunas organizaciones de masas que pretenden ser una fuerza de oposicin contra el neoliberalismo. Tambin ah, las formas de trabajo tienen mucho que ver con los objetivos que en el fondo se persiguen.

As como hay organizaciones francamente creadas por la burguesa para controlar al pueblo, tambin hay organizaciones oportunistas que no son de la burguesa, pero que s la fortalecen en su actuar cotidiano. El oportunismo poltico se caracteriza por no elevar bajo ninguna circunstancia las aspiraciones del pueblo ms all de demandas econmicas inmediatas. En pos de ese objetivo los oportunistas buscan mantener al pueblo descontento en una relacin clientelar y corporativa con sus organizaciones.

Primero aglutinan una masa de gente descontenta con alguna de las imposiciones del neoliberalismo, y presentan a su organizacin como el nico vehculo para solucionar el problema. A cambio, la gente aglutinada debe aportar su presencia en marchas con pase de lista, cuotas y asistencia a las asambleas. Se pone nfasis en que solamente las personas que llenen los requisitos sern acreedores a la solucin, y los dems que se rasquen con sus uas. No se busca que la gente asuma gradualmente responsabilidades y que puedan ellos mismos organizarse e incluso organizar a otros, extendiendo y profundizando el proceso. Tal evento sera contrario a los intereses del oportunismo, pues entonces no tendran el monopolio de la gestin del problema ante las autoridades, y perderan el privilegio de negociar mejores condiciones para sus agremiados. Por el contrario, todo intento de crear espacios de formacin poltica dentro del grupo que vayan encaminados a superar el inmediatismo y aspiren a generar una conciencia anti-capitalista o incluso anti-neoliberal, son boicoteadas con rumores, chantajes y mentiras.

La demanda econmica del momento se vuelve lo nico que importa, y cualquier intento por ligarla con objetivos sociales ms amplios se seala como inapropiado o provocador. Llegado el momento en que logran que la autoridad ceda en algo, ponen en entredicho las demandas sociales ms amplias que formaron parte de su programa original y que en un principio aglutinaron al pueblo trabajador en torno a ellos. Con tal de mantener los logros de su organizacin, aunque no sean para todos los afiliados, y aunque no estn resueltas las demandas ms amplias, piden a la gente que los apoy que agache la cabeza junto con ellos, se den por bien servidos, y se les felicite por los logros de aos de lucha. De un momento a otro los vemos convenciendo a la gente de que, lo que ayer dijeron que no se deba aceptar bajo ninguna circunstancia, de pronto es algo que deben aceptar por el bien de todos.

Como socialistas, no podemos dejar de sealar que tales mtodos slo fortalecen el dominio de la burguesa, pues entregan al pueblo en bandeja de plata para los impulsores del neoliberalismo. No es que est mal congratularse de los logros obtenidos en el camino, pero bajo ninguna circunstancia se negocian los derechos de unos a cambio del derecho de todos; claudicar ante la burguesa con tal de asegurar lo que ya conseguimos es abandonar al pueblo en sus exigencias por una vida digna y una sociedad justa, un mundo sin explotacin, sin hambre y sin miseria.

Los oportunistas pretenden que el pueblo venda lo nico que tiene de valor, su dignidad. No importa la bandera que carguen hoy, maana la voltearn y escupirn sobre sus antiguos aliados. Los trabajadores tenemos claro que la lucha no se agota en obtener migajas, y que quienes se conforman con lo que se les cae de la mesa a los burgueses, no son amigos del pueblo.

NOTA:

Este artculo fue publicado como parte de la seccin DEBATE del No. 24 de FRAGUA, rgano de prensa de la Organizacin de Lucha por la Emancipacin Popular (OLEP), Marzo-Abril 2017.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter