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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-04-2017

Urgente el cese bilateral y la participacin de la sociedad

Martin Rangel Ardila
Revista Insurreccin


El pasado 4 de abril el Comandante Pablo Beltrn, jefe de la delegacin del ELN que desarrolla dilogos exploratorios con el Gobierno del presidente Santos, envi un saludo de respuesta a varias organizaciones colombianas que impulsan la paz y la participacin de la sociedad en el proceso de paz, y en ella entre otras cosas les dice:

"En la mesa de conversaciones hemos estado tratando desde los primeros momentos, el tema de la participacin. Pero valga decirlo, al terminar este primer ciclo, no ha salido ningn acuerdo al respecto. Porque el gobierno ha condicionado cualquier avance sobre la participacin, a una imposicin unilateral sobre el tema de las retenciones, no obstante que este punto est contemplado para acordarse en la submesa sobre "acciones y dinmicas humanitarias".

El gobierno, en esta ocasin, una vez ms ha decidido romper con la bilateralidad propia del proceso y regresar a las imposiciones y a la unilateralidad, olvidando que en el proceso actan dos partes y que "todo ha de ser acordado y nada impuesto".

Esta conducta del gobierno asumida por su delegacin en la mesa, no es nueva, es la continuidad de una postura de imposicin que se evidenci ante la opinin cuando luego del 30 de marzo de 2016 ya firmados los acuerdos contenidos en la agenda y conocidos pblicamente, el presidente Santos declar al pas que la mesa de Quito solo se instalara si el ELN renunciaba a la prctica de las retenciones y liberaba a las personas que tuviese retenidas, cuando la discusin de ste y otros asuntos que son modalidades o prcticas de las partes, es el quinto punto de la agenda bilateral acordada en largas jornadas de discusiones y sobre la que hoy se desarrollan los intercambios y se buscan acuerdos.

El ELN reitera que no acepta imposiciones y stas solo alimentan desconfianzas no solo por nuestra parte sino por todos aquellos que en Colombia se la juegan por una paz sin imposiciones con transparencia, por la democracia, la justicia, equidad social y la soberana.

Con este espritu y en aras de la objetividad el Comandante Pablo Beltrn clarific en una de sus ltimas declaraciones en Quito que el ELN acoge el Derecho Internacional Humanitario y lo que se hizo en el comunicado conjunto de Quito fue reafirmarlo de nuevo.

Desde hace ms de 20 aos, mucho antes de que el gobierno colombiano aceptara acogerse al Derecho Internacional Humanitario, el ELN lo ha asumido y esto se puede constatar en sus documentos pblicos y sobre todo en sus actividades.

Como lo hemos dicho en diferentes momentos, somos una fuerza alzada en armas, que ejercemos el derecho a la rebelda y en tal sentido desconocemos la legislacin colombiana; as mismo tenemos nuestra propia legislacin por la cual nos regimos en nuestras actividades y cuando uno o unos de sus miembros trasgreden esta legislacin interna se someten a sanciones establecidas en nuestros cdigos disciplinarios.

Dicha legislacin ha sido sometida a un proceso permanente de mejoramiento y prctica en ms de medio siglo de actividad revolucionaria a travs de sus eventos democrticos, y por ello no es el gobierno quien debe sealarnos lo que debemos hacer o dejar de hacer.

Como rebeldes nos sentimos con el derecho de financiar nuestras actividades revolucionarias y parte de ellas se seguirn haciendo con la tributacin de quienes han amasado sus capitales, explotando al pueblo y en muchos casos recurriendo a prcticas ilegales como la corrupcin (la estafa, el robo al erario pblico), el narcotrfico, etc.

Los gobiernos colombianos estn comprometidos y denunciados de manera constante en prcticas ilegales tales como el terrorismo evidenciado en el auspicio, respaldo y connivencia con el paramilitarismo, el narcotrfico y la corrupcin; carecen de autoridad moral para plantarle o darle lecciones de tica a los revolucionarios.

Sus planteamientos son el fruto de garantizar su seguridad en el poder, el blindaje a sus capitales y al capital transnacional; si les interesara la seguridad social no actuaran de espaldas a las mayoras, parte integral de la sociedad que de manera oportunista invocan en sus demaggicos discursos.

Los reclamos, denuncias, y cuestionamientos del gobierno, ante el accionar militar del ELN, no son ms que su conducta de doble moral, porque mientras se ufana de su accionar contraguerrillero y se deleita mostrando como trofeo los cadveres de los guerrilleros cuando tiene la oportunidad de hacerlo, utiliza los medios de comunicacin para denunciar el accionar insurgente que es fruto de nuestra respuesta a sus acciones punitivas y criminales.

As mismo, fue el gobierno el que impuso la condicin de dialogar en medio del conflicto, a pesar de que de forma permanente el ELN y diversas organizaciones y personalidades en el pas y el exterior, hemos reiterado la urgencia de un cese al fuego bilateral ya.

La paz requiere de menos retrica y ms medidas efectivas que desmilitaricen la vida ciudadana.

El ELN acudir al segundo ciclo de dilogos con el gobierno a comienzos del mes de Mayo, a buscar que de acuerdo a lo pactado, se inicie cuanto antes la participacin de la sociedad y a reiterar la urgencia de un cese bilateral del fuego como manera prctica de generar un clima de alivio humanitario para el desarrollo del proceso de paz.


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