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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-04-2017

Vctimas y agravios comparativos

Iulen Lizaso
Rebelin


A finales de marzo lea en la prensa del grupo Vocento, un artculo a favor de que a las personas mayores no se les prive de la misa en la televisin pblica: En realidad todo lo que adquiere vital importancia para el otro es algo sagrado justificaba su autor.

En realidad todo lo que adquiere importancia vital para el otro es algo sagrado contest a travs de ese medio ningn xito editorial.

Lo que adquiere vital importancia en personas mayores de familias acomodadas, lo describi el novelista Antoine Saint Exupry: Las personas mayores aman las cifras. Cuando ustedes les hablan de un nuevo amigo, nunca preguntarn lo esencial. Cules son los juegos que prefiere? Colecciona mariposas? En cambio preguntarn: Cuntos aos tiene? Cunto gana su padre?...

Siguen a la Bolsa, en prensa, radio, televisin pblica y privada, hijos, asesores, etc. pero esta otra religin s es plural, pues tiene un mensaje comn para todas las ideologas y credos no as la misa.

Como toda ideologa, tambin la religin es fuente de poder y requiere la vigilancia y exigencia de la sociedad Por ello, en la televisin pblica de un pas aconfesional no tiene justificacin ninguna celebracin ni ritual religioso... tampoco en la va pblica y lo digo a propsito, por la cercana de la semana que llaman santa.

El Cristianismo es apoltico aseguraba Miguel de Unamuno, no as el Catolicismo que al contrario que aquel est siempre ligado a las ms altas esferas del poder poltico y militar. De ese binomio feudal, sectario e institucionalizado, deviene el lastre y negrura democrtica que caracteriza a nuestros gobiernos, en contraposicin a la belleza y fertilidad de las tierras y generosidad de las gentes de Espaa.

Ese exhibicionismo en medios y va pblicos a favor de las almas catlicas que se da en este pas, supone un agravio comparativo fomentado desde instancias del poder poltico; mxime cuando an el 95% del alumnado musulmn carece de clases de religin en los colegios pblicos. Un cuarto de siglo del acuerdo del Estado (1.992) con los diferentes credos, y an se mantienen esas carencias a pesar de las reclamaciones de la Comunidades Islmica de Espaa (UCIDE) y el Observatorio Andalus desde hace aos cuando el Concordato franquista (1953) con el estado del Vaticano tiene ms vigencia que nunca.

Lo que de verdad adquiere importancia vital para cada vez ms ancianos, es poder encender la calefaccin y no la televisin. Por ello, los poderes y medios (que tanto monta) deben atender en lo vital antes que en lo importante, para evitar que unos se sientan privados de derechos y necesidades elementales, mientras otros reciben parabienes que aunque importantes, son prescindibles en particular porque generan agravios comparativos.

Entre un sector poblacional prximo al ocaso de la vida y otro que se asoman por primera vez a la sociedad, est el de los adultos. Mi encendida defensa hacia ese mundo de la infancia, que entre otras cosas, les diferencia con el resto el hecho de que no votan, y quizs tambin por ello, se hallan en el polo opuesto, no solo en edad sino en falta de coberturas institucionales y atencin meditica (y monta tanto). Un silencio y olvido inocente, solo explicable por el carcter machista de los estamentos de gobierno y servicio pblico de un sistema adultopatriarcalista, en lo laboral, familiar, meditico, religioso, cientfico, mdico, cultural, judicial, institucional, etc.

En una sociedad del bienestar, no asegurar medidas estructurales mnimas, administrativamente asentadas y permanentes (gobierne quien gobierne), para ese cada vez mayor sector de la infancia que sufre da a da y golpe a golpe la muerte de un ser querido por malos tratos en el seno de sus familias es injusto por inhumano.

Infancia emocionalmente desnutrida y en lo global, tempranamente erosionada en su conciencia, vctima de la mercantilizacin de los afectos, intelectualizacin de los valores, tecnificacin del ocio

La profesora de filosofa Marina Garcs, refirindose a la actitud de los adultos hacia los nios se pregunta como madre y ciudadana comprometida en una filosofa de guerrilla modulada desde la experiencia fuera de clase: Por qu la sociedad llega a ser tan estpida cuando parte de materiales humanos tan ricos y abiertos? Cmo hacemos para empobrecernos tanto? Por qu dejamos que nos capture tan fcilmente la estupidez? y la verdad es que no tengo respuesta que me convenza concluye.

Un problema aadido que tiene ese mundo invisibilizado de la infancia azotada por el terrorismo machista, lo analiza desde la Fundacin de Mujeres, su directora Marisa Soleto: No existen ayudas especficas para los menores que han visto que sus padres ejercan violencia contra sus madres hasta asesinarlas. Muchos no cobran pensin de orfandad, al no ser reconocidas como vctimas directas y sus familias tienen dificultades para acceder a la deduccin por hijo a cargo ya que en muchos casos al estar su padre en la crcel son las abuelas quienes se hacen cargo... y la figura fiscal de nieto a cargo en este pas no est reconocida por la ley tributaria aunque esa abuela cobre una pensin no contributiva.

Fallos del sistema que dejan desprotegidos a estos hurfanos, porque el PP ha bloqueado en el Senado el trmite de su pensin de orfandad. Tampoco son nombrados en los discursos polticos y pocas veces aparecen en las leyes o titulares de prensa. No es que el Estado quiera perjudicarles, es que ni siquiera los contempla. Algo que no tiene ni reconocido concluye. Casta infameconcluyo.

El contrapunto a ese desprecio a favor del fomento de valores y recursos institucionales para esa infancia, lo puso John F. Keneddy hace medio siglo cuando apost a favor de ese nuevo mercado de valores: Los nios son el recurso ms importante del mundo, la mayor esperanza y la mejor inversin para el futuro.

En Espaa se hallan fuera de lista y memoria de vctimas, a pesar de que sufren el azote y las consecuencias de un terrorismo, que aunque no organizado, es igual de terrorfico que el de ETA en sus efectos.

Criaturas que sufren la intemperie social, al hallarse exentos de coberturas econmicas institucionales por parte del gobierno y partidos que apoyan a ese gobierno, lo cual supone otro agravio comparativo respecto a las nicas vctimas con razn de ser oficializadas y polticamente rentabilizables del pas; eternamente vctimas tambin de su propio victimismo.

Hay que buscar la verdad y no la razn de las cosas. Y la verdad se busca con humildad, aleccionaba el viejo filsofo vasco a sus alumnos Y en la lnea de bsqueda de la verdad que defenda Unamuno, termino con el episodio nacional que supone el problema ms atroz y mayor oprobio para nuestra sociedad y particularmente la infancia: los abusos sexuales.

Llegado a este descarnado problema de pedofilia, las ramificaciones e implicaciones en complicidad con el silencio y encubrimiento de la jerarqua, tambin alcanza a quienes por otra parte reivindican amplificar en medios pblicos sus oficios religiosos y poner sordina a los ntimos, aunque en su eco interior les persiga la sentencia de Jess de Nazareth "Pero al que escandalice a uno de estos pequeos, ms le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y le hundan en lo profundo del mar".

Cuantas veces han predicado desde sus plpitos de hipocresa esas palabras del Maestro de todos los tiempos; con razn les llam: sepulcros blanqueados. En base a las mismas alianzas que hoy como entonces mantienen con los poderes polticos y militares, le sirvi a Jess... de condena a muerte.

La pornografa infantil no merece su telediario. El descubrimiento de casi medio milln de archivos con miles de menores vctimas de abusos sexuales y la detencin de un centenar de delincuentes en una sola operacin, sigue sin encontrar relevancia en los mediosy lo que de verdad determina la envergadura de la noticia de primeros de abril por su crueldad, en boca de uno de los responsables de la operacin: Detrs de ese medio milln de imgenes de video, hay medio milln de nios y nias vctimas que han sido agredidos y violados por hombres adultos por hombres ni una sola mujer.

El articulista conclua: La sociedad espaola ha conseguido hacer visible y repudiable de forma habitual la violencia contra la mujer. Existe una Ley integral, campaas de prevencin, protocolos de informacin y concienciacin, y sobre todo una cada vez ms feroz conciencia social. La comparacin con todo ello evidencia el camino que queda por recorrer en la violencia contra los menores, en general, y las agresiones sexuales muy en particular.

Aislar de la sociedad a esta lacra de desalmados infanticidas zofilos, se hace prioritario; pero es ms urgente, localizar para reparar el alma y la dignidad de esas miles de criaturas heridas en lo ms profundo de su ser. En esto s, y no en rastrear internet para localizar twiteras chistosas o titiriteras graciosas para juzgarlas express en altos tribunales, debe poner el estado los medios necesarios, econmicos, materiales, tecnolgicos, policiales, judiciales, humanos.. y crear una Fiscala especializada y sentencias ms severas ya que las ltimas desmoralizan hasta al mas perverso.

Mas importantes que tiles, sigue siendo la injusticia de la justicia de una minora adultopatriarcalista, la mayor violacin a la conciencia del bien en un mundo en el que la Inocencia es la nica verdad

Confiar en que, a pesar de aquella, esta seguir fiel a su memoria vital. Confiar en ese faro del bien y seguirlo, es lo nico que nos impide olvidar la razn de nuestra existencia; hoy ms que nunca, se hace imperativo de vida como bien patente lo dej hace siglo y medio el escritor Emile Zola en su compromiso vital: La Verdad est en camino y nadie la detendr.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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