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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-04-2017

Si se calla el cantor (apuntes para el nieto de Carlos Slepoy)

Pablo Iglesias
Pblico


En la primera imagen que tengo de Carlos Slepoy le veo empuando una guitarra en su casa del barrio de Santa Eugenia y le recuerdo cantando a Horacio Guaran: si se calla el cantor calla la vida. Haba escuchado cantar esa cancin a la guitarra mil veces a mi padre, pero en la cadencia de un argentino sonaba especial para m. Yo slo tena 16 aos y descubra entonces los vnculos que unen la dignidad de los derrotados a travs de los continentes; en las casas de los hijos de los perdedores de nuestra guerra sonaban y se cantaban las mismas canciones que en las casas de los exiliados latinoamericanos. Descubra eso y otras cosas; nunca me habra atrevido a confesarte, Carlos, que en tu casa de Santa Eugenia descubr, con tu hija menor, algunas de las mejores cosas de la vida. Pero supongo que ya te lo imaginaras.

Conoc a Carlos a travs de sus hijos. Paula, su hija menor, era mi compaera. Natalia, la mayor, era mi implacable responsable poltico y compaera de Rafa Mayoral. Entonces cuatro o cinco aos de diferencia eran muchos, y por intentar demostrar a mis camaradas al mando, Natalia y Rafa, mi compromiso, me gan una sancin grave en el instituto por insolente; esa insolencia ya no me abandon nunca. scar, el menor de los tres, fue mi camarada de juergas, aventuras y sectarismos adolescentes sin lmite. En su caso el sectarismo estaba muy justificado; le criaron tres vegetarianas trotskistas (las hijas de Andrea no se llamaban Natalia y Paula Nadia por casualidad). No se imaginan lo que puede representar en trminos culturales para ciertos argentinos como scar que les priven del bife y de la entraa. La falta de protenas de origen vacuno y su asociacin con la revolucin permanente, hicieron que scar llamara a su colectivo General Enrique Lster. scar estuvo a punto de entrevistar al viejo general prosovitico que, sin embargo, decidi morirse pocas horas antes de la entrevista. No me pregunten por qu, pero el abogado Slepoy haba enseado a scar a conducir y, a pesar de nuestros diecisis, disfrutamos ms de una vez de sus destrezas al volante. Aquella experiencia tena el ritmo de Deprisa, deprisa de Carlos Saura pero scar no quera que su padre viera Historias del Kronen de Montxo Armendriz. Nos avergonzbamos de pertenecer a esa generacin que poco o nada tena que ver con la de nuestros padres y madres a los que admirbamos.

Conoc a Carlos por sus hijos que eran los hijos de Andrea Benites, exiliados de la dictadura argentina que dejaron en su patria a centenares de camaradas que seran torturados y desaparecidos. Natalia, Paula y scar eran de Carabanchel pero cuando hablaban con Andrea y con Carlos sonaban porteo (y a m me sonaban relindo).

El primer Carlos que recuerdo no iba an en silla de ruedas pero llevaba bastn. Paula me cont la historia. Ya en Madrid, en el exilio, un da vio a un polica maltratar a un muchacho. Defender al indefenso le cost un disparo por la espalda de aquel miserable armado, que le dej cojo para siempre y sentado en una silla de ruedas los ltimos aos de su vida. Ya lo dice la cancin de Horacio Guaran Si se calla el cantor se quedan solos los humildes gorriones de los diarios, los obreros del puerto se persignan, quin habr de luchar por su salario. Pero Carlos no call.

Carlos no callaba. Le recuerdo cargando en su coche pancartas y propaganda de nuestra organizacin juvenil, la JCM, para llevarlos a una manifestacin. Ni Natalia, ni Paula, ni scar, ni Rafa, ni yo necesitamos ver la pelcula de Jean-Jacques Zilbermann para saber que no todo el mundo tuvo la suerte de tener unos padres comunistas.

Recuerdo la cara de admiracin de mi madre la primera vez que me habl de Carlos Slepoy. Entre los abogados era un mito. Slepoy, me dijo mi madre, es un peso pesado, y me cont al detalle un juicio que, al parecer, le enfrentaba a Gregorio Peces-Barba. En la sala del juicio haba abogados, entre ellos mi madre, tomando notas de aquel espectculo de sabidura.

No van a faltar los testimonios de amigos y compaeros de Carlos Slepoy que rindan homenaje a su lucha contra la impunidad y por los derechos humanos. Es bien sabido que Carlos nunca call. Yo slo quera hoy recordarle a travs de sus hijos y dejar estos apuntes de recuerdos a su nieto Martn, el hijo de Paula.

Alguien coger un da una guitarra y cantar a Martn aquello de: Qu ha de ser de la vida si el que canta no levanta su voz en las tribunas por el que sufre, por el que no hay ninguna razn que lo condene a andar sin manta. Estoy convencido de que entonces Martn pensar en su abuelo.

Fuente: http://blogs.publico.es/pablo-iglesias/1144/si-se-calla-el-cantor-apuntes-para-el-nieto-de-carlos-slepoy/



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