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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-04-2017

Golpe fascista en marcha, como en Chile

Gustavo Espinoza M.
Rebelin


Cada da luce ms clara la ofensiva reaccionaria contra el pueblo de Venezuela, impulsada por el gobierno de los Estados Unidos, y ejecutada por los ncleos contra revolucionarios internos.

Y cada da crece en el mundo la campaa de los medios de comunicacin orientada a desacreditar a la administracin de Caracas, aislar a su gobierno y a su pueblo para descalificar su obra.

En pases como el nuestro, esa campaa llega a extremos ridculos y an demenciales. Ya debiramos estar acostumbrados a eso.

La denominada prensa grande que embellece al rostro del Imperio cuando Donald Trump ataca Siria, o lanza la madre de las Bombas sobre los tneles rocosos de Afganistn; se rasga las vestiduras cuando la Polica Nacional Bolivariana dispersa a una troupe de provocadores que buscan sembrar el caos en las calles de la capital venezolana.

Algn periodista amigo se pregunt recientemente cmo reaccionara la polica norteamericana si en las inmediaciones de la Casa Blanca una cantidad de manifestantes incendiara edificios pblicos, quemara vehculos del Estado, atacara a policas uniformados y lanzara piedras y bombas explosivas contra ciudadanos indefensos que transitaran despreocupadamente por la zona.

Y tambin podra preguntarse cmo actuara el Poder establecido en Washington si los manifestantes insultaran al Jefe del Estado, quemaran la bandera del pas o bloquearan las pistas de acceso a las instalaciones del gobierno Acaso se limitara a observar los hechos con calma y resignacin?

Veamos las cosas como son: En Venezuela se mantuvo durante dcadas un rgimen de dominacin oprobioso. En algunos aos, ste estuvo representado por dictaduras genocidas, como la de Marcos Prez Jimnez; y en otros por polticos traidores y extremadamente corruptos como Caros Andrs Prez.

Ni en una ni en otra circunstancia, el mundo conoci una campaa de desestabilizacin poltica ms agresiva y dura que sta. Y en ningn u otra coyuntura, el gobierno de los Estados Unidos amenaz con agredir al pueblo como lo hace ahora, violando groseramente la soberana del Estado Venezolano.

Pero en Caracas ya se han conocido episodios de violencia que han superado todos los lmites imaginables: en abril del 2002, una gavilla de traidores derroc al Presidente Constitucional de la Repblica Comandante Hugo Chvez Fras y hasta pretendi asesinarlo.

No fue El Universal de Caracas el que protest y denunci tales hechos Ni fue la Casa Blanca la que exigi restituir el orden constitucional violado groseramente esa circunstancia.

Fue el pueblo de Caracas el que sali a las calles para restablecer enrgicamente el imperio de la ley, y restaurar en el pas los mandos del proceso liberador que haba iniciado.

La segunda gran asonada, ocurri en abril del 2014 cuando la oligarqua caraquea, derrotada en las elecciones nacionales de ese ao, pretendi deponer -sin lograrlo- al gobierno del Presidente Nicols Maduro Moros.

Incluso exigi que gobiernos extranjeros desconozcan la voluntad popular expresada en las urnas, valindose para ese efecto, de aviesas acciones terroristas que generaron un centenar de muertos e inmensos daos materiales.

Esta, es la tercera ocasin en la que se plantea el mismo tema. Y ocurre en una circunstancia en la que sta Derecha reaccionaria interna busca interrumpir el Mandato Constitucional y acortar la gestin de las autoridades electas, imponiendo por la fuerza -y capricho- un supuesto adelanto de elecciones, cuyo resultado habrn de desconocer si les fuera desfavorable.

En verdad, lo que hay en Venezuela hoy no es una confrontacin entre el Gobierno y la Oposicin. Lo que hay es una accin sediciosa organizada y promovida por fuerzas que no se resignan a perder sus privilegios y que estn dispuestas a incendiar el pas -si fuera necesario-, con tal de no ceder posiciones. Anhela retornar a los tiempos de antao en los que vivan holgada y parasitariamente de la renta petrolera, y a la sombra del amo yanqui.

Slo que esta vez, para lograr sus propsitos, no ser necesario slo derrocar a un gobierno. Tendrn que pasar por encima del pueblo venezolano si lo que quieren es recuperar los mecanismos de dominacin que detentaron antes. Y eso implicar aplastar a millones de gentes dispuestas a dar la vida por la liberacin y el progreso.

Cuando un pas ha avanzado por una ruta liberadora, la restauracin del antiguo rgimen no ocurre siquiera en los trminos de antao. Cuando la camarilla militar de Castillo Armas depuso al gobierno de Jacobo rbenz, debi impulsar una ofensiva que dur ms de cincuenta aos, y que cost la vida a casi 200 mil guatemaltecos. Y cuando logro derribar en Chile al gobierno de la Unidad Popular, no lo hizo para restaurar la democracia formal, tericamente amenazada por Salvador Allende y sus compaeros, sino para imponer un rgimen fascista que duro 17 aos y que asesino y masacr a decenas de miles de chilenos, a ms de robar millones de dlares al Estado.

En nuestro propio pas, restaurar el Poder Oligrquico cuestionado por el gobierno progresista de Velasco Alvarado, gener lo que todos conocemos como los aos de la violencia. Dos dcadas de terror en las que perdieran la vida ms a 70 mil peruanos.

Porque lo saben, las fuerzas progresistas del planeta como Jan Luc Melenchn, en Francia- no solo rinden homenaje a Fidel Castro, sino que tambin defienden a Maduro y a su gobierno sin mostrar cobarda, y sin hacer concesiones a la reaccin.

En cambio en el Per hay quienes -en nombre de una falsa modernidad de la izquierda- temen dar la cara para defender al proceso bolivariano de Venezuela porque creen que eso les habr de restar votos en las prximas elecciones; y ms bien se suman a los bramidos de la reaccin condenado la dictadura venezolana.

Con el claro propsito de embellecer su imagen ante los predios de los explotadores, deslindan en nombre de una democracia que no les pertenece porque es, finalmente, la dictadura de clase de la burguesa ejercida contra el pueblo trabajador.

Lo que hoy hay en Venezuela es un Golpe Fascista en Marcha. El se propone no restaurar la supuesta democracia hoy en peligro; sino simplemente destruir las conquistas sociales alcanzadas por el pueblo venezolano y arrasar con los trabajadores y sus derechos.

Por lo pronto ya dicen que ellos fueron regalados por un gobierno populista que buscaba congraciarse con la poblacin. Hay que eliminarlos, entonces. El precio, ser la sangre a borbotones.

En el Per acaba de anunciarse con gran boato que el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski entregar 12 mil viviendas a los afectados por los recientes desastres naturales. En Venezuela, el gobierno entreg un milln cuatrocientos mil viviendas a la poblacin, a ms de muchos otros beneficios materiales y legales Cmo se har para arrebatar eso a millones?

El pueblo venezolano no caer, por cierto; pero incluso si esto ocurriera, no ser se el fin de la historia venezolana. Esa una cosa que deben tenerla muy en cuenta los que hoy -por oportunismo o por miedo- se suman a la prdica facciosa en nombre de la democracia.

Parodiando a Vallejo cuando hablaba de la heroica Espaa de los aos 30, podramos decir Si Caracas cae -es un decir- salid nios del mundo; Id a buscarla!



* Gustavo Espinoza M. miembro de Colectivo de Direccin de Nuestra Bandera / http://nuestrabandera.lamula.pe

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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