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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-04-2017

Casi un centenar de polticos investigados por corrupcin
La Repblica Federal de Odebrecht

Agnese Marra
Brecha (Uruguay)

La delacin del fin del mundo de los ex ejecutivos de la constructora que puso en marcha un gigantesco sistema de corrupcin implic a polticos de la gran mayora de los partidos, deslegitim por completo al sistema poltico brasileo y abre la va a la despolitizacin.


No se salva nadie. Ni el gobierno, ni la oposicin, ni gobernadores, y mucho menos los ex presidentes de la Repblica. Segn las declaraciones (de las famosas delaciones premiadas) de 76 ex ejecutivos de la constructora Odebrecht, polticos de una treintena de partidos habran sucumbido a las mordidas y sobornos de la empresa brasilea. No slo eso, tambin habran accedido a sus peticiones y gobernado en funcin de sus intereses comerciales.

No es que la noticia cayera de sorpresa, en los ltimos meses se rumoreaban algunos nombres, pero nadie esperaba que el juez del Tribunal Supremo Edson Fachin llegara a abrir investigaciones y convertir formalmente en reos a casi un centenar de polticos. Entre ellos una buena parte de la lite de Brasilia: ocho ministros del gobierno de Michel Temer, 24 senadores y 39 diputados federales que por tener foro privilegiado sern investigados por el Tribunal Supremo.

Los tres gobernadores imputados, el ministro del Tribunal de Cuentas de la Unin y otros 23 polticos, entre ellos los ex presidentes Fernando Henrique Cardoso, Lula da Silva y Dilma Rousseff, sern investigados en instancias menores. Diferente es el caso del actual mandatario, que a pesar de ser nombrado dos veces en las delaciones de los empresarios, acusado de pedir 40 millones de reales para su partido (PMDB), no est entre los reos de Fachin, ya que la Constitucin ofrece inmunidad al presidente ante crmenes no cometidos durante su mandato.

Modus operandi

Las declaraciones de los ejecutivos (cuyas grabaciones en gran parte fueron publicadas la semana pasada) indican que los contratos sobrefacturados y las donaciones millonarias para las campaas polticas a travs de la Caja 2 (dinero no declarado), era el modus operandi habitual para desviar dinero a los polticos a cambio de licitaciones de obra pblica.

El ex presidente de la constructora, Emilio Odebrecht, asegur que estas prcticas se llevaban a cabo desde haca ms de 30 aos. No obstante, el ex ejecutivo Hilberto Mascarenhas reconoci que entre 2006 y 2014 el conglomerado profesionaliz el esquema de sobornos con un departamento especfico que se encargaba de los desvos a polticos y partidos. Durante esos aos la empresa don 3.300 millones de dlares y sus ingresos aumentaron en un 300 por ciento.

Fue precisamente en 2014, el ao en el que facturaba por una suma rcord de 46.200 millones de dlares, que una investigacin de la Polica Federal de Curitiba descubri una operacin de financiamiento ilegal de unas estaciones de servicio llamadas Lava Jato. Nadie imagin que el hilo del dinero llevara al mayor escndalo de corrupcin de la historia de Brasil: una red de sobornos y desvos millonarios que alcanzan los 2.300 millones de dlares desde la petrolera estatal Petrobras hacia el bolsillo de los polticos.

El huevo o la gallina

Si algo ha dejado claro la Operacin Lava Jato es que Odebrecht no se hubiera convertido en la mayor constructora de Amrica Latina sin la ayuda del poder pblico. El historiador Pedro Henrique Pedreira Campos en su trabajo La dictadura de las constructoras recuerda cmo la simbiosis entre el poder pblico y el privado se remonta al perodo de dictadura militar.

Fue en esa poca cuando la pequea empresa de Norberto Odebrecht el abuelo del clan, que se haba instalado en Salvador de Baha en 1944, dejaba de ser un emprendimiento familiar de descendientes de alemanes para convertirse en una de las constructoras ms importantes del pas. Con el general Ernesto Geisel (presidente entre 1974-1979) como aliado, Norberto consigui que su empresa fuera una de las principales socias de Petrobras. El dictador despus la apoyara para construir el aeropuerto internacional de Rio de Janeiro, la sede de la estatal petrolera y la primera central nuclear de Brasil.

Se dice que Odebrecht ms que negocios haca poltica, pero se trata de ese dilema del huevo o la gallina. Una de las mayores habilidades de esta empresa ha sido llevarse bien con los polticos. Todo el mundo saba que era la favorita de los gobiernos de turno, cont a Brecha un ex ejecutivo de la empresa que pidi el anonimato.

Largos tentculos

Las declaraciones de los 76 delatores lo confirman. Todos mencionan desvos ilegales a polticos de 26 de los 35 partidos inscritos en la Justicia Electoral. Cuantas ms sillas en el Congreso, ms dinero reciban los partidos. Su representacin en el Legislativo ubica al Partido de los Trabajadores (PT) en la primera posicin de la lista de receptores de donaciones ilegales, lo sigue el partido del actual presidente (Pmdb), y el tercer puesto lo ocupa la oposicin comandada por Acio Neves (PSDB), imputado cinco veces por recibir un 3 por ciento de la obra millonaria de una hidroelctrica. Terminan el top cinco, dos partidos bisagra ex aliados del PT y actuales socios de Temer: el PP y el PSD.

Para asegurar contratos de obras pblicas, los tentculos de Odebrecht se extendieron hacia gobernadores y diputados estatales de al menos cinco regiones. La macro inversin en infraestructura para los Juegos Olmpicos de Ro de Janeiro hicieron de este estado uno de los ms beneficiados por los sobornos. Un ao despus sufre la peor crisis econmica y humanitaria desde la redemocratizacin del pas.

Legislativo paralelo

Pero una de las revelaciones que ms llamaron la atencin en Brasil esta semana fue el papel casi legislativo que la constructora jugaba dentro del Congreso. Segn el diario Valor Econmico, Odebrecht lleg a comprar el voto de diputados para que aprobaran 13 medidas provisionales que beneficiaban a la empresa, tales como la reduccin de impuestos o la posibilidad de atrasar pagos sin ser multados.

La constructora tambin tuvo un papel clave en momentos polticos histricos, como en la elaboracin de la Carta al pueblo brasileo, que Lula public tras haber sido elegido presidente por primera vez para calmar los miedos de los mercados financieros ante un gobierno del PT. Esa carta es un buen ejemplo del tipo de apoyo que dbamos al ex presidente Lula, y cmo le pedamos a cambio que adoptara polticas que ayudaran a la economa, confes Emilio Odebrecht.

La sociedad civil tambin fue aliada de la constructora. As lo asegur su ex presidente cuando seal la importancia de sus relaciones con las fuerzas sindicales, especialmente con la Central nica de Trabajadores (CUT) brazo derecho del PT, a la que le pedan que evitara manifestaciones; tambin con lderes indgenas de las regiones donde llevaran a cabo grandes obras, a quienes le solicitaban no dar problemas.

Indignados

A casi diez das de la publicacin de las declaraciones, la reaccin de la clase poltica ha sido idntica: negarlo todo, indignarse o, en algunos casos, guardar silencio. Uno de los primeros en responder fue el presidente Temer, quien reconoci que hubo reuniones en su casa con directivos de la constructora, pero dijo que jams haba pedido dinero ilcito.

El ex presidente Lula repiti que viva una persecucin; dijo que las declaraciones de Marcelo (el presidente de la constructora hasta 2014, preso desde hace dos aos) son tan irreales, que no iba ni a rer ni a llorar y pidi que prueben lo que dicen. El senador Acio Neves se mostr indignado ante tanta mentira, mientras que el ex presidente Fernando Henrique Cardoso evit hablar sobre las acusaciones de financiamiento ilegal de su campaa electoral.

Tal y como dijo Lula, ahora falta probar las acusaciones. Muchas de ellas sern difciles de demostrar y podran dar lugar a una situacin de tu palabra contra la ma. De todos modos podra llevar aos resolver los casos, especialmente para aquellos polticos que tienen estatus privilegiado y que seran juzgados por el Supremo, un rgano mucho ms lento que el de la justicia ordinaria.

Un gran acuerdo?

El nico eslabn estatal que no ha sido citado en las delaciones son los jueces. Sin embargo, para muchos el rgano judicial deber caer en algn momento: Es imposible que no haya togas implicadas en esto, se necesitan jueces para sacar adelante muchas licitaciones de obras y para silenciar asuntos inconvenientes, coment la periodista poltica Malu Gaspar, en la revista Piau.

Las delaciones han desacreditado completamente a la clase poltica brasilea y la falta de legitimidad del sistema poltico le ha abierto el camino a los candidatos de la antipoltica. El neofascista Jair Bolsonaro y el empresario conservador y actual alcalde de So Paulo, Joo Doria, se postulan como posibles candidatos del pueblo para las elecciones de 2018. Mientras, Marina Silva y su partido Rede quieren poner en primera lnea a representantes de la Polica Federal y abogados del Ministerio Pblico que trabajan en la Operacin Lava Jato, hoy convertidos en los nuevos salvadores del pas gracias a los medios.

Esta semana Fernando Henrique Cardoso, Michel Temer y Lula da Silva se reunieron en lo que muchos medios llamaron acordo (gran acuerdo), para presuntamente unirse ante una candidatura que defienda la vieja poltica y a su vez limpie su imagen. Tienen apenas un ao y medio para recuperar una legitimidad hecha pedazos.

Fuente: http://brecha.com.uy/la-republica-federal-odebrecht/


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