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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-04-2017

El lugar de las fuerzas armadas de Estados Unidos
Qu significa en realidad una poltica exterior Estados Unidos primero?

William Astore
TomDispatch

Traduccin del ingls para Rebelin de Carlos Riba Garca


De la disuasin al fin del mundo?

Introduccin de Tom Engelhardt

Salteemos lo obvio. Dejemos a un lado, por ejemplo, que la decisin de Donald Trump de lanzar 59 misiles de crucero Tomahauwk contra una base area siria solo es otra demostracin de lo que ya sabamos: que las acciones blicas son ahora la prerrogativa y solo la prerrogativa del presidente (o de los comandantes militares a quienes Trump ha dado ms autoridad para actuar por su cuenta). Verificaciones, contrapesos? En estos das, las nicas verificaciones escritas son las del Pentgono y contrapeso es un concepto que solo aplica a la gimnasia. 

Mientras tanto, Donald Trump ha aprendido que cada derrota importante en el frente interno, cada intriga palaciega que hara ruborizar a un zar, puede resolverse... bueno, dejando caer 59 misiles de crucero o su equivalente en algn sitio remoto para salvar a los hermosos nios (olvidmonos de los nios que sus generales han estado matando). Dispara los misiles, enva los agresores, despacha los aviones, y conseguirs que todo aquel a quien destrozaste con tus tweets incluyendo a Hillary, John, Nancy, Marco y Chuck te aplauda y elogie lo que t haces. A ellos se unir la derecha oficial (aunque no la extraoficial), mientras los neocons y sus colegas te saludarn como el Churchill del siglo XXI. O al menos, todo esto ser verdad hasta que deje de serlo (conversa sobre esto con George W. Bush y con Barack Obama); hasta el da despus; hasta, ya sabes, el momento que hemos vivido tantas veces en los ltimos 15 aos de guerras estadounidenses, el momento en que de repente se hace patente (una vez ms) que las cosas estn yendo realmente mal. 

En tanto esperamos, he aqu una sugerencia que viene a mi mente mientras leo las ltimas reflexiones del colaborador habitual de TomDispatch, el teniente coronel de la Fuerza Area de Estados Unidos William Astore sobre el complejo militar-industrial en la era Trump: no es tiempo acaso de darle el patrocinio corporativo de la guerra? Despus de todo, hoy en da es difcil encontrar en la vida civil un objeto, un edificio, un museo, un estadio o un acontecimiento que no exhiba por todas partes fuera y dentro el nombre de su patrocinante corporativo. Por ejemplo, en la ciudad donde vivo el equipo de baseball de los New York Mets juega en el campo Citi, y el equipo de ftbol de los Giants y Jets hacen lo propio en el estadio MetLife. Teniendo en cuenta el papel que desempean los colosos de lo industria armamentstica de Estados Unidos en nuestras guerras y la sorprendentemente exitosa forma de dar a conocer su mercadera en todo el planeta, no es tiempo de que los cada vez ms grandes poderes blicos del comandante en jefe sean traducidos en una versin militar de patrocinio? 

No debera acaso drsele el debido mrito a Raytheon, el fabricante de los 59 misiles que hace poco utiliz Donald Trump, de modo que la cobertura meditica del ataque pudiera hablar de la molienda siria Raytheon Tomahawk? No debera acaso el prximo conjunto de ataques con drones en Yemen ser llamado la cosecha del Reaper MQ-9 de General Atomics? No deberan acaso los futuros ataques con los sistemas de armas ms caros de este y cualquier otro planeta ser rotulados asalto conjunto del Caza Lockheed F-35 Lightning? Estamos en una nueva era de realce corporativo. No es tiempo ya de que la guerra se adapte a ella y de que al complejo industrial-militar se le conceda el crdito que tanto merece?

--ooOoo--

Las fuerzas armadas de Estados Unidos primero y segundo y tercero

Qu aspecto tiene la poltica exterior Estados Unidos primero bajo el gobierno de Donald Trump? Para empezar, olvidemos el antiguo rtulo del aislacionismo. Despus de los primeros 100 das de Trump, esa poltica se parece ms a una llamada las fuerzas armadas primero, cuyo objetivo sera conseguir la hegemona mundial, lo que significa que se trata de una mquina que quiz precipite la catstrofe total.

El candidato Trump jur que reforzara de tal manera las fuerzas armadas de Estados Unidos que ya no tendra necesidad de utilizarlas, dado que nadie se atrevera a atacarnos... en una palabra; la disuasin. La realidad sobre el terreno (o en el aire) es muy diferente. Los generales del presidente Trump han comenzado a quitar el freno a esas fuerzas armadas de un modo que la administracin Obama, muy poco tmida cuando se trat de bombardear o intervenir, que considera excesivo y arriesgado para los civiles. La semana pasado, 59 misiles de crucero estadounidenses (a un costo de 60 millones de dlares) golpearon una base area de Siria, un despilfarro de respuesta a un ataque con armas qumicas realizado en ese pas que podra llevar a una todava mayor intensificacin blica. Mientras tanto, estn a punto de venderse armas a las monarquas sunnes del golfo Prsico con total despreocupacin por la violacin de los derechos humanos; as, se proporcionar a los saudes an ms apoyo por el que claman para seguir su devastadora guerra contra los civiles de Yemen. Sin duda alguna, una escalada en las intervenciones militares en todo el Gran Oriente Medio est sobre la clsica mesa de Washington donde supuestamente se tienen en cuenta todas las opciones.

La mayora de los estadounidenses cree que la intencin de las fuerzas armadas de Estados Unidos es disuadir e impedir que se produzcan ataques en territorio estadounidense, sobre todo aquellos organizados por el terrorismo islmico. De hecho, vendido como disuasivo, de repente el sistema de la seguridad nacional de Washington se ha mostrado como algo que se parece cada vez ms a un dispositivo para la guerra permanente. Impulsiva y grandilocuentemente e ignorando lo principios bsicos de la estrategia militar, su actual comandante en jefe ha sido habilitado por sus belicosos asesores y el equipo al que l llama mis generales, quienes suean con una asignacin presupuestaria de ilimitado crecimiento (ni siquiera la promesa de Trump de 54.000 millones de dlares para incrementar el gasto del Pentgono en el prximo ao fiscal fue suficiente para algunos altos jefes militares).

Las realidades de la nueva era triunfal de Trump

Bienvenidos a la nueva era triunfal de Trump. En realidad no tiene nada que ver con terminar alguna guerra sino con el ejercicio pleno de la situacin de potencia mundial de alcance global al mismo tiempo que se venden montaas de armamento. Esto promete extender o prolongar el caos en Iraq, Yemen y posiblemente Irn, entre otros pases. En el Gran Oriente Medio las acciones blicas conducidas por Estados Unidos han producido a un desmembramiento de Iraq que est rompiendo las costuras. Los ataques estadounidenses con drones y el apoyo a una incesante campaa area de Arabia Saud estn poniendo a Yemen al borde de la hambruna. Siria sigue siendo un desastre humanitario, desgarrada por una guerra aunque se han desplegado all ms soldados estadounidenses (el Pentgono no especifica cuntos y en cambio nos dice que est centrado en la capacidad antes que en las botas sobre el terreno). Ms hacia el este, la eterna guerra de Afganistn est en la jerga del Pentgono paralizada, lo que quiere decir que en realidad el Talibn est ganando terreno mientras las nuevas acciones de Washington amenazan ser un viaje a ninguna parte. Si miramos hacia el oeste o hacia el sur, frica es el ltimo campo de juego de la comunidad de unidades estadounidenses de operaciones especiales mientras la administracin Trump se prepara para, entre otras cosas, actuar en Somalia.

Para Trump y sus generales, un enfoque Estados Unidos primero a esta suerte de problemas en realidad significa poner a las fuerzas armadas en el primero, segundo y tercer lugar. A esto ayuda el hecho de que son incapaces de imaginar que las acciones de esas fuerzas armadas puedan ser desestabilizadoras (un posible titular futuro: Para salvarla, Trump destruye Siria). Por ejemplo, segn el general Joseph Votel, jefe del Comando Central de Estados Unidos, el pas de Oriente Medio que plantea la mayor amenaza de desestabilizacin en el largo plazo es Irn, una impresin que es compartida por el general retirado James Mattis, secretario de Defensa.

Puede usted disculpar a los iranes, a los rusos y a los chinos, por pensar diferente. Para ellos, Estados Unidos es claramente la mayor entidad desestabilizadora del mundo. Si usted fuese chino o ruso o un musulmn chi, qu otra percepcin podra tener de las actividades de las fuerzas armadas de Estados Unidos?

* Expansionistas? Acert.

* Consagradas a la dominacin mediante un colosal gasto Militar y un intervencionismo a escala global? Acert.

* Comprometidas en una hegemona econmica e ideolgica por medio de poderosos intereses en la banca y las finanzas que tratan de controlar los mercados internacionales invocando su libertad? Acert.

Si bien resulta desagradable, no sera esta una evaluacin lgica? Para muchas personas ajenas a la situacin, los lderes estadounidenses parecen los principales entrometidos armados (y traficantes de armas), una percepcin respaldada por acciones militares en alza y el desplome de la diplomacia bajo Trump. Importantes recortes presupuestarios en el departamento de Estado, al mismo tiempo que se aumenta una vez ms la asignacin de dinero para el Pentgono. Para los observadores de fuera, las ambiciones de Washington son claras: dominacin global, lograda y reforzada por esas tan, tan, poderosas fuerzas armadas que segn el candidato Trump, jams tendra que utilizar, pero ya est utilizando con entusiasmo, por no decir desenfreno.

Nunca subestimes el poder del complejo militar-industrial

Por qu la poltica Estados Unidos primero formulada por Trump desemboca en la de las fuerzas armadas primero? Por qu el presupuesto del Pentgono, junto con el de las operaciones militares reales, aparece en el momento Trump?

Hace ms de medio siglo, el socilogo C. Wright Mills dio algunas respuestas que siguen siendo tan actuales como las noticias de esta maana. En su ensayo La elite del poder*, diseccion el tringulo de poder de la sociedad estadounidense. En ella estaban, explic, los lderes corporativos, los ms altos jefes militares y los polticos; todos ellos trabajando de consuno, pero tambin de un modo que fusionaba las agendas corporativas con los designios de las fuerzas armadas. Esa combinacin, sugera Mills, estaba degradando la capacidad de los polticos de moderar y controlar las exigencias corporativo-militares (en el supuesto de que estos siempre quieren intentarlo).

El orden de las fuerzas armadas [de Estados Unidos], escribi Mills, que una vez haba sido un estamento menor [funcionando] en un contexto de desconfianza del sector civil, se ha convertido en la parte ms importante y dispendiosa del Estado; detrs de sus sonrientes oficiales de relaciones pblicas est la oscura y tosca eficiencia de una enorme y descontrolada burocracia. El sector de mando de las fuerzas armadas ha adquirido una decisiva relevancia poltica y econmica. La amenaza aparentemente permanente de las fuerzas armadas les concede un valor suplementario; en estos momentos, prcticamente todas las acciones polticas y econmicas son juzgadas en trminos de las definiciones militares de la realidad.

Para l, el peligro era bastante sencillo: la relacin entre el poder militar y el sector corporativo es del tipo simbitico: en ella, ambos trminos se refuerzan mutuamente. El hombre o mujer meramente polticos acaban subordinados a ellos. No es el poltico partidario sino el ejecutivo corporativo el que ms probablemente se siente con los militares para responder a la pregunta: qu debe hacerse?.

Pensemos en la composicin de la administracin Trump, una cuadrilla de milmillonarios y multimillonarios. Su secretario de Estado, el ex jefe ejecutivo de ExxonMovil Rex Tillerson, es posible que no tenga mucho de diplomtico. Ciertamente, parece escasamente interesado en los consejos que pueda darle el personal de carrera del departamento de Estado, sin embargo conoce bien los caminos que llevan a las salas de junta corporativas. Tanto el asesor de Trump en materia de seguridad nacional como sus secretarios de Defensa y Seguridad Interior son generales en servicio o retirados hace muy poco tiempo. Por cierto, en el crculo ntimo de Trump, los ejecutivos corporativos se sientan codo a codo con los altos jefes militares para decidir qu es lo que se har.

Muy pronto despus de que Mills publicara su proftica crtica de la elite del poder en Estados Unidos, el presidente Dwight D. Eisenhower advirti del cada vez ms peligroso complejo militar-industrial. Desde entonces, el complejo Ike no ha hecho ms que extenderse. Con la creacin, despus del 11-S, del departamento de Seguridad Nacional y algunas agencias de inteligencia ms (el ltimo recuento dice que las ms importantes ya son 17), el complejo contina creciendo sin control ciudadano alguno. Su posicin dominante en la estructura del Estado es prcticamente incuestionable. Metafricamente hablando, es quien reina en Capitol Hill.

Es posible que el candidato Trump se haya quejado del despilfarro de billones de dlares en los ltimos conflictos blicos, invasiones y ocupaciones en el extranjero, pero muchas de las corporaciones estadounidenses se beneficiaron de esos cambios de rgimen. Despus de convertir en ruinas a pases como Iraq, es posible rearmarlos. Y si no se les vende armas o se reconstruye sus destruidas infraestructuras, es posible explotar sus recursos. Las aparentemente interminables guerras de Iraq y Afganistn son la demostracin de lo que acontece cuando los intereses corporativos se mezclan con los imperativos de las fuerzas armadas.

Aunque tanto Mills como Eisenhowr advirtieron acerca de esa evolucin, incluso ellos se habran asustado ante el Estados Unidos de 2017. Hoy por hoy, las fuerzas armadas profesionales posteriores al servicio militar obligatorio, es decir, las integradas exclusivamente por voluntarios, se han transformado en algo notablemente alejado si no divorciado de la poblacin, una separacin que se agrava por el actual culto al guerrero entre los soldados rasos. Los estadounidenses no solo estn cada vez ms desligados de sus soldados sino tambin de las guerras de Estados Unidos. Esas guerras siguen siendo libradas sin una declaracin formal de guerra del Congreso y casi sin su supervisin. Si combinamos esto con la decisin del Tribunal Supremo llamada Citizens United, que traslada dinero directamente de las corporaciones al activismo poltico, y tenemos cada vez ms el sistema de gobierno del 1 por ciento en el que un presidente milmillonario est al frente del gabinete ms rico de la historia de este pas en la que hoy es la capital de la guerra al mismo tiempo que el nexo corporaciones-fuerzas armadas en continua expansin da forma al ms funesto de los temores de Mills y Eisenhower.

En estos momentos, la descontrolada maquinaria militar de Estados Unidos tiene muy poco que ver con la disuasin y mucho con la continuacin de un estado de guerra permanente. Combinemos todo esto y tenemos la frmula para el desastre.

Disuadiendo nuestro camino al fin del mundo

Quin puso el petrleo de Estados Unidos debajo de esos desiertos de Oriente Medio? Esta era la pregunta que los manifestantes contra la guerra con un poco de humor negro coreaban antes de la invasin de Iraq. Segn la muy citada opinin de Trump, Estados Unidos debera haberse hecho con el petrleo iraqu una vez consumada la invasin de 2003. Sencillamente, dijo lo que muchos estadounidenses crean y lo que varias empresas petrolera multinacionales estaban tratando de hacer.

Pensemos en la difcil situacin del ex presidente Jimmy Carter. Hace cerca de 40 aos, inst a los estadounidenses a que moderaran sus apetitos, empezaran a ahorrar energa y se libraran de una paralizante dependencia del petrleo extranjero y el desenfrenado consumo de bienes materiales. Despus de que algunas crticas calificaron su discurso de enfermizo, Carter cambi radicalmente de postura, aument el gasto militar y estableci la Doctrina Carter para proteger el crudo del golfo Prsico por constituir un inters nacional vital de Estados Unidos. De todos modos, el pueblo estadounidense respondi eligiendo a Ronald Reagan. Y sigui disfrutando de un estilo de vida basado en el consumismo que devora aproximadamente el 25 por ciento de la produccin mundial de combustibles fsiles (cuando apenas representa el 3 por ciento de la poblacin global), y los entendidos de la Casa Blanca estn trabajando febrilmente para abrir aun ms grifos de combustible en el mundo. Billones de dlares estn en juego.

Asombra poco que, al llegar a presidente, Trump se apresurara a urgir la construccin de nuevos oleoductos que el presidente Obama haba retrasado o rechazado al mismo tiempo que destrozaba las protecciones ambientales relacionadas con la extraccin de combustibles fsiles. La aceleracin de la produccin nacional y la cooperacin de los saudes la reciente prohibicin de entrada de musulmanes al territorio estadounidense se salte cuidadosamente a un pas del que provenan 15 de los 19 terroristas de los ataques del 11-S harn que contine el flujo de petrleo, el crecimiento de los beneficios econmicos y el aumento del nivel del mar en el mundo.

Aqu va una informacin puntual: las fuerzas armadas de Estados Unidos, ellas solas, consumen ms combustibles fsiles que toda Suecia. En relacin con el consumo de energa, nuestras fuerzas armadas estn en el segundo lugar de una lista en la que solo estn ellas.

Con sus enormes reservas de crudo, Oriente Medio contina siendo el caldo de cultivo de las actuales guerras por los recursos, como tambin de los conflictos religiosos y tnicos, todo ello exacerbado por el terrorismo y los desestabilizadores ataques de las fuerzas armadas de Estados Unidos. En estas circunstancias, cuando hablamos de un futuro desastre global es fcil imaginar que el Oriente Medio de hoy podra ser el equivalente de los Balcanes de la infamia que fue la Primera Guerra Mundial.

Si Gavrilo Princip**, el terrorista serbio de la Mano negra que actuaba en una muy disputada y desgarrada regin, pudo incendiar el mundo en 1914, por qu no podra hacerlo un terrorista del Daesh un siglo despus? Pensemos en las innumerables lneas de fractura que hoy existen en esa regin y en las potencias en ellas implicadas, entre otras Rusia, Turqua, Irn, Israel, Arabia Saud y Estados Unidos, todas ellas ostensiblemente trabajando juntas para combatir al terrorismo aunque cada una se posiciona para maximizar su propia ventaja y menoscabar las del resto. En esas circunstancias, una sacudida poltica seguida de un sismo geopoltico aunque indeseable parece posible. Y si no fuera un sismo provocado por el Daesh seguido por un terremoto mayor en Oriente Medio, en un mundo cada vez ms tenso no escasean otras posibles lneas de fractura desde una respuesta a las bravuconadas de una belicosa Corea del Norte hasta un enfrentamiento por la islas artificiales construidas por los chinos en el mar Meridional de China.

Como historiador, he pasado mucho tiempo estudiando las fuerzas armadas de Alemania durante el siglo XX. En los aos en los que se preparaba la Primera Guerra Mundial, Alemania estaba emergiendo como la superpotencia de la poca, si bien paradgicamente se vea a s misma cada vez ms rodeada de enemigos, una nacin circundada y oprimida. El temor de sus lderes se centraba especialmente en la emergente Rusia. Este temor les impulsaba a lanzar una ataque preventivo contra ese pas (hay que reconocer que en 1914, el primer pas atacado por Alemania fue Francia, pero esa es otra historia). Esa increblemente peligrosa y costosa guerra, desencadenada en los Balcanes, fue un desastroso fracaso; aun as, 25 aos ms tarde, sera repetida a un nivel horriblemente mayor. Las consecuencias: decenas de millones de muertos en todo el planeta y una derrota total que puso un punto final a las aspiraciones alemanas de dominacin mundial. Las fuerzas armadas alemanas, elogiadas por sus jefes como las mejores del mundo y vendidas a su pueblo como una fuerza disuasoria, durante esas dos contiendas mundiales se transformaron en una maquinaria para el fin del mundo que desangr a su pas al mismo tiempo que proceda a la destruccin de importantes partes del planeta.

Hoy, del mismo modo, las fuerzas armadas de Estados Unidos se elogian ellas mismas como las mejores del mundo; incluso se sienten rodeadas de poderosas amenazas (China, Rusia, la nuclearizada Corea del Norte, y el terrorismo mundial, para comenzar la lista). Vendidas durante la Guerra Fra al pueblo estadounidense como una fuerza de disuasin, un baluarte de estabilidad frente el efecto domin del comunismo, hoy en da se han transformado en una fuerza capaz de provocar su propia cada.

Recordemos que la administracin Trump ha revalidado el objetivo de Estados Unidos de poseer una abrumadora supremaca nuclear. Esto requiere un nuevo enfoque de Corea del Norte y su programa de armas nucleares (ms all de lo que eso pueda significar, nada tiene que ver con la diplomacia). Sin preocuparse por la acumulacin ni por lo arriesgado de su poltica, Washington contina diseminado armas es el mayor traficante de armas del siglo XXI por un amplio margen y caos en todo el mundo como parte de la guerra contra el terror y las vende como la nica forma de ganar.

En mayo de 1945, cuando cay el teln sobre las ltimas boqueadas de la dominacin mundial de Alemania, el mundo tena la fortuna de ser ajeno a las armas nucleares. Ahora es distinto. De ser algo, el mundo de hoy est excesivamente dotado de mquinas que pueden acabar con l; desde los artilugios nucleares hasta las emisiones de gases de efecto invernadero que provocan el calentamiento global.

Por eso es de vital importancia darnos cuenta de que las polticas de Estados Unidos primero no son otra cosa que el viejo y conocido aislacionismo del siglo XX; que su discurso de volver a ganar es la receta que garantiza guerras prolongadas creadoras de ms caos y ms pases fracasados en el Gran Oriente Medio e incluso ms all; y que una de por s peligrosa poltica de disuasin propia de la Guerra Fra, sea contra ataques convencionales o nucleares, podra haberse convertido en una mquina de eternizacin de la guerra que lograra dada la belicosidad de Trump conducirnos hacia algo semejante al fin del mundo.

O, planteada de otra manera, piense el lector en esto: en este momento, es el norcoreano Kim Jong-un el nico lder inestable con trastornadas ambiciones nucleares que acta en el escenario mundial?

* Fondo de Cultura Econmica de Espaa, 1957. (N. del T.)

** El 28 de junio de 1914, Gavrilo Princip asesin en Sarajevo al archiduque Ferdinando de Austria y a su esposa. Este hecho fue el comienzo de una sucesin de acontecimientos que acabaran desencadenando la Primera Guerra Mundial. (N. del T.)

William Astore es teniente coronel retirado de la fuerza area de Estados Unidos y profesor de historia; colabora habitualmente en TomDispatch. Su blogs es Bracing Views.

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/176266/tomgram%3A_william_astore%2C_from_deterrence_to_doomsday/

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y Rebelin como fuente de la misma.



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