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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-04-2017

Francia se prepara para las elecciones del malestar europeo

Rafael Poch
La Vanguardia


Lo del prximo domingo en Francia es ms que la primera vuelta de unas presidenciales que se decidirn el 7 de mayo. Esta presidencial es una prueba de lectura general sobre el fenmeno de la mundializacin desgraciada, el concepto del joven politlogo francs Thomas Gunol. Se trata del malestar social y nacional ante los cambios fundamentales acumulados desde hace ms de una generacin por una globalizacin al servicio del dinero que atraca a sectores sociales y mbitos geogrficos enteros. Han tenido que pasar casi diez aos desde el inicio de la gran crisis del capitalismo neoliberal para que la bestia despierte.

Las sociedades comienzan a rebelarse contra sus lites. Desde Filipinas hasta Estados Unidos, pasando por el Brexit y las pequeas novedades en diversas naciones europeas, se manifiestan los sntomas de sociedades con ganas de largarlo todo. Es una situacin que desconcierta a la clase poltica y a los expertos a su servicio: los mecanismos existentes de organizacin y funcionamiento de la vida social parecen agotados. Ante esa realidad aparecen personajes destructores como el filipino Rodrigo Duterte y el americano Donald Trump. Aparecen tambin intentos de continuar con lo mismo a base de meros cambios de figuras.

En las elecciones francesas estn los dos escenarios: la ruptura destructiva de Marine Le Pen, y el aparente cambio para continuar con lo mismo del exministro de Economa del presidente Franois Hollande, Emmanuel Macron. Lo ms probable es que ambos panoramas electorales no impidan, sino que profundicen, la crisis sistmica. Pero hay un tercer camino, hasta ahora frustrado en Europa, y que se va a medir a partir del domingo en Francia: la aparicin de liderazgos transformadores que recojan ese amplio sentir de revuelta y lo dirijan hacia vectores constructivos altermundistas.

Bernie Sanders fue la oportunidad perdida en Estados Unidos. Syriza fracas por miopa y fue derrotada. Podemos se qued en un ambiguo medio camino enredado en instituciones sin mayora o con reducido poder local. En el Reino Unido asoma Jeremy Corbyn, e Italia se inquieta con tanteos en la misma direccin. Ahora es la hora de que la Francia Insumisa, el movimiento del republicano social-ecologista Jean-Luc Mlenchon, pase el mismo examen.

Los cinco aos de Hollande han tenido el mrito de la clarificacin. Parecen haber convencido a amplios sectores de la sociedad francesa de que el Partido Socialista era de derechas. Las tenaces protestas contra su reforma laboral de la pasada primavera estuvieron lejos de ser un levantamiento nacional. Sin embargo, ms de un 60% de los franceses las apoyaron en las encuestas. Ah est reflejada la mayora social de la transformacin constructiva que el domingo se medir en las urnas. Ocurra lo que ocurra, la corriente transformadora parece haberse puesto en marcha en Francia, el pas que, por su potente tradicin social y la intensidad de su malheur (descontento ), est en el mismo centro de la crisis europea. Pase lo que pase, las elecciones francesas no sern desenlace, sino inicio. Y todo apunta a que ese inicio ser agitado.

Las encuestas dan cuatro posibles finalistas con una intencin de voto cercana al 20%. Es algo sin precedentes. Durante medio siglo, dos partidos dominantes, uno socialista y otro conservador, concentraron el 80% del voto en este pas. En los ltimos 30 aos, desde el inicio de la opcin por la mundializacin liberal de Franois Mitterrand en 1983, esos dos partidos compartieron, en el marco de la construccin europea, diversas intensidades del mismo programa socio-econmico. Poco a poco se diluy la diferencia entre izquierda y derecha y tambin cierta idea de Europa, porque la integracin europea fue siempre el marco de aquel programa comn de las izquierdas y las derechas institucionales que fue vaciando la soberana de Francia.

La mayora de los franceses estn hartos de la Unin Europea en el 2005 votaron con un 54% contra los actuales tratados contenidos en la Constitucin y se les ignor, pero, bien por encima del 60%, no quieren romperla sino transformarla. La actual eclosin poltica francesa es el resultado de todo eso. Y la consecuencia es mucha fragilidad.

Sea quien sea, el prximo presidente francs se impondr con el 25% de los votos. En el mejor de los casos y gracias al sistema mayoritario, tras las legislativas de junio su gobierno contar con una engaosa mayora en la Asamblea Nacional que tendr en contra a tres cuartas partes del electorado. A eso se suma el hecho de la fragilidad personal de los cuatro presidenciables.

Con Franois Fillon, el candidato conservador, Francia tendra un presidente sospechoso de ser un perfecto caradura que emple ficticiamente a su mujer y sus hijos durante una dcada para redondear cuantiosos ingresos familiares. Fillon ha sido imputado (lo que todava no es una condena) por estafa y malversacin de fondos pblicos. Ese estigma y la imputacin judicial de su mujer (que, a diferencia de l si llegara a la presidencia, carecera de inmunidad), le perseguira durante todo su mandato. Cmo reducir medio milln de funcionarios y bajar impuestos a los ricos y acometer su reforma thatcheriana desde tal estigma? La borrasca est garantizada.

Con la ultraderechista Marine Le Pen, que est siendo la presidenciable ms insulsa y ausente de esta campaa, se dara paso al Elseo a un personaje de una enorme inconsistencia. Sus nicas ideas son la fobia a los varios millones de franceses de origen magreb (una perspectiva casi de guerra civil) y la ilusin autrquica en economa. Tambin en este caso la contestacin, animada por la vergenza nacional de haber catapultado a la ultraderecha a la presidencia, est asegurada.

Con el joven Emmanuel Macron se anuncia un supuesto mucho menos demoledor, pero igualmente desgastador y chocante: un ms de lo mismo bajo la apariencia de lo nuevo. Ningn candidato personifica tantas etiquetas y tantos apoyos y favores del sistema tanto en Francia como en Europa como Macron. Que el candidato de Hollande, del ministro de Finanzas alemn Wolfgang Schuble y de las propias finanzas se presente como una ruptura ser siempre difcil de tragar. La continuidad del programa liberal-europesta se har con l an ms difcil.

Con Jean-Luc Mlenchon el pas se internar en una aventura altermundista de cambiar Europa y transformar la Repblica con un proceso constituyente. Ambas cosas exigen una energa y una movilizacin social extraordinarias, hoy fuera de toda visin, y debern realizarse simultneamente. Sin apoyos mayoritarios, tal presidencia se enfrentar a una suma de hostilidades internas y externas aplastante. As, parece que todos los presidentes sern dbiles, independientemente del vector que apunten.


Fuente original: http://www.lavanguardia.com/internacional/20170416/421718238037/francia-elecciones-malestar-europeo.html


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