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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-04-2017

Feminismo "Eleno"

Valentina Mirabal
www.eln-voces.com


En el presente texto se plantean algunos insumos sobre la referencia terica y caminos de desarrollo de la apuesta poltica de las mujeres y el feminismo en el Ejrcito de Liberacin Nacional, como una invitacin a la continuidad de reflexin crtica, generacin de debate y propuesta.

Los feminismos parten del reconocimiento de una situacin de dominacin de lo que se considera masculino sobre lo femenino, para generar acciones de transformacin de dicha situacin; por lo que se convierte en teora, sentimiento y prctica. No obstante, este es un campo que no se libra de una batalla ideolgica al momento de identificar los sistemas de opresin y las alternativas concretas de cambio.

Es as que de acuerdo con las posturas del ELN, el feminismo que se ha venido construyendo lo hemos nombrado un Feminismo Popular de acuerdo con otras experiencias latinoamericanas. Esta apuesta reconoce que hay un sistema social basado en la dominacin patriarcal, capitalista y colonial, por lo que es transformando estas tres partes de un todo que podemos cambiar este modelo devastador.

Hablamos de la existencia del patriarcado en nuestra sociedad ya que se evidencia que lo relacionado con lo masculino (valores, actitudes, roles, caractersticas) se valoran de una manera dominante o prevaleciente sobre lo asociado a lo femenino, lo que genera consecuencias prcticas en la cotidianidad: instrumentalizacin, desvalorizacin, violencia, en suma, dominacin sobre las mujeres y las diversidades sexuales que igualmente se salen de los parmetros masculinos.

Se habla de "lo asociado a lo femenino" porque el gnero femenino y masculino es una construccin cultural que se realiza sobre el sexo de los seres humanos, es decir, tradicionalmente se ha hablado de que quien nace hombre es masculino y quien nace mujer es femenina y se asignan socialmente formas de ser y estar en el mundo para cada uno. A partir de esto educamos y valoramos socialmente a nuestros hijos e hijas. Partiendo de que nuestra naturaleza humana no legitima las situaciones de injusticia y desigualdad que se generan socialmente, reconocemos que esta es una construccin histrica y cultural, por lo tanto, transformable y reivindicamos la posibilidad de autodeterminacin independiente del sexo biolgico.

En este sentido, el patriarcado -que ha existido en la historia como base de todas las formas de produccin, incluso en las experiencias socialistas no consolidadas- con sus imposiciones actuales de gnero no se mantiene porque existan los hombres, existe porque los y las integrantes de la sociedad colaboramos para el sostenimiento de esta forma de opresin, que estructura la cultura, nuestro relacionamiento diario y dems dimensiones sociales; sin desconocer que muchos hombres no quieren cuestionar sus prcticas y salir de su lugar de privilegio, y que muchas mujeres no reconocen o legitiman su lugar de dominacin en la sociedad.

Afirmamos que estas tres formas de opresin (patriarcal, colonial y capitalista) se articulan de manera inseparable debido a que el actual modelo econmico se consolida en el mundo basndose en el orden social patriarcal impuesto - el cual es anterior al modelo capitalista- y de la mano con la posibilidad de acumulacin de capital que posibilita el colonialismo.

Esto puede encontrarse por ejemplo en la divisin social y sexual del trabajo: a las mujeres se nos ha ubicado en el trabajo domstico y del cuidado, que se realiza gratis, sin remuneracin econmica, y sin el cual no sera posible la reproduccin de la mano de obra. Es decir, si las mujeres no cocinamos los hombres no van a poder asistir a trabajar, o tienen que pagar por este servicio, lo que implicara en este ltimo caso aumentar el salario por parte de las empresas para garantizar el desarrollo del trabajo del obrero, lo que impide la acumulacin econmica.

Es por esto que es ms favorable para el capitalismo asociar el trabajo domstico a un deber natural de las mujeres y as legitimarlo. Contrario a esto consideramos que dicho trabajo es un deber compartido entre quienes conviven, no es deber ni exclusivo, ni principalmente nuestro. A su vez, al realizarse, este trabajo debe ser reconocido social y econmicamente en su importancia.

Otro ejemplo que podra comentarse de manera breve es la trata de personas para la explotacin sexual, tan recurrente en nuestro pas, donde se presenta claramente una explotacin laboral a partir del imaginario que se ha creado sobre nosotras (asociado al sexo desde la cosificacin y al servicio), a su vez, son principalmente las mujeres de pases y etnias pobres quienes son sometidas a este trfico.

Con base en lo anterior podra decirse que la apuesta del ELN en este sentido se ha desarrollado hasta el momento en dos vas: la organizacin poltica de las mujeres y la apuesta por la construccin del sujeto revolucionario.

La organizacin poltica de las mujeres se da al reconocer que somos sujetas polticas con potencia transformadora. Trabajamos porque nuestro papel en la construccin de la liberacin nacional no sea necesariamente en el cuidado de la familia del hombre revolucionario, ni en las tareas logsticas, adems de que la liberacin si sea para toda la nacin (de la cual las mujeres somos ms de la mitad de sus integrantes). No porque dichas tareas no sean importantes, sino porque no pueden ser obligatorias para las mujeres en el sentido de imposibilitar otras aspiraciones y acciones.

A su vez, comprendiendo que lo real es que en la actualidad no todos somos iguales, las mujeres tenemos unas realidades y necesidades propias para reivindicar, al interior de cada gremio, sector y territorio, por esto no se desligan de otras construcciones polticas, pero si se requiere particularizar para ganar batallas a travs de la movilizacin; lo que implica encuentro, lectura de realidad, generacin de propuesta y accin. Esto puede evidenciarse por ejemplo en las luchas de las madres comunitarias por garantas laborales justas, el reconocimiento del Estado colombiano como feminicida, la titularidad de la tierra para las mujeres y permanencia en el territorio.

Finalmente, sobre la construccin del sujeto, resaltamos que debido a que este sistema de mltiples opresiones se basa en las personas que lo mantienen, si le apostamos a un cambio revolucionario debemos desarrollar nuestra transformacin efectiva como personas -hombres, mujeres y diversidades- la cual debe ir de la mano con la transformacin de las instituciones sociales, de lo contrario dicho cambio no ser revolucionario.


Fuente original: http://www.eln-voces.com/index.php/voces-del-eln/militancia/1061-feminismo-eleno



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