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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-04-2017

El capitalismo perjudica gravemente nuestra salud

FUHEM Ecosocial
revista Papeles de relaciones ecosociales y cambio global

La tendencia a mercantilizarlo todo, incluido el cuerpo humano, protagoniza el ltimo nmero de la Revista Papeles: "Cuerpos frgiles y capitalismo"


Es el cuerpo humano un objeto de explotacin del que se puede extraer beneficio? Puede ser comprado, vendido, enajenado, troceado o separado de la persona? La tendencia actual a mercantilizarlo todo y cosificar todos los atributos humanos no tiene lmites: desde la creacin de pobreza y desigualdad, al macabro trfico de rganos, pasando por la violencia sexual que acompaa a todo conflicto blico o las relaciones sociales basadas en la posesin que vende el amor romntico.

La globalizacin econmica amenaza con una mercantilizacin descontrolada y el cuerpo humano es la ltima frontera: "La violencia que se ejerce sobre los cuerpos en la sociedad actual es incesante y se relaciona en buena medida con el productivismo y consumismo imperantes", seala Santiago lvarez Cantalapiedra, director de la revista en la introduccin del nmero. Se puede comprar salud en todos los mbitos de la vida: la niez, la adolescencia, la sexualidad, el trabajo, la comida, el culto al cuerpo, el deporte, el ocio, la vejez y la muerte.

La salud de nuestros cuerpos no se puede entender sin los impactos sociales y econmicos que trae consigo el sistema en el que vivimos. As lo exponen Joan Benach, Juan Manuel Perics y Elena Martnez-Herrera en su artculo La salud bajo el capitalismo: ser pobre significa vivir menos y vivir peor, enfermar ms y tener menos acceso a los servicios sanitarios. Entonces, "qu opinara la poblacin de los pases ricos si hubiera un tratamiento sin utilizar que pudiera eliminar el sida, el cncer de mama o el infarto de miocardio?", se preguntan los autores del artculo.

Esta bsqueda incesante de beneficios del capital se ve incrementada debido a su alianza con la industria cultural, tal y como analiza Jon E. Illescas en su artculo El cuerpo sitiado , en el que sita a nuestros cuerpos como "la ltima propiedad que les resta a los desposedos de este sistema econmico, porque no solo las prostitutas venden su cuerpo, sino que lo hacen todas las profesiones de la clase obrera asalariadas por el capital".

C osificar y mercantilizar el cuerpo tiene otro de sus mximos exponentes en la violencia sexual que se produce en los conflictos armados, a pesar de que no fue hasta la dcada de los 90 en los Balcanes o en el genocidio de Ruanda, cuando empez a adquirir notoriedad meditica con un objetivo claro: "Humillar simblicamente al enemigo al agredir al otro gnero transmitiendo el mensaje de que no ha sido capaz de proteger a 'sus' mujeres", tal y como sealan los investigadores de la Escola de Cultura de Pau de la Universitat Autnoma de Barcelona en su artculo Violencia sexual en los conflictos armados.

El lado ms macabro y criminal de esta comercializacin del cuerpo humano se sita en el trfico de rganos, como expone Nancy Scheper-Hughes en su investigacin sobre el trfico de riones en pases como Filipinas, Brasil, Turqua, Israel, Palestina, Egipto, Moldavia y Estados Unidos. Un mercado muy vinculado a la pobreza y la desigualdad, donde los pobres pagan un nuevo impuesto con sus cuerpos: "Del mismo modo que la servidumbre por deudas impuls las redes internacionales de adopcin ilcita, la servidumbre por deudas impulsa los crteles de venta de riones".

La vu lnerabilidad de nuestros cuerpos queda puesta de manifiesto en las etapas de mayor dependencia, donde la peor parada siempre es la mujer: "La divisin sexual del trabajo ha motivado que los cuidados se hayan considerado actividades reproductivas y no un verdadero trabajo", expone Paloma Mor, Doctora en Sociologa en Cuerpos vulnerables.

Un elemento fijador de estas posiciones es el amor romntico porque funciona como "mecanismo de control y servidumbre femenina, que sacrifica la singularidad de cada una en favor del poder procurado por el varn; porque si una mujer no tiene marido y no tiene hijos a quienes cuidar con abnegacin ha perdido su rumbo", escribe Nieves Salobral, doctoranda de la Facultad de Filosofa de la Universidad Complutense de Madrid, en La tica del amor abnegado en el neoliberalismo.

La revista se completa con las secciones habituales, que se pueden consultar aqu: https://www.fuhem.es/ecosocial/noticias.aspx?v=10166&n=0



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