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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-04-2017

Contra la tirana de la regla del gasto

Isidro Lopez y Ral Camargo
Viento sur


Desde que en 2011 la troika sometiera la poblacin griega a la disciplina de la austeridad del primer rescate, las economas europeas han ido elevando las polticas de austeridad a rango de ley. Recordemos que estas polticas son un viejo proyecto de las lites globales que viajaron desde frica y Amrica Latina en los aos ochenta y noventa hasta el corazn de la Europa capitalista: primero a travs del Tratado de Maastricht de 1992 y luego, de forma mucho ms palpable para las mayoras sociales europeas, tras la crisis financiera de 2007. A lo largo de la largusima crisis europea, los poderes financieros globales utilizaron la extorsin a travs de altsimos tipos de inters para poner de rodillas a estados, gobiernos y administraciones pblicas; dejando una estela de pagos pendientes a futuro que apuntaban a la sumisin permanente del poder poltico al poder financiero. Los rescates no fueron sino la fase ms agnica de esta lgica de sumisin de las economas y las sociedades europeas al poder de las finanzas mediante la prioridad absoluta del pago de la deuda .

Las polticas de austeridad no son sino la asercin en trminos polticos y legales del poder de las finanzas sobre el de las poblaciones sobre las que, en principio, descansa el poder democrtico. Son un golpe de estado permanente del capital sobre la democracia. La deuda , propiedad de los grandes grupos financieros, es el instrumento utilizado para este dominio. El blindaje legal del pago prioritario de la deuda obliga a los estados y a las administraciones pblicas en general a poner en segundo plano el gasto productivo o social que beneficia a las mayoras sociales. El blindaje del pago de la deuda obliga a las administraciones pblicas a, primero, recortar en cualquier tipo de gasto que no sea el servicio de la deuda y sus desorbitados intereses y, luego, a privatizar o externalizar los mismos servicios pblicos que el pago de la deuda ha convertido en inviables.

En el caso espaol, a pesar de que el Partido Popular no se cansa de cacarear que en Espaa no ha habido rescate, nuestro blindaje del pago de la deuda fue la modificacin del artculo 135 de la Constitucin en agosto de 2011, votado por un parlamento mayoritariamente compuesto por PP y PSOE y que a duras penas se poda calificar de mnimamente representativo del pas real en ese momento posterior al 15M. Este artculo, un autntico atentado contra la democracia, qued redactado al dictado de Alemania, de tal manera que no slo elevaba el pago de la deuda a rango constitucional, sino que estableca una suerte de intervencin permanente de comunidades autnomas y ayuntamientos por parte del Ministerio de Hacienda, para que este precepto de pago de la deuda, con sus recortes y privatizaciones asociados, fuera inamovible. Todo esto en un pas que acababa de decir: No somos mercanca en manos de polticos y banqueros.

La regla de gasto tal y como la interpret el ministro Montoro es posiblemente una de las regulaciones econmicas ms brutales y contraproducentes de cuantas se inscriben en el de por s irracional e injusto universo econmico de la austeridad. Se trata de una norma anticclica. Es decir, que funciona en sentido contrario a la tendencia econmica general, pero que slo produce efectos depresores del crecimiento a escala local cuando este es positivo. Cuanto ms crecen los ingresos de una administracin local y cuanto ms alto es el supervit en las cuentas, ms dinero de reserva para pago de la deuda retiene el Ministerio de Hacienda. Todo ello se calcula en relacin a un modelo econmico, ideolgico como son todos los modelos economtricos, que calcula algo llamado el PIB potencial. Modelo este impuesto unilateralmente por la Comisin Europea. Aunque, y esto es importante, a diferencia de la lectura que Montoro hace de la regla de gasto, en el resto de pases europeos no hay un procedimiento sancionador para los ayuntamientos y regiones que incumplan la regla de gasto, esta no deja de ser un indicador y una recomendacin.

Este giro ultradisciplinario de Montoro no era balad: lo exiga Alemania para que el entonces tambaleante gobierno del PP se pudiera beneficiar de las polticas expansivas del Banco Central Europeo, que en ltima instancia son las responsables de las victorias electorales del Partido Popular en el ltimo ao. En la prctica, esto significa que ningn ayuntamiento o comunidad autnoma, en una situacin de estancamiento econmico y de efectos todava muy dolorosos de la crisis para una mayora de la poblacin, puede realizar polticas econmicas expansivas. El bienestar de las mayoras sociales, una vez ms, sacrificado en el altar de las finanzas y de los intereses partidistas del Partido Popular.

En este marco, la gestin de Carlos Snchez Mato al frente del rea de Economa y Hacienda del Ayuntamiento de Madrid ha sido difcilmente mejorable. Se encontr con una herencia de despilfarro y deuda difcilmente equiparable a la de ninguna otra ciudad europea, cuyo ltimo captulo ha sido la aparicin de contratos SWAP en las colocaciones de deuda del ayuntamiento de Gallardn, algo parecido a las clusulas suelo de las hipotecas, productos financieros en los que la banca siempre gana. Pues bien, en una de las ciudades ms endeudadas de Europa, Snchez Mato siempre ha sido fiel al espritu del programa de Ahora Madrid, pidiendo y promoviendo auditoras de la deuda municipal y rechazando las cadenas inasumibles de la regla de gasto de Montoro, en un ayuntamiento que es casi una ciudad-estado y que simplemente no puede poner las demandas democrticas de su ciudadana y sus clases populares bajo el yugo de los caprichos polticos de Montoro.

Pero la posicin del rea de Economa y Hacienda no slo ha sido fuerte en lo poltico, sino que en los aspectos tcnicos de la ejecucin del presupuesto municipal, ha sido irreprochable. En dos ejercicios, el rea de Economa y Hacienda ha cuadrado unas cuentas con supervit de 1.020 millones de Euros en 2016, ms inversin social y productiva, y s, tambin, amortizacin de deuda, algo ms de 1.700 millones desde que Ahora Madrid lleg al Ayuntamiento. Algo con lo que la gran mayora de las ciudades gobernadas por el Partido Socialista y el Partido Popular que apoyaron la ley de gasto apenas pueden soar. Pero Madrid no es una ciudad gobernada por el Partido Popular, ni por el Partido Socialista. El programa de Ahora Madrid que gan las elecciones y que tan bien ha sabido interpretar el rea de Economa y Hacienda mantiene un rechazo claro a las polticas de austeridad y su especificacin en las administraciones locales: la regla de gasto. Y no est slo en este rechazo: son miles ya los ayuntamientos que se han sumado al rechazo a esta intervencin disciplinaria de sus cuentas, y hasta la Junta de Castilla y Len, controlado por el PP, ha pedido que se retire esta nefasta regla.

En este contexto, llega el ataque poltico del 6 de abril al Ayuntamiento de Madrid. Cristbal Montoro reclama la retirada de ms de doscientos millones del presupuesto de gasto del Ayuntamiento de Madrid apelando a la regla de gasto. Desde luego, este ataque es parte de una norma depresiva, econmica y anmicamente, como es la regla de gasto que castiga, precisamente, a aquellas entidades locales que ms crecen. Pero tambin es parte de una operacin poltica punitiva para golpear a quienes demuestran con hechos que es posible una racionalidad econmica y presupuestaria diferente, ms eficiente y ms justa.

La defensa del rechazo de la regla de gasto en el Ayuntamiento de Madrid apela al centro de los valores y las posiciones polticas de un ciclo poltico que se inici el 15M y que se ha traducido en los llamados ayuntamientos del cambio. Y en esa misma medida debe producir una fuerte contestacin federada y en bloque al ataque de Montoro. Esta contestacin slo puede encontrarse con obstculos internos en el seno del ayuntamiento de aquellos que creen que la legalidad tramposa del PP debe ser acatada sin mayores estridencias. Esperemos que en esta decisiva ocasin, en la que nos jugamos ese combate entre finanzas y democracia por el que llevamos tanto peleando, tanto la alcaldesa Manuela Carmena como su entorno ms inmediato, entiendan cuales son las demandas democrticas que les han puesto ah y apoyen sin fisuras la postura de Carlos Snchez Mato.

Isidro Lpez y Ral Camargo son diputados de Podemos en la Asamblea de Madrid.

Fuente: http://www.vientosur.info/spip.php?article12451



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