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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-04-2017

La construccin meditica del narcoestado

Claudia Espinoza I.
Rebelin


En todos estos aos, ya van dcadas, lo persiguieron para convertirlo en un narcotraficante desde el espectculo de ciertos medios de comunicacin nacionales e internacionales. Ninguna prueba. Se frustraron: ni l ni el narcoestado que intentaron construir como imaginario colectivo.

Vanos fueron los intentos. Desde que fue dirigente de los productores de hoja de coca en el Chapare, en la dcada de los 80, a la fecha, buscaron y rebuscaron su pasado, su presente y lo dejaron intacto. Ni el embajador de EEUU en Bolivia, Manuel Rocha, en 2005, pudo revertir la trayectoria invicta del dirigente que enrumbaba a la presidencia de Bolivia.

A partir de 2006, cuando Evo Morales asumi como Presidente, se desat una nueva etapa en esa campaa de desprestigio. Junto a otros temas, el narcotrfico y el complejo mundo de las drogas, constituyeron ejes del discurso periodstico de grandes medios y analistas que intentaron volcar la opinin pblica favorable a sus polticas de gobierno.

Medios con importante alcance, aunque no necesariamente influyentes en la vida cotidiana de las personas, gatillaron notas, artculos, reportajes y crnicas, como el caso de la Revista Veja, apuntando a la credibilidad del gobernante indgena para desgastarla y contribuyendo, en momentos clave, a la desestabilizacin del gobierno abiertamente antiimperialista.

Veja se reconoce con una lnea editorial de centro derecha. Su cercana a grupos de poder le ha conferido varias primicias de corte poltico, pero tambin varios juicios por el tipo de periodismo de investigacin convertido en especulacin, manipulacin y mentira.

PETROBRAS Y EL FALSO INDIO

El primer cuestionamiento a Evo Morales en la revista apareci en 2006 debido a la nacionalizacin de los hidrocarburos, que incluy a Petrobras. Sendas portadas, reportajes y notas, criticaron la medida y a travs de ella, la poltica de Lula, entonces presidente de Brasil. De ese tema especfico, pasaron a la crtica permanente al bloque progresista en Amrica Latina.

El siguiente eje sobre el cual gir el discurso de la revista Veja fue la del falso indio, con lo cual el supuesto periodismo de investigacin pas a un periodismo interpretativo plagado ms de adjetivos que de datos y argumentos. La descalificacin al Presidente, tom un ritmo frecuente y en cualquier tema abordado.

2009, EL EJE DEL NARCOTRFICO

A partir de 2009, Veja comenz a publicar textos sobre el Presidente Morales y la poltica aplicada a la hoja de coca. Con el argumento de que el 80% de la droga consumida en Brasil provena de Bolivia, sin ningn sustento de datos, la crtica pas a la ampliacin de reas de produccin de hoja de coca, anunciada por el gobierno boliviano.

Duda Teixeira y Reinaldo Acevedo, periodistas de la revista Veja, se turnan en escribir sobre Evo Morales con la misma orientacin negativa y cada vez ms tendente al narcotrfico. Teixeira (1975) es periodista de Sao Paulo y editor internacional de Veja, autor de varios reportajes y libros con clara identificacin de derecha como Che, la farsa de un mito. Acevedo (1961) tambin periodista paulista fue periodista de Veja, jefe de prensa de varios medios como Folha de Sao Paulo, articulista con ms de cien mil visitas diarias y con medio milln de seguidores en twiter.

En 2011, Acevedo publica un artculo nombrando por primera vez al narcogobierno, cuyo objetivo de definirse como pluricultural buscara encubrir no slo el aumento de la produccin de hoja de coca, sino la fabricacin de cocana y crack, y el trfico libre a travs de la frontera con Brasil. Estas aseveraciones sin ninguna comprobacin, dato o documentacin, en otras palabras, sin fuente alguna, fueron la antesala de un extenso reportaje.

2012 Y 2013 LA CONSTRUCCIN DEL NARCOESTADO

Duda Teixeira lanz en 2012 el reportaje de mayor repercusin en otros medios de comunicacin internacionales. La Repblica de la cocana construye la imagen de un pas en el que desde el Presidente, ministros, modelos, amawtas, jefes de la Polica y dirigentes cocaleros estn vinculados con el narcotrfico. Pruebas ausentes, las afirmaciones se asientan en supuestos informes de inteligencia de la Polica boliviana que no se muestran pero se respaldan en declaraciones de Roger Pinto, prfugo de la justicia boliviana y asilado en Brasil.

En la lnea del periodismo interpretativo, cada vez ms alejado de la investigacin, Veja vuelve a publicar sobre Evo Morales y la expulsin de USAID, en 2013. Ese mismo ao, en otra publicacin se nombra a Bolivia como narcoestado. El grado de especulacin es sumamente elevado, as como la desinformacin acerca de las polticas de gobierno. Esa construccin discursiva culmina con la inferencia de que Morales al ser un falso indio, usara el poder para practicar el narcofascismo.

EL ESCENARIO BOLIVIANO

Esa matriz de opinin desinformativa siempre tuvo su correlato en el escenario meditico boliviano. Este 2017, la promulgacin de la Ley General de la Coca actualiz discursos y mensajeros frente a la poltica nacional antidrogas. La nueva norma, junto a la Ley de Sustancias Controladas, reemplaza la conocida ley 1008, que aterriz an en ingls en tierra boliviana, en los aos 80.

En medios impresos y digitales, los columnistas casi en su totalidad escribieron en contra de la nueva Ley. La lnea temtica en la que ms incidieron fue en la hoja de coca como una mercanca destinada al negocio del narcotrfico y delitos conexos. Varios analistas que fueron parte de gobiernos anteriores olvidan adrede que no lograron ningn resultado positivo aplicando el dictamen norteamericano en materia de lucha antidrogas. An ms, varios de sus colegas partidarios fueron acusados de estar vinculados al narcotrfico. Las opiniones personales de cada columnista no sustentan sus afirmaciones, pero cuentan con amplios espacios en diarios y sitios web. Sin datos, ni documentos, ni pruebas, buscan estigmatizar a la hoja de coca, al Presidente y al gobierno. No se atreven a denominar al narcoestado porque el vaco del discurso no alcanza, pero s posicionan la narcoley.

Ni los columnistas indgenas resisten al guin digitado desde afuera. Desconocen y reniegan del valor ceremonial, medicinal y religioso de la hoja de coca que aprendieron con sus ancestros. Los otros, vienen de la herencia colonial.

Estos son los sentidos que una buena parte del mundo meditico construye en el imaginario colectivo. Se sigue, se reproduce, se instala la agenda ajena que criminaliza la coca. Es recomendable hoy, ante la velocidad de la comunicacin digital, profundizar la lectura crtica de esos medios y sus columnistas orgnicos, los de la postverdad y ponerle atajos a la manipulacin, la desinformacin y el engao histrico.

Claudia Espinoza I. es comunicadora

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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