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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-04-2017

Cosmopolitismo o huellas de colonizacin?

Luis Toledo Sande
La Jiribilla


La cultura cubana llamada, como parte que es de la especie, a ser humanoascendente tiene ms de una raz: de entrada, es hispano y afrodescendiente a la vez, y en distintos grados tambin la han enriquecido aportaciones como las llegadas de China y, en lo ms cercano, de otros pueblos del Caribe. En tal fusin se fragu lo que Fernando Ortiz, quien empez su carrera hablando de lo afrocubano asociado a lo hampesco o marginal, termin definiendo centralmente como fusin cubana de blancos y de negros. Aunque ms presente incluso en lo material: en la gentica de lo que suele reconocerse, el elemento aborigen no dej aqu una huella tan relevante como la que ha conservado en otros pueblos de nuestra Amrica. Pero ignorar su presencia les hara un favor a las fuerzas que en gran medida asolaron a los habitantes originarios de las Antillas.

Todo ello es vlido para la sociedad cubana en el plano colectivo y, de distintos modos y con diversas gradaciones, en el individual. Desde la formacin que la puso en camino de ser la Cuba que es, y por su posicin geogrfica, esta tierra se relacion intensamente con el resto del mundo. Tal realidad la ha marcado de diversas formas, y ha sido y es natural el cultivo en ella de expresiones artsticas de otras comarcas, por lejanas que sean o parezcan. En especial afines le resultan el conjunto de nuestra Amrica, su familia natural, y particularmente Espaa y frica, fuentes bsicas de su forja como nacin.

En general, y sobre todo con respecto al cultivo de las expresiones de esas dos reas, lo ms sensato sera lograr el mayor equilibrio posible en la atencin a unas y a otras, superando las parcialidades que histricamente se hayan dado en el afn de revertir o imponer privilegios o silenciamientos. Hoy no se deben pasar por alto las desproporciones que pueda imponer el mercado, apreciables hasta en el uso de un idioma dominante, el ingls.

La maquinaria cultural del imperio que procura mantener su hegemona planetaria inunda los medios de comunicacin en el mundo, incluso en un pas asediado, agredido y bloqueado por la potencia imperial. Eso no ha impedido que los smbolos de esa nacin, empezando por su bandera que merecera ser rescatada por un pueblo que a veces ya ni la reconoce como suya, de tan manipulado y burlado que ha sido, se esparcen de una manera que acusa, cuando menos, insuficiente prevencin por parte del territorio inundado.

Ejemplos de semejante inundacin abundan. El autor de este artculo ha resumido en otros textos algunas muestras representativas de tal realidad, frente a la cual artistas, promotores culturales y guas de poltica cultural de poltica tienen una alta responsabilidad que cumplir. Los convocan su relacin profesional y es presumible que tambin afectiva con lo simblico, con los valores histricos y ticos, y su posibilidad de trasmitir o abonar los mejores de estos en el seno de la sociedad. Se trata de un terreno donde las prohibiciones suelen ser contraproducentes o no resultar lo ms aconsejable. Pero la resignacin, la inercia, un acrtico dejar hacer en lo cual acaso influyan temores y prejuicios nutridos por las consecuencias de haber aplicado en otros momentos interdicciones desmedidas pueden de igual modo conducir a despropsitos y males mayores.

En un espacio de la Televisin Cubana se puede premiar un programa de una emisora radial tambin cubana denominado Cuba Tonight , que parece llamado a propiciar ms anchos cauces a bsquedas institucionales de animacin que en la capital del pas llevaron a lanzar un itinerario recreativo bautizado como Havana Tonight . Se dira que fue concebido para atraer turistas, en medio de una confusin globalizadora que ha hecho suponer que el mundo entero habla la lingua franca imperial, o que resulta poco menos que forzoso hablarla.

A pesar de la expansin del ingls no debida precisamente a grandezas como las de William Shakespeare y Walt Whitman, sino al podero del mercado, el dlar, la tecnologa y la OTAN, y a su distintivo pragmatismo intrnseco, no es ni remotamente cierto que todo el mundo domine ese idioma, ni se debe propiciar que esa lengua someta al mundo. Y, en cualquier caso, no deben los turistas que lleguen a Cuba tener ocasin de percatarse de que se encuentran en ella, no en un apndice de cubanidad como el que pudieran hallar en la calle 8 de una ciudad cuyo nombre, si del espaol se trata, se pronuncia Miami , no Mayami ? A bordo de un mnibus para turistas, se debe desterrar la msica cubana, en el entendido sin la menor demostracin de que les interesa no digamos ya la msica de otros pases, sino la peor de las que circulan en sitios comerciales del mundo, cuando si en algo es Cuba una potencia es en la riqueza de su msica?

Todava al menos, la radiodifusin televisoras incluidas y los mnibus del sector turstico son medios de propiedad social y administrados estatalmente, no bienes posedos y controlados por particulares, dseles el nombre que se les d, entre ellos el eufemismo de cuentapropistas . Deben por alguna razn las instituciones culturales del pas renunciar a los deberes que estn llamadas a cumplir incluso en el sector no estatal? Para fomentar el conocimiento internacional de la msica cubana, es indispensable crear una institucin llamada Bis Music? Para organizar un festival de msica internacional, s, pero en Cuba es necesario llamarlo Havana World Music?

Mientras el pas demora en darse su propia ley lingstica otras naciones, como Francia, tienen la suya, y con ella defienden su idioma, aunque la Coca Cola insulte con un anuncio insolente el Molino Rojo, uno de los emblemas de Pars, y su gobierno se pliegue al imperio, pueden seguir hacindose algunas reflexiones. Tal vez aquellos nombres citados en el prrafo anterior apunten a una conjuncin de entuertos: de un lado, la ya sealada tendencia a suponer que el ingls es la lengua del mundo; de otro, considerar que los hispanohablantes estn obligados a entender qu significa music , mientras a los anglohablantes se les debe rendir pleitesa hasta el punto de evitarles invertir tiempo y neuronas en inferir el significado de msica .

No cabe confiar acrticamente en que tal fenmeno solo opera entre lenguas diferentes. Una leve observacin sugiere que en el propio uso del espaol remite a herencias del colonialismo: quienes vienen de Espaa a Cuba hacen valer su aparcar y su coche , porque entienden que la poblacin cubana debe saber qu significan esas palabras, o arreglrselas para saberlo. No se les ha de repudiar por ello. La mala seal estriba en las personas de Cuba que, no ms llegar a Espaa, renuncian a su parquear y a su carro , que como aparcar y coche son tambin extranjerismos adoptados y adaptados en espaol.

Cuba tiene sus races, sus caminos y su alma cultural, que no la desgajan del mundo, pero le han dado su identidad propia, con la que debe seguir insertada en l. En la atencin a esa verdad le corresponde un sitio relevante al conocimiento de los nutrientes que ha recibido de frica y de Espaa, los cuales deben y merecen ser tratados con la mayor lucidez. No es cuestin de impostar el ceceo o el melisma andaluz, ni de zarandear nombres de orishas.

Por fortuna, para el cultivo del legado de origen africano que vive en la cultura cubana no ha asomado un desatino como llamar Tambores Bat Cuban Rhythm a una agrupacin determinada. Acaso el acierto se base en la nocin, o conciencia, de que se abraza y se defiende un elemento que, siendo de primer orden, result avasallado. En el plano del idioma soporte del pensamiento ese saber puede prevenir contra aberraciones como la antes imaginada a manera de muestra.

Quizs no ocurra exactamente igual en cuanto a la vinculacin con la cultura espaola: esta, por haber sido dominante, durante un largo tiempo y con distintos recursos opresivos se asoci a lo impuesto, aunque tuviera base igualmente en los diversos sectores populares de la metrpoli. Pero, practicado individualmente o por colectivos, es tan legtimo cultivar el legado de los ancestros espaoles como el de los africanos. En ese camino, y citando un ejemplo real, existe una compaa danzaria cuyo cometido lo define la denominacin Ballet Espaol , completada con una expresin de raigalidad: de Cuba .

El baile espaol de Espaa se hace en aquella nacin peninsular; el interpretado en Cuba, y a lo cubano, tendr en ritmo y movimiento, y en espritu, matices aportados por la nacin que lo acoge. Lo aberrante sera que esa agrupacin, con vida y sede en Cuba , se denominara Cuba Spanish Ballet, lo que rendira tributo al cosmopolitismo que, curiosamente, se expresa en ingls, como si el espaol no lo hablara tambin una de las mayores comunidades de pueblos del planeta. A otros pueblos se les impuso por legtimo derecho de conquista el ingls. A Cuba le toc el espaol, que hizo suyo: ha enriquecido esa lengua en el medio milenio ms importante de su evolucin, marcada en 1492 por la edicin de su primera gramtica y por el encuentro de dos mundos.

Puesto que en lo concerniente al cultivo hoy en suelo cubano del arte de Espaa se ha usado como ejemplo una agrupacin real, el Ballet Espaol de Cuba, tambin da gusto aadir que su gestor y director no ha incurrido en la incongruencia de colgarle un nombre anglosajn. Pero, si lo hiciera, y las instituciones encargadas de orientar la cultura en Cuba y trazar, establecer y aplicar la correspondiente poltica cultural, se lo permitieran o fueran insensibles a ese hecho, habra que respetar el derecho de cada quien a enjuiciar tal decisin. Por lo pronto, no habra motivos para poner en duda el tino de semejante bautizo? La duda recaera no solo sobre el gua la agrupacin: afectara de paso a las instituciones mencionadas.

No habra que descartar la influencia de intereses mercantiles en una decisin de ese carcter. No todo el mundo est obligado a tener idntica formacin intelectual que un msico de la talla de Leo Brouwer, ni a compartir plenamente sus criterios sobre la cultura, como el que ha mostrado con respecto a los premios Grammy, de los Estados Unidos. Sin desconocer la altura acadmica de las autoridades que los dirimen, ha rehusado ir a ese pas para recibir el galardn cuando, ms de una vez, se le ha conferido. Estima que en el otorgamiento y en la promocin de use lauro que tan codiciado se percibe operan no solo razones artsticas, sino tambin, o sustancialmente, intereses mercantiles. No define un diccionario de lengua inglesa el rtulo Grammy como la marca comercial ( trademark ) de un premio conferido cada ao por logros en la industria de la msica grabada?

Los dems artistas cubanos que residen en Cuba, y aqu tienen la base fundamental o la raz de su labor, no deben abrazar la idea de que, triunfen donde triunfen, y vayan adonde vayan, son cubanos ? Es seguro que por lo menos la mayora lo hace. En sus circunstancias y para moverse principalmente fuera del territorio cubano, fund en 1931 Ernesto Lecuona quien, segn apunta Radams Giro en su Diccionario , nunca actu con ella, y pronto la dej en otras manos la orquesta Lecuona Cuban Boys. Pero esa estrategia comercial no dio margen para dudar de la nada aldeana cubana del autor de La comparsa , Siboney , Suite espaola y la msica de Mara la O , por solo citar algunos ejemplos.

Por su parte, Benny Mor asumi para su orquesta el formato de la jazz band , y la guio y la nombr con un sabor cubano que sigue honrando y alegrando a la nacin. Para actuar en Cuba no sera impertinente algo que, gestado en el pas y emplazado en l aunque aspirase a hacerlo tambin en el exterior, se llamara Peter The Lame and His Cuban Drums? All quienes consideren ese bautizo ms elegante y a la moda que Pedro el Cojo y sus Tambores Cubanos.

Ojal que lo indeseable expuesto hasta aqu no pasara de enumerar engendros imaginados, sin equivalencia alguna con la realidad. Pero no hay que sentirse tan seguro de que as sea, y este artculo no pretende agotar el tema ni sentar ctedra de ningn tipo. El asunto es complejo y demanda meditacin a fondo, de largo alcance. Demanda cultura.

Adase que la conviccin, abonada por la experiencia, de que las prohibiciones pueden ser contraproducentes, no autoriza a rehuir la responsabilidad de aplicar guas culturales lcidas. Si hay desorden en un rea de la sociedad, es probable que lo haya tambin en otras, y pertenecer laboralmente al sector cultural, e incluso gozar de prestigio artstico, no basta para garantizar que se tenga una acertada preparacin cultural y una perspectiva conceptual bien orientada en ese terreno.

Fuente: http://www.lajiribilla.cu/articulo/cosmopolitismo-o-huellas-de-colonizacion



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