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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-04-2017

Permanente caza de brujas, compra de intelectuales, artistas y periodistas
Del macartismo a la Ley Patriot, una historia sin fin

Anbal Ortizpozo
Rebelin


El lavado de cerebroen libertad, es ms eficazque en las dictaduras Noam Chomski

 

Hoy lo veo como anecdtico, cuando jvenes estudiantes universitarios de arte nos produca dudas, temor y desconfianza, las alertas sobre la penetracin ideolgica cultural norteamericana. Principalmente porque siempre fue una accin encubierta. Algunos intuamos, por el origen dudoso de los recursos, que ese apoyo al arte y al desarrollo cultural, no era gratuito, pero no se poda determinar exactamente dnde o cmo iba a suceder, si era subliminal o buscara adhesiones abiertamente, en todo caso no tenamos ninguna posibilidad de informarnos para resistir a las acciones de la Guerra Fra, la CIA, y su fachada el Congreso por la libertad y la Cultura, ni rechazar sus generosos aportes econmicos encubiertos, para exposiciones de artes plsticas, conciertos, produccin de artculos, folletos libros, donaciones de instrumentos, becas, bolsas de trabajo o premios, usando para ello, como operadores, a los Agregados Culturales de sus Embajadas y la creacin de instituciones norteamericanas de amistad, aliadas a las Cmaras de Comercio de cada pas.

En sntesis, una compra de intelectuales y artistas para convencerlos que su papel (rol) es suavizar la obra, deleitar, entretener a los ciudadanos, que es de muy mal gusto y se debe considerar negativo, que el artista se inmiscuya en poltica.

Dentro de EEUU mismo, los artistas especialmente de la industria del cine y escritores fueron vctimas del Macartismo. En 1950, Allen W. Dulles, fundador de la CIA, en sus escritos El Arte de la Inteligencia dice, "De la literatura y el arte, por ejemplo, haremos desaparecer su cargo social. Deshabituaremos a los artistas, les quitaremos las ganas de dedicarse al arte, a la investigacin de los procesos que se desarrollan en el interior de la sociedad. Literatura, cine, teatro, debern reflejar y enaltecer los ms bajos sentimientos humanos. Apoyaremos y encumbraremos por todos los medios a los denominados artistas, que comenzarn a sembrar e inculcar en la conciencia humano el culto del sexo, de la violencia, el sadismo, la traicin. En una palabra: cualquier tipo de inmoralidad.

Creadores inocentes fueron perseguidos o encarcelados por simples sospechas con acusaciones infundadas, interrogatorios, prdida de trabajo y negacin de pasaporte, son los distintos mecanismos de control social y de represin que EEUU aplic a los sospechosos de comunismo, acercndose peligrosamente al totalitarismo con stos evidentes mtodos fascistas.

Se habla de quinientas vctimas relacionadas con el cine, entre ellos: Bertold Brecht y Thomas Mann escritores; John Huston, William Wyler, Orson Welles, directores; Frank Sinatra, actor; quienes en su defensa sostuvieron, que lo que en teora era una actividad para proteger al Estado, no era sino una sistemtica destruccin de los derechos civiles.
Uno de los actores ms perseguidos fue Charles Chaplin, el cual en su autobiografa describe un interrogatorio en el que sorprendido por la pregunta qu quera dar a entender en un discurso, cuando dijo camaradas? y l respondi: Es exactamente eso. Busqu la palabra en el diccionario. Los comunistas no tienen la exclusividad de esa palabra.

Congresos de Santa Fe, 1 y 2.

Unas de las primeras "banderillas clavadas abiertamente hostiles a nuestras naciones soberanas, ricas en recursos naturales. pero subdesarrolladas, se encuentran en el Documento de Santa Fe 1 (1980) y Santa Fe 2 (1985), denunciado en el libro de Luis Britto G. "El Imperio Contracultural Del Rock a la Postmodernidad" Editorial Nueva Sociedad, (cuya portada de la primera edicin ilustr en 1991) se refiere a la promocin de tratados de libre comercio para el rea y el plan de reduccin y subordinacin transnacional de los ejrcitos latinoamericanos, prolongan el mismo proyecto hegemnico, situndolo en un nuevo campo tctico: el de la guerra cultural. Santa Fe 1, en lo cultural, recomienda iniciar una campaa para captar a la lite cultural latinoamericana mediante la radio, la televisin, los libros, artculos y folletos, adems de bolsos de trabajo, donaciones y premios".

En Santa Fe 2 la guerra cultural tiene por propsito la instauracin de regmenes "democrticos" a los cuales se define como "un sistema econmico slido exento de excesivo control e injerencia gubernamentales" . Para promoverlos, recomienda de nuevo la formacin del mercado interno de capitales, la prctica de los swaps, la reorientacin de la agricultura local hacia las necesidades de Estados Unidos, la privatizacin de las empresas pblicas y el ajuste de la deuda externa, de la cual se afirma que no podr ser pagada en sus trminos actuales, por lo cual los pases deudores no tendrn dinero para comprar los productos de Estados Unidos.

El xito de los documentos de Santa Fe depende de la imposicin en Amrica Latina de un cambio de cultura poltica: es decir, de un cambio de cultura. Para ello no le faltan medios, los pases latinoamericanos estn en su mayora integrados a la red de satlites de comunicacin, dominada por los estadounidenses, quienes tambin ostentan el monopolio noticioso con sus dos grandes agencias, AP y CNN. A finales de los 80, Amrica Latina importaba el 46% de su programacin televisada; el 75% de esa proporcin era estadounidense.

Las campaas culturales de la CIA - escribe James Petras- crearon el prototipo para los intelectuales, acadmicos y artistas aparentemente apolticos de la actualidad, divorciados de las luchas populares y cuyo valor aumenta proporcionalmente en relacin con la distancia que mantienen de las clases trabajadoras y con su proximidad a las prestigiosas fundaciones. El rol patrn de la CIA del profesional de xito es el del guardin ideolgico, excluyendo a los intelectuales crticos que escriben sobre la lucha de clases, la explotacin clasista y el imperialismo estadounidense declarando que se trata de categoras "'ideolgicas" no "objetivas. La singular, duradera y daina influencia de la gente del Congreso por la Libertad de la Cultura de la CIA no fue su defensa especfica de las polticas imperialistas de los Estados Unidos; sino su xito en la imposicin a generaciones sucesivas de intelectuales de la idea de que se excluya cualquier discusin prolongada del imperialismo de los EEUU, de los medios culturales y polticos influyentes. El problema no es que los intelectuales o artistas de la actualidad puedan o no tomar una posicin progresista sobre uno u otro tema. El problema es la creencia dominante entre los escritores y artistas de que las expresiones sociales y polticas antiimperialistas no debieran aparecer en su msica, sus pinturas y en escritos serios, si quieren que su trabajo sea considerado de mrito artstico sustancial. La victoria poltica perdurable de CIA fue que convenci a los intelectuales de que el compromiso poltico serio y duradero es incompatible con la seriedad del arte y la erudicin. En la actualidad los valores de la guerra fra de la CIA son visibles y dominantes en la pera, el teatro y las galeras de arte, as como en las reuniones profesionales de acadmicos. Quin se atreve a desnudar al emperador?

La Guerra Fra fue un perodo en la historia de la humanidad, tiempos belicosos que hemos rechazado, donde se crearon todo tipo de enfrentamientos entre dos bloques poderosos en pugna liderizados por Rusia y EEUU.

En relacin al manejo de informacin, propaganda y acciones encubiertas, se cre la CIA y su parapeto, el Congreso por la Libertad de la Cultura el cual lleg a tener su propia Agencia de Noticias, donde se mezclaban periodistas, espas y agentes mercenarios, hoy contratistas. Reporteros Sin Fronteras RSF y la Sociedad Interamericana de Prensa SIP, hoy son los herederos legtimos de la CIA y el Congreso por la Libertad de la Cultura.

La SIP nace en 1943, con el panamericanismo contra el fascismo, pero es cooptada por la CIA para el manejo de la informacin, como factor bsico de control de los pueblos en el mundo. Con el tiempo, en 1950 se convirti en el crtel de los dueos de las empresas periodsticas, y ha estado vinculada a golpes de estado, ataques y maniobras contra los gobiernos populares y democrticos en Amrica Latina: Guatemala, Bolivia, Argentina, Brasil, Cuba, Chile, y ms recientemente Colombia y Honduras.

Por su parte, Reporteros Sin Fronteras, RSF, hace realidad la frase aquella quien le paga al violinista, le exige la meloda que tiene que tocar. Trabaja con informacin sesgada, especialmente contra Cuba y recibe financiamiento de Center For a Free Cuba, NED (National Endowment for Democracy), Open Society Fundation, tambin son acusados de recibir financiamiento del IRI (Instituto Republicano Internacional) del Partido Republicano de EEUU, que se especializa en la injerencia de los procesos electorales de diferentes pases. Center For a Free Cuba, es una organizacin de extrema derecha cuyo objetivo ha sido permanentemente derrocar al gobierno cubano, es tambin una pantalla de la CIA financiada por sta a travs de la NED y Robert Mnard, ex-agente de de la CIA, fue su fundador y presidente vitalicio. Reporteros Sin Fronteras hoy trabaja falseando la informacin real, ponindola al servicio de polticas expansionistas criminales de gobiernos, partidos polticos de la ultra derecha y el capitalismo.

As es como en nuestro Siglo XXI, los medios de comunicacin, como es de conocimiento pblico, se han transformado en empresas transnacionales al servicio de la ideologa neoliberal, donde las noticias son propaganda poltica, mentiras, rumores goebelianos, para desestabilizar a naciones del llamado Tercer Mundo. Ahora bien, si de desestabilizar se trata, o intervenir en los procesos electorales, el aguacero de dlares cae sobre los medios de comunicacin, empresas encuestadoras, y periodistas llamados palangristas.

Operaciones como stas, injerencistas con visos de legalidad, operan a travs de ONGs creadas para ello, generosamente financiadas por la NED, USAID, IRI y el Departamento de Estado de EEUU.

Por ello se habla y escribe frecuentemente de la dictadura o tirana de los medios del capital transnacional. Existe una abundante bibliografa al respecto, entre los que se destacan La Tirana de la Comunicacin, de Ignacio Ramonet, 1998 y Desinformacin. Cmo los medios ocultan el mundo, de Pascual Serrano, 2009.

Las mentiras en las noticias de los medios de comunicacin y redes sociales son una pesadilla, amenazan la estabilidad de las naciones y la seguridad pblica. Existen rigurosas investigaciones, donde se establece que el 70% de las personas cree en dichas informaciones. Especialmente si para ellas, lo que se publica en Internet son verdades absolutas. La informacin real o falsa puede volverse viral, (batir el record de difusin en las redes sociales) por lo tanto, el aumento de la desinformacin que se genera, puede tener graves consecuencias. Existe la idea que falsas informaciones, as como su difusin en sitios de ultra derecha, llev a muchos en EEUU a votar por Donald Trump, pero por ahora, es solo una hiptesis a comprobar.

Resulta acertada la observacin que hacen algunos especialistas, en polticas culturales estatales estadounidenses, cuando afirman de la existencia de un paralelismo entre el Macartismo de la guerra fra y la Ley Patriot, creada despus de Septiembre 11, 2001 a raz de la destruccin de la Torres Gemelas, ayer el pretexto para combatir el comunismo, hoy el terrorismo, ambas con la evidente prdida de los derechos civiles de los ciudadanos norteamericanos y extranjeros residentes.

Otros han reevaluado el macartismo a la luz de la represin del terrorismo en los EEUU, encontrando una lnea de continuidad entre ambos fenmenos. En su libro La Era de la Ansiedad: del McCarthismo al Terrorismo, 2005, Haynes Johnson compara los abusos sufridos por los extranjeros arrojados a las prisiones estadounidenses de alta seguridad, como la de Guantnamo, posteriores al 9/11, con los excesos de la era McCarthy. En el mismo sentido, David D. Cole ha escrito que el Acta Patritica es una resurreccin de la filosofa McCarthista sustituyendo comunista por terrorista .

Ante la poltica injerencista permanente, hay que estar vigilante para denunciar, resistir y combatir stas prcticas blicas encubiertas, disfrazadas de benficas acciones en el campo del arte, la cultura y la comunicacin. Hoy contamos con valiosas herramientas: los documentos desclasificados de la CIA, las debilidades de Internet, los correos electrnicos, (que de privado no tienen absolutamente nada) y la noticia que es vox populi, acerca de los hackeos. Se suman, las demoledoras informaciones de Wikileaks y su creador Assange, refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres y Snowden, una suerte de renegado, agente arrepentido, justiciero.

Finalmente, nos interrogarnos, cmo apoyarnos en nuestra propia cultura, en nuestra manera de pensar lo propio cmo hacer para que nuestra msica, pintura literatura, nuestro cine no sea una mala fotocopia de lo que nos viene enlatado del exterior, con propsitos de penetracin ideolgica capitalista, calificada como Guerra de Cuarta o ensima Generacin.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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