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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-04-2017

La pequea revolucin socialista

Alvaro Ramis
Punto Final


A inicios de 2016 ningn analista hubiera podido imaginar al comit central del PS rechazando la candidatura presidencial de Ricardo Lagos. En ese momento ya haba constituido su comit de campaa en la Fundacin Democracia y Progreso, generando una densa trama de relaciones polticas, que pasando por la DC, el PR, el PPD y el PS, mantena una privilegiada interlocucin con los grandes grupos empresariales del pas. En ese instante su candidatura se estimaba inevitable, ya que lograba articular transversalmente a los ms poderosos lderes de la vieja Concertacin, y adems, se sostena en el argumento de la inexistencia de un candidato alternativo. El plan Lagos presupona lograr su proclamacin por la va del acuerdo cupular, evitando las primarias. Los grandes barones de la DC estaban totalmente dispuestos a apoyarlo, y renunciar a una precandidatura propia, bajo la condicin que el PDD y el PS aceptaran su candidatura. Este fue el principal error de toda su campaa. Incluso Lagos concluy su candidatura afirmando alarmado: He visto cmo se propaga el recelo hacia los grupos dirigentes, aorando los tiempos en que los grupos dirigidos aceptaban sin crtica las decisiones de sus lderes incontestables.

Pero en poltica existe la causalidad, pero no la inevitabilidad. Lo que en un momento parece imposible de revertir, se puede cambiar si se descubre un camino para hacerlo. Y la militancia del PS busc, alambicadamente, una va para cambiar el escenario. Por eso Alejandro Guillier se equivocara si llega a pensar que su triunfo en el comit central del PS, por 67 votos a favor contra 36 de Lagos, fue una victoria personal. Lo que una amplia mayora en ese partido busc expresar, por medio de su nombre, era rehusarse a la imposicin de la candidatura laguista.

Rechazo que tiene varias explicaciones. La ms obvia es electoral: Lagos no prenda en las encuestas, y llevarlo de candidato supondra repetir el estruendoso fracaso de Eduardo Frei en 2009. Pero en ese bajo apoyo hay algo ms, que no todos los que votaron por Guillier estn dispuestos a reconocer. El rechazo que despierta Lagos, cuantificado claramente por las encuestas, no es slo a su persona. Es una crtica despiadada a las polticas social-neoliberales que l impuls e implement durante su gobierno, ya que aumentaron la concentracin econmica, acrecentaron la degradacin tica de la poltica e incrementaron la desigualdad social. El nombre de Alejandro Guillier surgi como un catalizador para este malestar. A la candidatura de Lagos no se le poda oponer un simple no como respuesta, ya que su principal baza radicaba en la inexistencia de una alternativa a su persona. En la medida en que Guillier subi en los sondeos, sum apoyos y voluntades en el PS, ya que permita ofrecer una alternativa electoral mucho ms competitiva, que no cargaba a priori este rechazo social.

RADIOGRAFIA A UNA ELECCION

Si en la decisin socialista del 9 de abril hubieran votado solamente los senadores del PS, es probable que Lagos hubiera obtenido la unanimidad. Si adems hubieran podido votar los diputados, Guillier haba ganado algunos votos, pero muy minoritarios ante la enorme hegemona de Lagos. Mientras ms altos los cargos pblicos y partidarios, ms homognea era la adhesin a su candidatura. De all que el elemento clave a la hora de votar en el comit central del PS radicaba en la forma cmo se hara. Si se haca a mano alzada muchos teman las represalias laguistas en la forma de destitucin de cargos, trabajos, nombramientos, asignacin de proyectos, etc. Por eso se opt a favor de la votacin secreta en urna. Los temores de los miembros del CC no eran infundados. Desde que Lagos lanz su apuesta presidencial, las presiones hacia la militancia del PS han sido brutales. Lagos ha contado con un apoyo indito de El Mercurio y La Tercera , el abierto favoritismo de la TV, y buena parte del gabinete del actual gobierno ha salido a apoyarlo sin ambigedades, partiendo por el ministro de Hacienda Rodrigo Valds. Recordemos que logr que el ministro de Energa, Mximo Pacheco, renunciara en octubre de 2016 a su cartera para asumir como jefe de su campaa. De la misma forma, el laguismo coopt a decenas de altos funcionarios gubernamentales para ponerlos a trabajar full time por el candidato. Incluso, a inicios de este ao, consigui fichar al secretario general de ese partido, Pablo Velozo, una figura con un inigualable conocimiento interno del partido.

Ernesto Ottone, principal adalid retrico de Lagos, se equivoca cuando afirma: El Partido Socialista eligi la nada. La negacin a Lagos es una afirmacin clara y potente. Prioritariamente por conveniencia electoral, obviamente. Pero tambin porque un s a esa candidatura significaba para el PS renunciar a cualquier forma de sintona con la ciudadana, y abandonar de forma definitiva el campo de la Izquierda en un momento en el cual la constitucin del nuevo Frente Amplio constituye una abierta alternativa a la Nueva Mayora desde esa orilla. Los ejemplos de la debacle de la socialdemocracia europea estn muy frescos como para dejar de tomarlos en cuenta.

El no a Lagos tambin es reflejo de la existencia de un nuevo ncleo crtico en el PS, principalmente liderado por Fernando Atria y la corriente Izquierda Socialista, que increment exponencialmente su presencia en el CC en las ltimas elecciones internas. Esta corriente, ms all de ser minoritaria, ha logrado poner en jaque ideolgico a Ottone, Escalona y los dems adalides del social-neoliberalismo, dentro de su propio campo partidario, cambiando las premisas del debate que se quera instalar. Este aspecto es el ms relevante en la actual coyuntura y merece un anlisis particular ms extenso.

LA INCOGNITA GUILLIER

Alejandro Guillier parece ser el prototipo del anti-candidato. A diferencia de Lagos, el senador y periodista no ha logrado (o no ha deseado) constituir un verdadero comando programtico y territorial. Su ncleo de trabajo es extremadamente reducido, y muy concentrado en su jefe de gabinete, Juan Carlos Soto. La nica accin masiva de campaa, su proclamacin en el Parque OHiggins en enero pasado, fue producto de una enorme presin del PR. Guillier ha transitado desde hace meses con un silencio evidente, que le ha convenido a la hora de despejar la ruta a su proclamacin por el PS. De esa forma ha evitado el conflicto abierto con Lagos, descansando en que no debe dar cuenta de un historial poltico anterior. Pero a partir de ahora Guillier deber ofrecer muchas ms definiciones, ya que si no lo hace corre el riesgo de ser fagocitado por la candidatura emergente de Beatriz Snchez, que ofreciendo un perfil biogrfico similar, articula mucha mayor claridad programtica desde el mbito definido por el Frente Amplio. Es probable que Guillier hasta ahora no haya deseado constituir un comando formal, ya que el PR hubiera copado todos los espacios anticipadamente y hubiera dado al programa un tono y una estructura que no refleja la mirada que Guillier espera lograr. La incorporacin del PS, y la probable pronta proclamacin del PC, le aportar la masa crtica para ese objetivo. La pregunta pendiente radica en la DC, que parece decidida a concurrir en solitario a la primera vuelta electoral.

Desde un punto de vista no partidista, pero de Izquierda, la pregunta central radica en el resultado final que estas operaciones van a generar. El producto de estas luchas no puede ser simplemente apoyar el mal menor para parar a la derecha. Supone profundizar en las reformas de Bachelet, pero dndoles la consistencia y coherencia que no han tenido hasta ahora. Y a la vez abrir los debates que este gobierno no se ha atrevido a poner sobre la mesa, que dicen relacin con los intereses ms duros del modelo neoliberal: AFP, empresas de la educacin, minera, mercado del agua, servicios pblicos privatizados o concesionados, etc.

Publicado en Punto Final, edicin N 874, 14 de abril 2017.

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