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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-04-2017

Haciendo sentido sobre el Frente Amplio: Abajo y a la izquierda

Felipe Lagos R.
El Desconcierto


De los resultados del Frente Amplio en las prximas elecciones depender buena parte de las posibilidades de incidencia poltica de la izquierda en el futuro, pero esto slo suceder si esta poltica ha sido nutrida por la participacin activa y propositiva del mundo popular y anti-neoliberal del pas.

Chile limita al centro de la injusticia

(Violeta Parra)

La carrera electoral tom definitivamente un nuevo carcter con la irrupcin del Frente Amplio en la poltica nacional. Para quienes participamos de su construccin, junto con el trabajo poltico y tcnico se nos hace necesario ir anotando y debatiendo las dificultades (inevitablemente mltiples y complejas) con las que nos vamos encontrando. Se trata en este caso de dificultades de primer orden en definiciones polticas importantes para la realizacin de cualquier proyecto transformador.

En particular, el carcter de izquierda del Frente Amplio ha venido siendo puesto en duda, tanto por actores externos como tambin por algunos integrantes de este mismo bloque. Dicha identidad fue fuertemente cuestionada luego de que los diputados Gabriel Boric y Giorgio Jackson se pronunciaran (demasiado apresuradamente, hay que reconocer) acerca de los recientes sucesos en Venezuela. Los salientes voceros del Frente Amplio, Sebastin Depolo (RD) y Karina Oliva (Poder) parecen haber secundado esta perspectiva cuando sealaron que, ms que un proyecto de izquierda, el Frente Amplio es un proyecto ciudadano.

Finalmente, muchos han recordado las palabras al aire de Beatriz Snchez en noviembre del ao pasado, sentenciando que Cuba es una dictadura pues all no funcionan los mecanismos de pluralismo liberal democrtico. Visin que pareci ratificada por Alberto Mayol, apenas se hiciera conocida su nominacin a la misma candidatura.

Lo que pareciera estar a la base de todo este lo de identificaciones (y me refiero aqu tanto a la ambigedad en la enunciacin como a la sospecha que instala en tanto ambigedad) tiene que ver con la tensin entre una identidad de izquierda clsica por un lado, y una cierta concepcin generalizada de la hiptesis populista por el otro. Pero vayamos por parte, como dijo Jack.

De qu izquierda estamos hablando?

La caducidad del eje izquierda-derecha no es una idea nueva, y tuvo su ltimo gran revival en los aos noventas. Sobre las cenizas an prendidas de los socialismos reales, algunos intelectuales promovieron un espacio poltico donde confluyeran las preocupaciones clsicas de la izquierda (ubicadas en el polo de la igualdad) y de la derecha (identificada con el de la libertad). Denominado tercera va por Anthony Giddens, esta ideologa tuvo una enorme influencia poltica, por ejemplo, en los gobiernos de Tony Blair, Bill Clinton, Fernando H. Cardoso, Fernando de la Ra en Argentina y Ricardo Lagos entre otros.

El posicionarse ms all de izquierdas y derechas, usualmente asociado a populismo y demagogia, esta vez fue parte del transformismo con el cual sectores importantes de la socialdemocracia internacional enfilaron hacia su neoliberalizacin. En trminos polticos, este fue el camino de su derechizacin: declarando el agotamiento de las grandes ideologas y con ste la validez del eje izquierda-derecha, este sector actuara de aqu en adelante en los trminos impuestos por la nueva pax Americana comandada por el FMI, el Banco Mundial y el complejo industrial-militar estadounidense.

Entonces, lo que conocimos a fines del siglo pasado como ms all de la izquierda no fue una amalgama de polticas liberales e igualitarias, capitalistas y socialistas, sino ms bien un programa poltico basado en la profundizacin de la desigualdad en nombre de la libertad (pero, en la realidad, slo de la libertad de mercados y de capitales).

La izquierda no claudicante con el neoliberalismo asumi una posicin de retaguardia en este contexto, usualmente aferrada a una identidad obrera que tuvo su esplendor a mitad del siglo XX en Chile y el mundo urbano. En el agotamiento (relativo, por supuesto) de ese centro de referencia de la izquierda socialista del siglo XX podra ayudar a explicar tanto la neoliberalizacin de su parte derecha como el atrincheramiento identitario de su parte izquierda. La dialctica de la derrota de aquella izquierda tuvo su corolario en el relato triunfante de la modernizacin que esa misma ex-izquierda neoliberalizada ayudara a levantar como verdad oficial: el relato del despegue definitivo hacia la modernidad, el crecimiento sostenido y el desarrollo junto con un amargo adis a la clase obrera y una entusiasta bienvenida a las nuevas y pujantes clases medias. Este mismo relato (el de los Lagos, los Brunner, los Bitar, los Tironi) es el que hoy propone que el Frente Amplio responde al descontento de los modernizados, de las nias y nios rebeldes del neoliberalismo.

La imagen que nos dej el siglo XX fue la de una izquierda idntica a la derecha, para todos los efectos prcticos: un tibio y muchas veces falso intento de domesticacin del capital. La neoliberalizacin de esta vieja izquierda chilena ha significado que este espacio poltico sea percibido como vaco de contenido propositivo hasta ahora.

Presencia de la hiptesis populista

En el vaco dejado por la izquierda, en el mundo ha adquirido cierta importancia lo que llamaremos aqu la hiptesis populista. La paternidad de esta hiptesis es usualmente atribuida a Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, quizs los pensadores posmarxistas ms influyente de los ltimos tiempos. Laclau y Mouffe identificaron el mecanismo del populismo como la captura del significante pueblo. Esto significa la organizacin de un mapa (representacin) colectivo en el que la sociedad se encuentra dividida entre ellos (la elite) y nosotros (el pueblo). El pueblo, por supuesto, refiere a una heterogeneidad casi infinita de atributos, y en definitiva lo que realmente hace posible es la identificacin de un enemigo comn (la elite), enemigo por lo dems suficientemente etreo como para que cualquier elemento contingente figure como referencia concreta (incluso los dirigentes del Frente Amplio, ya sea como parte integrante o como oposicin a la elite).

Pareciera que esta hiptesis populista tiene cierta presencia (aunque no necesariamente reconocida) en el Frente Amplio. Esto se expresa, por un lado, en un sector que apela directamente a la ciudadana en vez de a un imaginario y a un programa de izquierda. Aunque sin dotar de mucho contenido esa categora, este sector se refiere a ella como si se tratara de un sujeto poltico per se. Por otro lado, corrientes ms prximas al autonomismo adoptan un discurso tangencialmente anti-capitalista y fuertemente centrado en la crtica al modelo neoliberal. De todos modos, ya sea apelando a las nociones de ciudadana, de sujeto popular o de las fuerzas democrticas, hay varios sectores del Frente Amplio involucrados en una postura populista como forma de ensanchar el margen de inestabilidad del sistema poltico.

Se debe sealar aqu que no es para nada lo mismo decir que la interpretacin de Laclau efectivamente describe algunos mecanismos importantes de lo poltico, que asumir que sta ofrece un programa poltico en s misma. La (con)fusin entre una teora poltica y lo que son meras estrategias comunicacionales nos acerca peligrosamente a reproducir el vaco de referentes de la izquierda y no a solucionarlo, y en un escenario como este, el electoralismo, la moderacin poltica progresiva, los personalismos y caudillismos, estarn todos a la orden del da.

El real problema, en todo caso, no es asumir una tctica populista, sino que sta no explicitada en tanto orientacin poltica es decir, que opere por la va de los hechos. En esto, las organizaciones que componen el Frente Amplio tienen una responsabilidad poltica sobre el proceso al que convocan. Si esta discusin (que es terica y prctica, profundamente poltica) no es estimulada por las organizaciones del Frente Amplio y entre los participantes de la construccin de programa, probablemente ste terminar siendo la ciega reproduccin del vaco de la izquierda, una suerte de no-programa conductor de una poltica. al final, otro captulo de la poltica-espectculo con que el capital termina por subsumir el malestar inorgnico que el mismo produce.

Re-densificar la izquierda: los desafos del Frente Amplio

El Frente Amplio se ha hecho responsable en proponer una forma alternativa de hacer poltica, profundamente enraizada de las luchas de los sectores desfavorecidos por el capitalismo neoliberal, es decir, la inmensa mayora del pas. Por esto, como punto de partida y no de llegada, la gran mayora (en trminos numricos y cualitativos) de las organizaciones que componen el Frente Amplio se definen como anti-neoliberales. Este predicamento debiera ser tomado de manera radical y profundamente poltica.

Quienes se benefician del neoliberalismo son algunas contadas minoras, gracias a su poder econmico y su influencia, prcticamente incontestadas hasta la fecha. Para la racionalidad neoliberal, la despolitizacin de la sociedad constituye una necesidad de primer orden, pues a travs de la disputa artificial entre dos alternativas indistintas, igualmente neoliberales, se abre camino al hecho que sean otros poderes (fundamentalmente los del capital econmico) quienes asuman la conduccin del pas. Esto ha quedado en flagrante evidencia con los mltiples casos de corrupcin y financiamiento ilegal de la poltica que han afectado por igual a la derecha y a la (autodenominada) centro-izquierda, pero no hay que olvidar que esta es la sustancia de todo estado capitalista, como bien lo indic Lenin, justamente en hace 100 aos atrs.

La despolitizacin de la sociedad ha sido uno de los medios por los cuales la hegemona neoliberal ha conducido su agresiva poltica de privacin y desposesin de derechos, intensificacin de la explotacin del trabajo y depredacin socio-ambiental. Todo esto est poniendo en peligro hoy, en Chile, las posibilidades de reproducir la existencia de grupos sociales y comunidades enteras. Contra estas condiciones de vida es se vienen levantando, de forma ms decidida hace alrededor de una dcada, los movimientos ambientalistas, de defensa de territorios, de recuperacin de derechos sociales, de trabajadores cansados de una CUT que solo ha administrado su propio servilismo ante el statu quo, de denuncia contra la violencia patriarcal, machista y racista, y otras mltiples manifestaciones de rebelda y lucha.

Es sobre estas bases que el Frente Amplio se propone incidir programticamente en la poltica del pas. Quienes quieran ver aquellas bases, aquellas movilizaciones como puramente ciudadanas pueden seguir hacindolo, pero a riesgo de perder de vista el sentido realmente transformador de sus demandas y motivaciones. Asimismo, que estas bases parezcan insuficientemente de izquierda a algunos testigos es quizs inevitable dado el vaco identitario y programtico de este sector, y ms an considerando que su traduccin en una poltica y en un programa se encuentra en pleno desarrollo.

Ninguna de las manifestaciones asociadas a la crisis actual tuvo (ni cuenta hasta hoy) con un programa poltico. En este sentido, parece ser cierto que toda revolucin llega tarde a su propia escena. (Coincido con Aldo Torres que los zapatistas nos llevan algo de ventaja en este plano, aunque sea bajo la forma de anti-programa). La invitacin a pensar y participar de la construccin del socialismo del siglo XXI no fue ms que eso: una invitacin, aun cuando haya sido de las ms ricas y prolficas ofrecidas recientemente. Constituye sin duda un antecedente de la maduracin (es decir, una serie de lecciones acerca de las dificultades) de un proceso que es nacional, plurinacional, continental y mundial, todo a la vez. Pero no provee, no puede proveer de soluciones ni atajos para la construccin local. (De todos modos, resulta irnico pensar hoy en las declaraciones de hace unas semanas que abrieron estas reflexiones, cuando el candidato de la izquierda en Francia est proponiendo unirse al ALBA).

El desafo que se presenta para las fuerzas que constituyen el Frente Amplio es el de ofrecer una alternativa real de izquierda, una alternativa que logre traducir en clave poltico-programtica la movilizacin y el descontento social y popular y, sobre estas (y no otras) bases, ofrecer una alternativa de pas frente a la crisis neoliberal.

Renovacin de las elites o potencia plebeya?

La crisis capitalista abierta con la debacle de las sub-prime el 2008 (pero que responde a un ciclo ms general de tendencia a la baja tanto de la ganancia capitalista como de la productividad del trabajo) se ha hecho sentir a lo largo de todo el globo, aunque de modo desigual y con intensidades diferentes. No obstante, debemos cuidarnos de establecer rpidas correlaciones entre la evidencia de crisis sistmicas y la emergencia de movimientos anti-sistmicos. Es sobre el terreno de la crisis (de la experiencia radical de incertidumbre frente a la reproduccin de la propia vida) y su traduccin en accin colectiva que se abre espacio la poltica en su sentido ms productivo.

El ciclo actual de movilizaciones en Chile es consecuencia (aunque no reducible a explicaciones mecanicistas) de la crisis global del neoliberalismo. Ha estado compuesto por huelgas de trabajadores (pblicos y privados, contratistas, subcontratistas y honorarios) en distintas ramas y sectores de la produccin; de movimientos de defensa del medio ambiente y de lucha contra el capital neo-extractivista; de masivas movilizaciones por derechos sociales; por luchas (cotidianas y extraordinarias) por mejores condiciones de trabajo, salarios y viviendas dignas; de la demanda transversal por una asamblea constituyente; as como de mltiples iniciativas locales y regionales en defensa y promocin de una vida sustentable en definitiva, una vida vivible o un buen vivir.

Estas son las fuerzas nutrientes y constitutivas del Frente Amplio; desconocerlo es obsecuencia, del mismo modo que olvidarlo sera indistinguible de traicionarlas. Pero tambin, se debe agregar que la reduccin de estas movilizaciones a demandas transversales o manifestaciones ciudadanas no hacen suficiente justicia al contenido concreto, histrico de estas motivaciones. Porque la expectativa de alcanzar una sociedad de derechos (si queremos reducir a esos trminos aquel horizonte de expectativas), por muy reformista que puede parecer, es la fuerza motriz de una clase trabajadora que ha sido despojada sistemticamente de esos mismos derechos en el pasado reciente. Quienes se olvidan que esos derechos no fueron ni son las migajas del capital, sino que se ganan (y se ganaron) a punta de sangre trabajadora y popular, se encuentra an bajo los influjos del relato triunfalista del Chile de los noventa.

En este sentido, no hay demandas transversales por un lado (como el fin de las AFPs o la educacin pblica de calidad) y las (reales?) demandas de la clase trabajadora; ms bien, estas son las demandas de la clase trabajadora en el Chile neoliberal de hoy, o al menos sus primeras expresiones. Cualquier dialctica de la consciencia que haya que aplicar aqu (si es que hay que aplicar alguna) debiese partir de este hecho.

En un escenario donde la resistencia al neoliberalismo se manifiesta de modo cada vez ms dramtico en luchas por la propia supervivencia y reproduccin de comunidades enteras, de grupos de poblacin superflua (para los criterios de la reproduccin del capital), de manifestaciones mortales y cotidianas de violencia patriarcal y racista, de un presente y un futuro estrangulados por la sujecin a la banca a travs de crditos y deudas en este escenario, una izquierda transformadora del siglo XXI debe interrogarse seriamente acerca de la validez de la distincin entre reforma y revolucin, como si las escalas temporales y los centros de gravedad y la de radicalidad implicados en cada uno de estos trminos fueran hoy claros y auto-evidentes.

Antes que la distincin izquierda-derecha, lo que parece crucial hoy es ir ms all de la dicotoma entre reforma y revolucin heredada de los siglos XIX y XX, y poner los desafos de cara al siglo XXI, que ser seguramente el siglo del fin del neoliberalismo, pero del que an no sabemos a qu forma de sociedad nos conducir. El horizonte de expectativas actual de las mayoras no es el de los sesentas. Y un proyecto transformador pasa necesariamente por la organizacin de las mayoras, de las y los trabajadores del pas y del mundo, por su empoderamiento y su participacin activa en los procesos deliberativos.

De esto se trata: de hacer de la democracia, de la organizacin poltica de las mayoras, el punto de llegada y no de partida para una sociedad de derechos. Para esto, se debe asociar el momento presente no al relato triunfal de una modernizacin en marcha, sino al despojo de las condiciones de trabajo alcanzadas en el ciclo anterior del capitalismo, que es el suelo real para la actual opulencia de unos pocos.

As como no existen procesos transformadores que sigan una trayectoria ideal, as como no hacemos historia en un escenario que hayamos escogido, as tambin el sentido de responsabilidad con el presente nos llama (a algunos nos obliga) a tomar el camino de las reformas por su lado transformador, revolucionario. La tarea del Frente Amplio (si realmente quiere ser poder, y poder transformador) es la de ofrecer al Chile anti-neoliberal un instrumento para la elaboracin de un programa poltico de transformaciones sociales. Esto, sin renunciar a nuestro domicilio poltico en la izquierda chilena y mundial, sino disputndolo y dotndolo de renovadas densidades, ideolgicas y prcticas.

El desafo principal es el de construir una izquierda empapada de lo social en movimiento, del trabajador colectivo que se opone al capitalismo neoliberal desde sus propias entraas. De lo que se trata, en definitiva, es de mostrar una presencia poltica (e institucional) que horade la institucionalidad neoliberal no desde una continuacin del anterior relato modernizador, sino desde contenidos y lgicas populares, plebeyas, ni tecnocrticas ni burocrticas, que permitan seguir ampliando el margen de lo posible. Ciertamente, esta no es tarea de un ao ni de una campaa electoral, sino de esfuerzos duraderos de articulacin y maduracin poltica. Sin embargo, toca para hoy (como siempre) hacerse cargo del presente si de lo que se trata es de incidir en el futuro de estos procesos.

http://www.eldesconcierto.cl/2017/04/21/haciendo-sentido-sobre-el-frente-amplio-abajo-y-a-la-izquierda/

 



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