En los últimos tiempos se oye hablar mucho del Plan Bolonia, lo que se conoce como proceso de Convergencia Europea. Éste es una reforma de la enseñanza universitaria diseñada por todos los gobiernos de la burguesía europea, incluido el de Zapatero, que va encaminada a privatizar y a elitizar la universidad pública hasta límites insospechados. Vamos a explicar brevemente los aspectos fundamentales del plan:
Se crean dos
niveles de estudio:
El primer nivel es el de Grado con
una duración de tres o cuatro años, con el objetivo de proporcionar,
“unos conocimientos generales básicos para la integración en el
mundo laboral”, que dan lugar a los títulos de Licenciado,
Arquitecto o Ingeniero. Para obtener estos títulos habrá que superar
un examen de evaluación general del Grado, incluso teniendo todas
las asignaturas aprobadas. Si no se supera este examen ni se obtiene
el título, ni se puede optar al nivel de Postgrado. La conclusión es
clara, se reduce el número de alumnos en la Universidad, con lo cual
se reduce el gasto público y sé desincentiva a los alumnos a seguir
estudiando.
El segundo nivel es el de Postgrado,
donde se integran los títulos de Master y Doctor. El título de
Master sustituye a las especialidades de las actuales carreras. Para
poder acceder a este nivel de estudios, habrá que superar el examen
del Grado y posteriormente la Universidad, donde se imparten los
estudios de Postgrado puede escoger a sus alumnos según propios
criterios de elección. Al existir un ranking de Universidades
(aprobado por la LOU), habrá una distribución de la financiación
pública, y existirán Universidades de 1º y de 2º categoría. De esta
manera se corre el peligro de que las Universidades de 1º categoría
elijan a sus alumnos según criterios arbitrarios, que no favorezcan
la igualdad de la Universidad pública y que los títulos de dos
Universidades distintas no tengan el mismo valor.
Hay que
decir que el precio de la matrícula de este segundo ciclo ronda los
6000 euros, con lo cual la criba no es sólo académica, sino
fundamentalmente económica. El gobierno, tras la sombra de la UE,
trata de construir una universidad al estilo de la de EEUU, sólo
accesible para los hijos de la elite, los futuros dirigentes de la
sociedad de mañana.
La empresa privada entra en la
Universidad ya que se señala que el 50% de los créditos de las
asignaturas tiene que corresponder a actividades fuera de la
Universidad, por ejemplo prácticas en empresas privadas. En este
proyecto de Real Decreto no sólo no concreta (ni siquiera lo nombra)
como serán las condiciones de estos alumnos en prácticas sino que
además, los alumnos podrán ser utilizados como mano de obra muy
cualificada, pero sin derecho a sueldo, y recibiendo una escasa
formación.
Estas eran unas de algunas modificaciones que se
proponían dentro del gran cambio que se va a realizar dentro de las
carreras universitarias. Con la derrota del PP el 14 de Marzo muchos
proyectos de ley sobre educación han quedado paralizados. En el caso
del Plan Bolonia, el Gobierno del PSOE ha incluido una serie de
modificaciones para continuar el proceso que se prevé que concluya
en el año 2010, aunque hay Comunidades como Cataluña en la que se
están realizando proyectos piloto.
Una novedad es que se deja
flexibilidad para que las carreras puedan durar entre tres y cuatro
años, por ejemplo, tres años y medio. Tras la aprobación de este
Real Decreto por el Consejo de Ministros, el Gobierno deberá
establecer la duración y el tipo de contenidos que tendrá cada uno
de los estudios.
Otra novedad es el nombre de los títulos. La denominación específica de las nuevas titulaciones será acordada por el Gobierno y se tratará de buscar un nombre similar para cada título en todos los países de la Unión Europea. El Gobierno del PP estableció en un primer momento los de Licenciado, Ingeniero y Arquitecto, pero luego lo descartó porque abría la posibilidad a que siguieran existiendo títulos con una misma denominación, algo que no se corresponde con las normas europeas.
El Gobierno podrá asignar un número distinto de créditos a determinadas enseñanzas, es decir, que alguna carrera podrá tener más de 240 créditos. Entre ellas podría estar, por ejemplo, Medicina. También permite establecer unos créditos más para las titulaciones que requieran un proyecto de fin de carrera o prácticas tuteladas, como pasa en las ingenierías y en Arquitectura.
Recorte de las carreras de letras.
A finales del curso pasado el gobierno
del PSOE ya empezó a aplicar el Plan y anunció un recorte las
carreras de letras.
A través de la Subcomisión de
Humanidades, pretendía eliminar la carrera de Historia del Arte (que
pasaría a integrarse dentro de la de Historia) así como varias
filologías, que pasarían a quedar concentradas en una o dos
carreras. Con esta mediada se veía como el gobierno había empezado a
aplicar los recortes por la parte más débil, las Humanidades. Este
recorte de las letras entra dentro de la filosofía del Plan, ya que
estas carreras no responden a un interés económico directo de las
empresas privadas, que es lo que rige el Plan, como otras. Además
hay que recordar que este recorte de las Humanidades ya venia
reflejado en el Informe Brical de hace algunos años y en la todavía
vigente LOU aprobada por el PP.
Sin embargo las Humanidades no quedaron paradas. A finales del curso pasado se dieron importantes movilizaciones en las facultades de letras de muchas universidades del estado español. En la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza, por ejemplo, se creo la Plataforma “Si a las Letras” que es la que coordinó y coordinará todas las luchas.
Ahora el gobierno ha “suavizado” este recorte. La citada subcomisión ha acordado mantener Historia del Arte y las Filologías de las lenguas cooficiales del Estado Español (castellana, catalana, gallega y vasca). Sin embargo no ha aclarado cual será el futuro del resto de las filologías, la de las lenguas extranjeras (inglesa, francesa, etc.).
Hay que unificar la lucha.
Por todo ello la lucha debe seguir a
pesar de estas últimas decisiones acordadas, ya que la lucha va mas
allá del recorte de las carreras de letras, la lucha es contra todo
el proceso de convergencia europea, contra todo el Plan Bolonia.
Como se ve, la lucha iniciada en las facultades de humanidades de
todo el estado, como en la de Filosofía y Letras de Zaragoza, sólo
debe ser un primer paso. Desde luego que las Humanidades van a ser
de las peor paradas, pues al poner la universidad al servicio de los
empresarios se ven como algo inútil. Sin embargo el ataque va más
allá, se trata de una declaración de guerra a los hijos de los
trabajadores, a los que se nos prohíbe de hecho el acceso a una
formación universitaria digna. Es necesario extender la lucha a
todas las facultades y empezar a defender un modelo de universidad
distinto, orientado a servir a la sociedad y no a las empresas,
abierto a las capas más humildes, sin trabas académicas ni
económicas para todo aquel que quiera estudiar... en definitiva una
universidad pública, gratuita y de calidad.
Además hay que
recordar, como ya hemos dicho antes, que Zapatero ya ha anunciado
que no piensa derogar la LOU, aprobada por el PP, por lo que las
medidas de la misma que privatizaban y elitizaban la universidad
pública van a seguir vigentes.
Por todo ello hoy es más
necesario que nunca que los universitarios, tanto los de letras como
los del resto de carreras, porque a todos nos perjudica Bolonia, nos
unamos. Esta lucha debe ir de la mano con los estudiantes de
secundaria, ya que la reciente Reforma Educativa aprobada por el
PSOE generaliza los convenios con la Educación Privada, endurece la
selectividad, no elimina la Religión, y contiene otras medidas que
van en perjuicio de los hijos de los trabajadores.
Como
vemos se prepara un otoño caliente, y por ello desde el SEI hacemos
un llamamiento a todas las organizaciones estudiantiles de
izquierdas y a todos los estudiantes, tanto de secundaria como de
universidad, para unirnos y desde el inicio del curso movilizarnos
para echar abajo estas contrarreformas educativas y luchar por una
secundaria y una universidad pública, gratuita, democrática,
cientifica digna y de calidad al servicio de los trabajadores.