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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-04-2017

Tendencias y tareas del movimiento socio-ambiental

Isaas Urza
Colectivo La Savia


El sbado 25 de marzo, en el marco de su Segundo Foro Social, el Movimiento por el Agua y los Territorios (MAT) avanz en la generacin de un movimiento socioambiental al dotarse de una nueva orgnica que le permita cumplir con objetivos de articulacin a nivel nacional. Sin embargo, estimamos que para poder hablar resueltamente de la existencia de un movimiento de alcance nacional, que reivindica al ecologismo como elemento crtico del modelo de desarrollo chileno, y que, por ende, dispute polticamente una transformacin del mismo, hacen falta algunos pasos.

Proponemos los siguientes como eslabones necesarios, aunque no exclusivos, con la intencin de aportar al debate

Hacia la constitucin de un real Movimiento Social

An quedan bastantes organizaciones, colectividades y comunidades con disputas localizadas o de corto plazo que por diversas razones no han podido sumarse a los esfuerzos de unificacin a escala nacional, lo que redunda en que una vez superada su conflictividad, se sumergen hasta desaparecer de la arena reivindicativa.

Entonces, una de las tareas es poder acercar tanto a los pequeos como los grandes esfuerzos de disputa contra el modelo extractivista, para la generacin de un real Movimiento Social, que se nutra de las experiencias de lucha de diferentes territorios.

Lo anterior suena bien en las palabras, sin embargo, debemos ser capaces de ofrecer alguna razn que motive a sumarse a este promisorio pero inacabado proceso de unificacin. Entendemos que, por el momento, podemos entregar dos: 1) una creciente red de solidaridades que se vea capacitada de apoyar a las comunidades o colectividades en conflicto, de forma tal que no se queden reducidas en sus fuerzas contra el empresariado rentista y el Estado, y 2) un horizonte de transformacin institucional que impida efectivamente el establecimiento de nuevas zonas de sacrificio o despojo, que tienen al pas sumido en invisibilizadas crisis humanitarias [1] .

Lo que proyectamos es la posibilidad de generar una estructura a nivel nacional similar a la Coordinadora Nacional de Trabajadores(as) NO+AFP (es necesario recabar experiencias y emular aquellas fructferas), adecuada a la realidad de los distintos actores del mundo socioambiental. Cabe precisar, para las posturas ms ansiosas, que del hecho de contar con una estructura orgnica adecuada no se sigue mecnicamente que el conflicto alcance un despliegue nacional. Muy por el contrario, el estallido social puede deberse a diversas contingencias, muchas de ellas imprevistas. Pero lo que no puede suceder es que una vez que exista una conflictividad nacional instalada, no exista una orgnica detrs que pueda sustentar sus requerimientos polticos. En eso, el ejemplo citado nos es de gran ayuda.

Instalar una perspectiva de largo plazo

Es cada vez ms necesario superar el coyunturalismo al que nos tienen acostumbrados las disputas en el mbito en discusin. La instalacin de un megaproyecto energtico en alguna localidad, muy a menudo tiene una respuesta que no se proyecta ms all de un marco temporal limitado o tampoco nos es posible prever cules conflictos estn latentes en nuestro pas, con potencialidad de desarrollarse prontamente. Esto siempre nos conduce a una actitud meramente reactiva, evitando cualquier posible perspectiva estratgica que aborde de manera ms integral las ofensivas polticas de quienes reconocemos como enemigos.

Es por lo anterior que se vuelve imperioso el describir las tendencias del desenvolvimiento de posibles conflictos. En otras palabras, es necesario estudiar cientficamente nuestra realidad nacional para avizorar dnde se estn dando las principales contradicciones del modelo extractivista en marco de la forma actual y concreta que el capitalismo asume en Chile, y qu actores, potencialidades, escenarios, etc., encontramos en ste que permitan su superacin. Es decir, elementos programticos.

Estimamos que son al menos dos las posibles vas de conflicto, tanto en el mediano como en el largo plazo. Primero, debido a la bullada licitacin que el anterior ministro de energa, Mximo Pacheco Matte, logr efectuar, es posible prever que el gobierno se mantendr implacable en la aprobacin y mantencin de proyectos en esta rea. Es un eje estratgico de crecimiento ante la poco estabilizada situacin del cobre, lo que podra mostrar las siguientes tendencias:

1) Aprobacin, incluso va decreto como ya se ha hecho [2] , de medidas de flexibilizacin de requisitos para la aprobacin de proyectos energticos.

2) Reformulacin de la alianza entre el capital financiero y los sectores primarios, con especial nfasis en las nuevas inversiones energticas tanto a nivel de crecimiento como de generacin de empleos.

3) Permitir problematizar un proyecto a nivel general, con el fin de que se gaste la energa en se, mientras los dems son aprobados sin mayores contratiempos. Ejemplo de esto fue lo ocurrido con HidroAysen, proyecto que se estanc y se visibiliz como un triunfo del movimiento social, pero todo a costa del despliegue sin contratiempos de la Agenda Energtica.

4) Campaa meditica intensiva respecto a la necesidad de ampliar nuestra matriz energtica.

5) El punto anterior podra verse controvertido si se opta por la invisibilizacin de los nuevos proyectos, con el fin de que la sociedad civil no est lo suficientemente preparada para enfrentarlos, y se reduzca el problema a una situacin puramente local.

6) Despliegue territorial directo o a travs de consultoras con el fin de contactar previamente a las comunidades y sus posibles lderes con la finalidad de cooptarlos.

7) A partir de lo anterior, seleccin de sectores y actores dentro del mundo popular con los cuales s se podra negociar, a fin de generar una divisin interna.

8) Aumento de la dotacin policial, en especial en aquellas localidades que pasarn a ser consideradas como polos de desarrollo. Proceso que viene acompaado de la criminalizacin y represin a las organizaciones de oposicin.

Segundo, al largo plazo estimamos que la mayor posibilidad de un conflicto socioambiental se deber a la escasez hdrica que actualmente afecta a numerosas familias del pas que da a da deben recibir el agua para sus necesidades en camiones aljibes. No dudamos que la situacin crtica se pueda extender a todo el pas, toda vez que la institucionalidad y situacin econmica que la han creado no se ha modificado en lo ms mnimo (con esto nos referimos especialmente a las modificaciones al Cdigo de Aguas). Es por esto que nuestro mayor despliegue poltico y tcnico debe situarse en dar una respuesta clara y contundente a esta situacin, en especial, si percibimos que puede ser un foco de conflictividad venidera.

Enraizar la perspectiva ecolgica en el mundo social

Dado que lo que une a las diversas luchas que actualmente se han desenvuelto en nuestro pas es un mismo modelo de desarrollo rentista, no puede ser ajena la posibilidad de instalar tanto reivindicativa como programticamente la perspectiva ecolgica en los dems movimientos, tales como NO + AFP, estudiantil o Movimiento Salud para Todos.

Es necesario generar solidaridades entre los distintos movimientos, dar a conocer nuestra madurada concepcin de los problemas que aquejan al pas y cmo stos nos afectan, desmitificar la mirada condescendiente que se tiene sobre los movimientos ecologistas y trabajar en la coordinacin de trabajos en el futuro que permitan generar las confianzas dentro del campo popular.

Lo anterior exige, a su vez, modificar nuestra concepcin del trabajo territorial que ha permeado en la izquierda durante los ltimos aos. Es decir, pasar desde una perspectiva de la mera retaguardia, de rincn moral desde donde se resiste, a un trabajo que busca generar convergencia y construccin de una fuerza social capaz de interpelar y proponer polticamente. Esto es que avance. Si el capitalismo organiza los territorios y la sociedad en formas que no se vean en las dcadas pasadas, lo correcto es que las organizaciones se dispongan en funcin de dar respuesta a esas formas.

En atencin a lo anterior, hacemos un llamado a la 5ta marcha y encuentro plurinacional por la defensa de las aguas y los territorios a realizarse el da 22 de abril del presente ao, en la cual no solo manifestaremos nuestro descontento, sino que daremos un paso ms hacia la coordinacin, solidaridad y unidad entre los diversos movimientos que se oponen a la destruccin de la naturaleza y de todos los seres vivos que habitamos en ella.



[1]   http://ciperchile.cl/2017/03/21/el-negocio-de-la-sequia-el-punado-de-empresas-de-camiones-aljibe-que-se-reparte-92-mil-millones/

[2] https://www.df.cl/noticias/empresas/energia/gobierno-cambia-y-flexibiliza-norma-que-asegura-la-generacion-electrica/2016-08-01/210243.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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